Archivo Diciembre, 2011

ALMAGRO DE BOHEMIA, TANGOS Y BOLICHES

Jueves, Diciembre 29, 2011

 

En esta oportunidad, Libro de arena acerca una crónica sobre una visita guiada por el barrio de Almagro. En la misma se cuentan varios datos interesantes sobre su fundación y fundadores, y otras cosas que todavían son un misterio.

 

Por Corina Auster


Si hay un barrio que se distingue por una extraña historia en los inicios de su existencia como tal es sin dudas Almagro.  Este concepto pude comprobarlo en una visita guiada ofrecida por el Ente de Turismo del GCBA desarrollada en su mayor parte en la plaza homónima, la cual fue también el punto de encuentro y está comprendida por las calles Bulnes, Sarmiento, Salguero y Tte. Gral. J. D. Perón.  En cuanto a la plaza, inaugurada el 12 de octubre de 1934, primero llamada “12 de octubre” y luego “Plaza Almagro”, podemos destacar que en ella hay una placa recordatoria a Vicente San Lorenzo, quien compuso en la década del ´30 el tango “Almagro” grabado por C. Gardel, y también se encuentran el busto de San Martín y el monumento a
la República Argentina.
Durante el recorrido fuimos invitados a usar mucho la imaginación -porque una visita guiada también se trata de eso: de imaginar cómo eran los lugares que hoy recorremos y algunos que ya no están pero que formaron parte del espíritu del barrio y de la ciudad- y así hicimos un viaje en el tiempo.
En primer lugar debemos indicar que el barrio está delimitado por las calles: al norte Av. Córdoba que se continúa con Estado de Israel, luego Río de Janeiro, Av. La Plata, Gallo, Sánchez de Loria y al sur Av. Independencia.  En el emblema de Almagro podemos encontrar elementos que lo caracterizan como la pelota de fútbol por el Club San Lorenzo de Almagro (fundado en 1908 pero que nació en Boedo que al principio formaba parte de Almagro), el guante de box, pues en el barrio está la Federación de Boxeo, una iglesia porque al comienzo el barrio llevaba el nombre de una iglesia: la de San Carlos y una guitarra debido a que en la zona vivieron muchos payadores.
Fue un barrio de paraderos de carretas que en sus comienzos mayormente se pobló por inmigrantes italianos y españoles.
Dice la historia que el nombre del barrio, Almagro, se debe a que el 28 de setiembre de 1839 el latifundista Carlos de los Santos Valente le vende a Julián de Almagro gran parte de su quinta.  Esta partición ocuparía el sector formado por las calles Rivadavia, Medrano, Díaz Vélez y Billinghurst.  En 1857 Julián de Almagro donó terrenos a la Sociedad Camino de Fierro al Oeste, que trazaba la primera línea férrea del país, desde la estación Parque hasta La Floresta, con una estación ubicada en la actual calle Lezica y el Pasaje Peluffo, que se denominaría a su vez Almagro en su honor (puesto que tal era la condición para la cesión del lugar).  El ferrocarril valorizó ampliamente los terrenos que Almagro fue loteando para venderlos a mucho mayor precio del costo original.  Además, Julián Almagro administraría los campos que su padre, José María Almagro y De la Torre, poseía en Entre Ríos, Corrientes y Uruguay, quien fallece en 1943.  Pero por mala administración, despilfarro y peleas entre los hermanos se pierde por completo aquella gran fortuna.
Qué fue de la fortuna es un misterio…
Como algunos datos de color cabe mencionar que en diagonal a la Plaza Almagro, sobre Bulnes, aún se encuentra el histórico Bar de Roberto (o Boliche de Roberto, en honor a un anterior dueño), en realidad Café 12 de octubre, fundado en 1893, el único bar antiguo de la zona que sigue en pie, el cual fue frecuentado por C. Gardel y Alfonsina Storni quien vivía en el barrio y trabajaba en una imprenta cercana. Tenía la particularidad del doble servicio: venta de artículos varios y mesas para tomar algo.
Otro detalle pintoresco son los personajes ilustres que vivieron aquí como los poetas González Tuñón y Mario de Lellis, quienes en su época no veían sus trabajos publicados por sus ideas políticas y Osvaldo Pugliese, director de orquesta de tango, quien pasó sus últimos días en el lugar adonde vivió con su esposa en Av. Corrientes al 3700 y a propósito hay una placa recordatoria en el sitio (dicho sea de paso, la colocación de placas de homenaje sobre Av. Corrientes se le deben al autor, compositor y productor musical Ben Molar, quien impulsó la instauración del Día Nacional del Tango, que se festeja en todo el mundo cada 11 de diciembre, y defensor del homenaje en vida).
En conclusión, la visita resultó una maravillosa propuesta para salir de la rutina y descubrir lugares; conocer los atractivos arquitectónicos, históricos y comerciales de un barrio porteño.

¡TOING! UNA BRILLANTE COLECCIÓN DE HISTORIETAS PARA CHICOS

Miércoles, Diciembre 28, 2011

 

Por Mario Méndez

 

Mi amigo Roberto Sotelo, especialista en literatura infantil y juvenil, coordina junto a César Da Col, esta colección de historietas para chicos,  de excelente calidad, muy recomendable para iniciar a los chicos en la lectura en general y en la de la historieta en particular. Se han publicado Fuerza Mosca, de Alberto Moreno y Daniel Greco; Elías y el perro de la esquina, de Leo Arias; Torni yo de Trillo, Maicas y Sala y Niko & Miko de J. J. Rovella. Todas muy recomendables.

Generoso como es, Roberto me regaló un ejemplar de cada álbum, y nos lo repartimos con mis hijas. Violeta, la más pequeña, leyó Fuerza Mosca, e hizo esta reseña, que me encantó, babas aparte. Juro que sólo arreglé la ortografía que, como a ella la explicación de lo que pasó hace cincuenta años en la historieta, ay, me dio escalofríos.

 

Por Violeta Méndez

 

Reseña de “FUERZA  MOSCA”:

Al principio era medio impresionante: La explicación de que hace 50 años la directora y el celador raptaron a los chicos y nunca los volvieron a ver, ay me dio escalofríos… pero después  me intrigaba la curiosidad, por ejemplo: cuando desapareció hueso, cuando les agarró miedo por que Colo les respondía cualquier cosa, si yo hubiera sido la directora o el celador uf me hubiera vuelto loca.

Ah y para vos Diego Greco que buenos dibujos los monstruos, parecía que estabas en la escuela Tartuo.

A mi me encantó y tanto que lo terminé en dos noches. Ahora en fines de 2011 tengo 9 años a y por cierto me llamo Violeta. Paz…

 

 Fuerza mosca
 Alberto moreno (guión)
 Diego Greco (dibujos)
 Colección Toing! 

 http://colecciontoing.blogspot.com/

 

 

SERGIO LANGER: “SOY UN PRIVILEGIADO PORQUE TRABAJO DE LO QUE ME GUSTA, SER DIBUJANTE”

Martes, Diciembre 27, 2011

 

Libro de arenapublica una entrevista hecha al humorista gráfico Sergio Langer, creador de la Revista “Lapiz Japonés” y el personaje del diario Clarín “La Nelly”. Se trata de un reportaje abierto sobre historietas y dibujos en el marco del cierre de la Semana de la Historieta organizada por Bibliotecas para armar y llevada a cabo en la Biblioteca Bartolomé Mitre.

 

Mateo Niro: Durante toda esta semana estuvimos realizando actividades relacionadas con la historieta y queríamos terminarla de la mejor manera: con ustedes y con la visita de Sergio Langer que es un historietista excelente y la idea es que ustedes le puedan preguntar todo lo que quieran.

Sergio Langer: Hola chicos. Les voy a contar una cosa, yo trabajo hace ocho años en Clarín y durante un tiempo hice la historieta de “Nelly” en la parte de atrás del diario. En esta historia hay varios personajes aparte de Nelly, están Los Pibes Chorros que viven en el mismo barrio, hay una boliviana que vende verdura y un chino que tiene un supermercado. Pero como me porté mal y puse cosas que no les gustaron a los del diario no estoy más en la parte de atrás y me mandaron adentro, donde obviamente se lee menos la historieta. Además trabajo en un diario peruano que se llama El Comercio de Lima.

