Archivo Octubre, 2011

LATINOAMÉRICA EN BUENOS AIRES. LA LITERATURA PARAGUAYA

Lunes, Octubre 31, 2011

 

Durante una semana, las bibliotecas comunitarias de la ciudad rendirán tributo al genial escritor Augusto Roa Bastos y a toda la literatura paraguaya.

A través de actividades de promoción de la lectura para niños y para grandes, se propondrán lecturas y relecturas de esta fundamental manifestación literaria latinoamericana.

 

LUNES 31

Ronda de cuentos

Los papás vuelven al jardín pero para escuchar historias: de familias, de viajes y también venidas del Paraguay para que vuelvan a ser contadas.

Jardín Nº 9

Osvaldo Cruz y Luna – Barracas

A las 9 hs.

Actividad para adultos de la institución

 

MARTES 1

Encuentro con Augusto Roa Bastos

Proyección del documental basado en entrevistas al escritor paraguayo.

Biblioteca Andrés Tejera

Hogar “El Pobre de Asís”

Rómulo Naón 3200 – Coghlan

A las 10:30 hs.

Actividad para adultos asistentes de la institución

 

Te leo una leyenda y vos me contás otra

A partir de la lectura de “Las luciérnagas” y “Las azucenas del bosque” se compartirán las leyendas que cada uno conoce desde su infancia.

Biblioteca Ofelio Vecchio

Lisandro de la Torre 2288 – Mataderos

A las 14 hs.

Actividad abierta para estudiantes de escuelas primarias y adultos

 

Mitos y leyendas guaraníes animadas

En la biblioteca habrá a disposición de los chicos mitos y leyendas guaraníes que luego de las lecturas que sean necesarias para poder imaginar algún personaje o paisaje tendrán que dibujar lo que interpretaron y decorarlo con elementos de la naturaleza para llevárselo de recuerdo.

Biblioteca Popular Ciencia y Labor

César Díaz 2451 – Villa General Mitre

A las 17hs.

Actividad abierta destinada a chicos de la institución

 

Estampas de palabras

Poesía visual a partir de poesías del Paraguay.

Biblioteca Leopoldo Marechal

Barrio Rivadavia 1

Bonorino y Castañares Casa 642 B – Barrio Rivadavia 1

A las 17 hs.

Actividad abierta a la comunidad

 

Roa Bastos infantil

Lectura de textos infantiles El Polisapo, Pipiolín y El pollito de fuego y actividades plásticas.

Biblioteca Mariano Moreno

Asociación Atlética  Argentinos Juniors

Tronador y Bauness – Paternal

A las 17 hs.

Actividad abierta a la comunidad

 

MIÉRCOLES 2

Cuentos y leyendas

Las fábulas, mitos y leyendas que dieron origen al universo, y poblaron la imaginación de la cultura paraguaya, son el punto de partida para la narración de cuentos.

Biblioteca Rayuela

Hospital Tornú – Unidades 5 y 6

Ex Combatientes de Malvinas 3002 – Agronomía

A las 9 hs.

Actividad destinada a pacientes, familiares y personal de salud del hospital

 

La novela del dictador

Subgénero narrativo característico de la literatura hispanoamericana y componente esencial del Boom Latinoamericano. Lectura de pasajes de Yo, el supremo, obra cumbre de Augusto Roa Bastos y emblemática del subgénero en Paraguay.

A las 16 hs.

Biblioteca Juana Azurduy

Chile 1432 – Monserrat

Actividad abierta a la comunidad

 

JUEVES 3

Cuentos en el desayuno

Lectura compartida de la obra Cuerpo presente y otros cuentos de Roa Bastos.

Biblioteca Santa Ana y San Joaquín

Mensajeros de la Paz

Culpina 1021 – Flores

A las 9 hs.

Actividad para adultos asistentes de la institución

 

Intercambiemos leyendas

A partir de la lectura de leyendas argentinas y paraguayas los chicos participarán de una actividad plástica.

Biblioteca CAF 8

Avenida Piedrabuena 3741  – Villa Lugano

A las 11 hs.

Actividad destinada a los chicos que concurren a la institución

 

VIERNES 4

Urutaú: leyendas que vuelan

Luego de la lectura en conjunto de la leyenda paraguaya del Urutaú, los participantes construirán aves con la técnica de origami.

Parador Familiar Costanera Sur

Av. España 2265 –  La Boca

A las 14.30 hs.

Actividad destinada a los chicos que concurren al parador

 

 

AGENDA SEMANAL DE ACTIVIDADES EL PROGRAMA

Lunes, Octubre 31, 2011

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*Actividad destacada*

 

 

LATINOAMÉRICA EN BUENOS AIRES. LA LITERATURA PARAGUAYA

Del 31 de octubre al 4 de noviembre del 2011 en la Ciudad de Buenos Aires

Organiza el Programa Bibliotecas para armar del GCBA con el auspicio de la Embajada de Paraguay en Argentina

Durante una semana, las bibliotecas comunitarias de la ciudad rendirán tributo al genial escritor Augusto Roa Bastos y a toda la literatura paraguaya.

A través de actividades de promoción de la lectura para niños y para grandes, se propondrán lecturas y relecturas de esta fundamental manifestación literaria latinoamericana.

Las actividades serán de acceso libre y gratuito.

 

 

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*Cursos – Capacitaciones*

 

Lunes 31

Ciclo de narraciones

Continuando con el ciclo de narraciones, los alumnos formados en el curso de narración oral y lectura en voz alta, visitarán el Jardín de Infantes Nº 9 para compartir cuentos y leyendas con chicos y grandes.

A las 9 hs.

Jardín de Infantes Nº 9 D.E. 5

Osvaldo Cruz 3478

Actividad para la comunidad educativa.

 

Lectura y crítica de textos narrativos literarios latinoamericanos contemporáneos

Encuentros para leer, discutir y producir textos críticos acerca de la nueva literatura argentina y latinoamericana.

A las 15 hs.

Biblioteca de la Casa de Bahía Blanca
Tacuarí 143/147 – Monserrat

 

 

Miércoles 2

 

El juego de los cuatro elementos

A partir de las más importantes obras de Ciencia Ficción, se visionarán películas y se construirá un juego gigante con materiales reciclables.

A las  9.30hs.

Centro de Acción Familiar Bartolomé Mitre

Larraya 4370 – Villa Riachuelo

Para niños de9 a11 años

Actividad abierta a la comunidad

 

Capacitación en Narración Oral y Lectura en Voz Alta

Conceptos teórico-prácticos acerca de la narración oral de cuentos, con el fin de incentivar la lectura en niños, adolescentes y adultos.

A las 18 hs.
Auditorio del Museo Monte Piedad
Av. Boedo 870, 2º Piso (por escalera) – Boedo

 

 

 Jueves 3

Capacitación para auxiliares de bibliotecas comunitarias

Catalogación por computadora. Curso práctico de utilización del programa Aguapey

A las 14 hs.

INET – Instituto Nacional de Educación Tecnológica

Saavedra 789  – San Cristóbal

Actividad con inscripción previa

 

Viernes 4

Una nueva biblioteca, conceptos y herramientas

Elaboración de proyectos institucionales

Docente: Mateo Niro

A las 10 hs.

Módulo 3 y 6 del Complejo Penitenciario de Villa Devoto

Bermúdez 2651

Actividad para internos de la institución

 

Capacitación para auxiliares de bibliotecas comunitarias

Catalogación por computadora. Curso práctico de utilización del programa Aguapey

A las 14 hs.

INET – Instituto Nacional de Educación Tecnológica

Saavedra 789  - San Cristóbal

Actividad con inscripción previa

 

Ciclo de narraciones

Los narradores formados en el curso de narración y lectura en voz alta visitarán la Biblioteca  Los siete locos, en una tarde a puro cuento.

A las 15 hs.

Biblioteca Los siete locos

J. G. Artigas 2262, Paternal

Actividad abierta a la comunidad

 

 

*Biblioteca Abierta*

El Proyecto Biblioteca Abierta que lleva a cabo el Programa Bibliotecas para Armar acompaña de manera activa el trabajo que realizan día a día las Bibliotecas Comunitarias dela Ciudad de Buenos Aires, realizando diversas actividades con el objetivo de promover la lectura y el buen funcionamiento de las bibliotecas.

 

Biblioteca ANDRÈS TEJERA

Fundación El pobre de Asís

Rómulo Naón 3200 – Coghlan

Martes 9.30 a 11 hs.

 

Biblioteca CAF 8

Av. Piedrabuena 3741 – Villa Lugano

Jueves11 a15 hs.

Actividad destinada a niños de la institución.

