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	<title>Libro de arena</title>
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	<description>Publicación sobre libros, escritores, actividades literarias y experiencias de animación a la lectura</description>
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		<title>Philip Marlowe, detective</title>
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		<pubDate>Fri, 24 May 2013 01:17:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>librodearena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Obra seleccionada]]></category>

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		<description><![CDATA[. El ciclo Detectives de papel y celuloide sigue de cerca las huellas de los más famosos detectives del cine y la literatura. Esta vez le toca el turno a la figura del investigador de la serie negra. Mario Mendez, coordinador del ciclo, comenta acerca del perfil de este personaje y sus múltiples representaciones en la pantalla [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #ffffff">.</span></p>
<p><span style="color: #ff6600">El ciclo<strong> Detectives de papel y celuloide </strong>sigue de cerca las huellas de los más famosos detectives del cine y la literatura. Esta vez le toca el turno a la figura del investigador de la serie negra. Mario Mendez, coordinador del ciclo, comenta acerca del perfil de este personaje y sus múltiples representaciones en la pantalla grande.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<p><strong>Por Mario Mendez</strong></p>
</div>
<div>
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div>
<p><span lang="ES-TRAD"><a href="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/chandler-2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-14059" src="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/chandler-2-162x300.jpg" alt="" width="162" height="300" /></a>Así como Sherlock Holmes, por sobre Poirot, por sobre Maigret, o el padre Brown, es<strong> <em>el detective</em></strong> del policial clásico, el de enigma, Philip Marlowe, la genial creación de Raymond Chandler, es <strong><em>el detective</em></strong> del policial negro, por encima de Spade, por sobre el detective de la Continental y, desde luego, por sobre sus sucesores Pepe Carvalho, Salvo Montalbano o Kurt Wallander, por nombrar sólo a algunos. Marlowe es el prototipo del detective duro, tremendamente honesto, sensible sin que se le note, quijotesco. En <em>El largo adiós,</em> cuando un editor que lo quiere contratar para cuidar a un escritor exitoso le pide que le cuente algo sobre quién es él, se define a sí mismo con la brillantez y el humor ácido que lo caracteriza:</span></p>
</div>
<div>
<p><span lang="ES-TRAD">“</span><em>&#8220;Soy un investigador privado con licencia y llevo algún tiempo en este trabajo. Tengo algo de lobo solitario, no estoy casado, ya no soy un jovencito y carezco de dinero. He estado en la cárcel más de una vez y no me ocupo de casos de divorcio. Me gustan el whisky y las mujeres, el ajedrez y algunas cosas más. Los policías no me aprecian demasiado, pero hay un par con los que me llevo bien. Soy de California, nacido en Santa Rosa, padres muertos, ni hermanos ni hermanas y cuando acaben conmigo en un callejón oscuro, si es que sucede, como le puede ocurrir a cualquiera en mi oficio, y a otras muchas personas en cualquier oficio, o en ninguno, en los días que corren, nadie tendrá la sensación de que a su vida le falta de pronto el suelo&#8221;.</em></p>
</div>
<div>
<p><span>Tal vez basado en estas inolvidables palabras, y por supuesto en la lectura admirada y completa de las siete novelas que lo tienen como protagonista, es que Osvaldo Soriano lo trajo de vuelta a la acción, tras el matrimonio al que lo había entregado Chandler, en el final de <em>Playback. </em>En  ese homenaje magnífico que es <em>Triste, solitario y final, </em>Soriano  nos lo presenta  más viejo y más cansado, pero siempre íntegro, peleando codo a codo con el propio Soriano, que se pone a sí mismo como protagonista de su novela.</span></p>
</div>
<div>
<p><span><a href="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/marlowe.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-14060" src="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/marlowe.jpg" alt="" width="199" height="253" /></a>Chandler decía que, cuando imaginaba a su personaje en el cine, lo veía interpretado por Cary Grant. Sin embargo, entre los muchos que llevaron al detective a la pantalla no estuvo Grant. </span><span lang="EN-US">La lista es larga</span><span lang="EN-US">: </span><a title="Humphrey Bogart" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Humphrey_Bogart"><span lang="EN-US">Humphrey Bogart</span></a><span lang="EN-US">,<span> </span></span><a title="George Montgomery" href="http://es.wikipedia.org/wiki/George_Montgomery"><span lang="EN-US">George Montgomery</span></a><span lang="EN-US">,<span> </span></span><a title="Robert Mitchum" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_Mitchum"><span lang="EN-US">Robert Mitchum</span></a><span lang="EN-US">,<span> </span></span><a title="Elliot Gould" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elliot_Gould"><span lang="EN-US">Elliot Gould</span></a><span lang="EN-US">,<span> </span></span><a title="Danny Glover" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Danny_Glover"><span lang="EN-US">Danny Glover</span></a><span lang="EN-US">, </span><a title="James Caan" href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Caan"><span lang="EN-US">James Caan</span></a><span><span lang="EN-US"> </span></span><span lang="EN-US">y<span> </span></span><a title="James Garner" href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Garner"><span lang="EN-US">James Garner</span></a><span lang="EN-US">. </span><span>De todos ellos, creo que la mayoría absoluta de los fans coinciden conmigo en que fue Mitchum, en <em>Adiós, muñeca</em> (1975, dirigida por </span>de Dick Richards) el mejor de los Marlowe del cine. Leer la novela, y ver luego a Mitchum y a Charlotte Rampling como Helen Grayle/ Velma fue, sin duda, un placer doble, que nos dimos en el ciclo Detectives de papel.</p>
</div>
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		<item>
		<title>AGENDA SEMANAL DE ACTIVIDADES LITERARIAS</title>
		<link>http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/2013/05/22/agenda-semanal-de-actividades-literarias-112/</link>
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		<pubDate>Wed, 22 May 2013 19:43:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>librodearena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Qué dónde (Agenda de actividades literarias en la ciudad de Buenos Aires y del Programa Bibliotecas para armar)]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas vinculadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes. &#160; &#160; Miércoles 22   Presentación del libro: Lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Todas las semanas el programa <em>Bibliotecas para armar</em> ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas vinculadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Miércoles 22</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Presentación del libro: Lo Común en litigio, del grupo de pensamiento Polética</em><br />
¿Es posible una práctica intelectual y política que, sin aborrecer de lo existente por el simple hecho de existir, cuestione los límites de lo instituido y prefigure, en el seno de lo dado, otros modos de lo político? ¿De qué modo? ¿Junto (y contra) quiénes? &#8230; Lo Común en litigio contiene en sus páginas estos y otros interrogantes políticos, abordados en clave fundamentalmente filosófica.<br />
Participa: El grupo Polética, Diego Caramés (El Río sin Orillas) e integrantes del Grupo de Estudios para la Liberación (GEL).<br />
Moderador: Ezequiel Pinacchio, investigador del Depto. de Historia CCC<br />
Organiza Departamento de Historia.<br />
A las 19 hs.<br />
Centro Cultural de la Cooperación, Sala Meyer Dubrovsky, 3º P, Av. Corrientes 1543.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Ciclo &#8220;En busca de un personaje”<br />
</em>En esta oportunidad, sobre <em>Mandrake</em>, del escritor brasileño Rubem Fonseca.<br />
Presentado por Silvia Hopenhayn, los invitados para esta reunión son: Leonardo Oyola (escritor); y Gonzalo Aguilar (ensayista y académico).<br />
A las 19.30 hs<br />
Casa de la cultura del Fondo Nacional de Artes, Rufino de Elizalde 2831.<br />