Les voy a ir pasando unos libros para que los vayan viendo y mientras les cuento lo que hace Pepe. Uno de los tantos libros que hizo Pepe se llama Matías y el pastel de fresas. ¿Saben lo que son las fresas? Frutillas, pasa que él es chileno y ahí dicen fresas. Yo soy dibujante, cuando era chico dibujaba todo el día. ¡Levante la mano el que le gusta dibujar! Yo creo que todos dibujamos, a cualquiera que le dan un lápiz y un papel dibuja. Lo que pasa es que muchos seguimos dibujando cuando somos grandes. Yo cuando terminé la escuela seguí dibujando y un buen día fui con mi carpeta de dibujos a una revista a ofrecerlos para hacer historietas y humor y me contrataron a los 19 años. Empecé a dibujar, dibujar y dibujar y ahora estoy acá. ¿Por qué me llamaron? Porque soy dibujante. Entonces, dibujé en la revista Humor que nadie de ustedes conoce porque pasó hace mucho tiempo y ahora como les decía dibujo en Clarín, en Perú, en Francia y en otros países.

 

Público: ¿Cómo mandás los dibujos a todos esos lados?

 

SL: Por Internet. Agarro el dibujo original, lo pongo en un escáner y ya me aparece en la computadora. Lo pinto una vez que lo tengo en la máquina y después lo guardo en una carpeta y lo mando por mail a Perú o a donde sea. Y todo esto lo tengo que entregar a una hora determinada porque los diarios, las revistas, tienen un momento donde cierran la edición para imprimirla en papel, entonces tengo, por ejemplo el martes a las siete de la tarde, que mandarles el dibujo y a veces estoy que no se me ocurre nada pero lo tengo que mandar sí o sí porque es mi trabajo, es un trabajo como cualquier otro el ser dibujante. Y yo soy un privilegiado porque trabajo de lo que me gusta, ser dibujante.

 

P: ¿Cómo hacés cuando no se te ocurre nada?

 

SL: Agarro la carpeta sin que nadie se dé cuenta y agarro un chiste viejo (risas). Y bueno, es como un cantante. ¿Acaso Ricky Martin canta siempre canciones nuevas? ¡No! Eso es cuando no se me ocurre nada, pero generalmente algo se me ocurre, porque uno está acostumbrado, es nuestro trabajo. Yo digo que dibujo para no laburar, pero al final es un laburo porque a fin de mes voy al mercado a comprar la comida con la plata que me pagaron en Perú, en el Clarín y encima me gusta. Así que ojalá que algún día ustedes puedan hacer lo que les gusta y encima les paguen.

 

P: ¿Cuál de todos tus dibujos es el que más te gusta?

 

SL: Me gustan todos los dibujos que hago.  Pero no es que haya uno en especial, a veces hago alguno que no me gusta mucho como queda pero lo mando igual.

 


 

P: ¿Desde cuándo dibujas y cómo empezaste?

 

SL: Empecé de muy chiquito. Dibujaba en las bolsas de papel  en la cuales mi mamá traía las compras. Mi mamá estuvo en la Segunda Guerra Mundial, que fue terrible, ella vino desde Rumania y mi papá vino desde Polonia; a mí me quedó eso, por eso dibujaba todo el tiempo guerras porque mi mamá algunas cosas me contaba y otras me las imaginaba. Y como me gustaba ver películas de guerra pero mi mamá no me dejaba, me ponía a dibujar soldados, explosiones y esas cosas. Y después de más grande cuando fui a la escuela seguí dibujando y me metí en la facultad a estudiar arquitectura entonces aprendí a hacer casas, pero por suerte me dediqué a hacer chistes.

 

P: ¿Cuánto se tarda en hacer una historieta?

 

SL: Por ejemplo, la tira de Nelly me lleva dos o tres horas, pero como soy muy disperso y me pongo a chatear o mirar mails en la computadora o a hacer otras cosas estoy como seis horas pero la realidad es que tardo dos horas. En dos horas la hago y se la mando a un amigo que la pinta y él mismo después la manda al diario. Se la mando a las cinco de la tarde, él la pinta en una hora y la manda al diario.

 

SP: ¿Las hacés de un día para el otro?

SL: Sí, pero si fuera más organizado podría hacer diez todas juntas y ya las tengo. Porque el guión ya está hecho, porque no lo hago solo. Lo hago con un amigo, siempre es bueno trabajar con amigos porque así uno no se aburre.

 

 

LOS PENSAMIENTOS EN PUIG

Lunes, Diciembre 26, 2011

 

 

Por María Pía Chiesino

 

La primera vez que leí Boquitas Pintadas, cuando llegué a este punto de la novela, me llamó la atención el uso de la bastardilla que hacía Puig, para advertir a sus lectores acerca de los verdaderos sentimientos de los personajes. Era si se quiere, una novedad técnica.

Cuando tuve que pensar en un fragmento de Puig para conmemorar su fecha de nacimiento, inmediatamente pensé en este. Cuando volví a leerlo, me encontré con esta conversación de Pancho y Mabel, en la que, con el pretexto de hablar acerca de los higos o la antena de la radio, hay un hombre y una mujer que se desean y se miden como tigres.

Mabel no puede dejar de pensar en ningún momento que Pancho es “un negro”. Hay una marca de clase muy fuerte, reforzada además porque ella sabe que es el padre del hijo natural de Raba, su mucama. Esta marca de clase no significa nada cuando el deseo está en juego. A Mabel, Pancho le gusta, lo ve masculino, fuerte (más fuerte que Juan Carlos, sin dudas), y en medio de esa charla “cotidiana”, los dos hacen lo posible para que el final de la misma, sea una cita amorosa, esa misma noche.

Para Mabel, que ya no es virgen, Pancho significa si se quiere, un hombre distinto…distinto de Juan Carlos, que está enfermo…distinto de su novio…que es petiso y con quién va a casarse únicamente por conveniencia económica. De todas maneras, Pancho puede pasar por su cama, pero no quedarse en ella. Es “un negro”, “un suboficial”, el amante de su mucama. A Mabel, Pancho solamente le interesa para acostarse con él algunas veces, antes de casarse,  y cuando “no la ve su mamá”.

El deseo de Pancho, por su parte, es muy distinto. Pancho sabe, por Juan Carlos, que Mabel no es virgen…la ve como una presa, como la gallina que va a ser capturada por él, el zorro, esa misma noche, cuando salte la pared. Pero las fantasías de Pancho son diferentes. Si él se transforma en el novio de Mabel, no va a haber uno, sino dos saltos esa noche.

El primer salto va a ser el real, el salto de la pared para llegar al patio y a la habitación de la vecina.

Pero Pancho, que es de origen humilde, aspira a otro salto, en este caso simbólico…y es el que le permitiría cambiar su lugar en el marco social de Coronel Vallejos. En un punto, Mabel es “como todas”…no tiene problemas para indicarle los pasos necesarios para llegar a su cama y acostarse con él. Pero Mabel, además es “blanca” y “maestra”.

Pancho desprecia a las criollas “negras y peludas”. La Rabapuede haberle dado un rato de placer y un hijo no deseado que él va a ver cuando pueda…pero no le interesa formar un hogar con ella. Pacho tiene ambiciones de un cierto ascenso social. Para él, un muchacho humilde que estudió en La Platay es suboficial de policía, la fantasía es pasearse “caminando por la calle delante de la gente con una maestra de escuela” como dice cuando cierra el fragmento.

Pero esto no va a ser posible. En primer lugar, porque a Mabel jamás se le cruzaría por la cabeza semejante situación. Y en segundo lugar, estála Raba…que al verlo salir de la habitación de Mabel, se siente profundamente despreciada, y lo asesina con un cuchillo.

Los sectores sociales, en Coronel Vallejos, no se cruzan. Pancho podría estar con muchas mujeres, pero el “deber ser” indica que la única con la que puede pensar en formar un hogar es conla Raba, de origen humilde, como él.

Después del asesinato de Pancho, la complicidad y la hipocresía de Mabel, son en realidad, una presión para que Raba declare que lo mató por abusar de ella y no por celos. Es presión,  es una clara extorsión, y  un manejo de poder en el que se le sugiere que hasta puede perder definitivamente a su hijo.