Para mayor información comunicarse al teléfono 4601-4727

 

Biblioteca CIENCIA Y LABOR

Club Ciencia y Labor

César Díaz 2453 – Villa General Mitre

Martes de9 a13 hs.

 

Biblioteca COGHLAN

Asociación Amigos dela Estación Coghlan

Estomba entre Rivera y Franklin D. Roosevelt – Coghlan

Martes 10.30a12 hs.

 

Biblioteca JUANA AZURDUY

Cooperativa CEFOMAR

Chile 1432 – Monserrat

Miércoles de14.30a18.30hs.

 

Biblioteca LEOPOLDO MARECHAL

Barrio Rivadavia 1

Bonorino y Castañares Casa 642 B – Barrio Rivadavia 1

Martes17 a20 hs.

 

Biblioteca LOS SIETE LOCOS

Centro Cultural Resurgimiento

J. G. Artigas 2262 –La Paternal

Miércoles15 a17 hs.

 

Biblioteca MARIANO MORENO

Asociación Atlética  Argentinos Juniors

Tronador y Bauness – Paternal

Martes y Viernes17 a19 hs.

 

Biblioteca OFELIO VECCHIO

Polideportivo Nueva Chicago

Lisandro dela Torre2288 -  Mataderos

Martes de14 a18 hs.

 

Biblioteca RAYUELA

Hospital General de Agudos “Dr. E. Tornu”

Unidades 5 y 6 – Clínica médica

Ex Combatientes de Malvinas 3002 – Agronomía

Miércoles9 a11 hs.

 

Biblioteca SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN

Mensajeros dela Paz

Culpina 1021 – Flores

Jueves9 a13 hs.

 

Parador familiar COSTANERA SUR

Av. España 2265 – La Boca

Viernes10 a12 hs.

 

PARAGUAY ESTÁ DE FIESTA

Lunes, Octubre 31, 2011

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La literatura del Paraguay está de fiesta y Libro de arena se hace presente con una edición especial de Semana de la Literatura paraguaya a lo largo de la cual aparecerán textos referidos a la historia y desarrollo de sus tradiciones literarias, autores y obras representativas así como también artículos que esclarezcan sus sentidos posibles. A continuación se publica un extracto que recorre las corrientes e hitos narrativos más sobresalientes del siglo XX.

 

Por Josefina Pla

 

LITERATURA PARAGUAYA EN EL SIGLO XX

 

Dice Arturo Torres Rioseco (1): “El Paraguay ha sido, desde el punto de vista de la literatura, uno de los países más productivos de América”. Y Raúl Amaral, escritor argentino (2): “La historia de esta literatura está llena de frustraciones, de tramos unidos a destiempo, de apetencias fragmentadas”… En general, podría afirmarse que es ésta “una literatura sin pasado”. Sólo en el terreno de la historia – a menudo más polémica que científica – la cosecha nacional es copiosa y se pueden citar desde los primeros tiempos nombres de relieve. En lo restante, no puede hablarse de una producción de nivel continental, ni aun platense, hasta bien entrado este siglo.

 

LA CIRCUNSTANCIA: MEDITERRANEIDAD

Se ha imputado esta situación a la mediterraneidad, signo congénito del área. Esta mediterraneidad y su consecuencia, el aislamiento, hicieron que las corrientes culturales exteriores llegasen en forma precaria y desarticulada. Alberto Zum Felde (3) asigna a esta causa rango absoluto: “El Paraguay – dice – ha vivido siempre la tragedia agónica de su propia geografía política”.

Pero es obvio que la situación mediterránea del área nada habría significado de haber ésta poseído minas. Paraguay dueño de un Potosí habría visto multiplicarse las vías de acceso y los inmigrantes. Nunca, posiblemente, habría llegado para él el trance triste de la pérdida del litoral Atlántico; la ruta desde Santa Catalina al corazón del Paraguay habría sido vital arteria continuamente transitada. Fue su pobreza – pobreza para la visión elemental de la economía de su tiempo, como bien observa Márquez Miranda (4) – la que desvió el interés de la Corona por esta región, limitando la vida paraguaya a un ruralismo patriarcal, sin esperanza de rápida prosperidad; restringió así el crecimiento demográfico; con éste, el desarrollo de la vida social y, correlativamente, el de las letras y las artes, de indigencia paralela a lo largo de tres siglos coloniales, si se exceptúan: de un lado, el hecho interesantísimo del barroco religioso hispano-guaraní y, del otro, la prosa histórica y descriptiva, cuyo cultivo fue, como se ha dicho, profuso.

Durante esos siglos, varias veces trataron los colonos de superar su aislamiento cultural, solicitando la creación, en Asunción, de una Universidad, sin conseguirlo. La única Universidad fundada en el Río de la plata en esas centurias fue fuera del Paraguay, aunque por un paraguayo: Hernando de Trejo y Sanabria. Y durante ese lapso interminable, y aun después, los paraguayos ansiosos de realizarse intelectualmente hubieron de hacerlo en esa Universidad, o sea la de Córdoba, o en otras como la de San Marcos. Así sucedió con Pedro Vicente Cañete, con José María de Lara o con Manuel Antonio Talavera y fue también el caso de Gaspar Rodríguez de Francia.

Hay, no obstante, momentos cruciales en la historia de este país, en que su cultura parece querer emparejar, en ansioso aletazo, la actualidad extrafronteras. Uno de esos instantes lo perfila el pensamiento de los próceres de mayo, aplastado por la dictadura de Francia (1814-1842). Otra etapa actualizadora se desarrolla ambiciosa bajo el gobierno paternalista de Don Carlos Antonio López, obrero máximo de la cultura nacional (1844-1862). La interrumpe la guerra de cinco años que aniquiló población y nacientes instituciones, y prolongó inacabablemente sus secuelas.

Estos hechos se reflejan en la gestación accidentada, nunca conclusa, de una conciencia histórica y de los correlativos esquemas políticos, sociales y culturales. Un pasado no asimilado aun, impide que se elaboren y conjugue libremente las corrientes espirituales colectivas sobre las cuales pudieran integrarse con acento propio un arte y una literatura. La historia, así, no es en esta área una línea ascendente como quiere Zea (5), sino una demorada línea horizontal. En este postulado pueden insertarse cuantos problemas se puedan plantear en torno a esta literatura, inclusive el del bilingüismo, tan zarandeado (6).

 

LA NARRATIVA

Los problemas que hubo de resolver la poesía para su actualización los enfrentó también la narrativa, agravados y coloreados por las mismas peculiaridades esenciales del género.

 

No hay manifestación mencionable de narrativa auténticamente local antes de 1900. La novela romántica podría anotarse algunos títulos: Por una fortuna una cruz, de Marcelina Almeida (1860), inencontrable; Prima noche de un padre de familia, del Deán Eugenio Bogado (1861), que es más bien un relato; Zaida, del argentino Francisco Fernández (1875). Pero ellos no pasan de curiosidades históricas y, a más raigal nivel, de testimonio de un estadio cultural cuyo análisis requiere extensión superior a la de este esquema.

Cuando aparecen los primeros esbozos narrativos – siguiendo a la reacción fervorizante que abre el siglo y que del plano histórico y político deriva enseguida al social y cultural – dos corrientes se diseñan en la incipiente novelística: la que elige su temática, ambiente y personajes en literaturas foráneas, con intrigas y caracteres convencionales, completamente estériles para una sedimentación tradicional y, por tanto, para el devenir novelístico (los modelos son rezagos del costumbrismo sentimental o patético – social español o del decadentismo francés; narrativa de netos caracteres evasivos, según Pérez Maricevich, en lo cual coincidimos plenamente), extendiéndose más o menos hasta 1925; y la que busca sus motivos en el dintorno, cronológicamente paralela, pero que prolonga su ciclo.

Apenas aparecida esta última, entra en ella en juego la fijación romántica y narcisista ya mencionada que, estableciendo sus módulos sobre factores emocionales y afectivos, vincula el imprescindible acento colectivo a elementos históricos aislados de esa misma nacionalidad: lo vernáculo, la naturaleza idílica, el folklore, la anécdota heroica e inclusive rasgos morales o físicos elevados a la categoría de tópico. Son comprensibles las limitaciones que esta actitud lleva consigo al plano creativo. La narrativa queda al servicio de un conservadurismo nacionalista y deviene ejercicio retórico y reiterativo sobre esos patrones de orden emocional. Se comprende también que el ejemplo del hispano-paraguayo Barrett (1874-1910), con sus cuentos de vertiente realista humanística y amarga, no cunda y que se le acuse de “ver la realidad con anteojos negros”. (18).

