MANIFIESTO

En esta oportunidad, César Rodríguez Bierwerth narra su pasión desde chico por los autos, en especial por una Chevy naranja que descubrió una tarde del ´75 con su primo. Con este “Manifiesto”, continúa la serie de crónicas que habían empezado con Caravana de Chevys y de La segunda Cruzada.

Por César Rodríguez Bierwerth*

“Doy gracias a Dios por mi espíritu indomable”, suspiró alguna vez un hombre encarcelado por casi treinta años que un buen día llegó a gobernar al mismo país que lo encerró. Lejos del veneno del resentimiento, su única reflexión fue de agradecimiento y gratitud por poseer esa chispa que separa al soñador del mediocre, al animal salvaje del doméstico.

Los tigres dorados del zoológico de Palermo, o del de Berlín o de cualquier ciudad, van y vienen eterna e incanzablemente de una punta a la otra de sus celdas. Lo harán hasta el día de su muerte porque nunca dejarán de pensar en escapar. Nacieron para ser salvajes. El niño Borges los miraba con fascinación, tal como más tarde lo haría yo en los lejanos años setenta. Justamente en esos días sin Internet ni 200 canales de cable 24 horas, con mis amigos desde una vereda de La Boca nos sentábamos a contemplar los autos que pasaban: ¡Un Torino Lutheral!, ¡Un Fairlane!, ¡Un Chevrón! a la vez que imaginábamos increíbles historias de aventuras a bordo de esas naves. Que para eso habían sido fabricadas, claro.Chevy Coupe (1)
Recuerdo que una tarde con mi primo Wálter mirábamos en una revista Siete Días una publicidad gráfica a doble página de la Serie 2. Aún recuerdo que era naranja y con franjas “remo” negras propias de ese año ’75, cuando de repente mi otro primo Guille –el mayor– entró al cuarto y Wálter le dijo: “Éste es el auto que quiero tener cuando sea grande”. El mayor miró nuestra revista y nos la devolvió con aire descreído diciendo: “Para cuando vos seas grande, va a haber autos mucho mejores que éste”. Su sorpresiva respuesta nos enmudeció y nos invitó a reflexionar: ¿Qué mundo veríamos en el futuro, donde pudieren existir mejores autos que esa maravilla naranja y negra? Nos miramos en silencio con Wálter y enseguida empezamos a improvisar una rampa hecha de libros sobre la cual echaríamos luego a rodar en saltos suicidas a nuestros sufridos autitos Matchbox.
Pero crecimos, y pasaron las décadas. Pasó el tiempo, ese enemigo implacable de los sueños. El propio Sabato dijo alguna vez que cuando se abandona la adolescencia el ser humano se “mediocriza” porque deja de soñar con ser estrella de rock mientras hace una cola para una entrevista laboral en una consultora.
¿Pero que pasaría si nos resistimos?, ¿y qué si no nos entregásemos?, ¿por qué no mantener al menos una de esas ilusiones para no traicionar al niño que fuimos? ¿Qué diría ese chico que supimos ser si nos viese llegar a casa estresados y entregados estacionando un electrodoméstico fabricado en Brasil o en Corea con aire acondicionado, doble airbag y asientos reclinables en forma digital o programada en computadoras de a bordo? ¿Acaso aquel niño soñador jugaba a encender un aire acondicionado? La respuesta es un rotundo “No”. Hacía saltar al Matchbox como los dukes de Hazard por aquella rampa de libros y carpetas hacia el infinito. Chevy Coupe (4)
Es hora de que Mad Max y Stuntman Mike vuelvan a calzarse sus camperas de cuero. De que Kowalski y Bullit pisen el acelerador una vez más. De que el Ford Torino de Starsky ruja de nuevo por las calles de nuestra niñez extraviada.
Gracias a Dios estamos en Argentina y hay buena madera. En el pasado aquí se fabricaron acorazados destinados a no morir jamás. Sólo esperan el rescate. A no caer en la trampa del consumismo. Que llegue la hora de la sinfonía infernal de los seis cilindros haciendo hervir el asfalto y derritiendo plásticas mentiras.
¿Ya podés escucharlos? 250, 221, Slant Six, Tornados. En tiempos en que las guerras las libran anónimos nerds por comandos satelitales y coordenadas ajustadas por computadoras de destrucción masiva, un grupo de dementes comienza a forjar y afilar viejas espadas de acero para la batalla final. ¿Qué pasará cuando se caiga tu sistema y tus equipos e insumos dejen de funcionar? Será la hora del metal.
En la cuna de estos musculosos, muy al norte, desde hace algunos años, grupos de rebeldes recorren graneros de pueblos perdidos buscando viejos cascos de Camaros, GTO`s, Mustangs… leyendas en definitiva. Y donde otros ven óxido arrumbado, ellos ven el patrimonio cultural de un país que alguna vez amó la libertad y escuchaba “Born to be wild”. En México hacen lo propio con sus viejos Mavericks, quizá el único muscle originario del país azteca; y en Brasil los mismos soñadores se dedican a revivir a sus Opalas como forma de resistencia al gigantesco polo industrial de San Pablo que empaqueta y expide diariamente miles de rodados perecederos con fecha de vencimiento para ser vendidos en todo el Mercosur. gran_torino_starsky[1]

