Archivo Septiembre, 2011

CAPACITACIÓN GRATUITA EN ANIMACIÓN AUDIOVISUAL PARA LA PROMOCIÓN DE LA LECTURA

Viernes, Septiembre 30, 2011

 

El programa Bibliotecas para Armar organiza un nuevo curso para adultos de Capacitación en animación audiovisual para la promoción de la lectura.

El objetivo de este curso es brindar un espacio en el cual los participantes puedan investigar, incorporar y poner en práctica los instrumentos que ofrecen las diferentes técnicas de dibujo animado tradicional.

Los textos literarios serán el punto de partida de un trabajo que pretende fomentar la lectura mediante la producción audiovisual.

 

Inicia el miércoles 5 de octubre de 18:30 a 20:30 hs.

Todos los miércoles en el Centro Cultural Fortunato Lacámera

Avenida San Juan 353 – San Telmo

Coordina: Ayar Blasco

 

Para la inscripción solicitamos enviar los siguientes datos: nombre completo, número de DNI, teléfono y dirección de email.

 

Ayar Blasco es realizador cinematográfico. Estudió en la Escuela de Cine de Avellaneda. Dirigió los largometrajes “Mercano el marciano” y “El Sol”. También diversas publicidades y cortometrajes de animación.

 

 

Informes e inscripción:
bibliotecasparaarmar@buenosaires.gob.ar
(5411) 4331-0706

 

Cortometrajes en Youtube:

La Mancha de Don Quijote

Pinocho el astuto

El familiar

EL QUIRQUINCHO MÚSICO

Viernes, Septiembre 30, 2011

 

Libro de arena propone un cuento infantil, “El quirquincho músico”, para cerrar la Semana de la Literatura boliviana y comenzar un fin de semana leyendo.

 

Aquel quirquincho viejo, nacido en un arenal de Oruro, acostumbraba pasarse horas de horas echado junto a una grieta de la peña donde el viento cantaba eternamente. El animalito tenía una afición musical innegable. ¡Cómo se deleitaba cuando oía cantar a las ranas en las noches de lluvia! Los pequeños ojos se le ponían húmedos de emoción y se acercaba, arrastrando su caparazón, hasta el charco, donde las verdes cantantes ofrecían su concierto.

-¡Oh, si yo pudiera cantar así, sería el animal más feliz del altiplano! – exclamaba el quirquincho, mientras las escuchaba extasiado.

Las ranas no se conmovían por la devota admiración que les tenía el quirquincho sino que, más bien, se burlaban de él.

-Aunque nos vengas a escuchar todas las noches hasta el fin de tu vida, jamás aprenderás nuestro canto, porque eres muy tonto.

El pobre quirquincho, que era humilde y resignado, no se ofendía por tales palabras, dichas en un lenguaje tan musical, como suele ser el de las ranas. El sólo se deleitaba con la armonía de la voz y no comprendía el insulto que ella encerraba.

Un día creyó enloquecer de alegría, cuando unos canarios pasaron cantando en una jaula que conducía un hombre. ¡Qué deliciosos sonidos! Aquellos pajaritos amarillos y luminosos, como caídos del Sol, lo conmovieron hasta lo más hondo… Sin que el jaulero se diera cuenta, lo siguió, arrastrándose por la arena, durante leguas y leguas.

Las ranas que habían escuchado, embelesadas, el canto, salieron a orilla de la laguna y vieron pasar a los divinos prisioneros que revoloteaban en las jaulas.

-Estos cantores son de nuestra familia, pues los canarios son sólo sapos con alas -dijeron las muy vanidosas y agregaron- : Pero nosotras cantamos mucho mejor. -Y reanudaron su concierto interrumpido.

-¡Chist… Esperen! -dijo una de ellas-. Miren al tonto del quirquincho. Se va tras las jaulas. Ahora pensará aprender a trinar como un canario… ja… ja… ja…

El quirquincho siguió corriendo y corriendo tras el hombre de las jaulas, hasta que las patitas se le iban acabando, de tanto rasparlas en la arena.

-Qué desgracia! ¡No puedo caminar más y los músicos se van! -Allí se quedó tirado hasta que el último trino mágico se perdió a lo lejos… Ya era de noche cuando regresaba a su casa. Y al pasar cerca de la choza de Sebastián Mamani, el hechicero, tuvo la idea de visitarlo, para hacerle un extraño pedido.

-Compadre, tú que todo lo puedes, enséñame a cantar como los canarios -le dijo llorando.

Cualquier persona que no fuera el hechicero se hubiera reído a carcajadas del quirquincho, pero Sebastián Mamani puso la cara seria y repuso:

-Yo puedo enseñarte a cantar mejor que los canarios, que las ranas y que los grillos, pero tienes que pagar la enseñanza… con tu vida.

-Acepto todo, pero enséñame a cantar.

-Convenido. Cantarás desde mañana, pero esta noche perderás la vida.

-¡Cómo!… ¿Cantaré después de muerto?

-Así es.

Al día siguiente, el quirquincho amaneció cantando, con voz maravillosa, en las manos del mago. Cuando éste pasaba, poco más tarde, por el charco de las ranas, se quedaron mudas de asombro.

-¡Vengan todas! ¡Qué milagro! ¡El quirquincho aprendió a cantar!…

-¡Canta mejor que nosotras!…

-¡Y mejor que los pájaros!…

-¡Y mejor que los grillos!…

-¡Es el mejor del mundo!…

Y, muertas de envidia, siguieron a saltos tras del quirquincho que, convertido en charango se desgranaba en sonidos musicales. Lo que ellas ignoraban era que nuestro pobre amigo, como todo gran artista, había dado la vida por el arte.

 

Notas:
El quirquincho es un armadillo que habita en el Altiplano de Bolivia.

El charango es un instrumento musical de cuerdas que se fabrica originariamente con el caparazón del quirquincho.

Ver : aquí

VIAJE HACIA EL PALACIO

Viernes, Septiembre 30, 2011

 

 

El quinto encuentro de Literatura a la hora de la siesta tuvo en su centro al escritor boliviano Edmundo Paz Soldán con su novela Palacio quemado. Libro de arena publica la crónica de las reflexiones vertidas por los integrantes de este ciclo de “Lectura y crítica de textos literarios” que coordina Mario Méndez todos los lunes a las 15 hs. en la Biblioteca de la Casa de Bahía Blanca en Buenos Aires.

 

 

El viaje literario a la hora de la siesta continúa. Viajando se conocen lugares nuevos, culturas diferentes y sobre todo personas maravillosas. En este caso y en esta parada se sumaron al grupo Elísabet (sí, con ese y sin hache final), profesora de lengua y literatura, y Marisa, periodista y locutora. Ambas llegaron puntales y escucharon atentas las intervenciones de los viajantes habituales que paseaban por la prosa de Edmundo Paz Soldán, autor boliviano cuyo texto Palacio quemado, sería, como anticipáramos la semana pasada la parada de esta ocasión.

Palacio quemado no le escapa a la tendencia de lo que venimos leyendo, es una novela de corte político, pero tiene como particularidad que además está basada en hechos históricos y reales sobre la historia reciente de Bolivia. La primera impresión la dejó María quien admitió que la novela no la había enganchado aunque sostuvo que como el arte involucra la subjetividad el hecho de que a ella no le hubiera parecido una gran historia, no implicaba que para otras personas sí lo fuera. Agregó que sólo el suicidio de uno de los personajes le provocó interés y sentenció que el narrador testigo que cuenta la historia era desde su perspectiva demasiado protagonista.