Informes: 4808-0553.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Presentación del libro: Puntos Suspensivos</em>, de Leonardo Fragola (editorial Grupo Escritores Argentinos).<br />
&#8220;Viajar con la mente, con los sentidos, con el cuerpo; experimentar las sensaciones, los hechos, la alegría, el dolor, el amor&#8230; este es un intento de derrotero por esos estados, te invito a que abras el libro y desandes ese camino recorrido y juegues con tus propias emociones y experiencias&#8221;.<br />
A las 20 hs.<br />
Centro Cultural Matienzo, Matienzo 2424.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Jueves 23</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Presentación del libro: El placer de leer en Lengua de Señas Argentina. Primeros pasos para el acceso a la lengua escrita de las niñas y los niños sordos</em>, de Silvia Zgryzek y Silvana Veinberg.<br />
Colaboradores: Juan José Lemmo y Mercedes Pandullo.<br />
A las 18.30 hs.<br />
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Viernes 24</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Inauguración: La Tierra No Se Mueve [Tres]. La Contemplación<br />
</em>La co-producción España-Argentina de danza-teatro interactivo con dirección de Adriana Barenstein, la participación del artista plástico Adolfo Nigro y el apoyo de Iberescena se estrena el 24 de mayo en la Sala Norah Borges del Centro Cultural Borges de Buenos Aires.<br />
LTNSM3. La Contemplación es una producción donde confluyen la danza, el texto, la música, la intervención plástica y la imagen. Una obra cuyo espacio es continuamente intervenido tanto por los performers Mariana Bellotto y Sergio Pletikosic, como por las imágenes del artista visual jmacGarin y las instalaciones sonoras y visuales de creador multimedia Juan Pablo Amato.<br />
LTNSM3, trilogía producida por SNEO Mestizaje Projects (España), Adriana Barenstein (Argentina) y apoyada por el Centro Cultural Borges, a través de su programa Xperiencias en Escena y el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA), cierra la trilogía La Tierra No Se Mueve.<br />
Una coproducción con España, premiada por Iberscena.<br />
A las 19 hs.<br />
Centro Cultural Borges, Sala Norah Borges (y salas 27 y 28), Viamonte 525.<br />
<a href="http://www.ltnsm3.com/">www.ltnsm3.com</a></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Lunes 27</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Ciclo de escritores: la literatura un puente para el juego<br />
</em>Un ciclo de ocho encuentros para conocer a seis escritores argentinos a partir del análisis literario y el juego.<br />
Actividad lúdica<br />
17 a 18 hs. | Salón Comunitario Raúl Scalabrini Ortiz<br />
Diálogos con Autor: Introducción a la obra de Jorge Accame<br />
Se tramitarán créditos INAP<br />
Biblioteca Nacional, Agüero 2502.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Martes 28</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Presentación del libro de poemas: No vienen avispas</em>, de Luis Thonis con la participación de Rafael Cipollini y Andrés Monteagudo.<br />
Ingrid Pelicori leerá poesías de la obra.<br />
A las 19.30 hs.<br />
Museo del libro y de la lengua, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555.</p>
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		<title>LA VIDA DEL LAZARILLO DE TORMES</title>
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		<pubDate>Fri, 17 May 2013 18:06:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>librodearena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antología personal (Reseñas bibliográficas de clásicos y novedades)]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[. &#160; Por Mateo Niro Se sabe que esta novela anónima inaugura el género de la novela picaresca que, de alguna manera, continúa hasta nuestros días. Fue publicada por primera vez en 1554 en España. En los albores, gozó del éxito y sufrió las censuras esperables en los tiempos que corrían. Luego, siglos después, millones [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #ffffff">.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Por Mateo Niro</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><a href="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/lazarillo.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-14041" src="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/lazarillo.jpg" alt="" width="178" height="282" /></a>Se sabe que esta novela anónima inaugura el género de la novela picaresca que, de alguna manera, continúa hasta nuestros días. Fue publicada por primera vez en 1554 en España. En los albores, gozó del éxito y sufrió las censuras esperables en los tiempos que corrían. Luego, siglos después, millones de adolescentes en las escuelas secundarias lo fueron leyendo hasta acá. Se trata de un niño que, por su desventura familiar y su espíritu inquieto, se suelta a la calle a tratar de sobrevivir hasta donde sus instintos y el azar le den cuerda. En los siete episodios de la novela tiene amos que deberían guardarlo y más bien lo hambrean lo suficiente para él tener que odiarlos y desearle la desgracia o, al menos, el abandono: un ciego, un clérigo de Maqueda, un escudero, un fraile de la Merced, un capellán, el alguacil y el arcipestre de San Salvador, entre otros.</p>
<p>Desde el prólogo el narrador protagonista, el propio Lázaro de Tormes, le escribe a un respetado &#8220;Vuestra Merced&#8221;. Es ahí que le revela que deberá contarle de <em>pe </em>a <em>pa </em>toda su vida para que pudiera entender, por fin, aquel caso que él le debe responderle: si es verdad algo que le ha llegado como habladuría a sus oídos y atañe al Arcipestre, su amigo. Así, toda la novela está escrita en segunda persona y, por lo visto, desde tiempos <em>ha </em>, no habla más que de líos de faldas.</p>
<p><em>Vuestra merced crea,   cuando esto le oí, que estuve en poco de caer en mi estado,   no tanto de hambre como por conocer de todo en todo la fortuna  serme adversa.   Allí se me representaron de nuevo mis fatigas,   y torné a llorar mis trabajos;   allí se me vino a la memoria la consideración que hacía cuando me pensaba ir del clérigo, diciendo que aunque aquel era desventurado y mísero, por ventura toparía con otro peor:   finalmente, allí lloré mi trabajosa vida pasada y mi cercana muerte venidera.   Y con todo, disimulando lo mejor que pude:</em></p>
<p><em>-Señor, mozo soy que no me fatigo mucho por comer, bendito Dios: deso me podré yo alabar entre todos mis iguales por de mejor garganta, y ansí fui yo loado della fasta hoy día de los amos que yo he tenido.</em></p>
<p><em>-Virtud es esa -dijo él- y por eso te querré yo más, porque el hartar es de los puercos y el comer regladamente es de los hombres de bien. </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000"><em><strong><a href="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/lazarillo-cantaro.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-14042" src="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/lazarillo-cantaro.jpg" alt="" width="168" height="233" /></a> La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades</strong></em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000"> <strong>Anónimo</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000"><strong> Buenos Aires, Cántaro, 1995</strong></span></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>ESCRIBIR DE PIE</title>
		<link>http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/2013/05/16/escribir-de-pie/</link>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 21:48:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>librodearena</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[La vida breve (Textos de ficción sobre la lectura)]]></category>

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		<description><![CDATA[. En ocasiones el trabajo de escribir suele parecerse a otras tareas igual de complejas y dedicadas. Al igual que el tallado con que el ebanista tornea su pieza e inscribe lo irrepetible de la labor manual, las letras salvan lo individual y aseguran la libertad de la creación. Libro de arena comparte un texto de Michel [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #ffffff">.</span></p>