Ante esta amenaza, se autoincrimina, “limpia” la imagen de la maestra, y todas las fichas que podían desacomodarse en el tablero social de Coronel Vallejos se acomodan. Pancho está muerto. Raba es una asesina que lo mató para defenderse. Y Mabel, la maestra, es la señorita de la casa, que va a contraer matrimonio con un terrateniente y que va a presionar a Raba para que no confiese lo que vio.

Mabel no concibe que su matrimonio no se realice porque se acostó con “un negro forzudo”, y su superioridad social, le permite crear un verosímil en el que ella, la señorita Sáenz, no hace más que acompañar a esa pobre muchacha que se vio obligada a matar a un hombre, y de la que no se despega hasta que Raba declara lo que ella le pide. Que no es otra cosa que lo que le conviene, lo necesario para seguir siendo, “la señorita Mabel Sáenz”.

 

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-Ya que está ahí ¿no me cortaría unos higos? cáscara aterciopelada verde, adentro la pulpa de granitos rojos dulces los reviento con los dientes.

-Buenas tardes, no la había visto, el pie, las uñas pintadas asoman por la chancleta, piernas flacas, ancas grandes.

-Buenas tardes.

-Perdone que ande por este tapial, que si no ponemos una antena no oímos la radio y los presos se me van a andar quejando. Los presos no ven nunca a una mujer.

-Y Ud. también querrá escuchar, no diga que no…negro barato, le brillan el cuello y las orejas, se lava para blanquearse.

-Para qué voy a decir que no…¿Le saco los más maduros, no más, o medio verdes también? mi uniforme de gabardina y botas que brillan.

-No, maduritos no más, otro día yo vengo con un palo y volteo los que se hayan puesto más morados. Me los como, uno por uno, y me tiro en el jardín, no me importa que me piquen los bicharracos del pasto.

-Llámeme a mí, pongo la escalera del otro lado y ya estoy subido al tapial. Me trepo, salto, subo, bajo, la toco.

-¿Y si tiene que hacer algo? ¿O lo único que hace es escuchar la radio? Una sirvienta tuvo un hijo natural.

-Eso no tengo yo la culpa, que no haya ningún robo por ahí. Un balazo, para hacerme saltar la tapa de los sesos.

-Entonces voy a ir yo a denunciar que me roban los pollos. Plumas blancas, plumas negras y amarillas, y marrones arqueadas brillan las plumas de la cola, otras llenan el colchón, blandito, se hunde.

-No le van a creer.

-¿Por qué?

-Porque esta pared está por medio con la Comisaría, bien vigiladito el gallinero. Una gallina blanca para el gallo, no hay un gallo en el corral, a la noche al gallinero se le va a meter un zorro.

-Menos mal, verdad…Lástima que no me pueda meter presas las hormigas, mire cómo me arruinan los rosales…Suavidad de terciopelo, pétalos frescos rosados, se abren, un hombre los acaricia, huele el perfume, corta la rosa.

-¿Qué le anda echando?

-Veneno para las hormigas. Negras, chiquitas, malas, negro, grandote, con los brazos de albañil ¿la habrá forzado a la Raba? ¿De Juan Carlos no sabe nada, Ud. que era amigo de él?

-Sí, me escribió una carta…Juan Carlos pregunta por una guacha.

-Pero también nunca se quiso cuidar, y Ud. que le hacía buena compañía, si no me equivoco… ¿Cuál de los dos más hombre? ¿Cuál de los dos más forzudo?

Juan Carlos era mi mejor amigo, y siempre va ser igual para mí. El albañil tiene casa de material ¿y hembra maestra de escuela?

-¿Dónde está? ¿En aquel sanatorio tan lujoso de antes? Los ojos cerrados los entornaba al besarme.

-No, creo que en una pensión, y va al médico aparte.

-Ese otro sanatorio era carísimo.

-Sí, parece que sí… ¿Arranco éstos que están acá?

-Esos…sí, ya están bien maduritos para comer, y sírvase Ud. también. Los dientes marrón y amarillo.

-Son difíciles de pelar. Te pelo, cáscara verde pulpa dulce colorada.

-Me da miedo que se caiga.

-No me voy a caer, se los alcanzo de a uno, abaraje…Ahí va…muy bien… ¿Se reventó? Las gallinas se espantan, cacarean, aletean contra el tejido de alambre y se machucan las alas, los zorros se escapan por cualquier agujero del tapial.

-Espere que me coma uno…Cuénteme de dónde se hizo amigo de Juan Carlos. Un criollo negro, él era blanco, los brazos no tan morrudos, la espalda no tan ancha.

-Un día cuando éramos pibes lo desafié a pelear. Las zorras tienen la cueva que nunca se sabe dónde, la cueva de la zorra.

-¿Y hace mucho que está en la policía Ud.?

-Entre que fui a la escuela enLa Platay que llegué acá como un año y medio.

-Y a las  chicas les debe gustar el uniforme ¿no? La Raba vuelve de Buenos Aires ¿el negro salta el tapial para forzarla otra vez?

-No, es macana eso. ¿A Ud quién se lo dijo? Las blancas sí, que las criollas son negras y peludas.

-Yo sé que algunas chicas tienen debilidad por los uniformes. Cuando yo estaba pupila en Buenos Aires mis compañeras se enamoraban siempre de los cadetes. Un cadete, no un negro suboficial cualquiera.

-¿Y Ud., no? Sí, sí, sí, sí.

-Sí, yo también. No, yo me portaba bien, yo era una santa. Y no se preocupe porque yo tengo novio, y en serio. Buen muchacho, un pigmeo comparado con un negro grandote.

-¿Cuál? ¿Aquel que vino en el verano de la capital? A un petiso lo dejo sentado de una piña.

-Sí, qué otro quiere que sea…

-Uno medio petiso el hombre…Zorra ¿dónde tenés el escondite?

-Me tiene que gustar a mí y no a Ud.

-¿Quiere que le corte unos higos?

-Bueno, esos que están más arriba. No te vayas todavía.

-¿Y la madre? ¿Dónde está? Pero no alcanzo. Tendría que bajar a su patio y subirme por el árbol ¿quiere?

-No, porque si lo ve mi mamá me va a retar, pero si quiere alguna otra vez que esté en la Comisaría, que no tenga nada que hacer, puede bajarse y trepar por el árbol, cuando lo vea mi mamá mejor que no, mi mamá no dice nada, nada, nada y la Raba llega dentro de pocos días.

- Pero su mamá está siempre ¿o no? A la zorra la agarro de la cola.

-Sí, mi mamá está siempre, no sale casi.

-Entonces… ¿Cuándo voy a poder bajar? De noche, de noche.

- De noche, de noche… No sé, mi mamá está siempre.

-¿Ella no duerme la siesta?

-No, no duerme la siesta.

-Pero a la noche debe dormir…Cuando salto el tapial no hago ruido, las gallinas no se van a despertar.

-Sí, pero de noche no se ve bien para trepar al árbol. Un tipo forzudo se trepa como quiere a una higuera.

-Sí que puedo ver…

-Pero no puede ver qué higo está maduro y qué higo está verde. Vení, vení.

- Sí, porque los toco y están más blandos los maduritos y largan una gotita de miel, me parece que me los voy a comer todos yo solo, si me vengo esta noche. ¿A qué hora se duerme su mamá? Ya la agarré y no la suelto.

 - A eso de las doce ya seguro está dormida… ¿La habrá forzado a la Raba? ¿Tendrá tanta fuerza para eso? La Raba llega y me encuentra con un negro orillero.

- Entonces esta noche vengo sin falta. La novia del petiso.

- ¿Y la antena ya la colocó? Me muero por darle un beso a un hombre de verdad, como tu amigo.

- Para eso hay tiempo, primero me voy a comer un higo. Voy caminando por la calle delante de la gente con una maestra de escuela.

 

Fragmento de:

 

Boquitas pintadas

Manuel Puig

Sudamericana, 1973

LA TARDE DE UN ESCRITOR

Jueves, Diciembre 22, 2011

 

Libro de arena propone en su sección de “La vida breve” acerchar textos ficcionales sobre la lectura. En esta oportunidad se publica un fragmento de la novela La tarde de un escritor de Peter Handke. 

