EL CRUCIGRAMA PLAYERO TIENE COMPETENCIA
Miércoles, Junio 30, 2010El Hemisferio Norte se encuentra ya en verano y las vacaciones exigen entretenimientos como el clásico crucigrama de playa. Pero esta vez, España y Francia han encontrado en los cuadernillos de verano un digno competidor. El diario El País de España ha dedicado una nota sobre este boom lúdico el pasado sábado 26 de junio.
Por Elisa Silió
La moda de los cuadernillos de verano para adultos arrasa en Francia y llega a España. Juegos, adivinanzas o problemas de lógica, precedidos de una explicación, para desempolvar o aprender lo básico de arte, filosofía o ciencia bajo la sombrilla
Puede una gallina engendrar a Dios? ¿Cuál de estos artefactos no fue anticipado por Leonardo da Vinci? ¿Cuáles son obras dadá y cuáles simples objetos? Decía Horacio que hay que “aprender disfrutando”, y Taurus ha hecho suya esta premisa para enseñar a dar respuesta a preguntas como estas. Su herramienta mágica son unos cuadernos para adultos que combinan juegos, crucigramas, problemas matemáticos o adivinanzas. El sello, claro, no olvida que es una labor inabarcable en noventa páginas -ofrecen también libritos de arte y filosofía-, pero sí supone un primer acercamiento al saber didáctico y ameno. En Francia son desde hace cuatro veranos un boom. De algunos títulos se han llegado a vender 700.000 ejemplares -L’historie de France pour nuls (La historia de Francia para nulos)-, cifra que en España rara vez se alcanza y siempre con un libro de narrativa.
“Estos cuadernos no se dirigen a un público especializado, sino interesado en recordar, repasar, refrescar… Un lector que seguramente no procede del campo de la cultura, pero al que le gustaría ampliar su cultura general”, explica Cristina Oñoro, licenciada en Teoría de la Literatura y autora del cuaderno Todo lo que hay que saber sobre cultura. “Desde una empresaria que viaja mucho y quiere leer en el avión; un opositor que lo utiliza para preparar las pruebas de cultura general; una profesora de secundaria que piensa en actividades para sus alumnos; un trabajador que tuvo que dejar de estudiar antes de tiempo o se decantó por las ciencias; un papá que lo lee para divertirse y de paso echar una mano con los deberes de sus hijos…”. Taurus ha editado los títulos coincidiendo con las vacaciones “para que padres e hijos hagan cada uno sus cuadernos de verano”, pero con la pretensión de que se continúen el resto del año.
La oleada de deberes para mayores arrancó en Francia en 2007, cuando la editorial Chiflet & Cie., especializada en libros humorísticos, se propuso convertir en superventas unos cuadernos de verano para adultos. El éxito fue absoluto. En dos meses vendieron 150.000 ejemplares de su lúdico repaso de las matemáticas, historia, francés y cultura general aprendidos en su momento y abandonados en el rincón del olvido. Eso sí, alternaban los conocimientos con banalidades como el nombre de los siete enanitos de Blancanieves o la retahíla de quesos corsos.
Con vistas al siguiente curso, otros sellos, encabezados por la editorial Hachette (Passeport adultes), e incluso con ediciones propias de las grandes cadenas de supermercados, se animaron a hacer competencia con cierta originalidad. Hoy se puede elegir entre más de una veintena de opciones de lo más variopintas, y los canales de distribución incluyen también los quioscos y las gasolineras. Las áreas de conocimiento se han expandido a la ecología, la química o la física, y la oferta encierra contenidos eróticos y hasta del Tour, bajo la coordinación de las estrellas del ciclismo Raymond Poulidor, Bernard Hinault y Richard Virenque. También la revista de humor Charlie Hebdo se ha sumado al filón con un cuaderno para preparar la rentrée política y social.
