Archivo Categoría 'La cabeza de Goliat (Crónicas sobre Buenos Aires)'

¡OH, LA FERIA!

Martes, Mayo 14, 2013

 

Libro de arena presenta una crónica escrita por Silvina Rodríguez sobre su visita a la Feria del Libro. 

 

Silvina Rodríguez*

 

Para qué nos vamos a engañar, digo yo. Es inútil decir que no me importa, que no tiene sentido. Que haremos otra cosa. Lo cierto es que si la Feria emigra allá lejos adonde la quieren mandar, las cosas van a ser más difíciles para el común de la gente, a quienes les viene mejor Plaza Italia que la General Paz…

Mientras tanto, disfruto en este 2013 el poder encontrar en un mismo ámbito y en el mismo momento (digo, como Cortázar, piedras de toque formando constelaciones), exactamente en el mismo momento tener juntas en un panel sobre poesía a Margarita Mainé, a Ruth Kaufman y a Olga Drennen. Conversar luego en un stand con Márgara Averbach y Norma Huidobro, invitada a nuestra próxima Feria, en otro darle un beso a Cristina Macjus, vecina de Acassuso y por último, ver nuevamente a la Drennen pero esta vez hablando con una editora, Gabriela Pérez de Rider Chail. Y como comparten el espacio, aprovechar para pedirle una repo y novedades a Luciana Murzi de Abran Cancha y saludar al bueno de Daniel Lópes, de Crecer Creando, a quien también (ya que estamos) le mangueo (hace mucho que no lo tengo) Un capote de primera de Didi Grau. Y en el medio buscar los libros de Guillermo Martínez que quiero tener para terminar el taller que estoy dando, otro de Lingüística que me encargaron y mientras tanto,los contingentes de chicos de diferentes escuelas pasan y miran, y de vez en cuando compran. Último viernes de Feria. En los intervalos aprovecho y leo Betibú de Piñeiro y Una misma noche de Brizuela. Se hacen extraña compañía.

Es una especie de ceremonia, y desde el año pasado le agrego el hecho de participar en el Congreso de Promoción de le Lectura y el Libro. Hoy la conferencia inaugural fue de Mempo Giardinelli. Nada más, nada menos. En un panel sobre Lectura digital estuvo el también autor Eduardo Abel Giménez. El domingo me toca leer la ponencia sobre Experiencias de lectura con poesía y teatro. Una novedad para mí. Mempo habló hoy de la importancia de la lectura en voz alta, de un acto solidario y gratuito, de amor por el otro, de ayudar a cruzar el puente que tendemos como mediadores. Un acto en el que me reconozco. Que me produce una gran satisfacción.

Por lo demás, para no tener nostalgia, nos vemos el fin de semana del 1ro y 2 de junio en la Feria del Libro de San Isidro.

 

 

*Silvina Rodríguez es librera y feriante. Con su feria Tierra de libros, recorre escuelas de Capital y Gran Buenos Aires, siempre contagiando el entusiasmo por la lectura.

CONOCIENDO EL ALMA DEL PARANÁ

Viernes, Abril 5, 2013

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Libro de arena propone una crónica “Conociendo el alma del Paraná  (por el camino de Ulrico*)” que invita a recorrer otras crónicas.

 

 

Por Corina Auster

 


Al terminar un aburrido trámite en el microcentro porteño, no quise perderme la oportunidad de visitar el Espacio de Arte Fundación OSDE, sito en Suipacha 658.
En sus amplias instalaciones, más precisamente en su primer piso, se lleva a cabo la muestra “Paraná Ra’anga, Itinerancia 2011-2013″.
Realizada en simultáneo con el Centro Cultural de España en Buenos Aires (Paraná 1159 y Florida 943), la exhibición da cuenta de las impresiones que plasmó un grupo de artistas y científicos de diversas disciplinas acerca de un viaje al río Paraná, desde Buenos Aires hasta Asunción, siguiendo la ruta del cronista Ulrich Shmidl que estuvo en la expedición de Mendoza en el siglo XVI, pero valiéndose de los medios tecnológicos actuales. El recorrido duró dos años y fueron setenta personas.
La exposición, cuya curadora es María Teresa Constantin, ya recorrió distintos centros culturales, argentinos y paraguayos. Reúne mapas y libros antiguos, fotos, pinturas, dibujos, esculturas, videos, música, poesías, animales disecados, que han aportado los participantes aplicando sus propios saberes y también por la colaboración de la Biblioteca Nacional de Maestros, del Museo Argentino de Ciencias Naturales y del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco que facilitaron distintos materiales.
La palabra en guaraní “ra’anga” significa alma, fantasma, figura.  Me fue posible observar el paisaje, disfrutar el sonido del agua, percibir el alma misma del Paraná, sentir que era uno más de los viajeros y sumarme a la propuesta a través de esta crónica.
Ya se ha publicado un libro sobre la experiencia.
Es una visita altamente recomendable, como para ir con tiempo.  Continúa hasta el 13 de abril.