 

 

El restaurante estaba a orillas del río, y aún estaba casi vacío, así que el escritor pudo encontrar un asiento desde el cual se podía ver el agua. Un agua que daba la impresión de velocidad, como si acabara de arrancar de la cordillera. Y él se sentía como si estuviera aún andando por el puente entre las siluetas de los demás transeúntes. Antes de ponerse a leer el periódico, respiró hondo y se grabó en la mente la línea más lejana del horizonte como para tener una medida. Pero, como tantas veces, fue en vano; al leer la primera línea desapareció todo tipo de pensamiento. Él solía decirse que estaba obligado a leer el periódico para estar informado. (¿Acaso no era cierto que en una época se le pasó la noticia de la muerte de algunos de sus héroes y salvadores y se había enterado cuando ya era demasiado tarde para conmemorarlos?) Pero la verdad era que el deseo de hojear los periódicos era un vicio. Apenas leía una columna entera, la leía cuando más por encima, y así, un artículo tras otro con una mezcla extraña de frenesí y pasmo. Él se daba orden una y otra vez de empezar por el principio y de leer cuando menos un reportaje palabra por palabra, pero entonces se daba cuenta de que con sólo apartar la vista de él, ya había captado todo el sentido; ahora bien, éste, a diferencia de otros poemas, no “concluía” con “en el silencio del alma” sino que al contrario sumía al lector del periódico en la impasibilidad más completa. Aquí el vicioso, víctima de un vicio que por otra parte ni siquiera le proporcionaba placer, deseó volver a aquellos meses neoyorquinos en los que durante mucho tiempo dejaron de aparecer los periódicos a causa de las huelgas. Sólo había uno delgado y de formato pequeño llamado City News en donde todo acontecimiento, quizá de interés, acaecido en la tierra se limitaba a un par de líneas. Durante aquel tiempo estudió todos los días esas noticias con placer, y después, cuando volvieron a amontonarse los pilares de “diario mundial” en todas las entradas del metro-seguramente con un “por fin” para la mayoría de la gente- a él le pareció que tan honroso título más bien correspondía a esas pocas hojas con fotografía que se agitaban.  Porque a continuación resultaban tanto más innecesarias todas las opiniones, los informes especiales, las columnas y las glosas que no dejaban en la mente del lector más que zumbidos de avispa. Y las mayores estridencias se las lanzaba la página de “cultura”, donde no podía tratarse de casi nada sin dar una opinión. Algunas veces había descubierto que la crítica también era un arte en sí misma-el hallazgo de un punto cardinal que hiciera justicia al tema, al que también podría llamarse  “visión”, al igual que en cualquier otra obra; sin embargo, la regla que predominaba en tales páginas era presentar un esquema completo en el mejor de los casos, y en el peor un juego falso en el que el interés por el tema cedía de inmediato ante unas segundas intenciones clarísimas, y donde en lugar de hacer una crítica se hacía politiquilla. En sus sueños de juventud la literatura era para el escritor lo más libre de un país, y esa idea fue su única salida para escapar a la vileza y la sumisión diarias y poder sentir el orgullo de ser un igual, como les sucedió probablemente a muchos más. Y ahora todos ellos estaban metidos-o ésa era su impresión-en el más despótico de los países pequeños, y vivían, o bien vagamente aunados por una suerte de camaradería, o bien desperdigados y odiándose a muerte, y todos ellos-corrompidos hasta los más rebeldes y convertidos en diplomáticos en poquísimo tiempo- se dejaban dominar por una policía que, ciega para la empresa y con más voluntad de poder que capacidad de discernir, sabía manejar su presa con un despotismo tanto mayor cuanto que, de puertas afuera, ofrecía la imagen de unos hombres honrados y caritativos. En una ocasión fue testigo de la agonía de otro escritor, y vio cómo hasta en sus últimos momentos, éste estuvo más ocupado en leer el apartado de cultura de los periódicos que en cualquier otra cosa. ¿Sería que los combates de opinión le distraían en el buen sentido, exasperándole y divirtiéndole, o le ofrecían quizá aquella repetición diaria cien veces preferible a cuanto le amenazaba? Él era-por la distancia que proporcionaba el saberse desahuciado-un prisionero de los articulistas; más que a su familia era a ellos a quienes él cortejaba en sus sueños, y en las treguas que le daba el dolor preguntaba-por no poder ya leer-qué decían las reseñas de tal o cual periódico, sobre determinadas novedades literarias. Con esas intrigas que el enfermo detectaba con una rabia no exenta de satisfacción, fue creándose una especie de mundo o de infinitud en la habitación del moribundo y el confidente, sentado al borde de la cama, sintió por el amigo que renegaba y asentía idéntica comprensión que si estuviera viéndose a sí mismo postrado en aquella cama. Mas cuando el otro, que en su lucha contra la muerte yacía con la mente ida, hubo que seguir recitándole la opinión de los periódicos recién salidos, el testigo juró no llevar nunca las cosas tan lejos como lo estaba haciendo esa viva imagen de sí mismo que tenía delante. Nunca más apoyaría ese círculo vicioso de clasificaciones y enjuiciamientos que, en definitiva, no respondían más que al juego de servirse de unos para atacar a otros. Su postura de quedarse fuera y proseguir su trabajo con sus propias fuerzas y no a costa del vecino fue convirtiéndose con los años en una especie de desquite. La sola idea de volver a entrar en aquel círculo o en círculos pequeños cada vez más separados unos de otros, le llenó de una náusea elemental. Por supuesto, nunca conseguiría evadirse del todo, porque incluso hoy mismo, después de tantos años de aquel juramento, había vuelto a llamarle la atención una palabra que él, al primer momento y al igual que entonces, había tomado por su nombre. Pero a diferencia de entonces, se sintió aliviado de haberse equivocado. Creyéndose seguro, pasó las páginas siguientes hasta llegar a las de información local, y consiguió leer cada una de las noticias.

 

Fragmento de:

 

La tarde de un escritor

Peter Handke

Alfaguara, 2006

EMILY BRÖNTE Y SU CUMBRE

Martes, Diciembre 20, 2011

 

En el día de ayer se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento de la escritora británica Emily Brönte. En su conmemoración Libro de arena publica una reflexión sobre su célebre obra, Cumbres Borrascosas, clásico de la literatura inglesa, que en su publicación fue duramente criticada y con el tiempo se logró valorarla.  

 

Por María Pía Chiesino

 

Hace una semana terminé de leer Cumbres borrascosas por tercera vez en mi vida. La leí cuando cursé Literatura Inglesa en la Universidad, más tarde (hace pocos años) tuve que leerla nuevamente para dar una clase. Y ahora la releí para encontrarme nuevamente frente a una de las historias de amor más potentes de la literatura de todos los tiempos. El mismo Albert Camus, en el comienzo de El hombre rebelde, dice textualmente: “Heathcliff, en Cumbres Borrascosas, mataría al mundo entero para poseer a Cathie, pero no se le ocurriría la idea de decir que este asesinato es razonable y justificado por un sistema. Él lo haría y ahí se termina su creencia.”

Camus opone los crímenes de pasión a los crímenes de lógica. No hay ninguna lógica en los crímenes o en las crueldades a las que asistimos cuando leemos esta novela.

Sí, nos encontramos frente a una clara oposición entre dos ámbitos que representan la oposición entre la luz y la oscuridad, entre lo legal y lo prohibido, entre la felicidad y la desgracia. Estos ámbitos son, la Granjade la familia Linton, y Cumbres Borrascosas.

Pero la novela está muy lejos de plantear un juego de oposiciones tan sencillo. Porque la historia de amor de Heathcliff y Cathie hace que, estos ámbitos estén cruzándose de manera permanente, desde que se plantea como posibilidad, ya que han crecido como hermanos.

Cuando juntos descubren  la vida paradisíaca y luminosa en la granja de los Linton, siendo niños, ese mismo brillo será el  que cubra de sombras el horizonte amoroso del muchacho.

De origen desconocido, posiblemente gitano, por nacimiento no puede pretender un matrimonio con Catherine.