“Sabíamos que en Francia había muchos cuadernos, pero el nuestro tenía que cumplir los niveles de exigencia de Taurus. Por eso compramos los derechos del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), que era un aval”, sostiene Elena Martínez, editora de los deberes veraniegos en España. “Y nos decidimos por publicar el de filosofía porque estaba hecho por unas profesionales muy preparadas -las filósofas Patricia Laporte y Sophie Fromager- que exponían los temas con mucha claridad”. “Hubo que adaptar algunas adivinanzas y juegos, y eso nos ha llevado tiempo. La maquetación es también menos seria, más apetecible”, continúa Martínez. Pep Carrió ha sido el encargado del diseño, y Miguel Gallardo, de la ilustración. En manos de Martínez está el último cuaderno de CNRS, dedicado a la geopolítica internacional. “Es maravilloso, pero que saquemos más depende de cómo se vendan estos primeros”.
Carmen Zaldo y Susana Maravall escribieron Todo lo que hay que saber de arte. “Las dos trabajan en la Fundación del Prado y tienen mucha experiencia en didáctica del arte. Por eso confiamos en ellas”, subraya la editora. Los tres cuadernos se encuadran en una colección que incluye los libros para principiantes El ABC de la ópera y El ABC de la música clásica.
Laporte y Fromager, autoras de otras obras, gestionan hoy una agencia, Autrement Dire, que se vale de su experiencia para elaborar informes y folletos de divulgación para grandes empresas. Tardaron tan solo tres meses en elaborar su cuaderno, del que se han vendido en su país 20.000 ejemplares. “Estamos acostumbradas a trabajar juntas desde que terminamos la carrera. Nos repartimos los temas y luego los discutimos. Lo que buscamos es que la gente aplique las preguntas filosóficas a su vida diaria”, cuenta desde París Fromager. El libro no sigue una línea cronológica, como se estudia la filosofía en España. “En Francia, la historia de la filosofía se deja para los estudios superiores. Nos planteamos los grandes problemas de la humanidad, enseñamos las herramientas con las que cuenta la filosofía para enfrentarse a ellos, hacemos un repaso de algunos de los pensadores que nos han cambiado…”.
“El libro La cultura, todo lo que hay que saber, de Dietrich Schwanitz -que es casi una Biblia en Alemania, está en muchas casas-, es el telón de fondo de mi cuaderno, pero adaptado a los intereses del mundo de habla hispana. Por ejemplo, dándole más importancia al catolicismo y menos al protestantismo”, prosigue Oñoro, profesora de cultura española en la Universidad de Metz (Francia). “También tuve en mente el antiguo COU de letras, que era estupendo, y las necesidades que localicé al enseñar a mayores”.
La cultura, todo lo que hay que saber es ya un long seller de Taurus, editado en 2002 y que va ya por la 14ª edición. Existe incluso El juego de la cultura, con 600 tarjetas de preguntas. “Era necesario recuperar la memoria cultural de base, de fundamento, y hacerlo con alegría, con ironía, como una forma más de diversión, de una manera antifascista, alejándola de su carácter elitista y solemne”, explicó Schwanitz, catedrático alemán de Literatura Inglesa, en este periódico, dos años antes de su fallecimiento en 2004. “La cultura es un juego. Y por lo que ha vendido el libro, parece que los alemanes agradecen mucho una anécdota, que la Bildung (formación) no sea una tortura”. Su consejo: no interesarse por la vida privada de los famosos. “El bufón se convierte en rey. Es la carnavalización del conocimiento, la cultura del rendimiento”. -
“… la Didáctica de la lectura creadora es un libro que, a pesar de su nombre «didáctica», que yo se lo puse más bien por exigencias de la editorial, responde a una experiencia inefable que yo hice con adolescentes, en la cátedra, a través de muchos años, porque yo me encontré con el problema de que las chicas en una escuela donde yo debuté como profesora, porque usted sabe que yo soy profesora de Castellano y Literatura, además de escritora, las chicas no querían leer. Entonces yo no sabía por qué y empecé a indagar las causas y ya descubrí lo que ahora es un postulado fundamental de todo lo que hago: en tanto no respondiera a motivaciones de ellas, propias de su edad, la lectura no les interesaba. Entonces empecé a buscar las motivaciones a través de distintas obras, incluso parecían no tenerlas y las metí adentro del libro como una especie de «aprendices de brujo», haciéndolas tomar parte y partido; partido en cuanto a lo que acontecía en la obra, ¿verdad? Entonces al convertirse en partícipes activas, pues se les despertó un interés inmenso por la lectura. Todo eso yo lo fui codificando de alguna manera y finalmente dio lugar a un libro que circula por toda América Latina y anda por la novena edición y que se llama Didáctica de la lectura creadora.”