Aquí, en pleno siglo XXI, un grupo de amigos se reúne en un taller de Zona Sur cada sábado. Andan entre fierros toda la maldita tarde, toman mate, hacen asados, cada tanto… salen a la ruta. No fueron amigos sino a partir de sus 400, sus Chevys, sus Impalas. Lo mismo hace otra banda de fanáticos del Torino que tomó como base de operaciones alguna estación de servicio al costado de una ruta. Y la misma escena se repite a lo largo y ancho del país, en grandes ciudades y pequeños pueblos perdidos en la carretera. La mística del hierro y la amistad, que se resiste a morir.

Hay quienes dicen que el verdadero enamoramiento con el corazón se da cuando uno elige a la otra persona cada día y esa elección se mantiene a través de toda una vida. No en vano la rima más usada en lengua sajona está dada por los términos “together” y “forever”.

La mística del héroe requiere, pues, de un camino y un viaje como el de Ulises. Un viaje de aventuras y también de autoconocimiento. El camino, ese que los orientales llamaban DO, curioso monosílabo que no por casualidad aparece al final de la denominación de tantas artes marciales. Todo héroe solitario necesita de su carruaje o de su corcel. Qué defraudados nos habríamos sentido de pequeños si nuestros ídolos enmascarados hubiesen vendido a su plateado Silver o a su azabache Tornado en algún capítulo del Llanero o del Zorro. Pero no. Eran inseparables.

Pasaron ya muchos años desde aquella tarde en lo de mis primos. Pero hoy puedo afirmar sin miedo a equivocarme que Guille, mi primo mayor, estaba equivocado: cuando fuimos grandes no aparecieron mejores autos que aquella Chevy naranja de la revista Siete Días. Y de alguna manera pude cumplimentar aquella promesa tácita que nos hicimos con mi primo Wálter: ahora que crecí manejo esa cupé de superhéroe que aparecía en página central.

Y aquella fascinación de la niñez que sentíamos en esa vereda de La Boca se repite al paso de cada seis cilindros que ya de tanto en tanto hace temblar alguna calle de barrio, donde algún pibe señala asombrado al dinosaurio preguntándole a su padre qué clase de monstruo es ése.

Brindemos por ello entonces, y a seguir engrasándonos las manos, que el niño que fuiste te está mirando. No lo traiciones, y que rujan los escapes libres.

* César es abogado, tiene 42 años y actualmente vive en Parque Centenario, aunque creció y vivió casi toda su vida en el barrio de La Boca. A pesar de su profesión, se identifica más con las pasiones de los artistas que con sus colegas. Su conexión con el mundo de los autos se generó a través de las películas de la ruta donde el auto es más un medio en el cual alcanzar sueños o vivir aventuras.

20 Comentarios para “MANIFIESTO”

  1. Diego escribió:

    Exelente, me gusta mucho tu forma de escribir

  2. Ema Maria cecilia escribió:

    Esta voz parece despertar desde “La noche de los tiempos” a las almas de los antiguos guerreros, e invitarlos a un nuevo combate, en las arenas del Siglo XXI.Solo para valientes, solo para espíritus indomables. Que no se apaguen sus rujidos y soplen vientos de victoria para ustedes.

  3. Gustavo Volpi escribió:

    Muy bueno,casi se me pianta un lagrimon,de pura nostalgia,todos seguimos nuestro camino,olvidando nuestro sueños,o tal vez,dejandolos de lado,pero gracias a muchos ,las leyendas de 4 ruedas.. siguen vivas.

  4. Emiliano Mendez escribió:

    Cesar,

    Cada vez que leo uno de tus relatos es como si me tranportara a lo que describis. La conjugacion perfecta entre escritura y fierros.!

    Te mando un gran abrazo, y hasta el proximo texto.!!

    Emiliano (SS 71)

  5. Gabriel Garcia escribió:

    Sinceramente extraordinario. Ojalá todos tuvieramos la nitidez mental como para darnos cuenta de que lo que dejamos atras, no son cacharros viejos… si no un pedazo de historia.

    Yo quiero volver a ver esa ARGENTINA, que la fuerza de estos pocos no decaiga.

    Excelente texto un 10!!!

    Gabriel, orgulloso dueño de una Coupe Chevy SS 74″, y un Peugeot 404 70″. No los dejemos morir.

  6. Martin_k180 escribió:

    Como siempre es un gusto enorme leer tus escritos, reflejan a la perfección lo que sentimos todos nosotros por éstos autos.-
    Felicitaciones César!