Lo que no conoce es hasta qué punto ella lo ama. Y no se entera, porque cuando ella se lo cuenta a  Hellen, él está acechando, oculto, y solamente escucha: “Ahora sería mengua para mí casarme con Heathcliff”…sin llegar a oír cuando dice “nunca sabrá cuánto lo amo”. Al escuchar la primera parte de esa declaración, huye de Cumbres Borrascosas. Hellen, personaje cruel si los hay, no le dice en ningún momento a Cathie que ella ha visto todo, y que solamente la joven podría hacerlo regresar confesándole su amor.

Huye convencido de que ella se casará con Linton porque esto le brindará seguridad económica, que es lo que le ha escuchado decir.

Pero Heathcliff regresa, años después, siendo un hombre poderoso y rico .Será el dueño de Cumbres Borrascosas.

Desde que se produce este regreso, las sucesivas visitas de Heathcliff a Cathie ala Granjade Linton, son las que generan ese clima enrarecido y denso en el que nadie se siente feliz, en que ya no hay una casa “luminosa” y otra “oscura”… Es que ya no hay diferencias económicas entre un hombre y otro…lo único que puede marcar una diferencia es el origen noble de Linton, pero esto a ella ya no le interesa. Y a Heathcliff tampoco porque la pasión arrasa con las convenciones sociales.

Ella se obstina en verlo, y para eso presiona a su marido, que, para no contradecirla, acepta esa imposición egoísta, a costa de su propia felicidad, La breve resistencia que Linton opone a estas visitas, Cathie  la controla con un encierro de tres días durante los cuales no prueba la comida y se debilita notablemente. La única que sabe de este ayuno es, nuevamente, Hellen que otra vez, no dice nada porque que se opone al vínculo entre Heathcliff y Cathie  en defensa de “lo que debe ser”, “lo que corresponde”, “lo conveniente”.

Esta debilidad  le costará la vida a Cathie después del parto de su hija.

Aparentemente con esta muerte, la tensión debería terminar. Esto no es así, porque al no poder tenerla. Heathcliff dedica su pasión y  su vida a vengarse, tanto del fantasma de la mujer, como de todos aquellos que la han sobrevivido y tienen alguna relación con esa historia de amor frustrada.

En la venganza de Heathcliff hay una mezcla de cálculo y desesperación que son los que, a mi juicio, lo “salvan” como personaje. Porque él no le ahorra sufrimiento a nadie, empezando por él mismo. Porque no es capaz de amar ni a su propio hijo.

Y  porque el fantasma de Catherine Earnshaw, a quien no podrá olvidar, seguirá rondando la casa, golpeando las ventanas de Cumbres Borrascosas en las noches de tormenta, hasta llevárselo definitivamente con ella, mas allá de la muerte.

 

—————————————-

 

Bajé y encontré a Heathcliff esperando en el portal a que le mandaran subir. Me siguió en silencio, y le conduje a presencia de los amos, cuyas encendidas mejillas delataban la reciente discusión. La señora se ruborizó más aún, corrió hacia Heathcliff, le cogió las manos, e hizo que Linton y él se las estrechasen a regañadientes.

A la luz de la lumbre y de las bujías, me asombró más aún la transformación de Heathcliff.

Se había convertido en un hombre, alto, atlético y bien constituido. Mi amo parecía un mozalbete a su lado. Viendo su erguido continente, se pensaba que debía haber servido en el ejército. Su semblante mostraba una expresión más firme y resuelta que el señor Linton, dejaba transparentar inteligencia y no conservaba huella alguna de su antigua inferioridad. En sus cejas fruncidas y en el negro fulgor de sus ojos persistía su natural fiereza, pero refrenada. Sus modales eran dignos y sobrios, aunque no graciosos. Mi amo quedó, al notar todo aquello, tan estupefacto como yo misma. Estuvo un momento indeciso, sin saber cómo dirigirse a él. Heathcliff dejó caer la mano y esperó hasta que Linton optó por hablarle.

-Siéntese -dijo, al fin-. Mi mujer, recordando los viejos tiempos, me ha pedido que le reciba con cordialidad. No hay que decir que cuanto a ella le satisface, me complace a mí.

-Lo mismo digo -repuso Heathcliff-. Estaré con mucho gusto aquí una o dos horas.

Catalina no le quitaba la vista de encima, como si temiese que se desvaneciera-cuando dejara de contemplarle. Heathcliff sólo la miraba de vez en cuando y en sus ojos se pintaba el placer que le producía el volver a ver a su amiga. Estaban tan satisfechos, que ni siquiera les quedaba lugar para sentirse turbados.

El señor Linton, al contrario, palidecía cada vez más, y su enojo llegó al extremo cuando su mujer se puso en pie, cruzó la habitación, cogió las manos de Heathcliff y comenzó a reír.

-Mañana pensaré haber soñado -exclamó-. Me parecerá imposible haberte visto, tocado y oído otra vez. Ni te merecías esta acogida, Heathcliff. ¡En tres años de ausencia, nunca te has acordado de mí!

-Más de lo que tú hayas pensado en mí, Catalina. Hace poco supe de tu matrimonio, y entonces, mientras esperaba abajo, sólo tenía un pensamiento: verte, contemplar tu mirada de sorpresa y de acaso fingido placer, arreglar las cuentas que tengo pendientes con Hindley y quitarme de en medio por mis propias manos. La manera que has tenido de recibirme ha disipado estas ideas en mí, pero procura no recibirme la próxima vez de otro modo. Mas no… Creo que no me despedirás otra vez. ¿Te disgustó mi ausencia realmente? Había motivos. Desde que me separé de ti he vivido tristemente. Perdóname… ¡Todo lo he hecho por ti!

-Haz el favor de sentarte, Catalina, porque de lo contrario vamos a tomar el té frío -dijo el señor Linton, que se esforzaba por dominarse-. Doquiera que el señor Heathcliff vaya a pasar esta noche, tendrá seguramente que andar mucho, y yo, por mi parte, siento sed. (…)

A medianoche la señora Linton vino a mi alcoba, se sentó junto a mi lecho y me tiró del cabello.

-No puedo dormirme, Elena -me dijo como explicación-. Siento la necesidad de que alguien comparta mi dicha. Eduardo está apenado porque me alegro de una cosa que no le interesa, se niega a hablar y no dice más que tonterías y cosas rencorosas, y me trata de cruel porque quiero hablarle de esto cuando se encuentra, según él, cansado y muerto de sueño. Dice que se siente mal: en cuanto algo le contraría siempre sale con lo mismo. Le hice algunos elogios de Heathcliff, y entonces, o por envidia o porque en realidad le duela la cabeza, se ha puesto a llorar. Me he levantado y me he ido.

-No debía usted elogiar a Heathcliff en presencia suya -contesté-. Ya sabe que de muchachos se odiaban. Tampoco a Heathcliff le hubiera agradado oír elogios de su esposo. Los hombres son así. No hable usted a su esposo de Heathcliff, a no ser que quiera usted provocar un choque entre ellos.

-Eso es signo de inferioridad -dijo Catalina-. Yo no envidio el rubio cabello de Isabel, ni su piel blanca, ni el cariño que toda la familia siente hacia ella. Cuando discuto por algo con Isabel, tú te pones de parte suya, y yo cedo en todo, como una madre débil y condescendiente. A su hermano le gusta que seamos buenas amigas, y a mí también. Pero son dos niños mimados, que se figuran que el mundo ha sido creado para complacerles. Yo trato de complacerles, sí, pero no dejo de pensar que les sentaría bien una lección.

-Está usted en un error, señora Linton -dije-: son ellos los que procuran complacerla a usted. Me consta lo que pasaría en caso contrario. Ellos podrán tener algún capricho, pero en cambio no hacen más que amoldarse a todos sus deseos. Y desee usted, señora, que no se presente ninguna ocasión de probar su carácter, porque si llega el caso, ésos que usted supone inferiores y débiles demostrarán tanta energía como usted misma.

-Si es así lucharemos hasta la muerte, ¿no? -repuso Catalina, echándose a reír-. Tengo tanta confianza en el amor de Eduardo, que creo que podría hasta matarle sin que él se defendiese.

