Archivo Marzo 30, 2011

AGENDA DE ACTIVIDADES DEL PROGRAMA

Miércoles, Marzo 30, 2011

Cursos de Capacitaciones

-

Miércoles 30 

 

Capacitación en Narración Oral y Lectura en Voz Alta.

A las 18 hs.

Museo del Banco Ciudad

Av. Boedo 870 2º Piso

 

Jueves 31

 

Capacitación en Narración Oral – Producción

A las 18 hs.

Museo del Banco Ciudad

Av. Boedo 870 2º Piso

 

Capacitación en animación audiovisual para la promoción de la lectura.

A las 17.30 hs.

Biblioteca Juana Azurduy

Chile 1432

 

Viernes 1

 

Capacitación para Auxiliares de Bibliotecas Comunitarias.

A las 16.30 hs.

Espacio Cultural Julián Centeya

Av. San Juan 3255

Capacitación en Animación a la lectura y promoción de la biblioteca.

A las 17.30 hs.

Biblioteca Juana Azurduy

Chile 1432

 

 -

“Biblioteca Abierta”

 -

Biblioteca COGHLAN

Asociación Amigos de la Estación Coghlan

Estomba entre Rivera y Franklin D. Roosevelt

Martes de 10 a 12 hs.

 -

Biblioteca SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN

Mensajeros de la Paz

Culpina 1021

Martes de 10.30 a 12.30 hs.

 

Biblioteca EL PASTORCITO

Centro Comunitario El Pastorcito

Ordoñez Manzana 5 Casa 53

Martes de 14 a 16 hs.

 -

Biblioteca PADRE DANIEL DE LA SIERRA

Comedor Padre Daniel de la Sierra

Manzana 24. Casa 30

Jueves de 13 a 15 hs.

¿QUÉ SE HABRÁN CREÍDO?

Miércoles, Marzo 30, 2011

¿Qué habrán dicho esos textos para merecer la absurda prohibición? Libro de arena publica como manifiesto algunos libros que la última dictadura militar censuró y comparte a lo largo de estos próximos días algunos fragmentos de ellos. Hoy publica “Un elefante ocupa mucho espacio”, de Elsa Isabel Borneman.


Que un elefante ocupa mucho espacio lo sabemos todos. Pero que Víctor, un elefante de circo, se decidió una vez a pensar “en elefante”, esto es, a tener una idea tan enorme como su cuerpo… ah… eso algunos no lo saben, y por eso se los cuento:

Verano. Los domadores dormían en sus carromatos, alineados a un costado de la gran carpa. Los animales velaban desconcertados. No era para menos: cinco minutos antes el loro había volado de jaula en jaula comunicándoles la inquietante noticia. El elefante había declarado huelga general y proponía que ninguno actuara en la función del día siguiente.

-¿Te has vuelto loco, Víctor?- le preguntó el león, asomando el hocico por entre los barrotes de su jaula. -¿Cómo te atreves a ordenar algo semejante sin haberme consultado? ¡El rey de los animales soy yo!

La risita del elefante se desparramó como papel picado en la oscuridad de la noche:

-Ja. El rey de los animales es el hombre, compañero. Y sobre todo aquí, tan lejos de nuestras selvas…

- ¿De qué te quejas, Víctor? -interrumpió un osito, gritando desde su encierro. ¿No son acaso los hombres los que nos dan techo y comida?

- Tú has nacido bajo la lona del circo… -le contestó Víctor dulcemente. La esposa del criador te crió con mamadera… Solamente conoces el país de los hombres y no puedes entender, aún, la alegría de la libertad…

- ¿Se puede saber para qué hacemos huelga? -gruñó la foca, coleteando nerviosa de aquí para allá.

- ¡Al fin una buena pregunta! -exclamó Víctor, entusiasmado, y ahí nomás les explicó a sus compañeros que ellos eran presos… que trabajaban para que el dueño del circo se llenara los bolsillos de dinero… que eran obligados a ejecutar ridículas pruebas para divertir a la gente… que se los forzaba a imitar a los hombres… que no debían soportar más humillaciones y que patatín y que patatán. (Y que patatín fue el consejo de hacer entender a los hombres que los animales querían volver a ser libres… Y que patatán fue la orden de huelga general…)

- Bah… Pamplinas… -se burló el león-. ¿Cómo piensas comunicarte con los hombres? ¿Acaso alguno de nosotros habla su idioma?

- Sí -aseguró Víctor. El loro será nuestro intérprete -y enroscando la trompa en los barrotes de su jaula, los dobló sin dificultad y salió afuera. En seguida, abrió una tras otra las jaulas de sus compañeros.

Al rato, todos retozaban en los carromatos. ¡hasta el león!

Los primeros rayos de sol picaban como abejas zumbadoras sobre las pieles de los animales cuando el dueño del circo se desperezó ante la ventana de su casa rodante. El calor parecía cortar el aire en infinidad de líneas anaranjadas… (los animales nunca supieron si fue por eso que el dueño del circo pidió socorro y después se desmayó, apenas pisó el césped…)

De inmediato, los domadores aparecieron en su auxilio:

- Los animales están sueltos!- gritaron acoro, antes de correr en busca de sus látigos.

- ¡Pues ahora los usarán para espantarnos las moscas!- les comunicó el loro no bien los domadores los rodearon, dispuestos a encerrarlos nuevamente.