Sobre esto último estuvo de acuerdo Dora quien recalcó que la decepcionó el narrador de la historia, pues no logró entender si así era el personaje o el escritor mismo. Además, sostuvo que el final no le resultó claro, no obstante lo cual decidió darle otra oportunidad a Paz Soldán reconociendo que la novela merece una segunda lectura menos apresurada, no contra-reloj. Por último, señaló que otra de las cuestiones que merecían una reflexión era el hecho de que todas las mujeres que figuraban en la historia aparecieran representadas bajo la forma de una figura negativa o denostada; este comentario sirvió de disparador para un breve debate sobre el machismo en Latinoamérica.

Por su parte, Mario nos contó que esta novela lo tocaba muy de cerca ya que cuando fue invitado a un Congreso de Literatura Infantil en La Paz tuvo oportunidad de conocer a Isabel Meza, hermana de Carlos Meza (Luis Mendoza en la novela) pero además agregó que este tipo de novelas necesitan una investigación previa a la lectura, ya que es necesario conocer el contexto político de Bolivia mientras transcurre la historia e hizo una reveladora descripción de cada personaje emparentándolos con sus verdaderas identidades dentro de la historia boliviana.

Para cerrar el viaje de esta semana donde en lugar de caramelos compartimos unos ricos cafés, Rubén confesó no haber podido leer el texto, sin embargo, se encargó de leer y compartir con todos nosotros algunos cuentos del escritor boliviano. Leyó La puerta cerrada y La frontera dos cuentos cortos de excelente factura e impactantes por el desenvolvimiento de la trama que, por su puesto, son recomendados para todos los amantes de la lectura.

La semana que viene el camino nos conduce a Colombia y nos espera Laura Retrepo con su novela Delirio. Ahí estaremos los de siempre y los que se sumaron en este viaje que no se detiene.

 

  Palacio quemado

 Edmundo Paz Soldán

 Alfaguara, 2006

 

ESCRITORES DE COCHABAMBA

Jueves, Septiembre 29, 2011

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Libro de arena continúa festejando la Semana de la Literatura boliviana y presenta la ponencia que el escritor Edmundo Paz Soldán, autor de El delirio de Turing, Las máscaras de la nada y Desapariciones, entre otros, leyó en el Foro de Escritores de Cochabamba, en el que relata sus orígenes como escritor, señala las influencias literarias en que se reconoce, y su vínculo con la tradición literaria y cultural de su país.

 

 

Confesiones de invierno

 

Comencé a escribir en serio cuando estudiaba en Buenos Aires, hacia 1986. Escribir en serio significa, para mí, reescribir. Tenía diecinueve años. La ignorancia es atrevida: yo no conocía la tradición boliviana y decidí crearme la mía propia y mirarme en el espejo de Borges, Kafka y Vargas Llosa.

 

Con mis primeros cuentos, y con la ayuda de mi tía Albita en Buenos Aires y Piru Bessé en Cochabamba, armé mi primer libro: Las máscaras de la nada. Los Amigos del Libro lo publicó en 1990 con el aval generoso de Adolfo Cáceres Romero. Yo en ese entonces no sabía cuáles eran mis proyectos estéticos o narrativos, pero no me importaba mucho. Importaba escribir.

 

No recuerdo que mi tía Albita me haya dicho nada a manera de lectura crítica, acaso porque era mi tía o acaso porque tenía compasión de un aprendiz de escritor. Sí recuerdo que Piru me dijo que mis cuentos eran “atemporales” y que podían ocurrir en cualquier lugar. Lo decía como un elogio, y así lo tomé.

 

Polémica con Cé Mendizábal

 

Cuatro años después, el Centro Simón I. Patiño publicó mi segundo libro de cuentos, Desapariciones, en la misma vena narrativa de Las máscaras… Desapariciones tuvo otro aval generoso: el de “Cachín” Antezana. Sin embargo, algo ocurrió poco después: tuve una polémica con Cé Mendizábal.

 

Yo defendía la importancia de los premios literarios en un país como el nuestro, en el que había pocas posibilidades de publicar libros; Cé defendía a sus amigos que andaban de poetas malditos en los cafés de La Paz, llevaban sus manuscritos bajo el brazo y tenían el noble gesto de ni siquiera intentar publicarlos.

 

¿Dónde están los mineros?

 

A partir de ahí comenzaron a surgir las críticas, sobre todo de parte de esos poetas y narradores que se las daban de malditos —algunos periodistas, algunos críticos, muchos de ellos de la carrera de Literatura de San Andrés. Se me dijo que en mis libros no estaba el país. ¿Dónde estaban los campesinos? ¿Dónde los mineros?

 

Se me dijo que yo no sufría, que Bolivia no me dolía (supongo que esos críticos con los que jamás había intercambiado palabra alguna me conocían muy bien, y supongo que también pensaban que la medida del escritor la daba el sufrimiento: país sufrido como pocos, me pregunto, entonces, por qué no tenemos la mejor literatura del mundo).

 

Estas críticas las viví con un gran sentido de culpa. Era inmaduro. Y la formación católica, bueno, no es fácil desecharla del todo. Decidí expiar la culpa con una novela: Alrededor de la torre. Era mi novela “boliviana”, en la que me atrevía a mirar de frente el problema del racismo en el país.

 

Y las críticas arreciaron: imagino que a algunos la novela, simplemente, no les gustó. Soy el primero en reconocer sus defectos. Pero otros dijeron que alguien que jamás había sufrido en carne propia el racismo era el menos indicado para escribir sobre ese tema (si los escritores sólo pueden escribir sobre lo que viven en carne propia, digamos que adiós literatura).

 

Me di cuenta de que ciertos frentes de batalla estaban trazados, y que yo no convencería a mis críticos de nada ni ellos tampoco a mí. Eso me liberó. La liberación ocurre gracias a los gestos más impensados.

 

Sin la gran tradición

 

Decidí, entonces, volver al principio, pero con una diferencia: ahora no era la ignorancia la atrevida, sino el conocimiento de causa. Si al principio no sabía de crítica o literatura nacionales, ahora sí sabía, pero tampoco me interesaba mucho entroncarme en nuestra gran tradición o esforzarme por seguir cierto dogmatismo crítico.

 

Las tradiciones, ya lo sabemos, se pueden tornar agobiantes cuando se las vive como obligaciones. Y las lecturas críticas son sólo eso, lecturas de críticos, ejercicios del criterio que pueden tornarse descriteriados cuando se convierten en culto de algo: del color local, de los que han sabido retratar mejor que nadie al aparapita paceño, del centro, de los márgenes, del margen del margen.

 

Aspirar a la universalidad

 

Y, sí, me alejaba de la tradición sabiendo, paradójicamente, que ese alejamiento era parte de la tradición: por más que dé mil volteos, desconozca o niegue a la literatura nacional o ambiente mi próxima novela en la China, soy parte de la literatura nacional. Como también me gustaría ser parte de la literatura latinoamericana y, por qué no, de la universal. Todo escritor boliviano debería aspirar a la universalidad.

