LITERATURA EN BUENOS AIRES


Buenos Aires existe en los ojos de los que la viven y también de los turistas, y así es que queda registrada en cámaras de fotos y recuerdos. Los escritores son testigos privilegiados de estas metrópolis, pero sobre todo geniales consignadores a través de la palabra de una ciudad como ésta. Mario Méndez reseña en aquí el libro de Álvaro Abós que  compila estas huellas de Buenos Aires.  

 

Por Mario Méndez

 

 

Una vez y otra vez
cantaremos la fiel serenata,
diganmé donde está, cómo es
Buenos Aires, la reina del Plata.

Es un sol de Quinquela Martín
y es soñar con el mar desde el río,
es la noche de Villa Piolín
que nos llena de culpa y de frío.
Es la guerra y la demolición
arrasando paredes y calles,
y es París en el teatro Colón
y en los libros de Plaza Lavalle.

(Vals municipal -fragmento- María Elena Walsh)

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En su excelente libro Al pie de la letra, Álvaro Abós da cuenta, barrio por barrio, de dónde anduvieron los escritores que son, en muchos casos, sinónimos de Buenos Aires. Dónde anduvieron, es decir, dónde se enamoraron, dónde se juntaban con otros escritores, en qué lugar se les ocurrió tal o cual obra, dónde fueron felices, infelices, trágicos o cómicos. Dónde, finalmente, murieron. Así, pasan por esta bella guía literaria de nuestra ciudad Borges, Cortázar, Sábato, Mujica Lainez, Arlt, Bioy Casares… Y se suceden los barrios, los lugares icónicos de nuestra ciudad: el hotel frente a la Plaza de Mayo donde José Hernández escribió el Martín Fierro; la Perla del Once, donde el gran Macedonio deslumbraba a su pequeña audiencia, en la que descollaba Borges;  el viejo y querido Palermo de Borges, por supuesto; la calle Corrientes recorrida por los nuestros y por los que, por poco o mucho tiempo hicieron de Buenos Aires su segundo hogar, como Neruda; la lejana Villa del Parque de Cortázar así como la London, donde los inolvidables personajes de Los premios se juntan antes de embarcar; el Belgrano de Mujica y la Villa Crespo que inmortalizaron Marechal y Adán Buenosayres.

Dan ganas de salir de recorrida, calle por calle, bar por bar, casa por casa, con el libro abierto y la memoria bien dispuesta. Y también dan ganas de imaginarse, por qué no, otras posibilidades, raras, posibles pero difíciles, como una buena consigna de taller literario. ¿Alguien se imagina una historia de amor, sublime, trágica o bucólica, que se  inicie entre los negocios de repuestos de la muy fea –y muy famosa– calle Warnes? ¿Por qué no comenzar un policial en Forest 444 (ese lugar mítico que descubrí, como porteño por adopción que soy, recién a los veinte años, pero que conocía de la propaganda radial que escuchaba en Mar del Plata: “aceite bueno y barato, Forest cuatro cuatro cuatro”)? ¿Y por qué no inventar otros seres mitológicos como los que Dolina creó para Flores, o mudarlos de barrio? ¿Qué tal si el beso invisible de la calle Bacacay se instalara por un tiempo en el casi desconocido pasaje El fogón, de mi Villa Pueyrredón, o el ángel gris decidiera pasear su bondadosa melancolía por las inmediaciones del barrio Mitre, en Saavedra?

Al pie de la letra es un libro para disfrutar de la Buenos Aires literaria.  Y Álvaro Abós pudo hacerlo no sólo porque investigó, leyó, recorrió y volvió a leer sino también  porque sabe, como muchos sabemos, que Buenos Aires es una ciudad para disfrutar de la literatura.

 

 

Al pie de la letra

Álvaro Abós

Editorial Alfaguara

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