ERNESTO ARDITO Y VIRNA MOLINA: “Buscamos las raíces en la identidad y la memoria”
Viernes, Julio 30, 2010El reconocimiento y la circulación de la obra de Raymundo Gleyzer en los últimos años se debe, en gran medida, al film documental sobre su vida, Raymundo, de Ernesto Ardito y Virna Molina. Los dos jóvenes realizadores son compañeros en el cine y en la vida. Durante un largo rato de una tarde de lunes conversaron con Mario Méndez y con el público que concurre al ciclo de cine y literatura que se realiza semanalmente en la Casa de la Provincia de Tucumán y que organiza el Programa Bibliotecas para armar. Aquí se publica la primera parte de la interesantísima entrevista.

Mario Méndez: En principio, muchas gracias por estar acá. Ustedes saben que Virna y Ernesto hicieron Raymundo, documental que ganó más de veintiséis premios internacionales y que se ha mostrado en más de cincuenta festivales internacionales. Y también que después, en los ´90, hicieron Corazón de fábrica que también tuvo mucho éxito y premios internacionales y se presentó en muchos festivales. Les propongo comenzar por la investigación del documental de Gleyzer. Ustedes consiguieron para hacer Raymundo la participación de Juana Sapire, la compañera de Raymundo.
Ernesto Ardito: Nosotros terminamos la escuela de cine en el año ´96 y en el año ´97 nos ponemos a trabajar con Raymundo. Para armar una película sobre Raymundo Gleyzer, en principio, no teníamos nada, es decir, no había imágenes, no había fotos, a lo único que uno podía aspirar era llegar a hacer un documental de entrevistas. Pero lo que queríamos a través de la figura de Raymundo era recuperar a toda una generación de militantes, en general, y también de militantes dentro de la cultura. Así que empezamos a buscar y llegamos a contactarnos con Juanita que vive en Nueva York. Ella nos dijo: “vengan acá a trabajar”, porque estaba toda la obra completa, también había un montón de carpetas que había dejado Raymundo de cada una de sus películas, no de las clandestinas sino de la etapa anterior, donde había desde la factura de laboratorio hasta los guiones. Estaba Diario de viaje, La tierra quema. Fue un acercarse a Raymundo desde Raymundo. Porque también uno cuando hace películas basadas en la memoria afectiva y de cada uno de los protagonistas a veces encuentra contradicciones, a veces uno no recuerda cómo fueron las cosas hace unos años. Y entonces para poder ser realmente fehacientes con todas las fuentes quisimos trabajar con las fuentes originales. Para eso fue muy importante también la cantidad de fotos privadas, porque Raymundo no sólo conservaba el material que él producía para sus películas, para Telenoche y demás, sino también lo que él filmaba en su vida familiar. Entonces desde las imágenes de Raymundo también pudimos reconstruir prácticamente toda su vida; y, junto con su vida, la vida de toda una generación.
T: ¿No había acá una institución donde se pasaran sus películas, una escuela de cine?
E.A.: No, no había. No circulaba. Después de varios años empezaron a verse las películas de Raymundo Gleyzer. Cuando nosotros empezamos a hacer la película solamente estaban México y Los traidores, después se estaba por editar un compilado de los cortos políticos. Me acuerdo que yo vi toda la obra completa en una productora en donde vivía Juana en Mar del Plata y las latas no decían el nombre de la película que contenía, porque eran de la época de la dictadura, y para cuidar el material y que no se supiera qué había adentro le ponían cualquier otro nombre, de publicidades, cosas para televisión. Y ahí yo pude ver la obra completa. Después lo que pasó es que Juana también tenía un montón de latas que le había dado un laboratorio en Nueva York porque Raymundo había editado Los traidores y México, la revolución congelada allá y el laboratorio le había dado un montón de latas que estaba descartando en 16 milímetros, que era todo el bruto de cámara de estas dos películas. Entonces Virna viajó otra vez para hacer todo el backstage de cómo se habían hecho esas dos películas. Podemos destacar esas imágenes de las plaquetas o de ellos filmando lo cotidiano que para nosotros es muy importante porque encontrarnos con ese material era encontrarlos presentes en el trabajo cotidiano. Siempre se mistifica el trabajo es tomado como algo muy lejano, como algo que es una experiencia que está hecha allá arriba y, cuando los ves trabajar así mano a mano, todos los que trabajamos en cine logramos una identificación muy grande. Eso fue muy fuerte a nivel humano. Y así también había cosas que aparecían en los placares, de la familia de Raymundo, que no se sabía que estaban, y de repente apareció un material inédito, negativos, que nosotros lo copiamos. Ahí vimos cosas que nunca nos imaginamos que podían aparecer y así se fue recuperando un poco la imagen de Raymundo. Pero fue un trabajo paralelo, no sólo armar la película sino también poder traer al presente todo ese material, y hacer que circule, porque a veces está encerrado en un lugar y la gente no lo conoce, que es el problema muy grande que tienen a veces los materiales de archivo. Por suerte está circulando bastante.
T: ¿Cómo se puede conseguir Raymundo?
E.A.: Raymundo…, ahora hay un local que es sólo de cine, en Corrientes y Rodríguez Peña, ellos lo tienen.
