Archivo Febrero 15, 2011

EL PAÍS DEL FACUNDO

Martes, Febrero 15, 2011

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Libro de arena ofrece a sus lectores una versión interpretativa del pensamiento sarmientino que aborda los tópicos centrales que estructuran su texto Facundo, como por ejemplo la relación civilización- barbarie, el gaucho como personaje pre- moderno, elementos conocidos de una tensión que se resuelve en la conversión al orden civilizatorio liberal que propone el autor a lo largo de su obra.

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El país del Facundo

Por Alberto Julian Perez

de Texas Tech University

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En Facundo Civilización y barbarie, 1845, el escritor argentino Domingo Faustino Sarmiento (1810-1888) presentó un inteligente y moderno estudio interpretativo global y comprensivo de su nación: su territorio, su gente, su historia, su situación política. Publicado en Chile (país donde Sarmiento se encontraba exiliado), en el diario El Progreso, apareció en la sección de folletines desde el 2 de mayo hasta el 5 de junio de 1845 en veinticinco entregas (Yahni 18). Un mes después fue publicado como libro con dos capítulos finales adicionales. La obra así compuesta consta de tres partes. La primera parte del libro está formada por cuatro capítulos que describen el territorio nacional, su gente, su cultura y la historia independiente de su patria. Estos primeros capítulos resultaron sumamente influyentes en el posterior desarrollo de la literatura y la cultura argentina. La segunda parte es la biografía del caudillo “barbaro” de la provincia de La Rioja Facundo Quiroga, que Sarmiento transforma en un estudio de la barbarie, y la tercera el programa político liberal con el que se indentificaban Sarmiento y sus compañeros de la Generación del 37, entre ellos Bartolomé Mitre, Esteban Echeverría, Juan B. Alberdi, Vicente F. López y José Mármol. Al año siguiente, en 1846, Echeverría, exiliado en la Banda Oriental del Uruguay, publicará en Montevideo su Ojeada retrospectiva sobre el movimiento intelectual en el Plata desde el año 37. Y en 1852, el mismo año en que cae el tirano Juan Manuel de Rosas, Alberdi da a conocer en Chile sus Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, donde estudia la situación política de su país y ofrece un modelo constitucional que influirá profundamente en la concepción política y redacción de la constitución argentina de 1853. Sarmiento, Echeverría y Alberdi contribuyeron con sus escritos al estudio de la problemática argentina de su hora y plantearon un programa consistente de desarrollo liberal para la nación.

El Facundo propuso una tesis amplia de interpretación, de base sociológica, del hombre americano. Sarmiento dividió el desarrollo social nacional en dos etapas, “civilización” y “barbarie”. El hombre, según su visión, evolucionaba de lo más simple a lo más complejo. En su estadio más simple el hombre era un ser “salvaje” y en su estadio más complejo debía alcanzar el estado de “civilización”. La “barbarie” era un estadio intermedio de desarrollo, desde el cual el hombre podía retroceder al salvajismo o progresar a la civilización. Los representantes de la barbarie en Argentina eran los gauchos y los caudillos. En el territorio nacional había también seres “salvajes”: los indígenas que habitaban y dominaban el extenso territorio sur del país, pero Sarmiento, desde su perspectiva política, no los consideraba integrantes legítimos de la nación.

La Argentina estaba en una situación de crisis. Era un país desequilibrado. La mayor parte de sus habitantes vivían diseminados en una gran extensión de territorio muy poco poblado y constituían una sociedad rural. Sarmiento muestra, en los primeros capítulos del libro, cómo se forma un tipo humano único, resultado de la naturaleza del país, su gran extensión, sus características geográficas (la Argentina era una gran cuenca orográfica que desembocaba en el estuario del Plata). Este tipo humano era un paisano adaptado a la vida inhóspita y difícil de las llanuras y los montes: el gaucho. La soledad del territorio, la falta de población, hacía imposible, consideraba Sarmiento, la vida civilizada. En su concepto, civilización equivalía a vida urbana moderna, y barbarie, a vida rural primitiva. Solamente la vida urbana moderna, tal como se daba en Europa Occidental y en Norteamérica, podía ser foco de la civilización. Gracias a la concentración urbana el ser humano podía acceder a una educación común popular, democrática y relacionarse con los otros hombres, formarse sus propias ideas y tomar decisiones políticas responsables, como miembro de la civis.

Para Sarmiento el ser civilizado debía ser un ciudadano educado, vivir en sociedad, y luchar por sus ideales, tal como él mismo lo hacía en su propia vida. Partiendo de estas ideas, hace en el Facundo el diagnóstico de los males argentinos. Para fomentar este tipo de hombre, educado en las modernas disciplinas del saber europeo: las ciencias, las humanidades, las artes, la literatura, la historia, había que crear la sociedad liberal que, en 1845, con el tirano Rosas en el poder, no existía en Argentina. El sector liberal, que había alcanzado el poder durante el gobierno unitario de Bernardino Rivadavia, el primer presidente, en 1826, sufría en esos momentos un acoso constante. El tirano había hecho votar al pueblo en plesbicito, exigiéndole se le concedieran poderes especiales: la suma del poder público, que equivalía a un renunciamiento de los derechos políticos de la ciudadanía en favor del gobernador y su elevación a la tiranía absoluta, a la concentración de todos los poderes del Estado en sus manos, eliminando la división de poderes y la contención de unos poderes por otros. Había desaparecido la salvaguardia de la democracia representativa, el pueblo había abandonado sus derechos en manos de un demagogo (Facundo 312).

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