<p><span style="color: #3366ff">En ocasiones el trabajo de escribir suele parecerse a otras tareas igual de complejas y dedicadas. Al igual que el tallado con que el ebanista tornea su pieza e inscribe lo irrepetible de la labor manual, las letras salvan lo individual y aseguran la libertad de la creación. <em>Libro de arena</em> comparte un texto de Michel Tournier que habla de la escritura como arte y como trabajo, contra toda opresión.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<p><span style="color: #ffffff">.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El visitador penitenciario del centro de Cléricourt me había advertido:  “Todos han cometido barbaridades, terrorismo, toma de rehenes,<em>hold up. </em>Pero fuera de sus horas en el taller, han leído algunos de sus libros y querrían hablar con usted”. Así que reuní todo el coraje que pude, y tomé el camino que lleva a aquel infierno. No era la primera vez que acudía a la cárcel. Como escritor, se entiende, y para charlas con esos lectores especialmente atentos, los jóvenes detenidos. Conservaba de aquellas visitas, un gustito de insoportable aspereza. Recordaba, sobre todo, un espléndido día de junio. Después de dos horas de charla con seres humanos semejantes a mí regresé en mi coche diciéndome: “Y ahora les llevarán a sus celdas, y tú te vas a tu jardín con una amiga. ¿Por qué?</p>
</div>
<div>Me confiscaron los papeles y a cambio tuve derecho a una gruesa ficha numerada. Pasearon por mis ropas un detector de metales. A continuación, se abrieron unas puertas dirigidas electrónicamente, y se cerraron detrás de mí. Franqueé compartimentos. Me aventuré por pasillos que olían a enclaustro. Subí escaleras cuyos huecos estaban tapados con redes “ a fin de prevenir las tentativas de suicidio”, me explicó el carcelero.</div>
<div>Estaban reunidos en la capilla, y algunos, en efecto, eran muy jóvenes. Sí, habían leído algunos de mis libros. Me habían oído por la radio. “Trabajamos la madera-me dijo uno de ellos-y nos gustaría saber cómo se hace un libro.” Conté mis investigaciones previas, mis viajes, después, los largos meses de artesanía solitaria en mi mesa (manuscrito=escrito a mano). Un libro es algo que se hace como un mueble, por paciente ajuste de piezas y trozos. Para ello hace falta tiempo y cuidado.</div>
<div>-Sí, pero una mesa y una silla sabemos para lo que sirve. ¿Es útil un escritor?</div>
<div>Era necesario que se planteara la pregunta. Les dije que la sociedad estaba amenazada de muerte por las fuerzas del orden y de organización que pesan sobre ella.. Todo poder-político, policíaco, o administrativo- es conservador. Si nada lo equilibra, engendrará una sociedad bloqueada, semejante a una colmena, a un hormiguero, a un termitero. Ya no habrá nunca nada humano, es decir, imprevisto, creativo entre los hombres. El escritor tiene como función natural la de iluminar con sus libros ámbitos de reflexión, de contestación, de puesta en cuestión del orden establecido. Incansablemente lanza llamadas a la revuelta, al desorden, porque no hay6 nada humano sin creación, aunque toda creación molesta. Por eso es tan a menudo perseguido. Cité a Francois Villon, mas a menudo en la cárcel que  libre; Germaine de Stäel, que desafió al poder napoleónico negándose a escribir la única frase de sumisión que le habría valido el favor del tirano; Victor Hugo, exiliado veinte años en su islote. Y Jules Valles, Y Soljenistsin y muchos otros.</div>
<div>-Hay que escribir de pie, nunca de rodillas. La vida es una tarea que siempre hay que hacer de pie- concluí yo.</div>
<div>-¿Y eso? ¿No es sumisión eso?</div>
<div>¿La Legión de Honor? En mi opinión, es la recompensa de un ciudadano tranquilo, que paga sus impuestos y no incomoda a sus vecinos. Pero mis libros escapan a cualquier recompensa, lo mismo que a toda ley. Y les cité las palabras de Erik Satie. Aquel músico oscuro y pobre detestaba al glorioso Maurice Ravel, al que acusaba de haberle robado su lugar al sol. Un día Satie se entera con estupor de que le han ofrecido a Ravel la Legión de Honor, y que la ha rechazado. “Él rechaza la Legión de Honor-dijo-pero toda su obra la acepta.” Lo cual era bastante injusto. De todas formas, creo que un artista puede por su parte aceptar todos los honores, a condición de que su obra los rechace.</div>
<div>Nos separamos. Me prometieron escribirme. Yo no lo creí. Me equivocaba. Hicieron algo más que eso. Tres meses más tarde una camioneta de la penitenciaría de Cléricourt se detenía delante de mi casa. Se abrieron las portezuelas traseras, y sacaron de allí un pesado pupitre de roble macizo, uno de esos grandes muebles sobre los que escribían los oficiales de las notarías, pero también Balzac, Victor Hugo o Alejandro Dumas. Acababa de salir del taller y aún olían las virutas y el barniz. Iba acompañado de un breve mensaje: “Para escribir de pie. De parte de los presos de Cléricourt&#8221;.</div>
<div><span style="color: #ffffff">.</span></div>
<div><span style="color: #ffffff">.</span></div>
<div>
<div><strong><a href="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/medianoche.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-14037" src="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/medianoche.jpg" alt="" width="174" height="289" /></a> Michel Tournier</strong></div>
<div><span style="text-decoration: underline"><strong><br />
</strong></span></div>
<div><span style="text-decoration: underline"><strong><br />
</strong></span></div>
<div><strong><em> Medianoche de amor</em></strong></div>
<div><strong><br />
</strong></div>
<div><strong><br />
</strong></div>
<div><strong> Buenos Aires, Alfaguara, 2003</strong></div>
<div><strong><br />
</strong></div>
</div>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Encuentros con autores de literatura infantil y juvenil: PABLO DE SANTIS</title>
		<link>http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/2013/05/15/encuentros-con-autores-de-literatura-infantil-y-juvenil-pablo-de-santis/</link>
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		<pubDate>Thu, 16 May 2013 00:13:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>librodearena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Qué dónde (Agenda de actividades literarias en la ciudad de Buenos Aires y del Programa Bibliotecas para armar)]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/?p=14022</guid>
		<description><![CDATA[- El programa Bibliotecas para armar lo invita a participar de la charla abierta con el escritor, guionista y periodista Pablo De Santis, Premio Nacional de Literatura Infantil 2012 por su relato El juego del laberinto y Premio Planeta-Casa de América 2007 por su novela El enigma de París, que se realizará el próximo lunes 20 de mayo a las 18 hs. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #ffffff">-</span></p>
<p>El programa <em>Bibliotecas para armar</em> lo invita a participar de la charla abierta con el escritor, guionista y periodista <strong>Pablo De Santis</strong>, Premio Nacional de Literatura Infantil 2012 por su relato <em>El juego del laberinto</em> y Premio Planeta-Casa de América 2007 por su novela <em>El enigma de París, </em>que se realizará el próximo lunes 20 de mayo a las 18 hs. en la Biblioteca Nacional.</p>
<div>
<div dir="ltr">
<div>Este encuentro intenta conformar un ámbito que permita conocer experiencias de trabajo diversas y abrir un espacio de discusión y reflexión sobre el rol de la lectura en la infancia y la juventud.</div>
</div>
<div dir="ltr">Para aquellos que aún <strong>no se encuentran inscriptos,</strong> solicitamos enviar a esta casilla de correo sus datos: nombre completo, número de DNI, teléfono y dirección de correo electrónico.</div>
<div dir="ltr"><span style="color: #ffffff">-</span></div>
</div>
<div dir="ltr"><a href="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/pablodesantis.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-14029" src="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/pablodesantis-300x166.jpg" alt="" width="300" height="166" /></a></div>
<div dir="ltr"><strong>  Lunes 20 de mayo a las 18 hs.</strong></div>
<div dir="ltr">
<div>  Biblioteca Nacional, Agüero 2502, CABA. Sala Augusto R. Cortazar</div>
<div>  Coordina: <strong>Mario Méndez</strong></div>
</div>
<div dir="ltr"><strong>  Gratuito</strong></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #ffffff">-</span></div>
<div dir="ltr"><strong>Programa</strong> <em>Bibliotecas para armar</em></div>
<div dir="ltr"><strong>Pasaje Darquier 981, CABA </strong><br />
<strong> 4303-2903 /  4302-0477</strong><br />
<strong><a href="mailto:bibliotecasparaarmar@gmail.com" target="_blank">bibliotecasparaarmar@gmail.com</a></strong><br />
<strong><a href="http://bibliotecasparaarmar.blogspot.com.ar/" target="_blank">http://bibliotecasparaarmar.blogspot.com.ar/</a></strong><br />
<strong><a href="http://www.blogs.buenosaires.gob.ar/librodearena/" target="_blank">www.blogs.buenosaires.gob.ar/librodearena/</a> </strong></div>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>AGENDA SEMANAL DE ACTIVIDADES LITERARIAS</title>