 

Por supuesto, estoy consciente de los riesgos que implica mi proyecto narrativo: juntar elementos aparentemente incongruentes entre sí, elaborar una reflexión sobre el impacto de las nuevas tecnologías —la fotografía digital, la computadora— en el contexto de una novela realista, tradicional, de corte político-social, ambientada en uno de los países más atrasados del mundo.

 

No me molesta lo de light

 

Digamos, juntar Borges con Vargas Llosa, y añadirle un toque de ese grande de la ciencia-ficción que fue Philip Dick. Ahora sí lo puedo decir: mi proyecto se funda en las críticas que recibí en Bolivia hace algunos años. Y me gusta el riesgo, me gusta que me digan que no se puede hacer lo que hago, o que lo que hago no cuaja del todo.

 

Alguna vez me molestó que me dijeran que soy un escritor light; ahora ya no. Como dijo Roberto Bolaño, las malas críticas me las he ganado en el frente de combate, y no en simulacros de guerra. Incluso a ratos me arrepiento de todas las polémicas en las que incurrí.

 

Parafraseando a Hemingway: mis ataques habrían valido la pena si al menos una de mis frases hubiera podido lograr que mis críticos escribieran mejor (sí, lo sé, esos críticos también pueden parafrasear a Hemingway).

 

Mundos autónomos

 

Para mí, lo ideal sería que la novela pudiera crear un mundo autónomo y no tuviera que depender de la realidad para legitimarse. Creo firmemente en las ideas de Vargas Llosa acerca del “elemento añadido” en la ficción. Es decir, mi versión de Cochabamba, o Bolivia, o América Latina es una versión distorsionada, en la que se encuentran añadidos muchos elementos que no forman parte de la realidad, o se encuentran radicalizadas ciertas tendencias incipientes de esta realidad. No se trata de ver cuán fiel a la realidad es mi versión de ésta, sino de ver si mi versión distorsionada puede alcanzar una autonomía estética, una coherencia narrativa propia.

 

Por supuesto, cuando uno conoce muy bien el referente —cuando uno es cochabambino, o boliviano, o latinoamericano—, ese referente se cuela en la lectura y a veces es imposible separarlo de la versión de éste que uno está leyendo. Y coteja. Y no se la cree. Son los riesgos, en todo caso, asumidos.

 

Prefiero, en todo caso, fracasar en el intento que dedicarme a escribir novelas convencionales, en las que no haya apuesta alguna. Hace unos quince años yo buscaba leer novelas perfectas, redondas, obras maestras.

 

Ahora me doy cuenta de que Philip Dick no escribió ninguna novela redonda —bueno, quizás Ubik— y sin embargo sus novelas imperfectas me dicen mucho más que las novelas redondas de muchos otros.

Cruzo los dedos para que al menos eso me salve. Que los lectores no encuentren la perfección en mis obras, pero que descubran algo que les haga mirar el mundo de otro modo.

 

 

Edmundo Paz Soldán

Publicado en La Prensa, La Paz – Bolivia, 17-08-2003

Ver completo: aquí

PENSAR AUTÓCTONO, BOLIVIA

Miércoles, Septiembre 28, 2011

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En continuidad con la serie referida a la Semana de la Literatura boliviana, Libro de arena comparte un trabajo que analiza el ensayo Creación de la Pedagogía Nacional del escritor y poeta modernista Franz Tamayo junto con un fragmento de su texto, que aborda la necesidad de un pensamiento propio que los pueblos latinoamericanos deben darse en torno a la educación y al compromiso que la literatura tiene al respecto.

 

 

El pensamiento de Franz Tamayo (1876 – 1956)

 

Las ideas que se plasman en Creación de la pedagogía nacional vienen a ser una especie de respuesta al pensamiento de la época influenciado por corrientes evolucionistas. Luego de la Revolución federal de 1899, la corriente liberal triunfante desarrolló una ideología de progreso para hacer de Bolivia un Estado moderno, apoyándose principalmente del pensamiento evolucionista y darwinista. Es así que la visión liberal vio en el indio un sujeto portador de vicios y defectos y por lo cual no era agente de progreso, entonces si se buscaba alcanzar el progreso y modernidad deseada había que superar los males sociales, en este sentido, la tarea fundamental era superar los males sociales que aquejaban. Los liberales otorgaron particular importancia a la “educación integral”.

 

De esta manera se fue estableciendo lo que sería una “nueva pedagogía”, sin embargo ésta se fundaba en modelos extranjeros, por ejemplo “el auge de la ‘educación integral’, modelo exógeno que los liberales copiaron de las enseñanza de Herbert Spencer, influenció el pensamiento de Daniel Sánchez Bustamante y de Felipe Segundo Guzmán quienes viajaron a Europa para estudiar los sistemas educativos más apropiados para la regeneración de la raza indígena” (Sanjinés, 2005: 51)

 

En función a este contexto es que Creación de la pedagogía nacional surge como una crítica a las propuestas pedagógicas y al empeño liberal por imitar los modelos pedagógicos europeos, es decir, frente al discurso de “regeneración de la raza indígena” se contrapuso el discurso de lo autóctono de Franz Tamayo.

 

Contradicción principal

 

Tamayo ve como una de las principales contradicciones la visión que presentan el “bovarysmo intelectual”, es decir, aquellos que no crean una pedagogía nacional, en la medida en que éstos sólo se dedican a copiar o calcar teorías extranjeras y en este sentido consideran o muestran al indio como un sujeto lleno de vicios, por tanto plantea disociar científicamente y por medio de una crítica comprensiva, todos los elementos raciales que constituyen la naturaleza boliviana. Es así que se presenta el principal problema y éste es la formación del carácter nacional, mismo que es negado por el llamado “cretinismo pedagógico”, se trata de destruir la barrera insensata que divorcia a la nación de sí misma, que la divide y la subdivide y al hacerlo destruye la unidad de fuerzas nacionales.

 

En base a estos cuestionamientos Tamayo plantea trabajar sobre la energía y la superioridad del indio, en tanto considera que éste sería el tipo humano superior de la nación, Tamayo exalta la fortaleza racial del indio, considera que la fuerza de persistencia de la raza india se traduce en un signo seguro de las razas destinadas a reinar en el mundo, sobre los más débiles, es decir, en su pensamiento se percibe la idea de una gran superioridad de las sangres autóctonas (aymaras) lo que podría entenderse como una fuerte influencia del darwinismo social.