 

*Para saber más sobre esta presentación de Ulrico,  editada por Quirquincho en 1987 ver: aquí

AVENIDA DE MAYO: SU HISTORIA, SUS EDIFICIOS EMBLEMÁTICOS Y SUS CARNAVALES

Jueves, Marzo 14, 2013

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Libro de arena publica una crónica sobre uno de los sitios más característicos de la ciudad de Buenos Aires, la Avenida de Mayo, que hace un recorrido a través de los signos que la inscriben en espacio fundador de la historia argentina.

 

 

Por Corina Auster
Avenida de Mayo: inaugurada en 1894, con su estilo parisino, sus anchas veredas, fue la primera avenida de Buenos Aires.  Necesitaba lucir elegante puesto que se avecinaban los festejos del Centenario de la Patria.  En sus cafés se reunían intelectuales, artistas y políticos.  Pertenece al Casco Histórico.
Es un rincón de España en nuestra ciudad, tanto que durante la Guerra Civil Española esta se trasladó a sus bares (cada “bando” tenía el suyo).
La impronta hispana se mantiene en sus bares y hoteles pues aquí se asentó dicha colectividad.
En el trayecto que va desde el Congreso hasta la Av. 9 de Julio encontramos, entre otros, los siguientes atractivos:
El majestuoso Edificio La Inmobiliaria de 1912 tiene un estilo ecléctico, con dos cúpulas y que abarca toda una manzana, está ubicado al 1400 de la avenida.
El Palacio Barolo, inspirado en La Divina Comedia de Dante Alighieri, construido por el arquitecto Mario Palanti, al 1300 de la avenida.  Es muy impactante y da la impresión de inclinarse hacia abajo por efecto visual del diseño curvo de la parte superior.
También al 1300 se observa el edificio que perteneció al diario La Prensa y al diario Crítica de Natalio Botana.  Se encuentra decorado con elementos referidos al periodismo.  Hoy es dependencia de la Policía Federal.
El Chile Hotel, al 1200, con estilo art noveau es suntuoso.  En 1988 se incendió su cúpula.
A la misma altura podemos descubrir el famoso bar 36 Billares, declarado Café Notable, llamado así debido a sus treinta y seis billares de origen.  Por allí pasaron figuras de las letras y del periodismo.
El Teatro Avenida, también al 1200, es de 1908, tiene un repertorio típicamente español.  Sufrió un incendio en 1979 y se reconstruyó.
Otra obra del arquitecto Mario Palanti es, al 1100 de la avenida, es el Hotel Castelar.  Es de 1928.  Aquí vivió Federico García Lorca durante su paso por Buenos Aires.  Este hotel de influencia hispana fue el primero en tener spa.
No podemos dejar de mencionar a la línea A de subtes.  Fue el primer subte de Sudamérica.  La línea A, inaugurada en diciembre de 1913, es la más cercana a la superficie y fue construida con pico y pala (los medios disponibles de la época).  Su primer tramo fue Plaza de Mayo-Once.  De todos es sabido que hace muy poco se reemplazaron los viejos coches de madera por trenes modernos, llegados de China.
Por último, para recordar los carnavales de antaño, en Av. de Mayo y Av. 9 de Julio se armaban los escenarios para la festividad, cuyo auge fue entre 1950 y 1960.
Los carnavales ya no se celebran aquí pero la avenida sigue conservando el encanto del pasado.

Corazón de museo

Martes, Octubre 23, 2012

La cronista pasa en limpio la visita al Museo Casa “Carlos Gardel” y, en ésta, la muestra temporaria “Corazón de tango”, de Diego Manuel.