		<link>http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/2013/05/15/agenda-semanal-de-actividades-literarias-111/</link>
		<comments>http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/2013/05/15/agenda-semanal-de-actividades-literarias-111/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 15 May 2013 22:50:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>librodearena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Qué dónde (Agenda de actividades literarias en la ciudad de Buenos Aires y del Programa Bibliotecas para armar)]]></category>

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		<description><![CDATA[Todas las semanas el programa Bibliotecas para armar ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas vinculadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes. &#160; Miércoles 15   Poesía incidental. Retórica y armonía del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todas las semanas el programa <em>Bibliotecas para armar</em> ofrece una serie de actividades gratuitas destinadas a promover el vínculo de las bibliotecas comunitarias con aquellas personas interesadas en formarse en temáticas vinculadas con el libro y la lectura. Además, brinda talleres especialmente pensados para niños y adolescentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000"><strong>Miércoles 15</strong></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Poesía incidental. Retórica y armonía del verso libre contemporáneo<br />
</em>Invitados: Patricio Grinberg, Nicolás Pinkus, Alejandro Méndez y Sebastián Morfes.<br />
Modera: Mauro Lo Coco.<br />
Organiza Departamento de Literatura.</p>
<p>A las 19 hs.</p>
<p>Centro Cultural de la Cooperación, Sala Jacobo Laks, 3º piso, Av. Corrientes 1543.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000"><strong>Jueves 16</strong></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Filosofía, literatura, ideología</em></p>
<p>A propósito del libro Kamchatka de Mariano Pacheco. El autor de Darío Santillán, el militante que puso el cuerpo (en co-autoría con Ariel Hendler y Juan Rey), y De Cutral Có a Puente Pueyrredón, una genealogía de los Movimientos de Trabajadores Desocupados y redactor del portal de Noticias en Marcha, presenta a partir de Nietzsche, Freud y Arlt, una serie de ensayos que, según Omar Acha, &#8220;Asedian las convicciones básicas del progresismo intelectual afirmado en América Latina durante las últimas décadas&#8221;. Participan: Omar Acha, Gabriel D´iorio y el autor.<br />
Organiza Departamento de Literatura.</p>
<p>A las 19 hs.</p>
<p>Centro Cultural de la Cooperación, Sala Jacobo Laks, 3º piso, Av. Corrientes 1543.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>Viernes 17</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Presentación del libro: De ramas y remas, </em>de Liliana Lapadula, publicado por Editorial Tersites. La autora leerá poemas de la obra.</p>
<p>A las 18 hs.</p>
<p>Museo del libro y de la lengua de la Biblioteca Nacional, Auditorio David Viñas, Av. Las Heras 2555.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Creciendo con el fútbol</em></p>
<p>Libro para chicos sobre fútbol infantil con anécdotas y consejos.</p>
<p>A las 18 hs.</p>
<p>Biblioteca Nacional, Sala Augusto Raúl Cortazar, Agüero 2502.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000"><strong>Sábado 18</strong></span></p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Lectores Galegos en Bos Aires<br />
As voces baixas de Manuel Rivas</em><em></em></p>
<p><em>En Salvaxe compaña</em> (1993), Edicións Xerais de Galicia.</p>
<p>Cuando presentó esta novela, Manuel Rivas entregó al público asistente ramitas de toxo (planta prototípica de Galicia) como metáfora de lo indómito que emerge de En salvaxe compaña. Recupera aquel momento el decano de los periodistas gallegos, Xosé Manuel Pereiro: &#8220;Rivas, todavía frescos los arañazos sufridos al recogerlas, las repartió entre los asistentes como emblema de lo que denominó &#8220;literatura brava&#8221;: &#8220;La que, como el toxo, auna la fragilidad de la chorima [la flor] y la dureza del tallo. (&#8230;) En salvaxe compaña, título extraído de unos versos de Eduardo Pondal (&#8220;fieros cuervos del xallas/ que andáis en salvaje compañia/ sin hoy ni mañana&#8221;) es, según su autor, &#8220;una gran tela de araña de historias que unen el espacio mítico de la tradición literaria gallega con algo tremendamente actual, que es el sentimiento de orfandad&#8221;.</p>
<p>Coordinan: Andrea Cobas Carral y Débora Campos Vázquez.</p>
<p>A las 15 hs.</p>
<p>Centro Cultural de España en Buenos Aires, Sede Florida 943.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Lecturas y arte</em></p>
<p>Para chico/as de3 a7 años se realiza el taller Lecturas y Juegos a las 15 hs., y para chico/as de8 a14 años el Taller de Teatro de 17:30 a 19hs.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sábados de15 a19 hs.</p>
<p>Salón Comunitario Raúl Scalabrini Ortiz</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Taller Lecturas y Juegos<br />
de15 a 17 hs.</p>
<p>Salón Comunitario Raúl Scalabrini Ortiz<br />
Edad de 3 a 7 años.<br />
Taller de Teatro<br />
de 17:30 a 19 hs.</p>
<p>Salón Comunitario Raúl Scalabrini Ortiz<br />
Edad de8 a 14 años<br />
Coordina Área de Trabajo Comunitario</p>
<p>Informes e inscripciones:<br />
<a href="http://acomunitarias@gmail.com/">acomunitarias@gmail.com</a></p>
<p>Biblioteca Nacional, Agüero 2502.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000"><strong>Lunes 20</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Ciclo de escritores: la literatura un puente para el juego</em></p>
<p>Un ciclo de ocho encuentros para conocer a seis escritores argentinos a partir del análisis literario y el juego.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lunes de abril a junio |17 a18 hs. |18 a20 hs.</p>
<p>Salón Comunitario Raúl Scalabrini Ortiz | Sala Augusto Raúl Cortazar</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Actividad lúdica<br />
17 a 18 hs. | Salón Comunitario Raúl Scalabrini Ortiz</p>
<p>Diálogos con Autor: Entrevista a Pablo de Santis<br />
18 a 20 hs. | Sala Augusto Raúl Cortazar<br />
Se tramitarán créditos INAP</p>
<p>Biblioteca Nacional, Agüero 2502.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Coloquio Internacional “Bajo el signo de Saturno: Reflexiones sobre Melancolía y literatura”</em></p>
<p>Espacio para la reflexión y discusión sobre las diversas formas de tematización literaria de la melancolía. Se incluirán también exposiciones sobre elaboraciones teóricas, críticas y artísticas del tema.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desde la Antigüedad, la melancolía –en tanto estado de ánimo y en tanto carácter– ha sido objeto recurrente de configuraciones literarias y de consideraciones teóricas. Desde perspectivas heterogéneas, se la asoció tanto con la enfermedad o el pecado como con la esencia de la genialidad artística. Los nombres de Aristóteles y Ficino, de Shakespeare y Burton, de Miguel Ángel y Durero, de Goethe y Hoffmann, de Kierkegaard y Baudelaire permiten ya conjeturar la trascendencia de un tema que durante el siglo XX cobró renovada actualidad, como lo testimonia el tratamiento de la melancolía por parte de figuras tales como las de Aby Warburg, Walter Benjamin, Erwin Panofsky, Franz Kafka, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges, Theodor W. Adorno, Wolf Lepenies, Julia Kristeva, para mencionar tan solo a algunos de los más relevantes.<br />
Organiza la cátedra de Literatura Alemana (Facultad de Filosofía y Letras, UBA), Cátedra Libre “Walter Benjamin” (Facultad de Filosofía y Letras, UBA), Cátedra Libre “Teoría Crítica y Marxismo Occidental” (Facultad de Filosofía y Letras, UBA), DAAD (Servicio Alemán de Intercambio Académico).<br />
Responsables: Martín Ciordia (UBA/Conicet), Christine Rath (UBA/DAAD) y Miguel Vedda (UBA/Conicet).</p>
<p>20 y 21 de mayo</p>
<p>De10 a21 hs.</p>
<p>Biblioteca Nacional, Sala Juan L. Ortiz, Agüero 2502.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000"><strong>Martes 22</strong></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Ciclo Literatura y Cine<br />
</em>Proyección del film Edipo Rey de Pier Paolo Pasolini, basado en la obra homónima de Sófocles. Presentación previa del tema: importancia del mito de Edipo en la cultura occidental. La tragedia griega clásica y la realización cinematográfica de Pasolini. Debate entre los participantes.<br />