  7. David (C/10´79) escribió:

    Muy bueno, me sumo al brindis!

  8. Juan Jose escribió:

    Muy notable como uno se siente reflejado y sentir q uno nunca debe abandonar sus sueños!!

  9. Fito escribió:

    Cesar: Impresionante el texto, al igual que los anteriores….
    Mis mas sinceras felicitaciones… Un abrazo. Fito.

  10. Walter escribió:

    hola primo que lindo recuerdo el de las tardes con los autitos hacia rato que no me venian a la mente esos momentos espero mas de estos un abrazo muy grande

  11. Nicolas Martin escribió:

    Exelente relato Cesar!!!

    me resultan muy entretenidos y emocionantes…

    segui asi!!!!

  12. Guillermo escribió:

    hola primo, no sabia que escribias!!!!! es muy bueno, es un buen ejemplo para los que tinen sueño y creen que no los van a poder logra, si bien yo cumpli con mi sueño de terner autos de ultima generacion, cuando te vi con tu fierro lo mire por todos lados y al escuchar el motor de me puso la piel de gallina. Un abrazo

  13. German escribió:

    Una vez mas te felicito Cesar. Un lujo poder leer tus historias, que al fin y al cabo son las de todos nosotros.
    A seguir así, que leerte hace muy bien.

    Un abrazo!

  14. Claudio escribió:

    Cesar es imposible de describir lo que mi ser sintio a medida que leia tu relato a pesar que tengo 9 abriles mas que vos, tuvimos el honor de haber vivido una niñes y una preadolecencia unica y lo mas imortante es que como experiencia de vida nos forjo con una humildad y sensibilidad extraordinaria y lo unico que puedo agregar es graccias muchas gracias por compartir tus relatos y en algun camino calle barrio nos cruzaremos te felicito y te mando un abrazo y para el gobierno de la ciudad gracias por la publicacion esto tambien es cultura habria que premiarlo …no?…

  15. César R. Bierwerth escribió:

    Gracias a todos por tan lindos comentarios. Siempre me motivan a seguir escribiendo. Es buenos saber que tanta gente comparte esta pasión y que mi mensaje llega y conmueve. Un abrazo.-

  16. Carlos (Cacho) escribió:

    César, te felicito por este relato, es emocionante y conmueve. Lei otros plasmados por tu puño y letra y la verdad que reflejan el sentimiento que sentimos por estos coches, por nuestros fierros. Segui escribiendo, porque cada vez que te leo, más siento que cumpli mi gran sueño de pibe de tener una cupe Chevy, la SS71!!. Y creo que sigo siendo un chico, loco por salir a jugar o pasear con su sueño hecho realidad.

    Muchas gracias.

    Carlos.

  17. Rodolfo Belucci escribió:

    Gracias!!! tengo 2 chevrolet 400, lo miro una vez por dia al video y escucho cada una de las palabras que aca estan escritas, sos un groso y nunca voy a traicionar a mi niño interior y voy a cuidar a mis dos 400 para siempre!!!

    un abrazo grande!!

    Rodo.

  18. CESAR escribió:

    Gracias, Rodolfo. Que bueno que te haya gustado el cuento y el video que armé. En breve estoy terminando otro video. En esta oportunidad del cuento La Segunda Cruzada, ya publicado en este blog. Además podés leer mis cuentos en cada número de la revista TC Urbano. Felicitaciones por los 400. Un abrazo.-CESAR.-

  19. B.C escribió:

    la verdad loco me dejaste sorprendido.. nunca vi a nadie escribir con semejante pasion sobre un auto.. si te tengo que ser sincero yo soy hincha a muerte de ford.. tengo un ford a 34 el cual estoy armando a sangre y una chevrolet apache 61 importada con su respectivo 235 made in USA y la verdad es que no me gusta el fanatismo.. el hecho de ser hincha de ford no me impide disfrutar de una buena chevy o mi favorito de los chivos el “400″ o nova sedan.. desde ya te voy aclarando que cada vez que leo tu poesia me voy en lagrimas.. realmente me pongo muy emotivo… muchas gracias por tener la profesion que tenes y aun asi amar estos autos viejos oxidables y de poca tecnologia de los cuales soy tan fanatico con solamente 18 años
    suerte y desde ya gracias por demostrar lo que valen estas “chatarras” para nosotros..

  20. Mauricio escribió:

    Me hiciste saltar las lagrimas, impecable relato, me llevo a muchos años atras en donde soñaba con mi viejo muchas historias que hoy son realidad… Hoy no lo tengo y mi gran conexion con El es mi chevy 71 que El utilizo para para su casamiento. Muchas historias y recuerdos estallaron al mirar ese fantastico video Manifiesto y tan real comentario que me hizo temblar de emocion, una sensacion que a mas de uno le pego…
    Gracias Cesar,
    … un Cordobes fierrero igual que vos…

Dejar un comentario