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Por Corina Auster

 

Acondicionada para funcionar como museo gracias a la iniciativa de los vecinos y ubicada en Jean Jaures 735, en el barrio de Balvanera, la casa de Carlos Gardel (en realidad la propiedad que el Zorzal Criollo había adquirido para su madre Berta) ofrece al público la posibilidad de ver discos, partituras, objetos, documentos y fotos de la infancia, familiares y de la carrera del Morocho del Abasto.
En un sector especial se lo muestra disfrutando de su pasatiempo favorito: el turf.
Asimismo, los recortes color sepia de los diarios de la época anuncian con detalle la trágica muerte del ídolo, así como su despedida y acompañamiento multitudinario hacia su última morada: el Cementerio de la Chacarita.
Como detalle curioso del museo se han recreado el baño, la cocina y el cuarto de planchado (oficio de la madre de Gardel) para ambientarlos a la exhibición.
No faltó lugar para una muestra de pinturas temporaria en una de sus salas: “Corazón de tango”.  La misma, colorida y divertida, pertenece al artista plástico Diego Manuel.  Su obra presenta situaciones y elementos distintivos de esta música como el baile, el guapo -con la tradicional mueca gardeliana-, los cantores y está en sintonía con todo el museo y aún con el exterior, pues tanto la casa como varias propiedades de la cuadra en donde está ubicada y algunas de la siguiente están decoradas con el estilo de fileteado, con los mismos colores vivos.  El autor afirma haberse inspirado en esta casa para realizar las pinturas, casi en su totalidad para la muestra.
En el patio puede observarse otra exposición, del diseñador gráfico, ilustrador y artista plástico Pablo Hofmann de fileteado digital denominada “Tangos, a mi manera”, la cual está centrada en la vida de Gardel y en donde el típico arte porteño se da la mano con las nuevas tecnologías.

Acerca del fileteado, merece mencionarse que es un arte popular con una técnica original y única desarrollada en nuestra ciudad desde principios del siglo XX en adelante, en donde predominan los colores fuertes, compuesta por figuras, guardas, flores, hojas, cintas y arabescos, de la cual se sabe a través de testimonios que sus primeros artesanos fueron inmigrantes italianos que trabajaban en fábricas de carros.  Hoy, emblema porteño, lejos de desaparecer se expone en museos.

Volviendo al recorrido por el museo, se pueden escuchar y apreciar las canciones de Gardel a todo volumen durante el mismo.
Es una interesante propuesta para conocer más íntegramente al gran cantante (ya sea argentino, uruguayo o francés) convertido en un icono de todos los tiempos y también descubrir expresiones artísticas  que representan a la ciudad.
Más información: www.museocasacarlosgardel.buenosaires.gob.ar

 

CONOCIENDO EL MUSEO DE LA MUJER

Viernes, Junio 8, 2012

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Libro de arena pasea por Buenos Aires incesantemente. En esta oportunidad presenta una crónica que recorre una de las atracciones del barrio porteño de San Nicolás, el Museo de la Mujer, que además de exhibir exposiciones y muestras de arte organiza talleres y charlas-debate sobre cine.

 

Por Corina Auster

 

 

En una tarde desapacible de otoño decidí desafiar a las inclemencias del tiempo y participé de una visita guiada organizada por el Ente de Turismo del GCBA a un sector del barrio de San Nicolás cuyo objetivo principal era visitar el Museo de la Mujer.

El recorrido tuvo como punto de encuentro y de inicio la intersección de las calles Bartolomé Mitre y Montevideo.

En el camino nos detuvimos en el Pasaje de la Piedad (entrada en B. Mitre al 1500).  Un pasaje atípico, pues tiene forma de “U”, entra y sale a la misma calle (Bartolomé Mitre).  Fue construido en 1888, actualmente tiene galerías de arte en su planta baja y arriba son ciento cuarenta y cuatro departamentos, todos de un mismo edificio.  Como detalles peculiares podemos señalar que tiene su calle empedrada y hay carteles indicadores de entrada y salida de carruajes, obviamente no son los originales pero fueron colocados allí para recrear la situación de antaño y darle un toque aún más pintoresco.

Conocimos la Iglesia Nuestra Señora de la Piedad, en B. Mitre y Pasaje de la Piedad, la cual nació como oratorio y de la que tomó el nombre el pasaje.

Nos desviamos por Uruguay porque en el 160 de la misma calle hay una placa recordatoria (en donde en estos tiempos existe una playa de estacionamiento) que indica que allí vivió Gardel recién llegado a Buenos Aires.  En ese entonces se llamaba “Mansión La Piedad”.

Un rincón de película es el Pasaje Dr. Rivarola (B. Mitre al 1300), pues allí se filmó la película Roma, en 2009.  Posee la singularidad de que las dos veredas enfrentadas de las que consta su única cuadra son semejantes y sus cuatro esquinas tienen cúpula.  El pasaje se terminó de construir en 1926 llamado en sus principios La Rural (debido a una compañía aseguradora) y en los ´80 su nombre cambió por el de Dr. Rivarola.  Es un ámbito elegido por poetas, músicos y artistas en general.  En esta calle se encuentran el Museo de la Mujer (Pasaje Rivarola 147) y al lado la Librería de las Mujeres (Pasaje Rivarola 175).