Coordina: Susana Cella.<br />
Organiza Departamento de Literatura.</p>
<p>A las 19 hs.</p>
<p>Centro Cultural de la Cooperación, Sala Jacobo Laks, 3º piso,  Av. Corrientes 1543.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>LOS ASESINOS DE HEMINGWAY</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 18:46:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>librodearena</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[. En la nota preliminar al ya famoso libro Cuentos de la serie negra, que editara el Centro editor de América Latina en los años 70, Ricardo Piglia dice que “en la historia del surgimiento y la definición del género el cuento de Hemingway &#8220;Los asesinos&#8221; (1926) tiene el mismo papel fundador que &#8220;Los crímenes de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #ffffff">.</span></p>
<p><span style="color: #bd7f23"><em>En la nota preliminar al ya famoso libro </em>Cuentos de la serie negra<em>, que editara el Centro editor de América Latina en los años 70, Ricardo Piglia dice que “en la historia del surgimiento y la definición del género el cuento de Hemingway &#8220;Los asesinos&#8221; (1926) tiene el mismo papel fundador que &#8220;Los crímenes de la calle Morgue&#8221; (1841) de Poe, con respecto a la novela de enigma”. Por tal motivo, en el marco del ciclo <strong>Detectives de papel y celuloide</strong>, que </em>Bibliotecas para Armar<em> está dedicando a ambas vertientes del género policial, </em>Libro de arena<em> reproduce este cuento fundante.</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/Hemingway.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-14013" src="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/Hemingway.jpg" alt="" width="198" height="254" /></a>La puerta del restaurante Henry se abrió y entraron dos hombres, que se sentaron ante el mostrador.</p>
<div>—¿Qué les sirvo? —preguntó George.</div>
<div>—No sé —contestó uno de ellos—. ¿Qué quieres comer, Al?</div>
<div>—No sé —dijo Al—. No sé lo que quiero comer.</div>
<div>Afuera aumentaba la oscuridad. Las luces de la calle se veían por la ventana. Los hombres, sentados ante el mostrador, leían el menú. Desde el otro lado del mostrador, Nick Adams los miraba. Cuando entraron, estaba hablando con George.</div>
<div>—Una costilla de cerdo con puré de patatas y de manzanas —dijo el primer hombre.</div>
<div>—Eso no está listo todavía.</div>
<div>—¿Y para qué demonios lo pone en la lista?</div>
<div>—Ese es el menú de la comida que empieza a servirse a las seis —explicó George.</div>
<div>—En ese reloj son las cinco y veinte —dijo el segundo hombre.</div>
<div>—Está adelantado veinte minutos.</div>
<div>—¡Al diablo con el reloj! —dijo el primero—, ¿Qué tiene para comer?</div>
<div>—Sandwiches de cualquier clase, jamón o tocino con huevos, carne…</div>
<div>—Yo quiero croquetas de pollo con salsa blanca y puré de patatas.</div>
<div>—Eso también pertenece a la comida.</div>
<div>—Todo lo que queremos pertenece a la comida, ¿eh? ¡Buena manera de trabajar tiene usted!</div>
<div>—Puedo darles jamón o tocino con huevos, hígado…</div>
<div>—Deme jamón con huevos —dijo el hombre llamado Al. Llevaba un sombrero redondo y abrigo negro, cruzado, un pañuelo de seda al cuello y guantes. Su rostro era pequeño y blanco y tenía los labios apretados.</div>
<div>—A mí, huevos con tocino —ordenó el otro. Era aproximadamente de la misma estatura que Al. Sus caras eran distintas, pero vestían como mellizos. Ambos llevaban abrigos demasiado ajustados para su cuerpo. Estaban inclinados hacia adelante, con los codos sobre el mostrador.</div>
<div>—¿Tiene algo para beber? —preguntó Al.</div>
<div>—Silver Beer, Sevo, ginger-ale…</div>
<div>—¡He dicho algo para beber!.</div>
<div>—Sólo hay eso que dije.</div>
<div>—Este es un pueblo divertido, ¿no es cierto? —dijo el otro—, ¿Cómo se llama?</div>
<div>—Summit.</div>
<div>—¿Lo has oído nombrar alguna vez? —preguntó Al a su amigo.</div>
<div>—No —dijo este.</div>
<div>—Y ¿qué hacen por la noche?</div>
<div>—Comen —replicó su amigo—. Vienen aquí a darse la gran comilona.</div>
<div>—Eso es —terció George.</div>
<div>—¿De modo que usted lo cree? —preguntó Al a George.</div>
<div>—Claro.</div>
<div>—Usted es un vivo, ¿no es cierto?</div>
<div>—Sí —dijo George.</div>
<div>—Bueno. Pues no lo es —dijo el hombrecito—, ¿Qué te parece Al?</div>
<div>—Es un estúpido —dijo Al. Se volvió hacia Nick—: ¿Cómo se llama usted?</div>
<div>—Adams.</div>
<div>—Otro vivo —dijo Al—. ¿No es cierto que es un vivo, Max?</div>
<div>—Este pueblo está lleno de vivos.</div>
<div>George colocó los dos platos sobre el mostrador, uno con jamón y huevos y el otro con tocino y huevos. Al lado de estos puso dos pequeñas fuentes de patatas fritas y cerró la ventanilla que daba a la cocina.</div>
<div>—¿Cuál es el suyo? —preguntó Al.</div>
<div>—¿No se acuerda?</div>
<div>—Jamón con huevos.</div>
<div>—¡Qué vivo! —exclamó Max. Se inclinó hacia adelante y tomó el plato de jamón con huevos. Ambos comenzaron a comer con los guantes puestos. George los contemplaba.</div>
<div>—¿Qué está mirando? —dijo Max a George.</div>
<div>—Nada.</div>
<div>—¿Cómo nada? Me estaba mirando a mí.</div>
<div>—Tal vez el muchacho quería hacer una broma, Max —dijo Al.</div>
<div>George rió.</div>
<div>—Usted no tiene que reírse. ¡No tiene que reírse! ¿Entendido?</div>
<div>—Está bien —dijo George.</div>
<div>—¿De modo que piensa que está bien? —Max se volvió hacia Al—. Oye, piensa que está bien.</div>
<div>—¡Oh!, ¡es todo un pensador! —dijo Al. Siguieron comiendo.</div>
<div>—¿Cómo se llama el vivo que está detrás del mostrador? —preguntó Al a Max.</div>
<div>—¡Eh! ¡Vivo! —dijo Max a Nick—. Vete detrás del mostrador con tu amigo.</div>
<div>—¿Por qué? —preguntó el aludido.</div>
<div>—Por nada.</div>
<div>—Es mejor que vayas —dijo Al. Nick obedeció.</div>
<div>—¿De qué se trata? —preguntó George.</div>
<div>—¿A usted qué diablos le importa? —exclamó Al—, ¿Quién está en la cocina?</div>
<div>—El negro.</div>
<div>—¿Qué negro?</div>
<div>—El negro que cocina.</div>
<div>—¡Dile que venga!</div>
<div>—¿Para qué?</div>
<div>—¡Dile que venga!</div>
<div>—¿Dónde cree que está usted?</div>
<div>—Sabemos muy bien dónde estamos —dijo el llamado Max—. ¿Acaso parecemos idiotas?</div>
<div>—Hablas como uno de ellos —le dijo Al—. ¿Para qué diablos te pones a discutir con este muchacho? Escucha —dijo a George—, Dile al negro que venga.</div>
<div>—¿Qué van a hacer con él?</div>
<div>—Nada, ¡Usa tu cabeza, vivo! ¿Qué se va a hacer con un negro?</div>
<div>George abrió la ventanilla que daba a la cocina.</div>
<div>—iSam! —llamó—; ven aquí un momento.</div>
<div>Se abrió la puerta de la cocina y entró el negro.</div>
<div>—¿Qué pasa? —preguntó. Los dos hombres, con los codos en el mostrador, lo miraron.</div>
<div>—Bueno, negro. Quédate aquí —dijo Al.</div>
<div>Sam, el negro, de pie, con su delantal blanco lleno de manchas, miró a los dos hombres.</div>
<div>—Sí, señor —dijo.</div>
<div>Al bajó del banquillo.</div>
<div>—Yo me voy a la cocina con el negro y este vivo —dijo—. Vamos, a la cocina, negro. ¡Tú ve con él, vivo!</div>
<div>El hombrecito entró en la cocina detrás de Nick y de Sam, el cocinero. La puerta se cerró tras ellos. El hombre llamado Max se sentó frente a George. No lo miraba, pero sus ojos estaban clavados en el espejo que se hallaba detrás de él a todo lo largo del mostrador.</div>
<div>Bueno, vivo —dijo Max mirando al espejo—. ¿Por qué no dices algo?</div>
<div>—Y bien, ¿qué pasa?</div>
<div>¡Eh! ¡Al! —gritó Max—. Este vivo quiere saber qué pasa.</div>
<div>—¿Por qué no se lo dices? —llegó la voz de Al desde la cocina.</div>
<div>—¿Tú qué crees que pasa?</div>
<div>—No lo sé.</div>
<div>—¡Di lo que piensas, hombre!</div>
<div>Max no apartaba sus ojos del espejo mientras hablaba.</div>
<div>—No quiero decirlo.</div>
<div>—¡Eh! ¡Al! Este vivo dice que no quiere decir lo que piensa.</div>
<div>—Te oigo perfectamente —dijo Al desde la cocina. Había abierto la ventanilla por la que pasaban los platos desde la cocina al comedor y la dejó trabada con una botella de salsa de tomate—. Escucha, vivo —dijo desde la cocina a George—, Córrete un poco mas hacia la derecha del mostrador. Y tú, Max, un poco a la izquierda. —Procedía como un fotógrafo disponiendo a un grupo para una fotografía.</div>
<div>—Dime, vivo —exclamó Max—. ¿Qué crees que va a pasar?</div>
<div>George no dijo nada.</div>
<div>—Te lo diré —dijo Max—. Vamos a matar al sueco. ¿Conoces a ese sueco grande llamado Ole Andreson?</div>
<div>—Sí.</div>
<div>—Viene a cenar aquí todas las noches, ¿no es cierto?</div>