 

Tamayo expresa en cierta medida una especie de racismo al revés, en la medida que resaltó al indio como al tipo humano superior a las demás razas, en este sentido se muestra en oposición a todas aquellas visiones que consideraban al indio como “el mal de la sociedad”, en su lugar plantea que si bien el indio es en algunos casos un alcohólico, como algunos lo describen, esto es resultado de los males de los blancos traspasados a los indios, es decir, es un contagio del blanco o mestizo. Por otro lado, como ya señalamos Tamayo considera al indio como el verdadero depositario de la energía nacional, el indio conserva sus virtudes ingenuas y limitadas y lo único que siente es la gradual opresión de las clases superiores que gravitan sobre él, sin embargo, “por su gran vitalidad, por su superioridad energética latente de su sangre, parece el indio destinado a perdurar como raza y a mantenerse en la historia…” (Tamayo, 1944:108)

 

Sin embargo, si bien Tamayo dota al indio de una serie de virtudes físicas, ambientales, que lo hacen autónomo, fuerte, disciplinario, etc., cuando se refiere a la inteligencia de éste Tamayo considera que “la inteligencia no es la facultad eminente y dominadora del indio…” (1944: 123), es decir la voluntad de la que dota Tamayo al referirse al indio esta huérfana del intelecto, más al contrario ésta, la inteligencia es lo que los mestizos han heredado de sus antecesores blancos, y según Tamayo esta inteligencia es natural: “El mestizo aún antes de ponerse en directo contacto, sea por los libros, sea por el trato de hombres, con las ideas europeas, ya lleva en sí una inteligencia nativa…” (Op.cit, 111) sin embargo esta inteligencia mestiza (provista de una facilidad comprensiva, de espontaneidad, vivacidad, etc.) está desprovista de carácter, de esa voluntad que si la posee el indio.

 

Entonces, caracteriza al indio como la “voluntad” (sujeto dotado de vitalidad y energía) desprovista de intelecto y caracteriza al mestizo como al sujeto dotado de ese intelecto que le falta al indio, no obstante en la conjunción de estos dos tenemos al mestizo ideal, sin embargo imposibilita al indígena de toda capacidad de acción, de mando y de autodeterminación.

 

En este punto es importante mencionar que si bien Tamayo crítica esas posturas que cogen modelos del extranjero cuando éste hace esta caracterización del indio como del mestizo, deja al descubierto la influencia que tuvo del irracionalismo alemán de Schopenhauer, Nietzsche y Goethe, por ejemplo, como señala Javier Sanjinés “Schopenhauer llegó a la propuesta irracionalista de que uno responde a la voluntad antes que al intelecto… para Schopenhauer dicha relación se resumía en ‘ese ciego fornido que lleva sobre sus hombros al cojo vidente’ de manera análoga podría decirse que para Tamayo el mestizo ideal era ese indio musculoso que llevaba en la cabeza al mestizo inteligente…” (2005: 63)

 

Ahora bien, frente a esto Tamayo plantea que “El indio es el verdadero depositario de la energía nacional”. Se trata de resolver el problema de la pedagogía en Bolivia y no en el extranjero, en este sentido se trata de despertar la conciencia nacional, que equivale a despertar la energía de la raza, hacer que el boliviano sepa lo que quiere y quiera lo que sepa, es decir, el boliviano debe hacerse consciente de su fuerza como hombre y como nación, en este sentido para Tamayo el indio es el verdadero depositario de la energía nacional y a diferencia de los que pensaban que el mal de Bolivia eran los supuestos vicios del indio Tamayo plantea que: “Bolivia no está enferma de otra cosa que de ilogismo y de absurdo, de conceder la fuerza y la superioridad a quien no la posee, y de denegar los eternos derechos de la fuerza a sus legítimos representantes…” (1944:70)

 

Es así que Tamayo contrarrestó el modelo eurocéntrico de “civilización y barbarie”, planteando una autopercepción de la realidad, aunque éste estuvo también influenciado de pensadores extranjeros, del irracionalismo alemán.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

SANJINÉS, Javier C.

2005 El espejismo del mestizaje. La Paz – Bolivia: PIEB

TAMAYO, Franz

[1910] 1944 Creación de la pedagogía nacional. 2da edición, La Paz – Bolivia: Biblioteca boliviana

Extraído de: ver aquí

 

 

Creación de la Pedagogía Nacional

Capítulo 1

Franz Tamayo

 

 

HEMOS SEGUIDO atentamente en los últimos diez años la evolución de la idea de instrucción en Bolivia, tanto en el pensamiento popular cuanto en la mente de sus directores y hemos llegado al convencimiento de que hasta ahora se parte de un concepto falso o de varios, si se quiere, y se navega sin brújula y sin oriente en esta materia.

Se cree en un hato de vulgaridades. Se ha creído y se cree en la eficacia absoluta de la instrucción. Se ha creído que un país y una raza nuevos, destituidos de una tradición de cultura y de todo elemento actual de la misma, puede transformarse en diez o veinte años y hacerse un país de tono y carácter europeo, por el solo hecho de crearse universidades y liceos, con planes, y programas plagiados de este sistema europeo o el otro. Se ha creído que la Pedagogía debía ir a estudiarse a Europa para aplicarla después en Bolivia, y tratándose del problema más esencialmente subjetivo, cual es el de la educación nacional, se ha ido a buscar el lado objetivo de las cosas, desconociendo así el único método posible, cual es el que hemos de indicar en el curso de este artículo.

Siguiendo estos criterios falsos y pueriles, la suprema aspiración de nuestros pedagogos sería hacer de nuestros nuevos países nuevas Francias y nuevas Alemanias, como si esto fuera posible, y desconociendo una ley biológico-histórica, cual es la de que la historia no se repite jamás, ni en política ni en nada.

Hasta ahora esta ha sido una pedagogía facilísima, pues no ha habido otra labor que la de copia y de calco, y ni siquiera se ha plagiado un modelo único, sino que se ha tornado una idea en Francia o un programa en Alemania, o viceversa, sin darse siempre cuenta de las razones de ser de cada uno de esos países.

Entretanto, hemos gastado el dinero, y peor aún, el tiempo. Hemos hecho infinitos reglamentos y diversas fundaciones, y cl magno problema mientras tanto queda intacto e irresuelto.

Nuestro problema pedagógico no debe ir a resolverse en Europa ni en parte alguna, sino en Bolivia. La cuestión de instrucción que supone antes la cuestión educativa (muy más trascendente) es sobre todo un problema de altísima psicología nacional.

Lo que hay que estudiar no son métodos extraños, trabajo compilatorio, sino el alma de nuestra raza, que es un trabajo de verdadera creación. Son los resortes íntimos de nuestra vida interior y de nuestra historia los que sobre todo el gran pedagogo debe tratar de descubrir. Es sobre la vida misma que debe operar, y no sobre papel impreso, y en este sentido es una pedagogía boliviana la que hay que crear, y no plagiar una pedagogía transatlántica cualquiera.

 

DESARME LITERARIO

Martes, Septiembre 27, 2011

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Libro de arena recuerda que un día como hoy pero de 1929 se publicaba Adiós a las armas, de Ernest Hemingway.

 

“En el tardío verano de aquel año vivíamos en una casa de una aldea que a través del río y la llanura miraba las montañas. En el lecho del río había piedrezuelas y peñascos, secos y blancos en el sol, y el agua era clara y corría rápida y azul por los canales. Pasaban tropas frente a la casa y a lo largo del camino, y el polvo que levantaban cubría las hojas de los árboles. Los troncos de los árboles también estaban polvorientos y las hojas cayeron temprano ese año y veíamos las tropas marchando por el camino y el polvo levantándose y las hojas agitadas por la brisa cayendo, y los soldados marchando, y después el camino blanco y desnudo, a excepción de las hojas.

La llanura estaba rica de cosechas; había muchas huertas de árboles frutales y más allá de la llanura las montañas eran pardas y desnudas. Había combates en las montañas y por las noches podíamos ver los fulgores de la artillería. En la oscuridad parecían relámpagos de verano, pero las noches eran frescas y no se experimentaba la sensación de una tormenta próxima.