Mientras el cielo seguía plomizo y amenazante, casi finalizando el recorrido, ingresamos con mucha curiosidad al Museo de la Mujer.  Su directora nos dio una cálida bienvenida y nos explicó los objetivos de la institución creada en 2008.  Pese a ser una entidad privada pertenece a la red de museos de la ciudad y se integra a la Noche de los Museos.  Nos enteramos de que hay más de 60 museos de la mujer en todo el mundo y algunos son virtuales.  Disfrutamos de una exhibición de plástica contemporánea denominada “Cuerpos Intervenidos”, cuyo tema es el cuerpo femenino desde los puntos de vista de cuatro artistas plásticas, en la cual se utilizaron, entre otros, los medios digitales.  Las muestras de su galería de arte se renuevan mensualmente.  En un ámbito ni rígido ni acartonado, entre las actividades que se ofrecen están el cine-debate, obras de teatro y talleres.  Cada sala lleva el nombre de alguna mujer que luchó por los derechos de las mismas a modo de homenaje.  Está en proyecto que el museo se traslade al edificio que ocupó la ex-cárcel de mujeres de la calle Humberto Primo, con más espacio físico y en un lugar de por sí significativo (dicho sea de paso, el segundo edificio histórico más antiguo de la ciudad y declarado monumento histórico).  El Museo cumple una interesante labor, en resumen: la reivindicación de los derechos de las mujeres y de los pueblos originarios, una labor difícil, ya que a pesar de las conquistas algunos derechos no se cumplen.  Este año está dedicado a la violencia de género como eje central debido a la ola generalizada de femicidios en nuestro país en la actualidad.

Por último, entramos a la Librería de las Mujeres, que si bien queda al lado es independiente del museo aunque colabora con él.  La librería está especializada en temática femenina y hace tres años también edita (entre sus obras hay colecciones infantiles y colecciones de feminismo y sociedad).  Un local pequeño pero interesante.

Al salir ya la tarde se había coloreado puesto que una vez más pude conocer algunos secretos de la misteriosa Buenos Aires…

 

Más información: aquí

 

CHIST

Viernes, Junio 1, 2012

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“Les Luthiers: una personalísima línea de tiempo” es la crónica que publica Libro de arena en homenaje a este grupo de inventores de letras y música que tantos recorridos por la risa han propuesto a lo largo de su historia y que son todo un ícono de la identidad argentina y porteña.

 

 

Por Mario Mendez

 

1975: yo tengo diez años recién cumplidos cuando en  el verano, hace ya casi cuarenta años, mi viejo me llevó al Neptuno (¿o era el Rex?) a ver a Les Luthiers, en mi Mar del Plata natal. No me lo olvidé nunca: ese es uno de mis mejores recuerdos de la niñez.

1982: cuarto año del secundario, ya tengo dieciséis, ya pasó la locura militar en Malvinas y ya pasó, con más pena que gloria, el mundial de España. A mí me gusta una chica del curso, Adriana Villalón. Ella (que no lo sabía ni lo supo nunca), me prestó dos discos: uno de Gilberto Gil, otro de Les Luthiers, muy viejo. ¡Como no me animé a decirle nada!: si antes me gustaba, después de que me pasó el long-play de Les Luthiers me enamoré como loco.

1991: ya soy maestro. Un buen día, para hablar de puntuación, de lectura en voz alta, y para divertirme un poco, les llevo a mis alumnos la inolvidable escena de la presentación de Lazy Daisy a cargo de Daniel Rabinovich: “prestirigiriosa”, “¿ha batido un huevo?” (por “soportó abatido un nuevo fracaso”), “chocó con la bici” (por “chocó con las vicisitudes”), “la duquesa le acostó un viejo” (por “le costeó un viaje”), y otros equívocos geniales, me sirven para hablar de puntuación, de acentuación. Todo, en realidad, me sirve para hablar de Les Luthiers y para hacer de esa mañana de clase un rato inolvidable.

1991-2011: pasan muchas cosas entre Les Luthiers y yo. Los grabo en viejos video- cassettes que ya no se ven (mucho después los bajo de la compu); los voy a ver tres veces, cada vez más cerca del escenario: Bromato de Armonio, Todo Porque Rías,  Lutherapia;  disfruto el homenaje a sus 25 años montado en el Centro Cultural Recoleta; se los presento a mis hijas, que son chicas, pero que se ríen conmigo.