José Rodríguez Alcalá (1878-1958), a quien se debe la primera novela de asunto local conocida, Ignacia, (1905), abre con sus cuentos otro cauce, el de la narrativa rural, basada en el antagonismo campo-ciudad. Esta fórmula antagónica no es ciertamente un mito, pero llegará a serlo en virtud de la estereotipia. Los vicios que esta narrativa patético-social denuncia se vinculan a un partido dado, se asocian a una situación política determinada; la fórmula conflictual se repite, el análisis no roza la intimidad del personaje, ni las implicancias de orden histórico-social. Desde el exterior proyecta sus finos cuentos de corte modernista, Las vértebras de Pan (1914), Eloy Fariña Núñez (1885-1929).

En 1920 se publica Aurora, de Juan Stefanich (1889-1975), que enfoca la realidad interna desde el ángulo de las luchas intestinas perturbadoras. La intención se diluye en tópico sentimental y queda lejos del blanco por insuficiencias estructurales. Sin embargo, esta novela inicia en ciertas páginas la etapa de la autenticidad, de lento y discontinuo proceso, en la configuración del personaje.

Hacia 1925 el ciclo de la narrativa de caducos patrones foráneos – convencional y artificiosa, desierta de valores – puede darse por clausurado. La narrativa del dintorno gana terreno estructural y estilístico, ceñida siempre no obstante a la mencionada modulación temática. Inclusive puede decirse que los rasgos narcisistas, en más de un caso, se alquitaran y agudizan: así, Natalicio González (1896-1962) que pone en Cuentos y parábolas (1922), énfasis en la idealización de los factores autóctonos. Teresa Lamas de Rodríguez Alcalá (1889-1975) recoge en Tradiciones del hogar (1922), la leyenda patricia, en llano pero gentil estilo. Teresa además publicará una segunda serie de Tradiciones en 1928 y una tercera, La casa y su sombra, en 1954.

En Buenos Aires, y en 1929, aparece la novela con la cual vinculamos el comienzo efectivo de la novela moderna paraguaya: Hombres, mujeres y fantoches, de Benigno Casaccia Bibolini (1907). Aquí se corrobora el hecho perspectivista. Obra juvenil e inexperta, anuncia, a pesar de todo, en sus atisbos de la realidad ambiente y en su voluntad de prescindencia de tópicos, al escritor alerta y de segura trayectoria (19). En ella trata de afianzarse lo que faltaba en esta novelística; el sentido de la estructura, la intuición de la dinámica narrativa.ç

 

LA GUERRA DEL CHACO

El conflicto del Chaco (1932-35), aunque conmueve hasta lo más hondo la entraña nacional, trae consigo un estímulo subsidiario al contenido del anterior enfoque nacionalista. La dura experiencia humana colectiva no consigue superar críticamente la fijación previa. La obra teatral de Julio Correa, en guaraní, que no es de este lugar, representa el punto más alto hasta entonces conseguido en la reacción antitópica: se detuvo en la superficie de los hechos, pero no por eso dejó de ejercer importante papel en el movimiento de aproximación que la literatura en general realiza por entonces hacia niveles más auténticos.

La narrativa ciertamente, aunque al parecer intensifica su interés por los temas inmediatos, no consigue, sin embargo, desprenderse, en esa aspiración a reflejar más verídicamente la realidad circundante, de las premisas convencionales al uso. El éxito del teatro vernáculo de Correa llevó a algunos a formular la tesis de que sólo un teatro en guaraní era viable en el Paraguay. No se llegó a afirmar lo mismo de la novela, aunque con la misma razón – o sin razón – habría podido hacerse (20); pero, desde ese instante, el bilingüismo se erige en problema para el escritor.

En efecto, considerado el idioma vernáculo como factor integrante de la realidad histórico-social, debía, según esas opiniones, tener cabida paralela en la realización literaria. En otras palabras, una novela que no presentase al campesino hablando en guaraní no podía ser una expresión auténtica de ambiente. No se pensó un solo instante que esta restricción llevaba implícito un supuesto: el de que sólo la novela rural era posible y, dentro de ella, las modalidades más directas, intransformadas, del costumbrismo. Se olvidó algo tan simple y elemental: que la realidad por sí sola no configura arte. No se tomaron en cuenta, por el momento al menos, otras formas de narrativa válidas y actuales, ni se detuvo nadie a considerar que todo valor de autenticidad afincado en el idioma había de desaparecer, no sólo en la traducción, sino también para la gran masa del lector hispanoparlante no familiarizado con el guaraní.

Enfrentados con el problema, los autores propusieron distintas soluciones. Algunos incluyeron en el relato esporádicas frases o expresiones vernáculas lo bastante breves y transparentes a la luz del contexto como para no precisar traducción. Otros, más escrupulosos, incluyeron largas tiradas que requirieron equivalentes llamadas de pie de página. Otros, en fin, con un sentido más certero, emplearon el castellano guaranizado de uso común y corriente.

Pero como la simple inclusión de rasgos vernáculos o de color local no basta de por sí sola para dar autenticidad a una literatura, como esa autenticidad se nutre ante todo de la psicología y del enfoque raigal de los problemas y conflictos, y como éstos, múltiplemente mediatizados, continuaron siendo el punto débil de la narrativa, el nivel de novela y cuento demoró en repuntar. Más todavía; la novela de guerra que condensara la protesta o la interrogante por los destinos humanos truncos, tuvo pocas representaciones mencionables.

En realidad y aparte Bajo las botas de la bestia rubia (1934) colección de relatos – o crónicas – de Arnaldo Valdovinos (1908), sólo cabe mencionar Cruces de quebracho (1935) del mismo Valdovinos y Ocho hombres (1934) de José S. Villarejo (1906). Esta última novela ejemplifica las anteriores observaciones.

 

(more…)

ESCRITURA Y DELIRIO, LAURA RESTREPO

Viernes, Octubre 28, 2011

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A la hora de la siesta no vale dormirse. Los encuentros de “Lectura y crítica de textos literarios” mantienen bien despiertos a sus integrantes que en ocasión de la lectura Delirio de la escritora colombiana Laura Restrepo opinaron, argumentaron y discutieron lecturas varias sobre la novela. Libro de arena comparte los puntos de vista del grupo que coordina Mario Méndez todos los lunes a las 15 hs. en la biblioteca de la Casa de Bahía Blanca.

 

El viaje literario a la hora de la siesta continúa su rumbo a paso firme. Este lunes la bienvenida al grupo fue para Elisa, docente y traductora de francés que se incorporó en este último encuentro. Esta vez la imaginación de la lectura nos llevó hasta las tierras colombianas que tantas veces hemos recorrido en la pluma de García Márquez. Pero en esta oportunidad, nuestra guía turística fue Laura Restrepo y su novela Delirio (Premio Alfaguara 2004).

Mientras Patricia se encargaba de servir y repartir el café, que hizo sentir que la proximidad con Colombia no fue sólo literaria, Mario comenzó el recorrido con una breve, pero precisa, descripción de la biografía de la autora. Contó, para el asombro de varios de los que estábamos presentes, que Restrepo no sólo estuvo vinculada con las letras, sino también con la política y que durante su exilio vino a la Argentina, en plena dictadura militar. Justamente en ese contexto conoció al que fuera padre de su hijo cuando se encontraba militando en las filas de un partido de izquierda. Parte de esta historia se ve reflejada en la novela Demasiados héroes.

En cuanto al aspecto literario, Mario consideró que la novela cumple con varias de las normas clásicas de una historia profunda donde se crea un mundo alrededor de ello y que, además de tener un fuerte costado psicológico, la autora no deja nada librado al azar. Sin dudas, para Mario, esta novela y esta autora ocupan un lugar importante en el anaquel de sus libros favoritos, impresión que se manifestó en cada una de sus palabras. Por otra parte, Elisabet (una de los dos psicólogas del grupo) destacó que se nota que la autora sabe de lo que habla cuando hace referencia a los delirios de la protagonista; a propósito de lo cual, Rubén le consultó sobre si estos problemas psicológicos que sufría el personaje podrían ser heredados de su padre o abuelo. Elisabet le respondió que era muy probable por cómo estaba narrada la historia. También Elisabet recalcó que al relato le falta el punto y que ese debe ser uno de los motivos por el cual se lee tan rápido. Además, Rubén agregó que le pareció una historia torrencial, muy puntual, divertida y que lo único para criticar tal vez fuera que se repite mucho a la hora de definir conceptos.