Yo entonces le aconsejé que estimara aquel cariño en cuanto valía.

-Ya lo estimo -dijo-, pero él no debería romper en lágrimas por pequeñeces. Eso es una niñería. Cuando le he dicho que Heathcliff merecía ahora el respeto de todos y que cualquiera se honraría con su amistad, ha debido mostrarse conforme conmigo. Tiene que habituarse a él y hasta podría llegar a apreciarle. Heathcliff se portó bien con él, si tenemos en cuenta los motivos que tiene para no sentir simpatía hacia su persona.

-¿Qué opina de su visita a «Cumbres Borrascosas»? -pregunté-. Al parecer, se ha corregido en todo y perdona a sus enemigos, como buen cristiano.

-Estoy tan admirada como tú -respondió ella-. Según él ha explicado, fue allí para preguntar por mí, pensando que tú continuarías viviendo en la casa. José se lo dijo a Hindley, y éste salió y comenzó a hacerle preguntas sobre su vida. Luego le mandó pasar. Había varias personas jugando a las cartas y Heathcliff tomó parte en el juego. Mi hermano le ganó algún dinero y viendo que lo tenía en abundancia le pidió que volviese de nuevo. Hindley es tan abandonado que no comprenderá la imprudencia que comete buscando la amistad de aquél a quien tanto ha ofendido. Heathcliff dice que accede a reanudar las relaciones con mi hermano para poder verme con más frecuencia de lo que le sería posible si viviese en Gimmerton. Piensa pagar bien los gastos de su estancia en «Cumbres Borrascosas» y esto satisfará a mi hermano, que es tan codicioso, a pesar de que cuanto coge con una mano lo tira con la otra.

-Mal sitio es para vivir un joven -dije-. ¿No teme usted las consecuencias, señora Linton?

-Para mi amigo, no. Es lo bastante precavido para librarse de todo riesgo. Si algo temo es por Hindley, pero tan bajo ha caído moralmente, que dudo que pueda descender más. Respecto a daño físico, yo medio entre ambos. La vuelta de Heathcliff me ha reconciliado con Dios y con los hombres. ¡He sufrido mucho, Elena! Si él comprende cuánto, sentirá vergüenza de ensombrecer mi alegría con sus rencores. Y todo lo he soportado por cariño hacia él. Pero ya pasó. En adelante, estoy dispuesta a resistirlo todo. Si el más ínfimo delos seres me diese un bofetón en una mejilla, no sólo le ofrecería la otra, sino que le pediría, además, que me perdonase. Y, para demostrarlo, voy ahora mismo a hacer las paces con Eduardo. Buenas noches. ¡Soy tan buena como un ángel!

Se marchó, pues, muy contenta de sí misma, y a la mañana siguiente quedó evidente el resultado de su decisión.

 

 Fragmento de:

 

 Cumbres borrascosas

 Emily Brönte

 Bruguera, 1980

 

Este libro se encuentra disponible en la biblioteca del Centro Cultural Julio Cortázar, O´ Higgins 3050.

ÚLTIMA ESTACIÓN: MISSING, DE ALBERTO FUGUET

Lunes, Diciembre 19, 2011

Llegó la última estación. La última parada. El último encuentro. En el camino quedarán todas las novelas leídas, todos los conceptos compartidos y todas las historias mencionadas en el taller de “Análisis y crítica literaria”, coordinado por Mario Méndez; pero sobre todo quedará el recuerdo de un grupo estupendo, compañero, culto y sobre todo amante de la lectura.

 

Por Alvar Torales
Para librodearena

 

Atrás quedaron Antonio Skármeta,  Santiago Roncagliolo, Edmundo Paz Soldán, Roberto Bolaño, Laura Restrepo, Juan Villoro, Juan Gabriel Vásquez, Hernán Rivera Letelier, Junot Díaz y Alberto Fuguet. Atrás quedaron ellos y todas sus historias (de fantasía y de vida). Algunos fueron gratas sorpresas para varios que los exploraron por primera vez, otros no maravillaron tanto, pero todos dejaron la sensación de que habrá que volver a leerlos, ya sea las mismas novelas vistas en el curso u otras aristas de su repertorio.

En este último encuentro literario a la hora de la siesta no fue todo despedida y regalos de los cuales los agradecimientos son infinitos, también se compartió una nueva y última lectura. El autor escogido fue Alberto Fuguet y la novela a leer fue Missing. Mario destacó que es una novela arriesgada y le gustó que sea autobiográfica y que el autor haga de él mismo un personaje.

Para Dora fue llamativa la imagen de la tapa del libro y le sorprendió que el autor después de tanto trabajo haya dudado tanto en publicar o no la historia. Patricia contó que el título la sorprendió para bien ya que por la mitad de la historia pierde sentido pero a su vez es cuando comienza lo mejor de la historia. Rosa destacó la figura del abuelo y la crítica hacia él. También advirtió una fuerte crítica a las relaciones de sangre y sentenció que el libro le pareció muy amargo y que no lo volverá a leer.

Por su parte y siguiendo en la línea de las críticas del autor, Alicia detectó algunos reproches al “sueño americano” ya que la historia demuestra que un sudamericano no puede llegar al éxito que se ve en las películas norteamericanas. Para Edith fue muy bueno el formato en el cual está contada la historia aunque ésta misma no sea la gran cosa.

Y así llegamos al fin de un viaje encantador por las plumas latinoamericanas contemporáneas, conducidos por Mario Méndez (que siempre te llevará a buen puerto) y acompañados por Patricia, Elisabet, Dora, Edith, Carmen, Alicia, Rosa, Norma, María del Carmen, Rubén y Elisa a quienes el gusto de haberlos conocido es grande pero mayor es el respeto y admiración por sus conocimientos literarios. El fin del viaje llegó pero el camino continúa, en algún lugar, el algún momento. Hasta entonces.

 

 Missing

 Alberto Fuguet

 Santiago de Chile, Alfaguara, 2009

JANE, UNA MUJER PERSUASIVA

Viernes, Diciembre 16, 2011

 

En el natalicio de la escritora británica Jane Austen, Libro de arena comparte un fragmento de su novela Persuasión y un comentario acerca de la misma. La temática y el estilo de Jane es tan constente que persuade al lector y lo atrapa en aquellas historias de amor. 

 

Por María Pía Chiesino

Para librodearena

 

Las novelas de Jane Austen recurrentemente presentan situaciones de amores desencontrados. Y estos desencuentros tienen tanta relación con el carácter de los personajes (orgullo, despecho) como  con otro tipo de obstáculos (oposición familiar, diferencias sociales insalvables, matrimonios por conveniencia).

En Persuasión, la novela póstuma de Austen, el obstáculo para el amor entre Anne Elliot y Frederick Wentworth, ha sido la opinión de Lady Russell, una gran amiga de la familia, que quiere a Anne como si fuera su propia hija,  y se niega a aceptar esa relación, porque no cree  que el muchacho tenga futuro. Después de esto, y sin que nada haga presumir que van a volver a verse, Frederick se embarca y se va de Inglaterra.

Nadie cuenta con que las deudas del padre de Anne, harán necesario alquilar la casa de la familia…y que los inquilinos serán el almirante Croft y su esposa…hermana de Frederick Wentworth.

Desde el momento en que Anna se entera de que es posible que vuelvan a verse, comienza a hacer un trabajo interno que le permita convencerse de que, el único hombre de quien ha estado enamorada, ya no le importa. Piensa  que él sentirá lo mismo en caso de verse. Y cuando ese encuentro efectivamente se produce, (después de ocho años de distancia) comienza la lucha interna de Anna, que quiere convencerse de que él va a enamorarse de cualquier otra joven, y que eso es lo que corresponde.

Pero hay muchos elementos que le hacen difícil (casi imposible) no estar pendiente de él. En primer lugar, él ha conseguido todo aquello que se proponía y que a Lady Russell le había parecido descabellado. Las cosas que a Anna la enamoraban.

Y en segundo lugar, a pesar de negarlo, Anna no ha podido olvidarlo. Y cuando se entera de que, el ahora capitán Wentworth, (despechado) dice que no la habría reconocido si no le hubieran dicho quién era, siente una inmensa tristeza…pero como no es orgullosa…no siente despecho ni rencor. Y en las fiestas del pueblo, toca el piano como una autómata, para que él baile con otras mujeres mientras ella piensa que está en otro lugar.