Abril de 2012: Cecilia, la maestra de Lengua y Sociales de mi hija más grande, Martina, les manda, en el Edmodo, la presentación de Lazy Daisy, porque están trabajando el monólogo. Y en la materia Teatro, Martina, con sus compañeras Camila y Ariana, deciden preparar “El merengue (Esther Píscore)”.

Mayo de 2012: tengo que hacer la inversión cultural, educativa y familiar, y la hago: saco cuatro entradas en platea para ver con mi señora y las nenas, “Chist!”, su último espectáculo. Pienso que Violeta, aunque tiene 9 años, seguramente lo va a disfrutar. Rosana y yo, aunque este espectáculo sea una antología de obras que ya conocemos, también nos reiremos, nos maravillaremos con la persistencia de la genialidad. Y Martina, que los está estudiando, imitando, admirando, tiene que verlos. Cuando les cuento que tengo las entradas, festejan a los gritos.

 

Sábado 19 de mayo de 2012: vemos “Chist!”, en el Gran Rex. Maravilla. “La bella y graciosa moza”, “Manuel Darío”, “La hija de Escipión”, “La redención del vampiro” y todas las demás escenas nos conmueven, nos hacen reír, nos divierten, nos encantan. Violeta está feliz, maravillada con el teatro. Martina, que antes de empezar se declara nerviosa, se pasa el show entero apretada a mi brazo. Y a la vuelta, las dos van repitiendo en el auto todo lo que les ha gustado.

Les Luthiers, desde el `75 a hoy, 37 años de permanencia. De pertenencia. De propiedad: Les Luthiers es de todos, como el mate, como el tango, como el fútbol, como los recuerdos de la niñez, o las emociones de la paternidad.

Hay que ir a verlos, claro. Y hay que decirles gracias, muchas gracias.

MÚSICA ARGENTINA EN 200 AÑOS

Miércoles, Mayo 30, 2012

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 Libro de arena presenta una crónica referida a los diversos estilos musicales cultivados a lo largo de dos siglos de argentinidad que son parte de una muestra en la Casa del Bicentenario.

 

 

Por Corina Auster

 

Fiel a su estilo, la Casa Nacional del Bicentenario ofrece desde fines del mes de abril y hasta septiembre del presente año inclusive una nueva exposición multimedial e interactiva.  En esta ocasión el eje temático es la historia de la música en Argentina desde la Revolución de Mayo (en realidad se anticipa y en primer lugar nos da un pantallazo de la música de los pueblos originarios) hasta nuestros días.  La curaduría estuvo a cargo del compositor José Luis Castiñeira de Dios.

En una sinfonía de videos, obras de artistas plásticos contemporáneos, grabaciones, fotos, documentos, objetos, instrumentos típicos e instalaciones interactivas para ilustrar el tema, el visitante no es un mero observador sino que puede participar activamente de la presentación.

El recorrido se inicia en el segundo piso, dedicado a los pueblos originarios, la evangelización durante la colonia y el siglo XIX, pasando por la Revolución de Mayo y el primer Centenario de la Patria.  Se destacan los instrumentos sagrados que acompañan las ceremonias de los indígenas, la ópera, el folklore rural, la creación del Himno Nacional, el candombe federal perteneciente a los afroporteños (cuya música cumplió una función ritual y de resistencia). Como nota de color se pueden apreciar instrumentos de los pueblos originarios, para ejecución femenina unos y para masculina otros.

En el primer piso encontramos el espacio relacionado con el siglo XX y la difusión de la música a través de los medios masivos, distinguiéndose -por citar algunos géneros- el nativismo (divulgación del folklore en las urbes), el tango (nacido en los suburbios en ámbitos prostibularios y recién aceptado por las clases altas en 1910, cuando llegó a París), la cumbia (popularizada en todos los niveles sociales por Riki Maravilla y otros músicos) y el cuarteto. Hay un lugar especial para el rock nacional que se origina en los ´60, en paralelo al cuestionamiento de los valores instituidos e influenciado por el rock extranjero.  Otro salón trata acerca de la represión iniciada en el ´76 con su lista de canciones censuradas por el COMFER y el testimonio del fomento del boom del rock nacional al prohibirse la emisión de música en inglés durante la guerra de Malvinas, acompañado  por fotos de figuras emblemáticas de nuestro rock.  Un elemento curioso que puede observarse en este piso es el violín corneta utilizado en los primeros tiempos para orquestas de tango, debido a que por aquellos años no se contaba con micrófonos y la corneta servía para amplificar el sonido.