Carmen comparó el estilo de la colombiana con el de Saramago y dijo que el no respetar algunas normas tiene que ver con la historia y definió a la novela como moderna, construida con varias voces, que eso fue lo que más le gustó: la estructura de los narradores y los diferentes puntos de vista que se presentan a través de los personajes. María del Carmen sostuvo que durante la novela uno entra en delirio y le pareció impactante la parte en la cual se describe a un grupo de leprosos. Respecto a la historia dijo que siempre le están mintiendo a la protagonista y quizás por eso sea que no puede salir de sus delirios. Patricia señaló que gracias a lo bien narrada que está en ningún momento, ni siquiera en las partes de violencia, la historia genera angustia. Para Dora tanto el relato como la historia resultaron de gran interés, tanto que hizo una segunda lectura solo por placer. María del Carmen contó que también había leído La multitud errante y confesó que le pareció más poético este último, al igual que Patricia, que compartía esta misma lectura, y agregó que le gustó aún más que Delirio a pesar de lo cual encontró que tiene varios puntos en común como la violencia y el amor.

Hasta aquí avanzó este encuentro, aunque seguramente podría haberse extendido mucho más. Ante todo, lo importante es que estas ganas derivarán hacia otros ámbitos en que se renueve la lectura y la reflexión. El lunes que viene nos espera el escritor mexicano Juan Villoro y varios de sus cuentos. Allá vamos…

 

 Delirio

 Laura Restrepo

 Buenos Aires, Alfaguara, 2004

AGENDA SEMANAL DE ACTIVIDADES LITERARIAS

Miércoles, Octubre 26, 2011

 

 

Miércoles 26

 

Tertulia

La Biblioteca Nacional de Maestros cuenta con un tesoro en el que se resguardan libros antiguos, primeras ediciones, ejemplares autografiados y dedicados, colecciones únicas en el país.

Se vuelve a ofrecer al público en general la posibilidad de acceso a estos libros, habitualmente no disponibles para consulta, con la realización de una nueva “tertulia” en la Sala Americana de la BNM.

A las 18 hs.

Biblioteca Nacional de Maestros

Se agradece confirmar presencia a:

bnmprensa@me.gov.ar

Teléfono: 4129-1132

Se entregan certificados de asistencia

 

 

Presentación: Jirones de piel ágape insumiso. Estética, epistemología y normatividad, de Claudio Martyniuk.

Presentadores: Raúl Zaffaroni y Christian Kupchik.

A las 18 hs.

Prometeo Palermo, Honduras 4912.

Inf.: 4862-6794.

 

Nº 36 de Quid.

La revista de cultura urbana de Yenny y El Ateneo.

Inf.: 15-3023-8442.

 

Jueves 27

 

1ª Muestra Bilingüe “Travesías Poéticas: Poetas argentinos de hoy”

María Teresa Andruetto – Silvia Barei – Luis Benítez – Héctor Berenguer – Marion Berguenfeld – César Bisso – Raúl Calvo – Leopoldo “Teuco” Castilla – Rubén Derlis – Ramón Fanelli – Juan García Gayo – Alicia Noemí Grinbank – Irene Gruss – Gabriel Impaglione – José Muchnik – Michou Pourtalé – José Emilio Tallarico – Héctor Urruspuru.
Invitada especial: Editora Nicole Barriere (Francia).
Música: Enrique Patet .
Organiza Grupo Travesías Poéticas: Michou Pourtalé – Marion Berguenfeld – José Muchnik – Raúl Calvo – José Emilio Tallarico – Ramón Fanelli.
Ediciones L’Harmattan (Francia)
A las 19 h
Alianza Francesa, Av. Córdoba 946.

 

Ciclo de Poesía Bajo la Autopista

A las 20 hs.

Centro Cultural La Imaginería, 33 Orientales 1150 (debajo de la autopista).

 

Viernes 28

 


¿Qué están escribiendo los Editores?:

Julia Sarachu, Mauro Lo Coco y Sebastián Morfes van a leer algún pasaje de su poesía más reciente, y conversarán sobre la relación o no entre lo que escriben y sus proyectos editoriales (Gog y Magog, Zindo & Gafuri y Determinado Rumor, respectivamente).
A las 20 hs.
La Libre, Bolívar 646.

 

Sábado 29

 

Raras Partituras: Lecturas argentinas x Ernesto Snajer Trío

Ernesto Snajer Trío presenta un concierto dedicado al rescate de obras y compositores de la música popular argentina.

A las 17 hs.

Biblioteca Nacional, Auditorio “Jorge Luis Borges”, Agüero 2502.

 

Martes 1

 

Presentación del libro: ¿Quién es Yo?, de Liliana Porfiri (Editorial Municipal de Berazategui)

Este libro rescata la obra del artista plástico César Bustillo y propone entrar en comunicación con él, asociando pensamiento y obra, casi sin mediaciones. El libro permite descubrir a este muralista, escultor y pintor argentino prácticamente desconocido por el público, a excepción de los frescos murales del Hotel Provincial de Mar del Plata. Un hombre signado por la pasión por el arte, un artista poeta enfrentado a la tensión del acto creador y a sus fantasmas.
Acompañarán a la autora: María Cristina Terzaghi (vice-decana de la Facultad de Bellas Artes de la UNLP y profesora titular de la cátedra de Muralismo), Blanca Monzón (directora y programadora del Departamento Audiovisual del Centro Cultural Borges)
Coordina: Walter Alegre.
A las 19 hs.
Centro Cultural de la Cooperación, Sala Osvaldo Pugliese, PB, Av. Corrientes 1543.

 

“Te leo un cuento”
Grupo de Lectura (para adultos)
El grupo está dirigido a todo interesado en escuchar leer y luego conversar sobre lo leído, incluso no videntes o con alguna dificultad para leer por cuenta propia.
Coordinado por Diana Nabel, lectora voluntaria del Banco de Horas de Lectura desde 1997.
A las 16.30 hs.

Casa de la lectura, Lavalleja 924.

Para inscribirse escribir a: casadelalectura@gmail.com o  llamar al 5197-5476 o ir directamente.


 

Convocatoria

 

XXX  CONCURSO  INTERNACIONAL  DE  POESIA  Y  NARRATIVA  2012

“ILUMINANDO  CONTINENTES”

 

El Instituto Cultural Latinoamericano desde su nacimiento en el año 2000 se propuso brindar un espacio de oportunidades, es por eso que invita a autores mayores de 18 años, a participar del XXX Concurso Internacional de Poesía y Narrativa 2012 “ILUMINANDO CONTINENTES”. Las obras deberán ser inéditas, no premiadas con  anterioridad, tema libre, en idioma español.

 

Pueden participar con:

Poesía: de 3 a 7 poemas, con un máximo de 30 líneas cada uno.

Narrativa: mínimo 90 líneas, máximo 210 líneas, ya sea en uno o varios trabajos.

Podrán participar en ambos géneros si lo desean.

 

Ceremonia de premiación y entrega de antologías: Se realizará en el mes de Mayo de 2012, (salvo que surgieran imprevistos de fuerza mayor), en el Salón Luz y Fuerza (Alsina 27) de nuestra ciudad, la ceremonia contará con pantalla gigante, exposiciones, etc. Luego, podrán compartir una cena, más detalles le serán informados cuando reciban la invitación especial para asistir a la Ceremonia.  Los autores que no puedan asistir a la ceremonia, podrán solicitar el envío por correo en forma Contrareembolso.

 

El  INSTITUTO  CULTURAL  LATINOAMERICANO  ha sido reconocido por el Departamento de Derechos Humanos y también por el Departamento de Asuntos Indígenas.

 

Fecha de cierre: 20 de diciembre de 2011 inclusive.

 

Para más información:

Instituto Cultural Latinoamericano

Lebensohn 239 – C.P. B 6000 BHE- Junín- Buenos Aires – Argentina
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¿PUEDE UN LÁPIZ SALVAR EL MUNDO?

Miércoles, Octubre 26, 2011

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Libro de arena publica un comentario sobre El lápiz del carpintero del escritor español Manuel Rivas en el día de su nacimiento acompañado por un fragmento del texto.

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Por Licia López de Casenave

Cuando todo se derrumba, cuando el mal se erige en sistema

y la crueldad en norma, ¿puede un lápiz salvar el mundo?

 

El lápiz del carpintero es la historia de la relación entre dos hombres destinados a verse desde diferentes lados del mundo, durante una época de violencia, donde el carcelero envidia al prisionero.

Es la historia de Herbal, guardián de la prisión y también perseguidor del doctor Daniel Da Barca. Herbal, que al desaparecer el régimen franquista termina de chulo en un puticlub de la ruta y le cuenta de su odio hacia el doctor a María da Visitaçâo, joven prostituta brasileña. Ese odio unas veces difuso, (cuando impide que fusilen al doctor), y otras, agudo, (cuando desearía matarlo porque ama a su mujer), pero siempre constante a lo largo de la novela.