Algunas veces en la oscuridad oíamos marchar las tropas bajo la ventana y los cañones que pasaban arrastrados por los tractores. Había mucho tránsito por la noche y numerosas mulas en los caminos con cajas de municiones a cada lado de sus monturas de carga y camiones grises que conducían hombres, y otros camiones con cargas cubiertas de lonas que avanzaban con más lentitud en el tránsito.

Había también grandes cureñas que pasaban de día, arrastradas por tractores, cubiertos los largos camiones con ramas verdes y otras llenas de hojas verdes y de parra tendidas sobre los tractores. Hacia el Norte podíamos mirar a través de un valle ver un bosque de nogales y detrás de él otra montaña de este lado del río.

Se combatía en esa montaña también, pero sin éxito, y en el otoño, cuando llegaron las lluvias, todas las hojas cayeron de los nogales y las ramas quedaron desnudas y los troncos ennegrecidos por la lluvia. Los viñedos estaban escuetos y sin ramas también, y toda la región húmeda y parda y muerta con el otoño. Había niebla sobre el río y nubes en la montaña, y la tropa estaba embarrada y húmeda bajo sus capotes; los fusiles estaban mojados y bajo los capotes las dos cartucheras de cuero delante de los cinturones, las cajas de cuero gris cargadas con las espoletas de los largos y finos cartuchos de 6,5 milímetros abultaban hacia delante  bajo los capotes, de modo que los hombres, al marchar por el camino, pasaban como si estuviesen embarazados de seis meses.

Había pequeños automóviles grises que pasaban muy apresurados; casi siempre había un oficial sentado junto al conductor y otros oficiales en el asiento trasero. Hacían saltar más barro aún que los camiones, y de si uno de los oficiales del asiento trasero era de estatura muy reducida, sentado entre dos generales, tan pequeño que no alcanzaba a verse su rostro sino la parte superior de su gorra y su estrecha espalda, y el automóvil iba muy velozmente, era, probablemente, el Rey. Residía en Udine y pasaba casi diariamente por allí para ver cómo iban las cosas, y las cosas iban muy mal.

Al principio del invierno llegó la lluvia permanente, y con la lluvia llegó el cólera. Pero fue detenido, y al final sólo hizo siete mil víctimas en el ejército.

 

  Fragmento de:

 

 Adiós a las armas

 Ernest Hemingway

 Barcelona, Círculo de lectores, 1965

 

 Este libro puede encontrarse en la biblioteca del Módulo 1 de la Unidad Penitenciaria de Devoto, Bermúdez 2651.


BOLIVIA: MEZCLA DE RAZAS

Martes, Septiembre 27, 2011

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Libro de arena festeja la Semana de la Literatura boliviana y publica un fragmento de Raza de bronce (reelaboración de una novela anterior Wata-Wara), de Alcides Arguedas, escritor de principios de siglo XX, controvertido por sus ideas políticas y por la  visión pesimista sobre la situación de los pueblos originarios, que sometidos a la crueldad del hombre blanco concibe reacios al orden de modernización social y cultural del estado boliviano. Siguiendo técnicas literarias modernistas y a través de una prosa lírica y patética, Arguedas describe en este texto las costumbres y los padecimientos de los indios.

 


Libro Primero

EL VALLE

 

El rojo dominaba en el paisaje. Fulgía el lago como un ascua a los reflejos del sol muriente, y, tintas en rosa, se destacaban las nevadas crestas de la cordillera por detrás de los cerros grises que enmarcan al Titicaca, poniendo blanco festón a su cima angulosa y resquebrajada, donde se deshacían los restos de nieve que recientes tormentas acumularon en sus oquedades. De pie sobre un peñón enhiesto, en la última plataforma del monte, al socaire de los vientos, avizoraba la pastora los flancos abruptos del cerro, y su silueta se destacaba nítida sobre la claridad rojiza del crepúsculo, acusando los contornos armoniosos de su busto. Era una india fuerte y esbelta. Caíale la oscura cabellera de reflejos azulinos en dos gruesas trenzas sobre las espaldas, y un sombrerillo pardo con cinta negra le protegía el rostro requemado por el frío y cortante aire de la sierra. Su saya de burda lana oscilaba al viento, que silbaba su eterna melopea en los pajonales crecidos entre las hiendas de las rocas, y era el solo ruido que acompañaba el largo balido de las ovejas. Inquieta, escudriñaba la zagala. No ha rato, al reunir su majada para conducirla al redil, había echado de ver que faltaba uno de sus carneros, y aunque no temía la voracidad de ninguna fiera ni la rapacidad de malhechores, recelaba que fuese incorporado a los hatos de la hacienda colindante, hechos a merodear en los flancos de la colina a orillas del lago o a la vera de los linderos marcados por hitos de adobes o pircas de rocalla, y ya harto conocía el ingrato rondar por entre gente agriada con pleitos, a cada instante suscitados por la posesión de ejidos que los terratenientes aún no habían deslindado. La noche se echaba encima y pronto se haría difícil ordenar la marcha del rebaño. Al pensar en esto, dejó la zagala sus ovejas bajo el ojo vigilante de Leke, el lanudo y pequeño can, y se dirigió a las rocas que en gradiente coronaban la cima del cerro, cuyos flancos se bañan por un lado en la transparente linfa del lago, y del otro, se tienden con suave declive hacia la llanura, limitada a lo lejos por colinas chatas y altozanos y surcada en medio por la quiebra de un río. Volvió a trepar a lo alto de una empinada roca, y desde esa atalaya tendió los ojos en torno. El lago, desde esa altura, parecía una enorme brasa viva. En medio de la hoguera saltaban las islas como manchas negras, dibujando admirablemente los más pequeños detalles de sus contornos; y el estrecho de Tiquina, encajonado al fondo entre dos cerros que a esa distancia fingían muros de un negro azulado daba la impresión de un río de fuego viniendo a alimentar el ardiente caudal de la encendida linfa. La llanura, escueta de árboles, desnuda, alargábase negra y gris en su totalidad. Algunos sembríos de cebada, ya amarillentos por la madurez, ponían manchas de color sobre la nota triste y opaca de ese suelo casi estéril por el perenne frío de las alturas. Acá y allá, en las hondonadas, fulgían de rojo los charcos formados por las pasadas lluvias, como los restos de un colosal espejo roto en la llanura. Un silencio de templo envolvía la extensión. Todo parecía recogerse ante la serenidad del crepúsculo, y diríase muerto el paisaje si de vez en cuando no se oyese a lo lejos el medroso sollozar de la quena de un pastor o el desapacible repiqueteo de los yaka-yakas, apostados ya al margen de sus nidos cavados en las dunas del río o en las quiebras de las rocas. Avizoró la pastora el paisaje, indiferente a la infinita dulzura con que agonizaba el día, y al punto dejó su atalaya, porque le pareció haber oído un solitario balido hacia el final de esa dominante plataforma, adonde rara vez conducía su rebaño, porque, a más de ser pobre en pastos, llevaba en el país la fama de albergar a los espíritus malignos en una caverna cuya boca se abría mirando al lago, a pocos pasos del lanco que cae, casi a pico, sobre las inquietas aguas. Era una cantera de berenguela y mármol verde, largo tiempo abandonada, y que hoy servía de cómodo y seguro refugio a las lechuzas y vizcachas. Los laikas de la región habíanla convertido en su manida, para contraer allí pacto con las potencias sobrenaturales o preparar sus brebajes y hechizos, y rara vez asomaban por allí los profanos. Los pocos animosos que, por extrañas circunstancias, se atrevían a violar su secreto, juraban por lo más santo haber oído gemidos, sollozos y maldiciones de almas en pena, y visto brillar los ojos fosforescentes de los demonios, que danzaban en torno a los condenados…

Alguna vez, en horas de tormenta, cuando el rayo hiende las rocas, aúlla el viento y se desatan cataratas de lluvia sobre las alturas, Wata-Wara había profanado su misterio para expulsar a sus bestias refugiadas en el pavoroso antro; y aunque nunca había visto ni oído lo que otros juraban ver y oír, no se atrevía, sólo por capricho o curiosidad, a provocar el enojo de los yatiris poniendo plata insolente en sus dominios.