<div>—A veces.</div>
<div>—Y viene a las seis, ¿no?</div>
<div>—Sí.</div>
<div>—Sabemos todo eso, muchacho vivo —dijo Max—. Hablemos de otra cosa. ¿Va usted al cine?</div>
<div>—De vez en cuando.</div>
<div>—Debería ir más al cine. Las películas son algo muy bueno para un vivo como usted.</div>
<div>—¿Por qué quieren matar a Ole Andreson? ¿Qué les hizo?</div>
<div>—Nunca tuvo oportunidad de hacernos nada. No nos ha visto nunca.</div>
<div>—Y nos va a ver sólo una vez —dijo Al desde la cocina.</div>
<div>—¿Y por qué lo van a matar, entonces? —preguntó George.</div>
<div>—Por un amigo. Sólo para vengar a un amigo, vivo.</div>
<div>—¡Cállate! —gritó Al desde la cocina—. ¡Hablas demasiado!</div>
<div>—Bueno, es para divertir al muchacho. ¿No es cierto?</div>
<div>George miró el reloj.</div>
<div>—Si entra alguien, diga usted que el cocinero se ha ido, y si quieren quedarse les dice que vayan a cocinar ellos mismos. ¿Entendido, vivo?</div>
<div>—Está bien —dijo George—, ¿Y qué van a hacer con nosotros después?</div>
<div>—Eso depende —dijo Max—. Esa es una de las cosas que no sabrás hasta que llegue el momento.</div>
<div>George volvió a mirar el reloj. Eran las seis y cuarto. Se abrió la puerta de la calle. Entró un chófer.</div>
<div>—¡Hola, George! —dijo—. ¿Hay comida?</div>
<div>—Sam se ha ido —dijo George—. Volverá dentro de media hora.</div>
<div>—Entonces, volveré.</div>
<div>George miró el reloj. Eran las seis y veinte.</div>
<div>—Muy bien, vivo —dijo Max—. Eres un caballero.</div>
<div>—¡Sabía que le iba a volar la cabeza! —exclamó Al desde la cocina.</div>
<div>—No —dijo Max—. No es para tanto. El muchacho es bueno y me gusta.</div>
<div>A las seis y media, George dijo: “No viene”.</div>
<div>Otras dos personas habían entrado en el restaurante. En una ocasión George fue a la cocina para hacer un sandwich de jamón con huevos, para un hombre que quería llevarlo consigo. Dentro vio a Al, con el sombrero echado hacia atrás, sentado en un banco al lado de la ventanilla que daba al bar, con la boca de un gran revólver descansando en el borde de aquella. Nick y el cocinero estaban espalda contra espalda, amordazados cada uno con una toalla. George cocinó los huevos y el jamón del sandwich, lo envolvió en un papel encerado y luego lo colocó en una fuente. Salió con él de la cocina y lo entregó al hombre que, después de pagar, se fue.</div>
<div>—Un muchacho vivo puede hacer de todo —dijo Max—. Harás de alguna mujer una esposa feliz, muchacho.</div>
<div>—¿Sí? —dijo George—. Su amigo, Ole Andreson, no va a venir.</div>
<div>—Vamos a darle diez minutos más —dijo Max.</div>
<div>Miró el espejo y el reloj. Las manecillas señalaban las siete; luego las siete y cinco.</div>
<div>—Vamos, Al —dijo Max—. Mejor será que nos vayamos. No va a venir.</div>
<div>—¡Dale otros cinco minutos! —gritó Al desde la cocina.</div>
<div>Pasados los cinco minutos entró otro hombre y George le dijo que el cocinero estaba enfermo.</div>
<div>—¿Y por qué diablos no consigue otro cocinero? —preguntó el hombre—. ¿Acaso esto no es un restaurante? —Salió.</div>
<div>—Vamos, Al —dijo Max.</div>
<div>—¿Qué hacemos con los dos vivos y el negro?</div>
<div>—Déjalos.</div>
<div>—¿Te parece?</div>
<div>—Sí. Hemos terminado aquí.</div>
<div>—Así no me gusta —manifestó Al—. Sería un error. Hablas demasiado.</div>
<div>—¡Oh! ¿Y qué diablos importa? —exclamó Max. Tenemos que divertirnos, ¿no?</div>
<div>—De todos modos, charlas demasiado —exclamó Al saliendo de la cocina. El tambor de su revólver hacía un ligero bulto bajo el abrigo demasiado estrecho. Se lo alisó con las manos enguantadas.</div>
<div>—¡Adiós, vivo! —dijo a George—. Tienes bastante suerte.</div>
<div>—Es verdad —afirmó Max—. Deberías jugar a las carreras, vivo.</div>
<div>Salieron. George, por la ventana, los vio pasar bajo la luz del farol y cruzar la calle. Con sus abrigos ajustados y sus sombreros parecían una pareja de <em>vaudeville.</em> George entró en la cocina por la puerta de batiente y desató a Nick y al cocinero.</div>
<div>—No me gusta esto —dijo Sam—. No quiero saber nada más de esto.</div>
<div>Nick se quedó de pie. Nunca le habían tapado la boca con una toalla.</div>
<div>—¡Oye! —dijo—. ¡Qué demonios!… —Estaba tratando de hacer creer que no daba importancia a lo ocurrido.</div>
<div>—Van a matar a Ole Andreson. Lo van a acribillar cuando entre a comer…</div>
<div>—¿Ole Andreson?…</div>
<div>—Sí.</div>
<div>El negro se pasaba la punta de los dedos por la boca.</div>
<div>—¿Se fueron? —preguntó.</div>
<div>—Sí —dijo George—, salieron.</div>
<div>—No me gusta —exclamó el cocinero—. No me gusta nada.</div>
<div>—Escucha —dijo George a Nick—. Deberías ir a ver a Ole Andreson.</div>
<div>—Está bien.</div>
<div>—Es mejor que no te metas para nada en esto —intervino Sam— Mejor que no te metas.</div>
<div>—No vayas, si tú no quieres —dijo George.</div>
<div>—Meterse en cosas como esta no lleva a ninguna parte —insistió el cocinero—. Quédate aquí tranquilo.</div>
<div>—Voy a verlo —dijo Nick a George—, ¿Dónde vive?</div>
<div>Sam les dio la espalda.</div>
<div>—En la pensión de Hirsch.</div>
<div>—Iré allí.</div>
<div>Afuera, la luz del farol brillaba por entre las desnudas ramas de un árbol. Nick fue calle arriba caminando por el centro de la calzada y, al llegar al otro farol, tomó por una callejuela lateral. Tres casas más allá estaba la pensión de Hirsch. Nick subió los dos pisos y sacudió la campanilla. Una mujer acudió a abrir.</div>
<div>—¿Está Ole Andreson?</div>
<div>—¿Quiere verlo?</div>
<div>—Sí, si está.</div>
<div>Nick siguió a la mujer, que subió una corta escalera, yendo luego hasta el fondo de un corredor. Allí golpeó la puerta.</div>
<div>—¿Quién es?</div>
<div>—Alguien quiere verle, señor Andreson —dijo la mujer.</div>
<div>—Soy Nick Adams.</div>
<div>—¡Entra!</div>
<div>Nick abrió la puerta y entró en la habitación. Ole Andreson estaba en la cama, vestido. Había sido boxeador profesional de peso pesado y era demasiado largo para la cama. Tenía la cabeza sobre dos almohadones. No miró a Nick.</div>
<div>—¿Qué pasa? —preguntó.</div>
<div>—Estaba en casa de Henry —dijo el muchacho—, cuando llegaron dos tipos. Nos ataron a mí y al cocinero, diciendo que habían ido a matarte a ti.</div>
<div>Al contarlo le pareció una tontería. Ole Andreson no dijo nada.</div>
<div>—Nos metieron en la cocina —continuó Nick—. Querían acribillarte cuando entraras en el comedor.</div>
<div>Ole Andreson miró hacia la pared sin decir nada.</div>
<div>—George creyó que era mejor que viniera a decírtelo.</div>
<div>—No puedo hacer nada —dijo Ole Andreson.</div>
<div>—Te diré cómo eran.</div>
<div>—No quiero saberlo —declaró Ole. Miró a la pared—. Gracias por haber venido a decírmelo.</div>
<div>—Está bien.</div>
<div>Nick miró al hombre que estaba en la cama.</div>
<div>—¿Quieres que vaya a ver a la policía?</div>
<div>—No —dijo Andreson—, No vale la pena…</div>
<div>—¿Puedo hacer algo?</div>
<div>—No. No hay nada que hacer.</div>
<div>—Tal vez no sea más que una fanfarronada.</div>
<div>—No. No es una fanfarronada.</div>
<div>Ole Andreson se dio vuelta hacia la pared.</div>
<div>—Lo malo —dijo hablando en la misma postura—, es que no puedo decidirme a salir. He estado aquí todo el día.</div>
<div>—¿No puedes salir del pueblo?</div>
<div>—No —dijo Ole Andreson—. Se acabó eso de dar vueltas de una parte a otra.</div>
<div>Miró la pared.</div>
<div>—No hay nada que hacer ahora —dijo.</div>
<div>—¿Podrías arreglarlo de alguna forma?</div>
<div>—No. Me metí donde no debía —hablaba con la misma voz monótona—. No hay nada que hacer. Puede que más tarde me decida a salir.</div>
<div>—Bueno, me vuelvo a casa de George.</div>
<div>—Hasta luego —dijo Ole sin mirar a Nick—. Gracias por haber venido.</div>
<div>Nick salió. Al cerrar la puerta vio a Ole Andreson, vestido, tirado en la cama y mirando hacia la pared.</div>
<div>—Ha estado en su cuarto todo el día —dijo la mujer, que lo esperaba abajo—. Supongo que no se siente bien. Le dije: “Señor Andreson, debía salir a pasear en un día tan hermoso como este”, pero no tenía ganas.</div>
<div>—No quiere salir.</div>
<div>—Lamento que no se sienta bien —dijo la mujer—. Es un hombre muy bueno. Fue boxeador, ¿sabe usted?</div>
<div>—Sí.</div>
<div>—A no ser por la cara, nadie se daría cuenta —dijo ella. Estaban hablando dentro, con la puerta de la calle abierta—. ¡Es tan educado!</div>
<div>—Bueno. Buenas noches, señora Hirsch —dijo Nick.</div>
<div>—Yo no soy la señora Hirsch —replicó la mujer—. Ella es la dueña. Yo soy sólo la encargada. Soy la señora Bell.</div>
