Archivo Septiembre 25, 2009

CRÓNICAS DE NUESTRO TEATRO POPULAR II

Viernes, Septiembre 25, 2009

Por Emilio Saad*

EL TEATRO DE MAYO
(Primera parte)

Después de la Revolución de Mayo el teatro, tanto como el periodismo, se ocupó de difundir las ideas revolucionarias y de concientizar al público. Muchas obras dan prueba de ello. Por supuesto, podemos imaginar que quienes iban a ver una pieza titulada “El 25 de mayo o el triunfo de la libertad”, ya sabían “de qué se trataba”. En este caso el teatro, de acuerdo a sus orígenes, volvía a ser una celebración: actores y público estaban conectados por un mismo sentimiento. Pero también podemos decir que un hálito de leyenda recorre toda esta época de nuestra escena. Las versiones de una sala teatral que, en la famosa Semana Mayo, se colmaba de un público que voceaba consignas contra el virrey, es falsa. El Coliseo Provisional -única sala porteña- había quedado prácticamente inutilizado durante las Invasiones Inglesas. Y recién pudo retomar sus funciones en diciembre de 1810.

EL COLISEO PROVISIONAL

Ya en 1801 el “Telégrafo mercantil” -un periódico en el cual escribían Belgrano, Castelli y Chorroarín- hablaba de “la necesidad que hay en Buenos Aires de un teatro de comedias”. Desde el incendio de “La Ranchería”, cabe pensar que la actividad teatral había vuelto a los patios de las casonas o a los tinglados improvisados. Finalmente el 1804 empezó la construcción de un nuevo teatro en lo que se llamaba “El hueco de las ánimas”, es decir, el terreno en el cual hoy está emplazado el Banco de la Nación. Pero tal como pasara antes, otra vez se pensó que las obras podían demorar demasiado. La sala que Buenos Aires no había tenido desde hacía doce años, quiso crearse, súbitamente, en un par de meses. Así nació el Coliseo Provisional en una esquina de las actuales calles Perón y Reconquista. Para ello se unieron las dos grandes habitaciones de una vieja casona. El teatro, si bien resultaba más importante que “La Ranchería”, no presentaba gran esmero estético. Al fin y al cabo era simplemente provisional. Y Provisional y todo, siguió su marcha: en 1838 pasó a llamarse “Teatro Argentino” y con ese nombre sobrevivió hasta 1872, en que fuera demolido.
pd_reconquista_y_peron Se sabe que el portón principal del Coliseo estaba frente a la iglesia de la Merced. Esto creó graves problemas con los religiosos que exigían, por lo menos, otro lugar para la sala. Lo teatral -cuando no estaba en manos de autoridades eclesiásticas- se les aparecía como próximo a lo blasfemo. No olvidemos que el incendio del “Teatro de La Ranchería” fue producido por un cohete lanzado desde una iglesia.
El Coliseo Provisional fue inaugurado en mayo de 1804 por el virrey Sobremonte. Suponemos que el repertorio de obras era estrictamente europeo. Al menos no hay noticias de que algún autor criollo llegara a escena. Y fue en esta sala que, el 24 de junio de 1806, el virrey recibiera la noticia del desembarco inglés. Aparentemente, Sobremonte desestimó la noticia y prefirió interesarse en las divertidas y sentimentales incidencias de “El sí de las niñas” de Moratín, que era la obra que estaba exhibiéndose.
Durante la primera Invasión Inglesa el Coliseo Provisional recibió una descarga de metralla. La sala dejó de funcionar y luego -tal vez durante la Reconquista- Liniers la convertiría en un cuartel. De modo que el triunfo sobre el invasor no se celebró sobre un escenario porteño sino en la Casa de Comedias de Montevideo. Allí subió a escena una obra de autor criollo titulada “La Buenos Aires vengada”: festejaba la lucha de una ciudad victoriosa que había vuelto a quedarse sin su sala teatral.
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