—¡Jaú-u-u-u! —gritó Wata-Wara, avanzando con miedo hacia el boquerón oscuro e informe de la entrada.

Su grito penetrante y agudo metióse en el antro y a poco salió en forma de eco, que ella, por extraña ilusión, tomó por el balido de su extraviada res. Y quiso adentrarse en la caverna, y la detuvo el miedo; pero la codicia fue más fuerte en ella. Con paso furtivo y resuelto, tendidos hacia adelante los brazos, dilatados los ojos, avanzó lentamente, cual si tantease en la penumbra, y a pocos pasos quedó inmóvil, oyendo solamente los latidos tumultuosos de su corazón.

Grande y ancha era la caverna. Su piso irregular estaba cubierto…

 

 

AGENDA SEMANAL DE ACTIVIDADES DEL PROGRAMA

Lunes, Septiembre 26, 2011

 

 

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*Cursos – Capacitaciones*

Lunes 26

 

Lectura y crítica de textos narrativos literarios latinoamericanos contemporáneos

Encuentros para leer, discutir y producir textos críticos acerca de la nueva literatura argentina y latinoamericana.

A las 15 hs.

Biblioteca de la Casa de Bahía Blanca
Tacuarí 143/147 – Monserrat

 

 

Miércoles 28

 

Capacitación para Auxiliares de Bibliotecas Comunitarias

En el 8º encuentro de la capacitación el tema a tratar será: Estrategias de animación y promoción de la lectura y la biblioteca. A cargo de María Trombetta, egresada de la carrera de Artes con orientación en teatro para la enseñanza primaria del Colegio Superior de Artes del Teatro y la Comunicación.

Biblioteca José Hernández del Banco Ciudad

Av. Boedo 870, 2º piso – Boedo

A las 16 hs.

Actividad con inscripción previa

 

Capacitación en Narración oral y lectura en voz alta

Conceptos teórico-prácticos acerca de la narración oral de cuentos, con el fin de incentivar la lectura en niños, adolescentes y adultos.

A las 18 hs.
Auditorio del Museo Monte Piedad
Av. Boedo 870, 2º Piso (por escalera) – Boedo

 

Jueves 29

 

Máquinas Imposibles

A partir de cuentos que teletransportan en un viaje de ciencia y ficción, la actividad plástica propone diseñar piezas de una maquinaria de encastre, en técnicas de collage.

A las 16.30 hs.

Juegoteca Club Catalinas, Pi y Margall y Almirante Brown.

Actividad gratuita

Informes: 4124-5912 /13 /14

 

Viernes 30

 

Conectados

Actividad de Teatro y animación a la lectura

Es posible imaginar con el cuerpo. A partir de la lectura de un cuento se sugerirán a los niños y niñas participantes juegos teatrales relacionados con técnicas para inventar historias. De la lectura del cuento, al juego dramático y teatral, para lograr encontrar nuevas posibilidades y derivaciones a la historia que leímos.

Coordina: María Trombetta

A las 10.30 hs.

Biblioteca Ciencia y Labor

Gral. Cesar Díaz 2451/53 – Villa General Mitre

 

Capacitación en animación a la lectura y promoción de la biblioteca

Los participantes podrán investigar, incorporar y poner en práctica distintas experiencias de producción y reflexión artísticas en el marco de su inclusión como mediadores de lectura.

A las 18 hs.

Centro Cultural Alfonsina Storni

Tucumán 3233 – Balvanera

 

*Biblioteca Abierta*

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El Proyecto Biblioteca Abierta que lleva a cabo el Programa Bibliotecas para Armar acompaña de manera activa el trabajo que realizan día a día las Bibliotecas Comunitarias de la Ciudad de Buenos Aires, realizando diversas actividades con el objetivo de promover la lectura y el buen funcionamiento de las bibliotecas.

 

Biblioteca ANDRÉS TEJERA

Fundación El pobre de Asís

Rómulo Naón 3200 – Coghlan

Martes 9.30 a 11 hs.

 

Biblioteca CAF 8

Av. Piedrabuena 3741 – Villa Lugano

Jueves 11 a 15 hs.

Actividad destinada a niños de la institución.

Para mayor información comunicarse al teléfono 4601-4727

 

Biblioteca CIENCIA Y LABOR

Club Ciencia y Labor

César Díaz 2453 – Villa General Mitre

Martes de 9 a 13 hs.

 

Biblioteca COGHLAN

Asociación Amigos de la Estación Coghlan

Estomba entre Rivera y Franklin D. Roosevelt – Coghlan

Martes  10.30 a 12 hs.

 

Biblioteca JUANA AZURDUY

Cooperativa CEFOMAR

Chile 1432 – Monserrat

Miércoles de 14.30 a 18.30 hs.

 

Biblioteca LEOPOLDO MARECHAL

Barrio Rivadavia 1

Bonorino y Castañares Casa 642 B – Barrio Rivadavia 1

Martes 17 a 20 hs.

 

Biblioteca LOS SIETE LOCOS

Centro Cultural Resurgimiento

J. G. Artigas 2262 – La Paternal

Miércoles 15 a 17 hs.

 

Biblioteca MARIANO MORENO

Asociación Atlética  Argentinos Juniors

Tronador y Bauness – Paternal

Martes y Viernes 17 a 19 hs.

 

Biblioteca OFELIO VECCHIO

Polideportivo Nueva Chicago

Lisandro de la Torre 2288 -  Mataderos

Martes de 14 a 18 hs.

 

Biblioteca RAYUELA

Hospital General de Agudos “Dr. E. Tornu”

Unidades 5 y 6 – Clínica médica

Ex Combatientes de Malvinas 3002 – Agronomía

Miércoles 9 a 11 hs.

 

Parador familiar COSTANERA SUR

Av. España 2265 –  La Boca

Viernes 10 a 12 hs.

BOLIVIA: LITERATURA EN LAS ALTURAS

Lunes, Septiembre 26, 2011

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En la Semana dedicada a la literatura boliviana, Libro de arena publica una reseña que recorre los hitos más sobresalientes de su historia como inicio de la serie de textos que se irán presentando a los largo de estos días entre los que figurarán fragmentos de obras de autores del país hermano.