<div>—Bien; buenas noches, señora Bell.</div>
<div>—Buenas noches —contestó ella.</div>
<div>Nick caminó por la calle oscura hasta la esquina iluminada por el farol y luego por el centro de la calzada hasta llegar al restaurante Henry. George estaba detrás del mostrador.</div>
<div>—¿Has visto a Ole?</div>
<div>—Sí —dijo Nick—. Está en su cuarto y no quiere salir.</div>
<div>El cocinero abrió la puerta de la cocina, desde donde había oído la voz de Nick.</div>
<div>—¡No quiero ni oírlo! —dijo y cerró la puerta.</div>
<div>—¿Se lo has dicho?</div>
<div>—Sí. Se lo he dicho, pero él sabe lo que ocurre.</div>
<div>—¿Qué va a hacer?</div>
<div>—Nada.</div>
<div>—Le matarán.</div>
<div>—Supongo que sí.</div>
<div>—Debió hacer algo en Chicago.</div>
<div>—Me imagino —dijo Nick.</div>
<div>—¡Qué lástima!</div>
<div>—¡Es horrible!</div>
<div>Callaron. George tomó un trapo y limpió el mostrador.</div>
<div>—¿Qué habrá hecho?</div>
<div>—Habrá traicionado a alguien. Ellos matan por eso.</div>
<div>—Me voy a ir de este pueblo —declaró Nick.</div>
<div>—Sí; harás bien.</div>
<div>—No puedo soportar la idea de verlo en su cuarto esperando y sabiendo lo que le va a pasar. ¡Es demasiado horrible!</div>
<div>—Bueno —dijo George—. Mejor es no pensar en eso.</div>
<div><span style="color: #ffffff">.</span></div>
<div><img class="alignleft size-medium wp-image-14010" src="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/los-asesinos-heming-167x300.jpg" alt="" width="167" height="300" /></div>
<div>
<p><strong> Ernest Hemingway</strong></p>
<p><strong><br />
</strong><strong><br />
</strong><strong><em> Los asesinos</em></strong></p>
<p><strong><br />
</strong><strong><br />
</strong><strong> Luis Caralt editor, 1964</strong></p>
</div>
<div><span style="color: #ffffff">.</span></div>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>¡OH, LA FERIA!</title>
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		<pubDate>Tue, 14 May 2013 16:36:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>librodearena</dc:creator>
				<category><![CDATA[La cabeza de Goliat (Crónicas sobre Buenos Aires)]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Libro de arena presenta una crónica escrita por Silvina Rodríguez sobre su visita a la Feria del Libro.  &#160; Silvina Rodríguez* &#160; Para qué nos vamos a engañar, digo yo. Es inútil decir que no me importa, que no tiene sentido. Que haremos otra cosa. Lo cierto es que si la Feria emigra allá [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #99cc00">Libro de arena <em>presenta una crónica escrita por Silvina Rodríguez sobre su visita a la<strong> Feria del Libro</strong>.</em> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Silvina Rodríguez*</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para qué nos vamos a engañar, digo yo. Es inútil decir que no me importa, que no tiene sentido. Que haremos otra cosa. Lo cierto es que si la Feria emigra allá lejos adonde la quieren mandar, las cosas van a ser más difíciles para el común de la gente, a quienes les viene mejor Plaza Italia que la General Paz…</p>
<p>Mientras tanto, disfruto en este 2013 el poder encontrar en un mismo ámbito y en el mismo momento (digo, como Cortázar, piedras de toque formando constelaciones), exactamente en el mismo momento tener juntas en un panel sobre poesía a Margarita Mainé, a Ruth Kaufman y a Olga Drennen. Conversar luego en un stand con Márgara Averbach y Norma Huidobro, invitada a nuestra próxima Feria, en otro darle un beso a Cristina Macjus, vecina de Acassuso y por último, ver nuevamente a la Drennen pero esta vez hablando con una editora, Gabriela Pérez de Rider Chail. Y como comparten el espacio, aprovechar para pedirle una repo y novedades a Luciana Murzi de Abran Cancha y saludar al bueno de Daniel Lópes, de Crecer Creando, a quien también (ya que estamos) le mangueo (hace mucho que no lo tengo) Un capote de primera de Didi Grau. Y en el medio buscar los libros de Guillermo Martínez que quiero tener para terminar el taller que estoy dando, otro de Lingüística que me encargaron y mientras tanto,los contingentes de chicos de diferentes escuelas pasan y miran, y de vez en cuando compran. Último viernes de Feria. En los intervalos aprovecho y leo Betibú de Piñeiro y Una misma noche de Brizuela. Se hacen extraña compañía.</p>
<p>Es una especie de ceremonia, y desde el año pasado le agrego el hecho de participar en el Congreso de Promoción de le Lectura y el Libro. Hoy la conferencia inaugural fue de Mempo Giardinelli. Nada más, nada menos. En un panel sobre Lectura digital estuvo el también autor Eduardo Abel Giménez. El domingo me toca leer la ponencia sobre Experiencias de lectura con poesía y teatro. Una novedad para mí. Mempo habló hoy de la importancia de la lectura en voz alta, de un acto solidario y gratuito, de amor por el otro, de ayudar a cruzar el puente que tendemos como mediadores. Un acto en el que me reconozco. Que me produce una gran satisfacción.</p>
<p>Por lo demás, para no tener nostalgia, nos vemos el fin de semana del 1ro y 2 de junio en la Feria del Libro de San Isidro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>*Silvina Rodríguez es librera y feriante. Con su feria Tierra de libros, recorre escuelas de Capital y Gran Buenos Aires, siempre contagiando el entusiasmo por la lectura.</p>
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		<item>
		<title>HISTORIA DEL DINERO</title>
		<link>http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/2013/05/10/historia-del-dinero/</link>
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		<pubDate>Fri, 10 May 2013 19:16:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>librodearena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Obra periodística (Noticias seleccionadas de los diarios del mundo sobre la literatura)]]></category>

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		<description><![CDATA[. ¿Qué ocurre en un país cuando el dinero ya no significa nada pero es lo único que importa? La respuesta nos la ofrece Alan Pauls en una novela espléndida: «Historia del dinero»* «Historia del dinero» recrea la Argentina de los 70, donde proliferaban los raptos (en la foto, secuestrador abatido) &#160; Al dinero se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #ffffff">.</span></p>
<p><span style="color: #ff00ff"><em><strong><span style="font-size: 1.17em">¿Qué ocurre en un país cuando el dinero ya no significa nada pero es lo único que importa? La respuesta nos la ofrece Alan Pauls en una novela espléndida: «Historia del dinero»*</span></strong></em></span></p>
<div><a href="http://www.abc.es/cultura/cultural/20130409/abci-cultural-libros-alan-pauls-201304091321.html" target=""><img src="http://www.abc.es/Media/201304/09/M87PAULS_2--644x362.jpg" alt="Alan Pauls y su espléndida «Historia del dinero»" width="644" height="362" /></a></p>
<div><a href="http://www.abc.es/fotos-cultural/20130409/historia-dinero-recrea-argentina-151131741774.html">«Historia del dinero» recrea la Argentina de los 70, donde proliferaban los raptos (en la foto, secuestrador abatido)</a></div>
</div>
<div>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al dinero se lo puede «contar», se lo puede deber, se lo puede prestar; puede desaparecer, circular, esfumarse, «hacerse humo»; con él se puede pagar, jugar; el dinero puede trabajar, se lo puede heredar y «dibujar», uno puede «salvarse» con él, heredarlo y cambiarlo por otro tipo de dinero o «traducirlo» en objetos y, al menos en Argentina, uno puede con él «quedar pagando» y «levantar un muerto». <a title="«Historia del dinero»" href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;frm=1&amp;source=web&amp;cd=1&amp;ved=0CDEQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.anagrama-ed.es%2Ftitulo%2FNH_514&amp;ei=xP1jUe2-JqGW0AX62YDQDQ&amp;usg=AFQjCNG4zn5Y2oGh5sbBxtm88ysUAAgk5A&amp;sig2=PbFouWDmCLfeUO_RJIvGmw&amp;bvm=bv.44990110,d.d2k">«Historia del dinero»</a>, la nueva novela del escritor argentino Alan Pauls (y la última de una trilogía de la que forman parte «Historia del llanto» e «Historia del pelo»), se articula en torno a todas estas opciones narrando una trama que no avanza linealmente sino al hilo de los impulsos, las asociaciones e iluminaciones breves que evocan su existencia y su uso.</p>
<p>«Historia del dinero» comienza con un niño que asiste al velatorio de un amigo de sus padres, ve a su primer muerto, escucha los murmullos de quienes se preguntan dónde está y qué uso pensaba darle el muerto al maletín con dinero que transportaba a una fábrica paralizada, si este era para sobornar a los sindicalistas amotinados o para financiar su exterminio.</p>