Sin embargo, Herbal no está solo. El alma de un pintor republicano al que mató de un tiro en la cabeza lo acompaña en el lápiz de carpintero con el que este dibujaba el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela. La presencia del pintor en el alma de Herbal lo ayuda porque el lápiz le da la posibilidad de mirar el mundo con ojos diferentes. Su pensamiento se enriquece con la voz de esa víctima, le habla durante las largas noches de imaginaria en las garitas de las prisiones, como si ese lápiz se hubiera convertido en un transmisor de su consciencia.

Una pareja de enamorados separada por la cárcel, un protagonista mesiánico que no permite la muerte del amante por amor a ella. La crudeza de la guerra civil española con sus fusilamientos y la falta de justicia como fondo, nunca como protagonista.

Manuel Rivas, el representante más importante de la literatura gallega contemporánea, elabora un relato con protagonistas subyugantes, momentos conmovedores y memorables personajes secundarios que se mueven en un eje sentimental y, como sucede en todos sus libros, con Galicia como telón de fondo.

Una novela realista pero también mágica. Una novela como una metáfora que demuestra el poder del amor.

Al igual que en La lengua de las mariposas, su libro anterior, el lector se sumerge en su inconfundible respiración y cadencia en cada palabra del relato.

El libro fue publicado en octubre de 1998 en gallego por Xerais Edicions y luego traducido al castellano.

 

Bibliografía en castellano:

La mano del emigrante

Las llamadas perdidas

El héroe

El lápiz del carpintero

El pueblo de la noche (poesía)

Ella, maldita alma

En salvaje compañía

Los libros arden mal

Mujer en el baño

Qué me quieres, amor

Todo es silencio

A cuerpo abierto

La desaparición de la nieve (poesía. Publicado en España en gallego, euskera, catalán y castellano)

 


“A veces, el difunto descabalgaba de la montura de la oreja, se le iba de la cabeza y tardaba en volver. Andará por ahí, en busca de su hijo, pensaba el guardia Herbal con algo de nostalgia, porque al fin y al cabo el pintor le daba conversación en las horas de vigilia, en las noches de imaginaria. Y le enseñaba cosas. Por ejemplo, que lo más difícil de pintar era la nieve. Y el mar, y los campos. La amplias superficies de apariencia monocolor. Los esquimales, le dijo el pintor, distinguen hasta cuarenta colores en la nieve, cuarenta clases de blancura. Por eso, los que mejor pintan el mar, los campos y la nieve son los niños. Porque la nieve puede ser verde y el campo blanquear como las canas de un anciano campesino.

¿Usted ha pitado nieve alguna vez?

Sí, pero fue para el teatro. Una escenografía de hombres lobo. Si pones un lobo en el medio, todo es mucho más fácil. Un lobo negro, como un tizón vivo a lo lejos, y como mucho un haya desnuda pintados sobre una sábana. Alguien que diga, nieve y ya está. Qué maravilla, el teatro,

Me resulta raro eso que dice, dijo el guardia rascándose la barba rala con el punto de mira del fusil.

¿Por qué?

Pensé que para usted, como pintor, eran más importantes las imágenes que las palabras.

Lo importante es ver, eso es lo importante. De hecho, añadió el pintor, se dice que Homero, el primer escritor, era ciego.

Eso querrá decir, comentó el guardia con algo de sorna, que tenía muy buena vista.

Sí, exacto. Eso quiere decir.

Ambos callaron atraídos por la tramoya del crepúsculo. El sol discurría tras el monte de San Pedro hacia un muelle de exilio. Al otro lado de la ensenada las primeras acuarelas del faro hacían más intensa la balada del mar.

Poco antes de morir, dijo el pintor, y lo dijo como si el hecho de haber muerto fuera algo ajeno a ambos, pinté esta misma estampa, la que estamos viendo. Fue para la escenografía de Canto Mariñán de la Coral Ruada, en el Teatro Rosalía de Castro.

Me gustaría haberlo visto, dijo el guardia con  sentida cortesía

No era nada del otro mundo. Lo que sugería el mar era el faro, la Torre de Hércules. El mar era la penumbra. Yo no quería pintarlo. Quería que se oyese, como una letanía. Pintarlo es imposible. Un pintor cabal, cuanto más realista quieras ser, sabe que el mar no se puede llevar a un lienzo. Hubo un pintor, un inglés, se llamaba Turner, que lo hizo muy bien. La imagen más impresionante que existe del mar es su naufragio de un barco de negreros. Allí se escucha el mar. Es el grito de los esclavos, esclavos que quizá no conociesen del mar más que el vaivén de las bodegas. A mí me gustaría pintar el mar desde dentro pero no como un ahogado, sino con escafandra. Bajan con lienzo, pinceles y todo, como dicen que hizo un pintor japonés.

Tengo un amigo que quizá lo haga, añadió con una sonrisa nostálgica. Si antes no se ahoga en vino. Se llama Lugris.

La del crepúsculo era, por alguna razón, la hora preferida por el pintor para visitar la cabeza del guardia herbal. Se le posaba en la oreja con firme suavidad, a horcajadas, como el lápiz del carpintero

Cuando sentía el lápiz, cuando hablaban de esas cosas, de los colores de la nieve, de los colores del pincel en el silencio verde de los prados, del pintor submarino, de la linterna de un ferroviario abriéndose paso en la niebla de la noche o de la fosforescencia de las luciérnagas, el guardia Herbal notaba que le desaparecían los ahogos como por ensalmo, el burbujear de los pulmones como un fuelle empapado, los delirios de sudor frío que seguían a la pesadilla de un tiro en la sien. El guardia Herbal se sentía bien siendo lo que en ese instante era, un hombre olvidado en la garita. Conseguía por fin acompasar su corazón al cincel del cantero. Latía con la rutina de un servicio mínimo. Su pensamiento era un proyector luminoso de un cinematógrafo. Como cuando, de niño pastor, su mirada sostenía un reyezuelo picando el perfil del tiempo en la vertical de la corteza, o aguantaba una brizna de hierba al borde del reloj fatal del remolino en la fuente.

Fíjate, las lavanderas están pintando el monte, dijo ahora el difunto.

Sobre los matorrales que rodeaban el faro, entre los peñascos, dos lavanderas tendían la ropa a clarear. Su lote era como el vientre de trapo de un mago. De él quitaban interminables piezas de colores que repintaban el monte. Las manos rosadas y gordezuelas seguían el dictado de los ojos del vigía, guiados a su vez por el pintor: Las lavanderas tienen las manos rosas porque de tanto fregar y fregar en la piedra del agua se les van quitando los años de la piel. Sus manos son las manos de cuando eran niñas y comenzaron a ser lavanderas.

Sus brazos, añadió el pintor, son los mangos del pincel. Del color de la madera del aliso, porque también se formaron junto al río. Cuando escurren la ropa mojada los brazos de las lavanderas se tensan como las raíces de la orilla. El monte es como un lienzo. Fíjate. Pintan sobre tojos y zarzas. Las espinas son las mejores pinzas de las lavanderas. Ahí va. La larga cincelada de una sábana blanca. Dos trazos de calcetines rojos. El temblor liviano de una lencería. Extendida al clareo, cada pieza de ropa cuenta una historia.”

 

 

Fragmento de:


El lápiz del carpintero

Manuel Rivas

Barcelona, Alfaguara,1998.

 

 

 

 

 

EL ÁNGEL DE SALVADOR

Martes, Octubre 25, 2011

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El historietista Salvador Sanz invitado por el Programa Bibliotecas Para Armar  a  la Biblioteca Popular Ciencia y Labor, fue entrevistado por los chicos de tercer año del Instituto Cabrini que le hicieron  un reportaje grupal coordinado por Ayar Blasco. El eje central se situó en  su último trabajo: Ángela della Morte. Además,  Salvador compartió trabajos originales e imágenes reproducidos en pantalla gigante para que los chicos conocieran  la intimidad de la “cocina” de uno de los historietistas más importantes del país.

 

Ayar Blasco: Salvador es un amigo de hace mucho tiempo que hace historietas y últimamente se hizo muy famoso. Ya que ustedes estuvieron investigando sobre él y sus personajes, ahora van a poder hacerle ese montón de preguntas que los inquietan.

 

Salvador Sanz: Muchas gracias por venir. Mi idea es mostrarles cómo trabajo, por eso traje imágenes y dibujos de todos los procesos por los que atraviesa la factura de historietas, pero mientras les voy mostrando me pueden interrumpir para preguntar lo que quieran, no hay problema.