- ¡Ya no vamos a trabajar en el circo! ¡Huelga general, decretada por nuestro delegado, el elefante!

- ¿Qué disparate es este? ¡A las jaulas! -y los látigos silbadores ondularon amenazadoramente.

- ¡Ustedes a las jaulas! -gruñeron los orangutanes. Y allí mismo se lanzaron sobre ellos y los encerraron. Pataleando furioso, el dueño del circo fue el que más resistencia opuso. Por fin, también él miraba correr el tiempo detrás de los barrotes.

La gente que esa tarde se aglomeró delante de las boleterías, las encontró cerradas por grandes carteles que anunciaban: CIRCO TOMADO POR LOS TRABAJADORES. HUELGA GENERAL DE ANIMALES.

Entretanto, Víctor y sus compañeros trataban de adiestrar a los hombres:

- ¡Caminen en cuatro patas y luego salten a través de estos aros de fuego! ¡Mantengan el equilibrio apoyados sobre sus cabezas!

- ¡No usen las manos para comer! ¡Rebuznen! ¡Maúllen! ¡Ladren! ¡Rujan!

- ¡BASTA, POR FAVOR, BASTA! – gimió el dueño del circo al concluir su vuelta número doscientos alrededor de la carpa, caminando sobre las manos-. ¡Nos damos por vencidos! ¿Qué quieren?

El loro carraspeó, tosió, tomó unos sorbitos de agua y pronunció entonces el discurso que le había enseñado el elefante:

- … Con que esto no, y eso tampoco, y aquello nunca más, y no es justo, y que patatín y que patatán… porque… o nos envían de regreso a nuestras selvas… o inauguramos el primer circo de hombres animalizados, para diversión de todos los gatos y perros del vecindario. He dicho.

Las cámaras de televisión transmitieron un espectáculo insólito aquel fin de semana: en el aeropuerto, cada uno portando su correspondiente pasaje en los dientes (o sujeto en el pico en el caso del loro), todos los animales se ubicaron en orden frente a la puerta de embarque con destino al África.

Claro que el dueño del circo tuvo que contratar dos aviones: En uno viajaron los tigres, el león, los orangutanes, la foca, el osito y el loro. El otro fue totalmente utilizado por Víctor… porque todos sabemos que un elefante ocupa mucho, mucho espacio…

Cuento extraído de:

Un elefante ocupa mucho espacio.

Bornemann, Elsa.

Buenos Aires: Ediciones Librerías Fausto, 1993

PAZ DE QUIEN OYE LLOVER

Miércoles, Marzo 30, 2011

-

En el natalicio del poeta mexicano Octavio Paz, Libro de arena lo recuerda con el poema “Como quien oye llover” que aparece luego de la breve resaña biográfica.


Octavio Paz es un escritor mexicano nacido en 1914 cuya poesía se adentró en los terrenos del erotismo, la experimentación formal y la reflexión sobre el destino del hombre. Además atravesó los campos de la narrativa, el ensayo, la traducción y la edición. Su alto grado de compromiso social y político lo llevó a participar de de la guerra civil española en contra de los fascistas además de cumplir funciones en el exterior para el gobierno mexicano. Su producción en prosa abarca once obras: El laberinto de la soledad (1950); El arco y la lira (1959); Cuadrivio (1965); Claude Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo (1967); Conjunciones y disyunciones (1969); El mono gramático (1974); Los hijos del limo (1974); El ogro filantrópico (1979); Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982); Tiempo nublado (1983) y Hombres de su siglo (1984). Murió en 1998 en México.

-

Como quien oye llover

 

Óyeme como quien oye llover,

ni atenta ni distraída,

pasos leves, llovizna,

agua que es aire, aire que es tiempo

el día no acaba de irse,

la noche no llega todavía,

figuraciones de la niebla

al doblar la esquina,

figuraciones del tiempo

en el recodo de esta pausa,

óyeme como quien oye llover,

sin oírme, oyendo lo que digo

con los ojos abiertos hacia adentro,

dormida con los cinco sentidos despiertos,

llueve, pasos leves, rumor de sílabas,

aire y agua, palabras que no pesan:

lo que fuimos y somos,

los días y los años, este instante,

tiempo sin peso, pesadumbre enorme,

óyeme como quien oye llover,

relumbra el asfalto húmedo,

el vaho se levanta y camina,

la noche se abre y me mira,

eres tú y tu talle de vaho,

tú y tu cara de noche,

tú y tu pelo, lento relámpago,

cruzas la calle y entras en mi frente,

pasos de agua sobre mis párpados,

óyeme como quien oye llover,

el asfalto relumbra, tu cruzas la calle,

es la niebla errante de la noche,

es la noche dormida en tu cama,

es el oleaje de tu respiración,

tus dedos de agua mojan mi frente,

tus dedos de llama queman mis ojos,

tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,

manar de apariciones y resurrecciones,

óyeme como quien oye llover,

pasan los años, regresan los instantes,

¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?

no aquí ni allá; los oyes

en otro tiempo que es ahora mismo,

oye los pasos del tiempo

inventor de lugares sin peso ni sitio,

oye la lluvia correr por la terraza,

la noche ya es más noche en la arboleda,

en los follajes ha anidado el rayo,

vago jardín a la deriva

-entra, tu sombra cubre esta página.

Fragmento de:

Árbol adentro

Octavio Paz

Barcelona, Seix Barral, 1990