Virna Molina: Nosotros vendemos copias, también, así personalmente.
T.: La obra completa de Raymundo ¿dónde se puede conseguir?
V.M.: Fauna la tiene.
T.: Yo quería hacer una preguntita acerca de las fuentes en las que se basaron, además de la de la mujer. ¿Los trabajos para Telenoche que hizo sobre Malvinas, estaban en el haber de ustedes a la hora de diagramar el documental?
E.A.: Esa es una anécdota interesante. En realidad, el material de Malvinas lo descubrió Federico Uriarte cuando estaba haciendo una película del Crucero “General Belgrano”, que era el comienzo de los ´90. Estaba en Argentina ese material, estaba en 16 milímetros, en una productora de publicidad para cines que se llamaba Lowe y él estaba buscando material para hacer esta película sobre el Belgrano. El tema es que cuando lo vio, él pensaba que era un material institucional que lo habían filmado los ingleses, por el grado de acercamiento a los protagonistas, a la cotidianeidad.
T.: Le costó, estuvo a punto de sufrir una úlcera.
E.A.: Claro, bueno, eso sí.
T: Para beber al mismo nivel de los ingleses.
E.A.: Después habíamos encontrado nosotros también el guión que habían hecho para un informe especial, y a partir del guión invertimos los rollos. Después aparecieron diapositivas porque él fue no sólo con la cámara de cine sino con el grabador de sonido y la cámara de fotos porque aparte estaba haciendo una nota para la revista Panorama. Ya que iba, hacía dos o tres laburos; y las diapositivas son impresionantes; en la película creo que llegamos a poner dos, pero lo que era ese material a color era una locura.
V.M.: Después de las notas de Telenoche, el resto lo tenía Juana. Cuando fuimos a Canal Trece a preguntar, de hecho Santo Biasatti lo conocía a Raymundo Gleyzer y era muy amigo, pero no hubo forma de rastrear. Canal Trece le dio a Roberto di Chiara todos los archivos hasta el año 69. De los últimos años no hay nada en el archivo Canal Trece. Entregó todo a Di Chiara.
T: ¿En qué momento pasó eso, en el momento del golpe?
V.M.: No sé, yo sé que en la década del ´90 ya no había. Y no éramos sólo nosotros, había mucha gente que buscaba material.
T: ¿Alguien llegó a conservarlos mucho tiempo después?
V.M.: Sí, Di Chiara.
T.: Murió hace poco.
V.M.: Sí, claro.
T: ¿Y él qué hacía con eso?
V.M.: El tema es que cobraba fortunas con el objetivo de poder subvencionar los materiales. De hecho trabajaba mucho con la gente que venía del exterior que estaba buscando tal material. Entonces, lo único que pudimos rescatar era lo que tenía Juana, que era la “Nota de Cuba” , la “Nota de Matacos”, que aparece muy poco, que está completa con su sonido, la nota de Malvinas que está con un sonido original.

Ni bien se apagaba la luz, Sonie sacaba de su bolso sánguches y porciones de torta que comíamos durante la función. En la segunda película pelaba mandarinas y me las daba gajito por gajito. Yo le leía en voz baja para evitar el Pssssh de las butacas cercanas pero a veces veía que Sonie estaba emocionada, me daba cuenta que había entendido y no le leía nada.
La mesita de luz. Vida y literatura. Un diálogo sobre libros. Desde los libros que están hoy en la mesa de luz hasta los que formaron e influyeron al entrevistado: Un referente importante de distintas áreas de la cultura. La cultura y los libros, por Los Cazurros. Conducción: Luisa Kuliok. Producción general: Manuela Fingueret. Producción ejecutiva: Lucrecia Romano.
En España, había revolución. Aquí, sólo había gritos y confusión y conflictos obreros, a veces violentos, en ciudades por lo demás pacíficas como Cleveland… Chicago… Detroit… Ésa es la atmósfera social en que se desarrolla la acción de esta comedia. Esta comedia son los recuerdos. (Se oye música.) Como es una comedia de recuerdos, hay poca luz, es sentimental, no es realista. En la memoria, todo parece acontecer con música. Ello explica el violín que se oye, entre bastidores. Yo soy el narrador de la comedia y también uno de sus personajes. Los otros son mi madre Amanda, mi hermana Laura y un candidato matrimonial que aparece en las escenas finales. Este es el personaje más realista de la pieza, por ser el emisario de un mundo del cual, en cierto modo, estábamos separados. Pero como tengo la debilidad de un poeta por los símbolos, uso a este personaje como el demorado pero siempre esperado algo por el cual vivimos. Hay un quinto personaje que sólo aparece en una fotografía colgada de la pared. Cuando vean la imagen de este sonriente caballero, sírvanse recordar que es nuestro padre, que nos abandonó hace mucho tiempo. Era un telefonista que se enamoró de la larga distancia: de modo que renunció a su empleo en la compañía telefónica y huyó de la ciudad… La última noticia que tuvimos de él fue una postal de la costa mexicana del Pacífico, con un mensaje de dos palabras:
Fragmento de:
Fragmento de:
Santa Ana y San Joaquín, Culpina 1021, Flores.