Hasta que en el capítulo Xll dela PrimeraParte, volviendo de la playa, otro hombre la mira…la mira con admiración, como hace tiempo que nadie la miraba…En ese momento, Frederick vuelve a ver ala Annaque dejó hace ocho años. A la que fue persuadida de que lo mejor para ella no estaba en lo que deseaba, sino en lo que convenía. Es como si un foco la iluminara de pronto y nuevamente para él.

A partir de este momento, la relación entre los dos comenzará lenta y trabajosamente un camino de retorno. La mirada de admiración de otro, hace que Wentworth no pueda negar, que Anna es una mujer bella, y que a diferencia de sus hermanas no es ambiciosa ni histérica.

Finalmente, y rendido a la evidencia de que está enamorado de ella, le propondrá  casamiento, y, como en todas las novelas de Austen (que cuestionaban fuertemente la idea del matrimonio por conveniencia y sin amor) Anna se casará con quien corresponde.

Con el hombre con el que quiere vivir en la misma casa si ambos lo desean, o viajar por el mundo en un barco, si eso es lo que deciden. Con Frederick Wentworth, el amor de su vida.

 

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Anne y Henrietta, que fueron las primeras del grupo en levantarse a la mañana siguiente, convinieron dar un paseo hasta el mar antes del desayuno. Fueron a las arenas, para observar la crecida de la marea, que una fina brisa del sudeste traía, con toda la grandiosidad que permitía una playa tan plana. Ellas elogiaron la mañana, se deleitaron con el mar; coincidieron en el deleite que les producía la brisa fresca, y luego callaron; de pronto Henrietta volvió a hablar:

-¡Oh sí…! Estoy absolutamente convencida de que, con pocas excepciones, el aire de mar siempre hace bien. No puede haber duda alguna de que ha sido de la mayor utilidad para el doctor Shirley después de su enfermedad, la última primavera. Él mismo afirma que venir a Lyme por un mes le hizo mejor que toda la medicina que había tomado: y que estar junto al mar siempre lo hace sentir joven de nuevo. No puedo dejar de pensar que es una pena que él no viva siempre junto al mar. Creo que le convendría dejar Uppercross para siempre y radicarse en Lyme ¿No cree usted, Anne? ¿No está de acuerdo conmigo en que sería lo mejor que puede hacer, tanto para sí mismo como para su esposa? Ella tiene primos aquí, y muchos conocidos, con lo que podría resultarle grato, y estoy segura de que le agradaría estar en un lugar donde podría tener asistencia médica a mano en caso de que a él le dé otro ataque?. De verdad me da mucha pena que gente tan excelente como el doctor Shirley y su esposa, que toda su vida han estado haciendo el bien, pasen sus últimos días en un lugar como Uppercross, donde, a excepción de nuestra familia, ellos parecen apartados de todo el mundo. Me gustaría que sus amigos se lo propongan a él. Realmente creo que ellos deberían vivir aquí. Y en cuanto a procurar una dispensa, no puede haber dificultad alguna a su edad, y con sus antecedentes. Mi única duda es si alguien podría persuadirlo de dejar su parroquia. Él es tan estricto y escrupuloso en sus ideas; excesivamente escrupuloso, diría yo. ¿Le parece a usted, Anne, que es excesivamente escrupuloso? ¿No cree usted que es una equivocada cuestión de conciencia que un clérigo sacrifique su salud por sus deberes, que pueden ser perfectamente atendidos por otra persona? Y en Lyme, a sólo veintisiete kilómetros, estaría suficientemente cerca como para enterarse, si la gente pensara que hay algo de qué quejarse.

Anne sonrió  más de una vez durante ese discurso, y entró en el tema tan dispuesta a hacer el bien, atendiendo las inquietudes de una joven mujer como de un hombre joven, aunque aquí se trataba de un bien de calidad menor, ¿porque qué otra cosa podía ofrecerse sino la aquiescencia general?  Dijo cuanto era razonable y propio acerca del tema, reconoció los derechos del doctor Shirley al reposo, como debía; coincidió en que era muy deseable que él dispusiera de algún joven altivo y respetable como cura residente, e incluso fue tan amable como para sugerir la ventaja de que tal cura residente fuera casado.

-Ojalá -dijo Henrietta, muy encantada con su acompañante-, ojalá Lady Russell viviera en Uppercross y fuera amiga del doctor Shirley. ¡Siempre he oído decir que Lady Russell es una mujer de gran influencia sobre sus amigos!¡Siempre pienso que ella es capaz de persuadir a una persona de cualquier cosa! Le temo a ella, como le he dicho antes, le temo mucho, porque es muy inteligente, pero la respeto muchísimo, y me agradaría que tuviésemos una vecina como ella en Uppercross.

Anne estaba divertida con la manera de Henrietta de mostrarse agradecida y también por el hecho de que el curso de los hechos y los nuevos intereses de Henriette hubieran puesto a su amiga en una situación favorable con una integrante de la familia Musgrove; pero sólo tuvo tiempo para una respuesta general, y el deseo de que en Uppercross hubiera otra mujer como Lady Russell, antes de que cesara la conversación, cuando vieron que Louisa y el capitán Wentworth  se acercaban a ellas. También ellos venían a dar un paseo hasta que se sirviera el desayuno; pero como Louisa recordó poco después que debía procurarse algo en un negocio, los invitó a todos a volver con ella al pueblo. Todos estaban a su disposición.

Cuando llegaron a los escalones por los que se ascendía desde la playa, un caballero, que en ese momento se proponía descender, cortésmente se hizo a un lado para darles paso. Ellos ascendieron y pasaron; en ese momento, el caballero vio el rostro de Anne, a quien miró con un grado de fervorosa admiración que no pasó inadvertida para ella. Anne lucía notablemente bien, sus rasgos, muy regulares y bonitos, tenían su frescura y lozanía restauradas por el suave viento que había estado soplando sobre su rostro, y por la animación de sus ojos. Era evidente que el caballero (completamente un caballero en sus maneras) la admiraba mucho. El capitán Wentworth volvió de inmediato la vista hacia ella de una manera que demostraba que él lo había observado. Él la miró un instante, una mirada brillante, que parecía decir: “Ese hombre quedó muy impresionado contigo…y también yo…en este momento vuelvo a ver a Anne Elliot.”

 

Fragmento de:

 

 Persuasión

 Jane Austen

 Centro Editor de América Latina

 

 Enlace relacionado:

 Jane Austen, una mujer moderna

 

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Jueves, Diciembre 15, 2011

 

Libro de arena publica una noticia extraída del diario El País donde se divulga una página web que enlaza la literatura con Internet. Esta web, creada por Valla Vakilli, uno de los fundadores de Yahoo!, rastrea las referencias culturales ocultas en las novelas.  

 

Por Xavi Sancho
Barcelona

 

Valla Vakilli había planeado sus vacaciones. Viajaría desde Los Ángeles a Madrid y París. Durante el largo vuelo, leería Keops total, el libro de Jean Claude Izzo que inicia su celebrada trilogía marsellesa. Vakilli, que había sido uno de los impulsores de Yahoo!, quedó tan fascinado por el libro que decidió obviar París y dirigirse a la ciudad costera. Allí, no solo siguió los pasos del protagonista del libro, sino que también decidió hacerse con los discos de los músicos de jazz que se nombraban en la novela, e incluso cambió su whisky de consumo habitual por el ingerido por el protagonista en el relato. Volvió a casa con un nuevo escritor favorito, un montón de experiencias portuarias, nuevos hábitos y, sobre todo, la idea de un nuevo negocio escondida entre páginas marcadas de una traducción al inglés de Izzo. “A cada persona con la que me cruzaba le enseñaba mi edición del libro. Les decía: ‘Mirad, un libro puede llevarnos a cualquier sitio. Todo lo que tenemos que hacer es coger todos estos detalles y conectarlos con las realidades a las que pertenecen”, comenta Vakilli, fundador de Small Demons, experiencia online que compila todas las referencias a objetos, personas, canciones, películas o restaurantes reales de los libros. “Una vez rompí el lomo de mi edición de Keops total de tanto enseñarla, decidí convertir mi concepto en algo gráfico. Y eso en una web que incluía la colección de referencias del libro”. Ahí nació el proyecto, financiado con 1,5 millones de dólares (1,1 millones de euros) de inversión por parte de los socios y otros 750.000 cortesía de un business angel.