Por último, puede disfrutarse en la planta baja de un audiovisual que resume toda la exhibición con imágenes y sonidos vinculados a los acontecimientos históricos que ocurrían mientras éstos se desarrollaban y también de una instalación para escuchar y conocer los géneros musicales que son transmitidos por los auriculares en forma lúdica y ponerse “a tono” con lo aprendido durante el recorrido.

La muestra deja en evidencia las influencias, fusiones y mestizaje que fue sufriendo nuestra música a lo largo de dos siglos para construir un estilo propio.

Recomiendo la visita puesto que desde las canciones de cuna, en las fiestas, en protestas políticas, en las canchas de fútbol y hasta simplemente como elemento de deleite, la música siempre nos acompaña.

 

Más información: aquí

HOMENAJES Y CONJUROS

Viernes, Abril 27, 2012

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Por Mario Méndez

 

El domingo 29 ALIJA homenajeará, en la Feria del Libro, a Gustavo Roldán y Eduardo Dayán, dos grandes autores de literatura infantil que nos dejaron hace un tiempo. Desgraciadamente, ALIJA tuvo que improvisar un nuevo, muy inesperado, homenaje póstumo. Sumó a esa jornada al amigo Carlos Schlaen, escritor e ilustrador que, como seguramente los lectores de este blog saben, nos dejó la semana pasada. Yo no quería volver a escribir sobre Carlos, porque ya lo hice y porque me sigue doliendo. Y en realidad prácticamente no lo hice: me limité, como verán, a contextualizar dos mails que me llegaron, y que pedí autorización para compartir, como un comienzo de este homenaje.

El primero de ellos lo escribió Daniel Lopes, encargado todo terreno de la editorial Crecer Creando. Daniel nos lo dirigió a Ángeles Durini, Jorge Grubissich, Franco Vaccarini y a mí, en nuestra condición de amigos de Carlos. Y apenas lo leí, y me repuse de su lectura, tuve que pedirle permiso para publicarlo.

Esto nos escribió Daniel:

“Hola,

Ayer se inauguró la feria. Ayer, a las seis de la tarde, empezó a entrar la gente. Así dijo uno y yo me quedé pensando entonces qué éramos todos aquellos que estábamos ahí desde el martes. (El lunes, en mi caso).

No importa, quiero decir, ayer se terminaron las jornadas de profesionales, ese otro tumulto de palabras y caras que van y vienen.

A las diez de la noche me senté frente a la computadora de la caja del stand y saqué un reporte de ventas.

No es mucho lo que se vende en las jornadas, pero algo se vende.

Ingresé al programa,  emití el reporte de ventas y empezó al girar el relojito de arena. Como digo, no se vende mucho, pero igual el sistema se toma su tiempo que, en verdad, si uno lo piensa un poco, no deja de ser nuestro. No sabía –no sé- por qué tardaba tanto. Misterios de la informática que uno tiene la saludable precaución de ignorar. La cosa es que, desde algún stand cercano, empezaron a llegarme los acordes iniciales de La Marsellesa. Un instante después resultó que no era el himno sino una canción de Los Beatles.

Y apareció el reporte de ventas.

Y veo que el primer libro en venderse es El tercer conjuro, de su amigo Carlos.

“Love, love, love”, repetía la canción.

 

La verdad es que hay –debe haber, seguramente- una explicación racional, digamos tranquilizadora, con la que defenderse de estas otras ignorancias. De hecho, la hay y duele saberlo.

Yo no creo en ciertas cosas y en otras necesito creer y a veces no puedo. O no me alcanza. Señales, misterios, casualidades, cosas así. De las que estamos hechos.

Pensé, una vez más, en ustedes, sus amigos, a los que tengo la suerte de conocer.

Hace un tiempo me tocó despedir a un amigo, un amigo querido. (Será por eso que me conmueve tan especialmente lo que les pasó a ustedes con Carlos) Y empecé a descubrir que había un montón canciones que estaban escritas para nosotros. Porque a veces uno se cree que las canciones están hechas para otros.

Leía ese reporte y escuchaba “Love, love, love”

Y hacía como que miraba para otro lado.

Y encima esta mañana, en la radio, a propósito de unas elecciones en Francia, otra vez La Marsellesa de fondo, mientras el tipo hablaba de política.

Jornadas de profesionales, edición de libros, novedades, gestiones comerciales, política internacional: La verdad que uno tiene con qué distraerse, ¿no?

Uno de esos tipos que cantaba “Love, love, love” dijo alguna vez algo así como que la vida es eso que nos pasa mientras hacemos planes.

Yo no planeaba decirles esto.

De veras.

En el fondo, no planeaba tener la necesidad de decirles esto.

Ojala nunca hubiese sucedido.