 
La Literatura boliviana puede dividirse en 4 grandes épocas: Época Precolonial, que se ocupa de la literatura incasica; Epoca Colonial, que comienza en 1492 y termina en 1825, que se subdivide en Literatura durante la Colonia y Literatura de la guerra de la independencia y de principios de la Republica; Epoca Republicana, desde la independencia de 1825 hasta 1899; y la Epoca de 1900 hasta nuestros dias.

Literatura Quechua
De la literatura aymara solo existen hermosas canciones y milenarias leyendas orales. La literatura quechua es mas conocida, teniendo entre sus modalidades poesias, himnos religiosos y relatos heroicos. La Poesia Lirica de los Quechuas iba acompañada de musica, lo que equivale a decir que era cantada.

El pueblo quechua fue muy religioso, el jailli fue su himno sagrado, una principal preocupacion de sus sacerdotes y de sus poetas iba encaminada a rendir homenaje a los dioses, los “Jaillis al Sol” eran los mas numerosos, se le cantaba en las siembras, en la paz y en la guerra, en la sequia y en la fiesta anual; le cantaban pidiendole salud y felicidad para el Inca y prosperidad para el Tahuantinsuyo.

El arawi era la forma poetica mas apreciada y difundida Incario, creativo y esteticamente puro, arranca sus temas del sentimiento mas intimo del poeta indigena, a quien tambien se le llamaba “arawiku”. Era una manera peculiar de la poesia amorosa, que tambien podia ser de naturaleza triste , y tomaba distintas posiciones y denominaciones de acuerdo con el tema: Juray-arawi era la cancion del rencor doliente; Sauhay-arawi era la de expiacion; el Suma-arawi era de la belleza.

El wawaqui era un poema de sabor peculiar que se cantaba en forma dialogada, donde el hombre se expresaba de esta forma, y la mujer adoptaba una aparente posicion defensiva.

El taki es un verso cantado y era el que de mayor amplitud gozaba, viene del verbo “takiy” que quiere decir cantar, expresaba cualquier actitud del espiritu.

El wayñu era la expresion lirica mas completa del quechua, ya que se expresaba en las tres formas artisticas: Musica, poesia y danza; hombre y mujer siempre unidos por las manos se entrelazaban al son de la musica mientras el dolor y el amor era la parte central de sus letras.

El Drama Incasico
Algunos eruditos en folklore señalan que durante el incario, las interpretaciones teatrales se efectuaban al aire libre, buscando para ello los atrios de los templos y las plazas publicas. Entre las numerosas piezas dramaticas conocidas en ese tiempo, se destacan: Ollantay”, la muerte de Atahuallpa y el Uscapaucas.

Epoca Colonial
El cultivo de las lenguas vernaculas fue una de las acciones de pedagogia intencionada mas sugestiva e interesante que realizo España en las colonias de Alto y Bajo Peru.
Anotaremos los estudios sobre la lengua aymara. Sin duda el mas importante de los autores que dedico sus estudios al aymara es Ludovico Bertonio, autor de libros tan valiosos como ElArte Gramatical muy copioso de la Lengua Aymara, Vocabulario de la Lengua Aymara, El Arte de la Lengua Aymara, Confesionario muy curioso en dos lenguas, aymara y español, Libro de Vida y Milagros de Nuestro Señor Jesucristo, en aymara y español. Todas estas obras son el monumento mas completo de la lengua aymara, en lo que se refiere al acopio de material, como a la arquitectura de la lengua.

El Inca Garcilazo de la Vega escribio la obra: “Los Comentarios Reales” , donde evoca a la raza indigena dominada por el conquistador y destaca el amor y el orgullo como señas vitales de este pueblo. Aparece la primera parte de esta notable obra en 1609, y la segunda, en 1616.

Sobre la lengua quechua, segun el Obispo de la Plata, Fray Domingo Santo Tomas fue el autor del libro mas antiguo que se conoce sobre el idioma de los incas, denominado Gramatica o Arte de la Lengua General de los Indios en los Reinos del Peru, y Lecciones y Vocabulario de la Lengua General del Peru, llamado Kechua.

Se destacaron como escritores en la Colonia en el Alto Peru: Fray Antonio de la Calancha, el Padre Barba, Vicente Pazos Kanki, Gaspar Escalona y Aguero, Juan Pasquier, Antonio de Acosta, Pedro Mendez, Bartolome de Dueñas, Enrique Erico Martin, Diego Gallostegui, Juan Sobrino y otros.

Los temas que primaban eran: La preocupacion religiosa, la especulacion juridica, y el legendario Potosi. Estas fueron las fuentes de la escasa produccion literaria duante el periodo colonial, sin excluir algunas cronicas o relaciones historicas.

Fue publicada la obra “Los Anales de Potosi” y la “Historia de la Villa Imperial de Potosi”, la primera fue publicada por primera vez en Paris por el biografo boliviano Vicente Ballivian y Rojas. Aunque hasta 1939 la investigacion historica ofrecia una atmosfera de duda sobre el nombre del autor de estos dos libros, documentos encontrados en Sucre prueban que ambos son de la autoria del prestigioso escritor potosino Nicolas de Martinez Arzans y Vela (s. XVIII), quien integro un grupo de hombres de la Colonia que se distinguieron por sus obras creadoras.

Tambien se destacaron el Arzobispo Gaspar Villarroel quien escribio “Gobierno Eclesiastico y Pontificio” y “La union de los cuchillos”. Carlos Inca, quien nacio en el Cuzco, y cuyo verdadero nombre era Calixto Carlos Bustamante, desarrollo el genero humoristico y satirico, la obra mas destacada de el es: “Lazarillo”, que trata la historia de ciegos caminantes.

Independencia y Principios de la Republica
La Universidad de San Francisco Javier fue el crisol de las ideas libertarias, los doctores y estudiantes de la universidad discutian los principios revolucionarios, y a pesar de las prohibiciones se formaron Clubes literarios e ideas politicas sustentadas en los fundamentos de la Revolucion Francesa.
Juan Wallparrimachi: Guerrillero y poeta quechua, nacio en Potosi en 1793 y murio a la edad de 20 años, en una de las batallas de la Independencia en 1814, a las ordenes de su protectora y jefa Doña Juana Azurduy de Padilla. La obra dedicada a este tema es “12 Poemas de Wallparimachi”, en la “Poesia Quechua” de Jesus Lara (1974).

Literatura Boliviana desde 1900

La Historia y la Critica
Es el genero literario que florecio mas sobre otros generos. Se destaca la obra de Jose Manuel Cortez, quien publico “Ensayo sobre la Historia de Bolivia”. Pero es Gabriel Rene Moreno el representante de estos generos, por la vocacion de su vida y la importancia de su obra.

La novela es el genero de mas tardia aparicion en el escenario literario boliviano.
Los tres grandes poetas modernistas son: Ricardo Jaimes Freyre, Reynolds y Franz Tamayo, pero es la segunda Gesta Barbara la que concentra estas manifestaciones: La “Explosion de imagenes”, la poesia social de tendencia minera o campesina, obrera y de clase media.