La LIJ, literatura que a estas alturas de su historia y desarrollo ha dejado de considerarse menor, ocupa un importante lugar como género particular de la literatura. Esta literatura específica ha crecido tan notablemente en los últimos años en nuestro país que dicho crecimiento bien puede considerarse un fenómeno editorial. Tanto por la cantidad de títulos que se publican año a año como por el aumento de los autores que se dedican a escribirla; por la aparición de editoriales que publican esta clase de literatura o las editoriales que deciden sumar una sección ad hoc a las preexistentes, la literatura infantil y juvenil en la Argentina viene teniendo un fuerte crecimiento que, es de preverse, continuará así por mucho tiempo. Y este fortísimo crecimiento está relacionado directamente con el aprovechamiento integral que las editoriales han realizado de la relación entre literatura infantil y juvenil y la escuela. O, mejor dicho, el sistema educativo todo, desde el preescolar hasta el secundario, pasando, fundamentalmente, por la escuela primaria.
“Educación en valores” (no olvidemos que “SM” significa “Santa María”, y que esta editorial tiene una fortísima inserción en las escuelas parroquiales): entonces, decía, tenemos aquí “Amistad y Amor”, “Aprendizaje”, “Salud y respeto por la vida”, etc. etc. No es difícil imaginar a la promotora de SM comentándole a la maestra de segundo o tercero interesada, por ejemplo, en Anselmo Tobillolargo (hermoso libro, por lo demás) de Cristina Macjus, libro de la serie azul, recomendado a partir de 7 años, que adoptando este libro podrá trabajar temas como “Autonomía”, “Espiritualidad”, “Superación de la incomunicación” y varios más. Y por supuesto, si la maestra adopta el libro (para lo cual lo pide –prescribe- a sus alumnos) recibe el libro gratis y quizás, con suerte y dependiendo de las posibilidades de la autora y del interés del promotor puesto en la escuela, la visita de la escritora para la feria escolar, por ejemplo. Aquí, para seguir con los ejemplos, les muestro Ruperto detective, de Roy Berocay, escritor uruguayo muy exitoso. Es de la serie morada, recomendada desde 8 años. El libro puede estar acompañado de la guía de estudios que Alfaguara entrega a las maestras sólo a su pedido, y que además, las maestras pueden bajar de la Web, inscribiéndose previamente con el nombre, escuela y grado. En ella figura la biografía, la síntesis del libro, los temas transversales y conexiones curriculares, los contenidos conceptuales, actitudinales y procedimentales, las propuestas de actividades y las actividades para un posible taller de escritura. Y en el catálogo de literatura juvenil, que aquí les muestro, también hay una grilla con temas transversales, conexión con otras disciplinas, temáticas. En este caso, con Cabo Fantasma, de mi propia autoría, puedo mostrar la guía mejor presentada, con su carpetita, y vemos que con la novela se propone trabajar Ciencias Sociales y el tema de la paz.
Hay que someterse al viento, al frío intenso, al calor agobiante y al malestar que significa la altura de hasta 4.500 metros sobre el nivel del mar.
MM: -Dos conceptos fundamentales, ¿no? Verosimilitud y esta cuestión del clavo, de que si aparece un clavo en el primer párrafo, que alguien aparezca colgado de ese clavo.
Y por fin, uno de mis relatos fue aceptado; después un segundo, y un tercero, y un cuarto. En seguida comencé a dominar los trucos más elementales del oficio, y comencé finalmente a vislumbrar mi porvenir con cierta claridad. Retorné con el ánimo más ligero a mi vida de ensueños y a mis queridos libros. Mis relatos me proporcionaban medios un tanto escasos para subsistir, y durante cierto tiempo no pedí más a la vida. Pero esto duró poco. La ambición, siempre engañosa, fue la causa de mi ruina.