Les mando un abrazo a todos.

Daniel”

 

Los tres nos emocionamos con este mail, los tres lo contestamos, pero otra vez tuve que pedir permiso, esta vez a Jorge Grubissich, para contextualizar su respuesta breve, y publicarla. Jorge edita conmigo los libros de la editorial Amauta. Juntos editamos Un medallón para Osiris que tenía, como toda la colección, el nuevo diseño y el logo que  Carlos nos había regalado.

Esto contestó Jorge:

 

“Sé que de conjuros vamos a echar mano siempre, para poder continuar. Estando en el stand me costaba no ver el libro de Carlos y pensar que no pudimos, por culpa de un defecto en el plastificado, darle los suyos. Qué apuro había, si teníamos todo el tiempo del mundo. Si teníamos muchas cosas que compartir, a cada rato. Si era uno de los nuestros y más: tan parecido al que deseábamos ser cuando tuviésemos sus jóvenes 65…

Recién la semana próxima llevaré los ejemplares que me pidieron los distribuidores. Muchos de los que los reciban, de los que los miren o los compren, incluso en esta Feria, no sabrán que él ya no está. Será un conjuro seguir como si nada hubiera sucedido.
Pero lo que sé que no podremos conjurar, aunque lo intentemos, aunque pase el tiempo, será el desconsuelo”.

 

Daniel, Jorge, Franco, Ángeles, y muchos amigos más acompañaremos el Homenaje del domingo 29. Ese día trataremos de conjurar el desconsuelo con la alegría y el orgullo de haber sido sus amigos. Y con los mejores recuerdos.

 

LITERATURA EN BUENOS AIRES

Sábado, Abril 14, 2012


Buenos Aires existe en los ojos de los que la viven y también de los turistas, y así es que queda registrada en cámaras de fotos y recuerdos. Los escritores son testigos privilegiados de estas metrópolis, pero sobre todo geniales consignadores a través de la palabra de una ciudad como ésta. Mario Méndez reseña en aquí el libro de Álvaro Abós que  compila estas huellas de Buenos Aires.  

 

Por Mario Méndez

 

 

Una vez y otra vez
cantaremos la fiel serenata,
diganmé donde está, cómo es
Buenos Aires, la reina del Plata.

Es un sol de Quinquela Martín
y es soñar con el mar desde el río,
es la noche de Villa Piolín
que nos llena de culpa y de frío.
Es la guerra y la demolición
arrasando paredes y calles,
y es París en el teatro Colón
y en los libros de Plaza Lavalle.

(Vals municipal -fragmento- María Elena Walsh)

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En su excelente libro Al pie de la letra, Álvaro Abós da cuenta, barrio por barrio, de dónde anduvieron los escritores que son, en muchos casos, sinónimos de Buenos Aires. Dónde anduvieron, es decir, dónde se enamoraron, dónde se juntaban con otros escritores, en qué lugar se les ocurrió tal o cual obra, dónde fueron felices, infelices, trágicos o cómicos. Dónde, finalmente, murieron. Así, pasan por esta bella guía literaria de nuestra ciudad Borges, Cortázar, Sábato, Mujica Lainez, Arlt, Bioy Casares… Y se suceden los barrios, los lugares icónicos de nuestra ciudad: el hotel frente a la Plaza de Mayo donde José Hernández escribió el Martín Fierro; la Perla del Once, donde el gran Macedonio deslumbraba a su pequeña audiencia, en la que descollaba Borges;  el viejo y querido Palermo de Borges, por supuesto; la calle Corrientes recorrida por los nuestros y por los que, por poco o mucho tiempo hicieron de Buenos Aires su segundo hogar, como Neruda; la lejana Villa del Parque de Cortázar así como la London, donde los inolvidables personajes de Los premios se juntan antes de embarcar; el Belgrano de Mujica y la Villa Crespo que inmortalizaron Marechal y Adán Buenosayres.

Dan ganas de salir de recorrida, calle por calle, bar por bar, casa por casa, con el libro abierto y la memoria bien dispuesta. Y también dan ganas de imaginarse, por qué no, otras posibilidades, raras, posibles pero difíciles, como una buena consigna de taller literario. ¿Alguien se imagina una historia de amor, sublime, trágica o bucólica, que se  inicie entre los negocios de repuestos de la muy fea –y muy famosa– calle Warnes? ¿Por qué no comenzar un policial en Forest 444 (ese lugar mítico que descubrí, como porteño por adopción que soy, recién a los veinte años, pero que conocía de la propaganda radial que escuchaba en Mar del Plata: “aceite bueno y barato, Forest cuatro cuatro cuatro”)? ¿Y por qué no inventar otros seres mitológicos como los que Dolina creó para Flores, o mudarlos de barrio? ¿Qué tal si el beso invisible de la calle Bacacay se instalara por un tiempo en el casi desconocido pasaje El fogón, de mi Villa Pueyrredón, o el ángel gris decidiera pasear su bondadosa melancolía por las inmediaciones del barrio Mitre, en Saavedra?