 

Público: ¿Cuál fue la última historieta que hiciste y de qué se trata?

 

S.S.: La última historieta que hice fue Ángela della Morte, que es una historia de ciencia ficción con elementos de misterio y de horror. A mí me gusta mucho trabajar el género fantástico por eso siempre me voy para ese lado. Esta es una serie de aventuras del mismo personaje y la historia trata acerca de que en el futuro se encuentra la existencia del alma, es decir, se puede probar de forma científica la existencia del alma. Ese es un poco el disparador de la historia.

 

P: ¿Qué fue lo que te llevó a escribir sobre el alma?

 

S.S: Si bien a mí siempre me gustó el género fantástico también me interesa meter cosas de filosofía, intento darle una profundidad a la ficción, trato de meter temas interesantes, un poco más polémicos. Y siempre la filosofía para mí ya es un disparador de historias, esa sola pregunta sobre dónde está el alma para mi alcanza.

 

P: ¿Por qué elegiste a una mujer como protagonista de la historia?

 

S.S: La verdad es que no sé. Supongo que es más lindo dibujar chicas que varones (risas). Hoy en día creo que hay como una súper población de personajes femeninos, el otro día leía la Fierro y eran todas mujeres, en cambio, en otra época más machista eran todos varones los personajes. La historieta siempre tuvo esa cosa, parecía que era más para el hombre, sin embargo, últimamente cambió mucho ese modelo; ahora hay muchas más lectoras que antes.

 

P: ¿E historietistas mujeres no hay?

 

S.S.: Hay, no muchas pero hay. Ahí si siguen siendo mucho más numerosos los varones todavía, pero El manga ayudó bastante a que se acercaran las chicas a dibujar porque tiene una diversidad muy grande de temáticas y hay muchas propuestas que son para chicas.

 

P: ¿Al ser un personaje femenino con su cuota de feminidad y mostrarla inteligente trataste de romper con algún prejuicio social o no está hecho adrede?

S.S: Pienso que quizá hasta hace unos quince años atrás, o por ahí menos, los personajes de historieta femeninos eran bastante estereotipados; eso no quiere decir que no hubiera cosas interesantes, siempre las hubo, pero casi siempre eran heroínas súper atléticas, hermosas, exaltadas desde lo físico. El mío es un personaje más real, un poco más imperfecta, no trato de manejar un canon de perfección. Ella incluso se ve gorda y, de hecho, hasta tiene un poco de panza, no es una súper agente a la que le sale todo bien. Trato de humanizarla, no es una súper héroe.

 

P: ¿Por qué cada vez que terminas una la editas en libro? ¿Eso quiere decir que el final que le das ahí es el final definitivo a la historia?

 

S.S: En el caso de Ángela della Morte el final del libro es el final de una de las aventuras, pero ahora estoy trabajando otro libro del mismo personaje que es prácticamente la continuación porque retoma en el punto donde dejó el primero.

 

P: ¿Que casi todos tus trabajos sean en blanco y negro es una cuestión de gustos o simplemente para abaratar costos de impresión?

 

S: Es muy raro, a mi me gusta mucho trabajar el blanco y negro. Pero comercialmente en muchos lugares prefieren trabajar con color, porque vende más, pero yo prefiero el blanco y negro. No sé si es porque leí mucho en blanco y negro o qué, pero también es cierto que es más barato editarla en blanco y negro que a color; pero eso es bueno para todos porque si no un libro  que vale 30 pesos costaría el doble si es a color y me gusta que mis cosas sean económicas para que lleguen a todos y también pienso en eso. La decisión final, de todos modos, no pasa sólo por ahí, el color también me gusta en algunos casos.

P: ¿A qué se debe el nombre “Ángela della Morte”?

 

S.S: Es un juego de palabras. En un principio pensé inocentemente que “Ángela della Morte” significaba ángel de la muerte en italiano pero en italiano sería “Ángello della Morte” y me gustó más “Ángela della Morte”, que además es como un indicio de lo que va a ser toda la historia donde la muerte está muy presente todo el tiempo.

 

P: ¿Hay cosas tuyas en Ángela della Morte, cosas de tu personalidad?

 

S.S: Creo que en todos los personajes que uno inventa se juega de una manera un poco inocente a ser Dios, que uno crea a un personaje como si fuera una persona y la dota de la personalidad que quiere. Seguramente haya muchas cosas propias, mucho inconciente, intuitivo, no es que está todo pensado. A mí me pasa que pienso historias, las dibujo, las publico y después hay gente que le da significados que ni yo mismo encontré y eso es muy loco.

 

AGENDA SEMANAL DE ACTIVIDADES DEL PROGRAMA

Lunes, Octubre 24, 2011

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*Cursos – Capacitaciones*

 

 

 

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Lunes 24

 

Lectura y crítica de textos narrativos literarios latinoamericanos contemporáneos

Encuentros para leer, discutir y producir textos críticos acerca de la nueva literatura argentina y latinoamericana.

A las 15 hs.

Biblioteca de la Casa de Bahía Blanca
Tacuarí 143/147 – Monserrat

 

 

Miércoles 26

 

El juego de los cuatro elementos

A partir de las más importantes obras de Ciencia Ficción, se visionarán películas y se construirá un juego gigante con materiales reciclables.

A las  9.30hs.

Centro de Acción Familiar Bartolomé Mitre

Larraya 4370 – Villa Riachuelo

Para niños de9 a11 años

Actividad abierta a la comunidad

 

Capacitación en Narración Oral y Lectura en Voz Alta

Conceptos teórico-prácticos acerca de la narración oral de cuentos, con el fin de incentivar la lectura en niños, adolescentes y adultos.

A las 18 hs.
Auditorio del Museo Monte Piedad
Av. Boedo 870, 2º Piso (por escalera) – Boedo

 

 

 

Viernes 28

Una nueva biblioteca, conceptos y herramientas

Elaboración de proyectos institucionales

Docente: Mateo Niro

A las 10 hs.

Módulo 3 y 6 del Complejo Penitenciario de Villa Devoto

Bermúdez 2651

Actividad para internos de la institución

 

Capacitación en animación a la lectura y promoción de la biblioteca

Los participantes podrán investigar, incorporar y poner en práctica distintas experiencias de producción y reflexión artísticas en el marco de su inclusión como mediadores de lectura.

A las 18.00 hs.

Centro Cultural Alfonsina Storni

Tucumán 3233 – Balvanera

 

 

 

*Biblioteca Abierta*

El Proyecto Biblioteca Abierta que lleva a cabo el Programa Bibliotecas para Armar acompaña de manera activa el trabajo que realizan día a día las Bibliotecas Comunitarias dela Ciudad de Buenos Aires, realizando diversas actividades con el objetivo de promover la lectura y el buen funcionamiento de las bibliotecas.

 

Biblioteca ANDRÈS TEJERA

Fundación El pobre de Asís

Rómulo Naón 3200 – Coghlan

Martes9.30a11 hs.

 

Biblioteca CAF 8

Av. Piedrabuena 3741 – Villa Lugano

Jueves11 a15 hs.

Actividad destinada a niños de la institución.

Para mayor información comunicarse al teléfono 4601-4727

 

Biblioteca CIENCIA Y LABOR

Club Ciencia y Labor

César Díaz 2453 – Villa General Mitre

Martes de9 a13 hs.

 

Biblioteca COGHLAN

Asociación Amigos dela Estación Coghlan

Estomba entre Rivera y Franklin D. Roosevelt – Coghlan

Martes 10.30a12 hs.

 

Biblioteca JUANA AZURDUY

Cooperativa CEFOMAR

Chile 1432 – Monserrat

Miércoles de14.30a18.30hs.

 

Biblioteca LEOPOLDO MARECHAL

Barrio Rivadavia 1

Bonorino y Castañares Casa 642 B – Barrio Rivadavia 1

Martes17 a20 hs.

 

Biblioteca LOS SIETE LOCOS

Centro Cultural Resurgimiento

J. G. Artigas 2262 –La Paternal

Miércoles15 a17 hs.

 

Biblioteca MARIANO MORENO

Asociación Atlética  Argentinos Juniors

Tronador y Bauness – Paternal

Martes y Viernes17 a19 hs.

 

Biblioteca OFELIO VECCHIO

Polideportivo Nueva Chicago

Lisandro dela Torre2288 -  Mataderos

Martes de14 a18 hs.

 

Biblioteca RAYUELA

Hospital General de Agudos “Dr. E. Tornu”

Unidades 5 y 6 – Clínica médica

Ex Combatientes de Malvinas 3002 – Agronomía

Miércoles9 a11 hs.

 

Biblioteca SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN

Mensajeros dela Paz

Culpina 1021 – Flores

Jueves9 a13 hs.