El resultado de la extracción de la realidad de la obra de ficción puede visualizarse, ya sea a través de una referencia social, geográfica o cultural -en qué novelas, por ejemplo, suena El Danubio azul-, o indexando todas las referencias incluidas en la biografía de Steve Jobs. “Las referencias de los primeros 100 libros las extrajimos de manera manual. Escogimos libros con gran cantidad de referencias en sus páginas y también muchas novelas negras, no solo porque normalmente en ella salen muchas canciones y bares, sino porque a nuestro jefe le gustan”, recuerda Richard Nash, vicepresidente y jefe de contenidos de la compañía. “Una vez supimos exactamente qué buscábamos en los libros, incorporamos una serie de herramientas tecnológicas con el fin de facilitar la catalogación. Para corregir los errores que el sistema aún produce, contamos con una comunidad de editores”.

En un principio, podría parecer que Small Demons no hace nada que no estén haciendo la infinidad de rutas literarias que pueblan la oferta de turismo cultural actual. También cabría la posibilidad de ver el proyecto simplemente como un juego referencial al que solo se apuntarán obsesos del namedroping y lectores de Nick Hornby apasionados de las listas. Pero la intención de los creadores de la página va mucho más allá: quieren mostrar el camino hacia una nueva forma de presentación de los productos culturales, radicalmente distinta a la publicidad o la crítica. “Nos dirigimos a los consumidores más ávidos, a la gente que busca nuevos discos, nuevos libros o nuevas películas. Más adelante, esperamos también seducir al consumidor más ocasional, aquel que ha dejado de creer en las vías tradicionales hasta hoy utilizadas para descubrir qué hay de nuevo”, afirma Nash.

Cree, no solo en la validez del relato que Small Demons extrae del libro como arma para despertar el interés del lector potencial, sino también como un fin en sí mismo, una forma alternativa y gratificante de alargar la experiencia de aquella novela que devoraste.

AGENDA SEMANAL DE ACTIVIDADES LITERARIAS

Miércoles, Diciembre 14, 2011

 

Miércoles 14

 

Encuentro con Luisa Valenzuela
Silvina Friera, Guillermo Piro, Elsa Osorio y Guillermo Saavedra conversarán con la autora sobre el entrecruzamiento del humor, el erotismo y la política en ocasión de la publicación de la novela Cuidado con el tigre y el ABC de las Microfábulas.
El gran dibujante Lorenzo Amegual, quien ilustró el ABC, y la actriz María Héguiz habrán de develar la otra cara de esta presentación jánica.
A las 19 hs.
MALBA, Auditorio, Av. Figueroa Alcorta 3415.

 

Presentación: Imágenes compartidas
Cancillería española
Con la lectura de este libro reviven en la memoria de cada lector nombres, títulos y detalles de la filmografía común y compartida de ambos países que el paso del tiempo había solapado. Se descubren datos y anécdotas sorprendentes y, sobre todo, se invita a revisar de nuevo todas aquellas películas que han construido una de las tradiciones internacionales de coproducción artística más fructíferas en el ancho mundo de la gran pantalla.
Centro Cultural de España en Buenos Aires.

 

Jueves 15

 

Entrega de Premio SADE
Entrega del Gran Premio de honor al escritor Abelardo Castillo.
A las 19 hs.
Casa José Hernández, México 524.

 

Arreglo de papeles
Arreglo de papeles propone reunir a diversos artistas jóvenes que trabajan su obra haciendo uso de las propiedades del papel, no tanto en su cualidad de soporte donde el artista puede trabajar sobre (pintando, dibujando, etc) sino más bien en su condición matérica, en sus posibilidades de color, su fragilidad y volatilidad, su definitiva precariedad. El papel, susceptible a todos los ejercicios, suscita, por un lado, connotaciones lúdicas, reminiscencias a los juegos de la infancia, a las formas escolares; y por el otro, al imaginario ecológico,su impronta ambiental, a su condición de residuo.
Artistas: Belén Romero Gunset, Juliana Iriart, Lucrecia Lionti, David Maggioni, Sol Pipkin.
Curadora: Bárbara Golubicki.
Del 15/12/2011 al 31/01/2012
Centro Cultural de España en Buenos Aires, Sede Paraná 1159.

 

Viernes 16

 

Viajera Editorial
Presentación de libros: Bengala Hotel, de Eugenia Coiro; Cuerpoadentro, de Belara Michán; Léame, de Nicolás Di Candia; Ranamadre, de Nadina Tahuil.
A las 19 hs.
Centro Cultural San Martín, Sarmiento 1551.

 

Sábado 17

 

Fiesta de la Poesía 3+1
Antología Poética Épico de 3+1
Diario de los Poetas de 3+1 diciembre
Revista Tu-Pak
Algo Mio de Erica Borja (Eldorado Misiones)
Despertando Estrellas de María del Carmen Garcia.
A las 17 hs.
Museo Etnográfico, Moreno 350.

 

Café Literario “El Arcón”
Micrófono abierto
Coordinan: Ana María Sanchis y Enid Pereda Girón.
A las 18 hs.
Café Bien Bohemio, Sánchez de Loria 745.

A Voz en Cuello en el Trobar Clus
Poeta invitado: Alberto Szpunberg y “La academia de Piatock”
El motivo es el poema: Microrreflexiones sobre un texto de Girri.
Trova: Eduardo Méndez y amigos.
Coordinan: Carlos Dariel y Eduardo Méndez.
A las 20.30 hs.
Centro Cultural Bar Mordisquito, Pasaje Discépolo 1830.

 

Domingo 18

 

La Secretaría de Relaciones Públicas a través de la Biblioteca “José Hernández” del Banco Ciudad, presenta al grupo de narradores, “Contar con voz” con el espectáculo “Bombones de naranja….cuentos de amor”.
A las 18 hs.
Jardín Botánico,  espacio “Carlos Thays”, Santa Fe 3951, C.
Se suspende por lluvia.

 

Lunes 19

 

“Edición”: Entrevista a Jacobo Siruela
Para el español Jacobo Siruela, la edición no constituye un oficio sino una pasión. Fundó la mítica editorial Siruela, que se dedicó a recuperar valiosas piezas de la literatura mundial, inéditas en muchos casos, creando colecciones célebres de literatura medieval, fantástica y más tarde, arte, ensayo y literatura contemporánea.
Continúa esta labor con Ediciones Atalanta, su nuevo emprendimiento editorial en el que ya se han publicado clásicos inhallables en español como La historia de Genji, primera novela del mundo escrita por una mujer japonesa y las memorias de Giacomo Casanova.
De visita en Argentina, dialogará en Malba junto al ensayista Rafael Cippolini sobre su particular pasión bibliófila y su tarea como editor.
A las 18.30 hs.
MALBA, Auditorio, Av. Figueroa Alcorta 3415.

 

Entrevista a Orhan Pamuk
El novelista turco Orhan Pamuk, distinguido con el Premio Nobel de Literatura en el año 2006, se presentará en Malba y hablará sobre sus obras de ficción en ocasión de la presentación en Argentina de su libro El novelista ingenuo y el sentimental.
Este libro reúne una serie de conferencias públicas que escribió el autor cuando estuvo a cargo del seminario Charles Eliot Norton en la Universidad de Harvard, las que le habían sido solicitadas bajo el lema de estimular la comprensión de la poesía «en el sentido más amplio». Remontándose a las novelas de su adolescencia y deteniéndose en las obras de Tolstói, Dostoievski, Stendhal, Flaubert, Proust, Mann y Naipaul, Pamuk explora la oscilación entre lo ingenuo y lo reflexivo, así como la búsqueda del equilibrio que se encuentra en el corazón mismo del oficio de todo novelista..
A las 20 hs.
MALBA, Auditorio, Av. Figueroa Alcorta 3415.
Los tickets se entregarán una hora antes de la presentación en la recepción del museo.