Al pie de la letra es un libro para disfrutar de la Buenos Aires literaria.  Y Álvaro Abós pudo hacerlo no sólo porque investigó, leyó, recorrió y volvió a leer sino también  porque sabe, como muchos sabemos, que Buenos Aires es una ciudad para disfrutar de la literatura.

 

 

Al pie de la letra

Álvaro Abós

Editorial Alfaguara

CARA O CRUZ: COLOR O BLANCO Y NEGRO

Martes, Febrero 14, 2012

 

Por B. L.

 

Para los que nos quedamos el verano en nuestras casas, ver a nuestra ciudad cotidiana desde otro punto de vista se vuelve necesariamente una opción. Es por eso que aproveché algunas salidas que ofrece la ciudad porteña y que durante el año académico y laboral se complican hacer. El lugar elegido esta ocasión fue el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) con la exposición “Carlos Cruz-Diez: el color en el espacio y en el tiempo”.

Pero mi historia comienza un tiempito antes de la visita al museo, con la compra de una cámara analógica de ensueño: la Diana f+. Esta cámara de plástico es una reproducción de la clásica Diana que se fabricaba en Hong Kong en la década de los 60´, y que había sido creada en 1914 por unos estudiantes vieneses. Los efectos en las fotografías reveladas son el color saturado, una interesante incidencia de la luz, una leve deformación azarosa de la imagen, un aspecto onírico. Puede que suene a imperfección, pero en realidad esta cámara otorga una gran libertad de capturar momentos únicos y lo hace de un modo totalmente experimental y divertido. Es por eso que resultará obvio imaginar que cuando compré un rollo de120 mm. para jugar durante el verano, lo primero que hice fue estrenarlo. Me acuerdo que me metí en un cuarto a oscuras, coloqué el rollo en la cámara, salí rápido de la habitación y comencé a sacar fotos como posesa.

Por suerte supe contener mi emoción de principiante en este rubro y me reservé algunas fotos para la muestra de color que, desde el mes de septiembre, se encuentra en el MALBA. La exposición de Cruz-Diez tiene una selección de más de 120 obras, que van desde 1940 hasta la actualidad, y donde se ve la evolución que tuvieron sus trabajos con el color y las teorías perceptivas. Realmente se nota la dedicación del artista, su metódico estudio, su pasión por el color, sus deseos de perfección.

Entre sus obras se encuentran pinturas, dibujos, serigrafías, estructuras y ambientes cromáticos, sumado a apuntes de sus estudios, máquinas con las que ha trabajo, una reproducción de su estudio, maquetas y un video documental sobre sus proyectos de intervenciones urbanas. Y, evidentemente, el protagonista siempre es el color. Todo nos hace reflexionar acerca del color.

Recorrer las pinturas fue muy divertido porque va cambiando nuestra perspectiva sobre el color de las obras, dependiendo desde dónde sean vistas. Pero en ese sector del museo no se pueden sacar fotografías. En cambio, en la instalación del ambiente cromático sí se puede. Por lo que convencí a mi amigo con quien había ido de tomarle a él algunas fotos. Así que la salida había sido sumamente completa.

El tema fue cuando fui a revelar las fotografías y me dijeron que el rollo era blanco y negro… No lo podía creer. ¡Todas las fotos que había tomado pensando en los juegos de colores ya no tenían sentido!

Después recordé que en la exaltación por empezar a usar la cámara en las vacaciones, si bien había pedido en el mostrador un rollo de color, no lo había chequeado. Y cuando lo puse ni me fijé en lo que decía la caja. Lo bueno es que muchas fotos quedaron bien, excepto las de la muestra, y que todavía hay tiempo de volver porque la exposición se extendió hasta el 11 de marzo.

 

 

Carlos Cruz-Diez: El color en el espacio y en el tiempo
Curadora invitada: Mari Carmen Ramírez, Curadora Wortham de Arte Latinoamericano y Directora del International Center for the Arts of the Americas, The Museum of Fine Arts, Houston (MFAH).

Del 21 de septiembre al 11 de marzo de 2012

MALBA, Av. Figueroa Alcorta 3415.

Enlace de la muestra de Carlos Cruz-Diez.