Cronologicamente, la primera novela que se escribio en Bolivia no la escribio un boliviano, sino un argentino: Bartolome Mitre; se trata de una novela breve y desmañada, mas parecida a un cuento largo, y titula:”Soledad”.
En 1861 se escribio la primera novela, escrita por un boliviano: “Los Misterios de Sucre”, su autor fue Sebastian Dalence.
Las principales obras que se ocupan de su desarrollo son: “Historia de la Novela Boliviana” por Augusto Guzman, “Historia de la Literatura Boliviana” por Enrique Finot y “Literatura Boliviana” por Fernando Diez de Medina.
Es preciso señalar dos aspectos de la historia de novela, de entonces, en Bolivia: la desigualdad de la obra de los autores y un repetido afan de tratar temas ajenos al pais.

En 1885 aparece la primera novela boliviana inspirada en la guerra de la independencia del Alto Peru. Se trata de “Juan de la Rosa”, de Nataniel Aguirre, que segun Marcelino Menendez y Pelayo: “Es la mejor novela historica hispano americana”.
Alcides Arguedas, que es considerado como el verdadero creador de la novela boliviana, publico “Pisagua” (1903), “Wata Wara” (1904) y “Vida Criolla” (1905). En 1919 aparecio “Raza de Bronce”, recia novela indigenista, de la que Hugo Barbagelata dijo que es la base inicial del genero indigenista que tantos cultores iba a tener en America.

Luego, Alcides Arguedas escribio “Pueblo Enfermo”, libro que recibio muchas diferentes criticas.
Chirveches publico seis novelas, de las que se destacan: “La Candidatura de Rojas” y “La Casa Solariega”.

El tema de las minas bolivianas y la situacion de los trabajadores del subsuelo es el argumento central de la novela “En las Tierras del Potosi” de Jaime Mendoza , quien junto a Arguedas y Chirveches es uno de los principales representantes de la novela realista boliviana.
Despues de esta novela aparecieron otras: “Aguas Estancadas” de Demetrio Canelas; “Intimas” de Adela Zamudio ; “Ante la Corte de Yawar Huacac” y “California la Bella” de Abel Alarcon; “Cielo y Tierra” de Jose Revueltas, “Wall Street y Hambre” de Tristan Marof; “Renovarse o Morir” de Walter Carvajal; “El Cholo Portales” de Enrique Finot y “El Pillo Oliver” de Ramirez Velarde.

La Guerra del Chaco (1932 – 1935) tuvo profunda repercusion en la conciencia boliviana, tanto mas que la que tuvieron las guerras del Pacifico (1879) y del Acre (1900).

Las novelas cortas publicadas por Augusto Cespedes en su obra “Sangre de Mestizos” reflejan de forma cabal el impacto de la guerra del Chaco; en este libro se destaca la concision de su estilo y la habilidad de la construccion literaria,”es una creacion de excepcion”.

“Prisionero de Guerra” de Augusto Guzman es un buen libro donde se acentua los datos autobiograficos; “Aluvion de Fuego” de Oscar Cerruto es de esta epoca quiza la novela mejor equilibrada y escrita. “Chaco” de Luis Toro Ramallo es excelente en su forma y en el fondo fusiona la realidad con la fantasia.
A partir de aqui se acentua la tendencia nacionalista en la novela boliviana, ejemplos de ello son:
“Surumi”, “Yanacuna” y “Yahuarwinchij” de Jesus Lara.

“La Chaskañawi” (Ojos de Lucero) de Carlos Medinaceli es, sin duda una de las mejores novelas costumbristas de Bolivia; la obra es un testimonio de la vida provinciana del sur de Bolivia; su contenido es amargo y contiene tintes autobiograficos y retazos de ironia, que a veces, desciende al sarcasmo.

La novela historica tiene un acertado cultivador en Abel Alarcon, autor de “Era una vez…”, “Historia Novelada de Potosi”, “El Precursor”, novela de la vida del caudillo vicuña Jose Alonso de Ibanez. Se destaca tambien Jose Enrique Viaña, autor de la historia novelada de la Villa Imperial de Potosi, titulada “Cuando Vibraba la Campana de Plata”, los dos autores emplean en sus libros un castellano arcaizante para dar sabor colonial a sus trabajos.

Respecto a Raul Botelho, sus obras: “Borrachera Verde”, “Coca”, “Altiplano”, “Vale un Potosi”, “El Tata Limachi” y “Tierra Chucara” son de tendencia social, su tema es el pueblo y los paisajes de Bolivia.

Segun el libro “El Paseo de los Sentidos”: “..la literatura boliviana contemporanea – a pesar de su cercania en el tiempo – es una gran desconocida, a pesar de ser en todo nuestro panorama una de las mas ricas y valiosas. Quizas desde los grandes del modernismo (Freyre, Tamayo, Reynolds) no ha habido una literatura de tanta calidad en conjunto hasta los años 60 – 80, donde realmente se puede decirlo fuertemente: Cerruto, Saenz, Taboada Teran, Urzagasti, Mitre, Lara, son escritores de primera linea a nivel nacional, latinoamericano y universal, y marcan una nueva manera de hacer literatura en nuestro pais.”

Actulamente se destacan autores como: Gonzalo Lema, Premio Nacional de Novela 1998 con “La Vida me Duele Sin Vos”; Ce Mendizabal, Premio Nacional de Novela 1999 con “Alguien mas a Cargo”; Tito Guiterrez con “Magdalena en el Paraiso”, Premio Nacional de Novela 2000; Ramon Rocha Monroy con “Potosi 1600″, Premio Nacional de Novela 2001; Edmundo Paz Soldan quien en 1997 gano el prestigioso Premio de Cuento “Juan Rulfo” y que en 2002 gano el Premio Nacional de Novela con “El Delirio de Turing”; Wolfango Montes, Juan Recacoechea, Manfredo Kempff y otros.

Es tambien muy reconocido Wolfango Montes, quien por ” Jonas y la Ballena Rosada” recibio el Premio “Casa de las Americas” en 1987, a estas alturas obra imprescindible de la nueva narrativa boliviana.

LECTURA Y MEDIA

Viernes, Septiembre 23, 2011

 

Por Fabricio Méndez*

 

Mi libro favorito es Brooklyn y medio de Juan Sasturain. Es una novela policial y de suspendo corta, que tiene como protagonistas a Martín Solari, un adolescente paseador de perros, y a un ex jugador de básquet profesional de los Estados Unidos de Norteamérica. Ambos se ven involucrados en un accidente automovilístico que termina evitando un atentado terrorista y sin saber cómo ni por qué son secuestrados por una corporación que los obliga a descubrir y desmantelar a la red terrorista.

El libro me lo regaló mi mamá para que me enganchara con la lectura desde ahora que soy chico y la verdad que por el momento funcionó ya que el libro de Sasturain me atrapó desde el comienzo y en la actualidad me encuentro leyendo otro libro de él, La lucha continúa, que también me parece muy bueno, pero si tengo que elegir y recomendar uno, ese es Brooklyn y medio, mi primer lectura.

 

Brooklyn y medio

Juan Sasturain

Grupo Editorial Norma,

 

*Fabricio Méndez tiene 14 años y va al colegio Isaac Newton. También practica natación desde los ocho años en el Club Independiente y al parecer es un apasionado lector en potencia gracias a su mamá.

 

Otros títulos de Sasturain pueden encontrarse en la biblioteca comunitaria La edad dorada, Culpina 1021, Flores.