Demasiado conocido, casi familiar
Martes, Enero 20, 2009-“Se preguntaba usted qué les faltaba a esas extraordinarias parodias de Mallarmé (un Mallarmé que hubiese leído a Proust y adoptado la prosodia de Aragon) que el año pasado elaboraba usted en tres horas y media y que cada vez me deslumbraban. Les faltaba sencillamente haber sido escritas por usted mismo…”
Ha parado de leer, me ha mirado.
Vagamente he sentido ganas de decirle que probablemente Mallarmé jamás habría leído a Proust: no podía interesarle. A mí tampoco por cierto. El verano de 1939, entre las dos guerras de mi adolescencia, había leído Por el camino de Swann. No me había interesado en realidad. No seguí adelante con mi lectura de la Recherche. Me resultaba demasiado conocido, casi familiar. Quiero decir: era como la crónica de una familia que podría haber sido la mía. Por añadidura, la frase de Proust, zigzagueante, llena de meandros, y que ocasionalmente perdía algún sujeto o predicado por el camino, me resultaba demasiado habitual. