Tócala de nuevo, desconocido

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¿Quién maneja la canción de las ciudades, ese sampleo sin autor aparente de pasos, frenadas, voces, bocinazos, pájaros, radios, sirenas de ambulancia y de las otras?

Cada urbe tiene sus sonidos, personales y difíciles de definir. Parecen completamente aleatorios, pero sin embargo hay modo de intervenir sobre ese soundtrack callejero. Desde ya que las leyes pueden trabajar sobre la limitación de ruidos molestos, como caños de escapes o taladros. Pero también, a veces, surgen ideas más ambiciosas: no sólo reducir el ruido agresivo, sino también aumentar los sonidos placenteros.

El que camine por el centro de Londres puede ser sorprendido a la vuelta de la esquina por -es un ejemplo- alguna de las “Gymnopédies” de Erik Satie. O por un clásico de Gershwin o de Beethoven. O por una melodía desconocida. Y al mirar alrededor buscando un auto con estéreo, puede quedar perplejo al descubrir que la música viene, por ejemplo, del jardín de la catedral de St. Paul. O del patio de un museo. O de cualquier pasaje peatonal. Allí, un pianista vocacional toca porque se le canta, en un piano al aire libre.

Y un cartelito sobre el piano dice “Soy tuyo, tocame”. El músico, reconcentrado, da vuelta la hoja en el atril. El público, o sea los habitantes, o sea la ciudad, disfrutan, aplauden ocasionalmente, siguen su camino. Quizás unos minutos más tarde encuentren otro pianista, tocando otra canción en otro piano, en otra calle.

Y la tarde, que ya es casi la noche, se pone mucho más linda.

¿Qué instrumentos te gustaría escuchar en las calles de Buenos Aires? ¿Y qué melodías?

Un comentario para “Tócala de nuevo, desconocido”

  1. mb escribió:

    me gustaria que haya un piano, un acordeon y un harpa

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