 

Parador familiar COSTANERA SUR

Av. España 2265 – La Boca

Viernes10 a12 hs.

PURO ORGAMBIDE

Lunes, Octubre 24, 2011

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Libro de arena publica una reseña de Pura Memoria, de Pedro Orgambide, junto con un fragmento de su texto.

 

Por Pía Chiesino

 

Hace años, en la mesa de saldos de una librería de viejo, en la Avenida Corrientes, me compré dos o tres libros de Editorial Bruguera, que publicaba, en la Colección Narradores Argentinos de Hoy, a autores que habían tenido que radicarse en el exterior como consecuencia de la dictadura, o que no habían podido publicar su obra en esos años. Entre varios títulos, me llevé Pura Memoria, de Pedro Orgambide.

Ahora que lo releí, me llamó la atención la frase pronunciada por un personaje, el doctor Bustamente, radical alvearista: “¡No, nada está bien en este país de mierda!”

Bustamente se refiere al país en el mes de octubre de 1945.

Frente a los lectores, ya desfiló o desfila el golpe militar contra Yrigoyen, el desprecio de los militares por los sectores sociales que lo apoyaban, y posteriormente, el paulatino crecimiento de la figura de Perón.

Pero la historia  no se centra en las “grandes figuras”, sino que nos muestra la vida cotidiana de personajes de la más variada extracción social, frente al nuevo fenómeno político y social. Obreros que apoyan sin dudas a Perón, empleados de oficina de clase media que ignoran deliberadamente lo que sucede, militares vinculados con el conservadorismo que odian a Perón y a los peronistas y sólo esperan que llegue “el momento de sacar del medio a esa negrada”, y hasta un grupo de jóvenes intelectuales en el que se mezclan  peronistas, comunistas que critican el “fascismo peronista”, y desencantados de todo que se van del país.

Esta novela es  la tercera de una “trilogía de la memoria” que Orgambide no tituló de esa manera, pero que tiene una continuidad de un libro a otro. En la primera, El arrabal del mundo, se ocupa de la Argentina colonial. En Hacer la América, del fenómeno inmigratorio de fines del siglo XlX.

En Pura memoria le toca el turno al siglo XX y al peronismo, hasta 1955.

Ninguna de estas tres novelas se consigue. Si bien se consiguen fácilmente novelas juveniles de Orgambide, (como Celebración, o Las botas de Anselmo Soria), las que yo llamaría sus tres grandes novelas no han sido publicadas nuevamente, después de esa primera edición a mediados de los años 80.

No sé las razones de este “olvido” paradójico, teniendo en cuenta la importancia que a lo largo de toda su obra se  le otorga a la memoria (histórica, literaria, social, personal), pero lo concreto es que  Orgambide es un gran autor argentino a quien pocas personas leyeron, y a quien es muy difícil leer en la actualidad.

Es una pena que alguien que ha narrado tan bellamente, un hecho de la magnitud  del 17 de octubre de 1945, se encuentre, con mucha, pero mucha suerte, en una mesa de saldos.

 

 

“En las puertas del frigorífico, encaramados a las rejas, en medio de la calle y sentados en el cordón de la vereda, los hombres discutían y preparaban sus carteles. Se notaba cierta excitación en el aíre, como en día de huelga, el entusiasmo y las voces nerviosas de los que organizaban la marcha. Rufino Soria agarró una bandera. No supo por qué lo hizo ni cuando. No era hombre de Cipriano Reyes ni sabía mucho de Perón, pero admitió que no había que pensar tanto para meterse en la patriada. Aunque radical (de toda la vida) supo que aquella pueblada no se discutía en el comité. Ni siquiera en el sindicato, donde las opiniones continuaban divididas. “Uno se mete o no se mete”. Y agarró la bandera. Al rato, marchaba al frente de una columna. Se decía que la novia del coronel iba de puerta en puerta, de sindicato en sindicato, pidiendo apoyo para su hombre. Se decía también que la habían golpeado a la salida de la radio donde trabajaba. La columna avanzó por una calle ancha y se agrandó en la avenida, donde se sumaron otros hombres y algunas mujeres, entre los cánticos y los gritos de los obreros:”¡A la Plaza!” “¡A la Plaza!”-gritaban mientras vivaban a Perón. Rufino Soria, con la bandera al frente, pensó en Felisa y en el marido de su hermana, y en un tacho de mierda de 1931. Se oyó gritar como los otros. Agitaba la bandera y a cada paso se contagiaba del ardor de los más jóvenes que por momentos tomaban la delantera hasta que el delegado los hacía volver. “¡A la Plaza!” “¡A la Plaza!”.

Una mujer con su hijo en los brazos injuriaba  a los patrones. Él se rió pensando en su hermana, tan modosita, a la que nunca le oyó una mala palabra, ni por casualidad. Y en su cuñado, que añoraba los buenos tiempos de Marcelo T. de Alvear, los buenos años veinte, aunque el pobre siempre se jodió, hasta en los buenos tiempos. “Los años, los años…” piensa Rufino Soria detrás de los muchachos que ganaron por fin la delantera de la columna mientras él se va quedando atrás, como los hermanos Arce, buenos para el cuchillo y el trabajo, pero ya medio viejos aunque caminan como compadritos en el baile con la faja ajustada a los riñones. “¡Perón!” “¡Perón!”-gritan los muchachos y él trata de alcanzarlos desde la retaguardia y la bandera que sigue agitándose sobre las cabeza de la gente. “A la Plaza!” “A la Plaza!”. Pasan los camiones con más gente gritando, levantando los brazos, improvisando consignas y estribillos. En el techo de un tranvía va un hombre disfrazado de Patoruzú. Obreros con overoles, gente de traje y rancho, peones con boina o el pañuelo anudado en la cabeza. Todos van a la Plaza. En el centro de la ciudad los comerciantes bajan las persianas de sus negocios. Sale a gente de los cafés y las bocas de subte. Se asoman a los balcones y ven la columna que avanza, al hombre alto de alpargatas, agitando la bandera argentina en medio de la multitud, los carteles, la gente que sigue llegando a la Plaza de Mayo ese 17 de octubre de 1945, que Rufino Soria no puede olvidar aunque pasen los años y los años y la memoria nos falle a veces, porque pasaron tantas cosas desde entonces. Pasan las columnas de los metalúrgicos y de los obreros de la construcción y los textiles. Rufino Soria, cansado de la caminata, mete los pies en la fuente.

 

Cruzaban los puentes, salían de los frigoríficos, de los talleres, las fábricas. Venían en camiones,, en los techos de los tranvías, en los trenes. Subían a los árboles y los postes de teléfono. Gritaban el nombre de Perón. Se desbordaban en las avenidas, las calles, los camiones que entraban en la ciudad. Cruzaban el Riachuelo. Venían con cartelones y banderas. Mujeres, hombres, chicos. Agitaban los pañuelos. Uno tocaba el bombo. Pasaron por Congreso y siguieron caminando por la Avenida de Mayo hasta la Plaza. Silverstein los vio cuando salía de un concierto. Cantaban estribillos o consignas. Dicen que injuriaban. Atilio salió del taller junto con El Cholo, El Tito, La Porota, El Alfredo. El hermano de Giambiatti preparó el molde para el busto de Perón…”

 

Fragmento de:

 

Pura memoria

Pedro Orgambide

Buenos Aires, Bruguera, 1985.

CAMINOS HACIA KEROUAC

Viernes, Octubre 21, 2011

 

En el aniversario de la muerte del novelista y poeta norteamericano Jack Kerouac, Libro de arena publica un fragmento de su libro En el camino y un comentario acerca de la experiencia de su lectura en dos momentos diferentes de la vida y de nuestro país.

 

Por María Pía Chiesino
Para Libro de arena 

 

“Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera” (Ítalo Calvino)

 

En el camino, de Kerouac, es un clásico. De la misma manera que el poema “Aullido” de Allen Ginsberg, esta novela forma parte de esos  textos indispensables para entender y conocer la estética y la visión del mundo de los beatniks norteamericanos, los jóvenes que escribieron después de la Segunda Guerra Mundial y antes del estallido pop de los sesenta.

Mi primera experiencia de lectura de esta novela la tuve a los 16 años. Yo era una adolescente lectora, que escuchaba rock y crecía como se podía crecer en el sur del conurbano durante la dictadura. La lectura era un refugio para mí.

Cuando leí  En el camino me fascinó la narración de esa experiencia de viajar de manera permanente, de dejar de lado casas, estudios universitarios, familia y amores e irse sin rumbo por las rutas norteamericanas. Los personajes de la novela son jóvenes de aproximadamente veinte años, que van modificando todo el tiempo sus proyectos de vida y van unidos entre sí, por esa necesidad de viajar, de conocer otras gentes  y otras lugares de su país.