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<p><strong>Pauls pone punto final a su trilogía con un libro digresivo</strong></p>
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<p>A la reflexión sobre este uso habitual del dinero en la primera mitad de la década de 1970 en Argentina le sucede otra sobre las sumas exigidas por las organizaciones políticas de la época para la liberación de los empresarios que secuestraban. A partir de ese punto, y a lo largo de un recorrido que incluye un padre que juega, una madre que invierte todo su dinero en la edificación de una casa en la costa uruguaya (en la que dilapida su capital y su matrimonio), la alternancia periódica y catastrófica de inflación y estancamiento de la economía argentina de las décadas de 1980 y 1990, los cambios habituales de la divisa nacional y su coexistencia con la muy perseguida moneda extranjera, las «mesas de dinero» de la época, dos divorcios (de la madre y del hijo), una separación (del hijo), la muerte del padre y varios golpes de suerte, el lector asiste a una representación tragicómica (pero más trágica que cómica, por supuesto) en la que tres personas (un padre, un hijo, una madre) se relacionan entre sí sólo a través del dinero.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
<p><strong>Un viaje en taxi, la vida de un empresario</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En su relación, y en la que los tres personajes entablan con quienes les rodean, el dinero (prestado, reclamado, malgastado, acumulado) reemplaza el tipo de vínculo que normalmente caracteriza las relaciones familiares y sirve como «moneda de cambio» de un nexo que se desarrolla en el tiempo pero no cambia realmente nunca: el padre juega, la madre exige, el hijo provee.</p>
<p>A lo largo de «Historia del dinero» este funciona como un dispositivo que traduce (profesión tardía y un poco desesperada de la madre); es decir, como un objeto tangible (siempre tangible: piénsese en el padre, que rechaza toda posibilidad de que el dinero no sea contante y sonante) que puede ser convertido en otros objetos y en ciertos servicios: un viaje en taxi, la represión ilegal de una huelga, la vida de un empresario, el pago de una deuda.</p>
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<p><strong>Pauls se confirma como un autor argentino realmente imprescindible</strong></p>
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<p>Esta es la naturaleza propia del dinero, por supuesto, y que el libro de <a title="Alan Pauls" href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;frm=1&amp;source=web&amp;cd=5&amp;sqi=2&amp;ved=0CEgQFjAE&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.anagrama-ed.es%2Fautor%2F832&amp;ei=0_1jUeCPF4Oh0QW8poHQCg&amp;usg=AFQjCNHEKh0j9iXYeo0pl4hAbGxLj-ZY5g&amp;sig2=ZynLz5o2JgeoBz6DfapLYw&amp;bvm=bv.44990110,d.d2k">Alan Pauls </a>se refiera a él en estos términos no debería sorprender a nadie. Sin embargo, lo notable de «Historia del dinero» es que, al hilo de las incertidumbres propias de la moneda argentina, la novela de Pauls viene a narrar un país y una época en la que no existió un consenso acerca de la correlación entre el dinero y los objetos que este podía adquirir: el narrador se pregunta por qué las vidas de los empresarios secuestrados por las organizaciones armadas de la década de 1970 tenían precios diferentes y cómo se calculaban esos precios (es decir, cómo se traducían esas vidas en dinero), cómo es posible que el dinero se triplicase mediante su transformación en otra divisa, qué lenguaje habla y cómo deben traducirse esas columnas de cifras que el padre le deja como único legado y que a este le parece que no significan nada.</p>
</div>
<p>Alan Pauls pone punto final a su trilogía con un libro digresivo y espléndidamente narrado que ratifica su sitio como uno de los pocos escritores argentinos contemporáneos realmente imprescindibles y narra con maestría qué sucede con un país y con sus habitantes cuandoel dinero ya no significa nada, absolutamente nada, y, sin embargo, es lo único que importa contar.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><span style="color: #000000"><em><a href="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/dinero-pauls.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-13995" src="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/dinero-pauls.jpg" alt="" width="179" height="281" /></a></em></span><em><strong> Historia del dinero</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<div><strong> Alan Pauls</strong></div>
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<div> <strong>Anagrama, Barcelona, 2013.</strong></div>
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<p><span style="color: #ff00ff"><strong>Extraído del portal ABC</strong></span></p>
<p><strong><span style="color: #ff00ff">Versión online: <a href="http://www.abc.es/cultura/cultural/20130409/abci-cultural-libros-alan-pauls-201304091321.html">aquí</a></span></strong></p>
</div>
</div>
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		<title>WILT, UNA MUESTRA DEL CLÁSICO HUMOR NEGRO INGLÉS</title>
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		<pubDate>Fri, 10 May 2013 01:38:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>librodearena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias desaforadas (Registro de lecturas favoritas o recientes)]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/?p=13987</guid>
		<description><![CDATA[. Por Paul Caballero* Wilt fue una sorpresa casi adolescente. Cayó en mis manos como parte de la ya legendaria biblioteca de narrativa de la editorial RBA de Barcelona, de mediados de los noventa. Tom Sharpe pinta un cuadro costumbrista de un profesor de mediana edad, aburrido con su trabajo como maestro de artes liberales [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><span style="color: #ffffff">.</span></div>
<div><span style="color: #000000"><strong>Por Paul Caballero*</strong></span></div>
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</strong></div>
<div>Wilt fue una sorpresa casi adolescente. Cayó en mis manos como parte de la ya legendaria biblioteca de narrativa de la editorial RBA de Barcelona, de mediados de los noventa.</div>
<div>Tom Sharpe pinta un cuadro costumbrista de un profesor de mediana edad, aburrido con su trabajo como maestro de artes liberales en una escuela técnica. Cansado de enseñar literatura y poesía a plomeros, albañiles y carniceros, pasa sus noches pensando en cómo deshacerse de Eva, su mujer, una volcánica ama de casa, que vive con fervor como siguiendo al pie de la letra un manual de autoayuda.</div>
<div>De esta pareja deviene una historia grotesca y cargada de tintas de un maravilloso humor negro que sobrevive a una traducción impecable al castellano.</div>
<div>Los diálogos, bien elaborados y consistentes, hacen reír y pensar sobre este antihéroe cuyo único recurso es la palabra. Memorable es el interrogatorio en la central de policía, cuando tratan de averiguar el paradero de su mujer y Wilt insiste en señalar las inconsistencias lingüísticas de sus interrogadores. En un desopilante giro, las declaraciones de Wilt impactarán en la gastronomía de su pueblo y en la del lector, sobre todo si es argentino y apasionado de las empanadas. No digo más para no revelar sorpresas.</div>
<div>Wilt, es una pequeña pizca de una literatura, que aunque sin demasiadas pretensiones, pone un manto de humor sobre situaciones y conflictos más mundanos por las que, de alguna manera, todos terminamos atravesando, quizás con menos humor de lo que propone el autor y que Wilt nos terminará enseñando.</div>
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<div><span style="color: #ffffff">.</span></div>
<div><a href="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/WILT2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-13990" src="http://www.blogs.buenosaires.gov.ar/librodearena/files/2013/05/WILT2.jpg" alt="" width="168" height="257" /></a></div>
<div> <span style="color: #000000"><strong>Tom Sharpe</strong></span></div>
<div></div>
<div><span style="color: #000000"><strong> <em>Wilt</em></strong></span></div>
<div><span style="color: #000000"><strong> Barcelona, Anagrama, 1997.</strong></span></div>
<div><span style="color: #000000">*Paul Caballero nació en Cartagena de Indias, Colombia. estudió comunicación y artes visuales. hace algo más de diez reside en Argentina y es un entusiasta lector.</span></div>
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