Para el narrador, Sal Paradise (un joven escritor que estudia en la universidad y vive con su tía en Nueva York) el encuentro con Dean Moriarty (el hijo de un vagabundo que conoce los reformatorios y que quiere que Sal le enseñe a escribir) lo empuja a lo que él llama “mi vida en el camino”. Dean, al ser el hijo único de un hombre que no puede ocuparse de él, ha viajado en trenes de carga desde los siete años y ha crecido junto a otros vagabundos como su padre. Para Dean, el viaje, el cambio permanente, es una manera de vivir que él  no cuestiona en ningún momento porque ha crecido así. Por eso, al salir de un reformatorio se casa, viaja al Nueva York con su esposa y “decide” que quiere ser escritor, y a continuación “decide” salir de nuevo en viaje hacia el sur norteamericano. A esta situación lo acompaña una capacidad de persuasión tal, que consigue nuevos compañeros para cada viaje que emprende. Uno de esos nuevos compañeros es Sal Paradise.

En la ruta, se viven experiencias de todo tipo. Convivencias de tres o más personas, consumo de alcohol y de marihuana, fiestas,  libertad sexual, trabajos temporarios en los que jamás se había pensado (la cosecha de algodón, por ejemplo), enamoramientos que se desvanecen con la misma rapidez con la que se produjeron…

Lo que me llamó la atención en esta relectura “adulta” de En el camino, es que, lo que en su momento leí como una especie de “manifiesto” acerca de la más absoluta libertad, se me presentó ahora como el vagabundeo de una generación profundamente marcada por la posguerra y que, en la  inmensa extensión del territorio norteamericano, viaja permanentemente por no saber para dónde ir.

Cuando era adolescente, deseaba que personajes como estos me tocaran el timbre para viajar con ellos. Ahora esos jóvenes ya no andan por ahí. Esas mujeres de alrededor de veinte años, que se enamoran y tienen hijos con jóvenes que no saben qué hacer con sus vidas y que no quieren perder nada, me conmovieron de una manera completamente diferente a la primera vez que leí la novela. Era comprensible que no quisieran perder nada cuando acaban de pasar por la experiencia de la guerra.

No pude leer eso a los 16 años, en un momento en el que, en la Argentina, era impensable plantearse salir a la ruta para que el viaje nos trajera las aventuras y situaciones que pudieran presentarse. Quizá, lo que hasta el día de hoy siga uniendo a esa adolescente de Avellaneda que fui con los personajes de esta hermosa novela sea, que tanto en su  caso como en el de los personajes, lo que había era una profunda necesidad de sentirse libre. Y eso sigue inalterable en el recuerdo de esa primera vez.

 

“Conocí a Dean no mucho después de que mi mujer y yo nos separáramos. Yo acababa de pasar una grave enfermedad de la que no vale la pena hablar, salvo decir que no fue del todo ajena al lastimoso rompimiento y que yo tenía la impresión de que todo había muerto. Con la llegada de Dean Moriarty comenzó la parte de mi vida que podría ser llamada mi vida en el camino. Antes de esto, yo ya había pensado muchas veces en ir al Oeste para ver el país, haciendo siempre vagos proyectos y no emprendiendo nunca la marcha. Dean es el tipo perfecto para el camino, pues nació realmente en él, cuando sus padres pasaban en un cachivache por Salt Lake City, camino de Los Ángeles. Quien primeramente me habló del muchacho fue Chad King. Me mostró varias cartas de Dean, escritas desde un reformatorio de Nueva México. Fueron unas cartas que me interesaron muchísimo, por el modo ingenuo y bonito en que Dean pedía a Chad que le dijera todo lo referente a Nietzsche y las demás maravillas intelectuales que Chad sabía. En una ocasión, Chad y yo hablamos de las cartas y nos preguntamos si llegaríamos a conocer al extraño Dean Moriarty. Esto fue hace mucho tiempo, cuando Dean era algo muy distinto de lo que es hoy, cuando era un muchacho entre rejas con una aureola de misterio. Luego vino la noticia de que Dean había salido del reformatorio y venía a Nueva York por primera vez; también corrió la voz de que acababa de casarse con una chica llamada Marylou.

Un día, cuando yo andaba por el patio de la facultad, Chad y Tim Gray me dijeron que Dean estaba alojado en un ínfimo inquilinato de East Harlem, el Harlem español. Había llegado la noche anterior en su primera visita a Nueva York, con su linda chica Marylou; bajaron del autobús Greyhound en la calle 50 y doblaron la esquina en busca de un sitio donde comer. Dieron en seguida con lo de Héctor, y, desde entonces la cafetería de Héctor ha sido para Dean un gran símbolo de Nueva York. Gastaron dinero en torteles escarchados y pasteles de crema.

Dean no cesaba de decir a Marylou cosas como éstas:”Ahora, chiquita, estamos en Nueva York, y aunque no te he dicho todo lo que pensé cuando cruzamos Missouri, y especialmente cuando pasamos por el reformatorio de Booneville, que me recordó el problema de mi encarcelamiento, es absolutamente necesario que posterguemos todo lo referente a nuestros amores personales y comencemos a pensar en seguida en planes específicos de trabajo…” Y así sucesivamente, al modo que le era propio en aquellos días.

Fui al departamento con los muchachos y Dean acudió a abrirnos en paños menores. Marylou estaba saltando de la cama. Dean había enviado al ocupante  del departamento a la cocina, probablemente para que hiciera café, y se había dedicado al amor pues el sexo era para él lo único santo e importante en la vida, a pesar de lo que tenía que sudar y maldecir para ganarse el sustento y todo lo demás. Se veía aquello en el modo como movía la cabeza, siempre con la vista baja, asintiendo como un joven boxeador que recibe instrucciones, para que se creyera que estaba atento a cuanto se le decía, lanzando miles de “Síes” y “muy bien”. Mi primera impresión de Dean fue la de un joven Gene Autry-fino, delgado de caderas, de ojos azules, con un auténtico acento de Oklahoma-, la de un atezado héroe del nevado Oeste. De hecho había trabajado en un rancho, el de Ed Wall en Colorado, inmediatamente antes de casarse con Marylou y venir a Nueva York. Marylou era una chica muy bonita, con inmensos rizos que parecían un mar de doradas trenzas; estaba sentada en el borde de la cama con las manos colgando en el regazo y sus ojos –unos neblinosos ojos azules campesinos-muy abiertos, porque estaba en uno de esos sórdidos alojamientos neoyorquinos de los que ya había oído hablar en el Oeste; en su actitud de espera, recordaba una larguirucha mujer surrealista de Modigliani, en actitud seria. Pero si era una chiquilla bonita era también completamente tonta y capaz de hacer cosas horribles. Aquella noche estuvimos todos bebiendo cerveza, jugando a las cartas y charlando hasta el amanecer y, ya de mañana, mientras permanecíamos tontamente sentados fumando las colillas de los ceniceros a la triste luz de un lóbrego día, Dean se levantó nerviosamente, se paseó meditando por la habitación y decidió que lo procedente era que Marylou preparara el desayuno y barriera el piso. “En otros términos, tenemos que ponernos en movimiento, querida, como digo, pues de otro modo, estaremos siempre fluctuando y careceremos de un verdadero conocimiento”.

Durante la semana siguiente, Dean declaró a Chad King que era absolutamente necesario que le enseñara a escribir; Chad le dijo que yo era escritor y que debería pedirme consejo. Entretanto, Dean había conseguido un puesto en una playa de estacionamiento y tenía una pelea con Marylou en su departamento de Hoboken. Dios sabe por qué fueron allí. Ella se enfureció tanto y se mostró tan vengativa que denunció a la policía algo completamente falso, fraguado, histérico y sin pies ni cabeza. Dean tuvo que irse a toda prisa de Hoboken. Se quedó, pues, sin techo. Y fue derechamente a Peterson, Nueva Jersey, donde yo estaba viviendo con mi tía. Una noche, mientras yo estaba estudiando, hubo una llamada a la puerta y allí se presentó Dean, saludando con inclinaciones y restregando obsequiosamente sus pies en la oscuridad del vestíbulo.

-¿Qué tal?-me dijo-. ¿Se acuerda de mí, de Dean Moriarty? He venido para pedirle que me enseñe a escribir.”

 

  Fragmento de:

 

 En el camino

 Jack Kerouac

 Buenos Aires, Losada, 1935

 

 Este libro se encuentra en la biblioteca comunitaria de El Quincho.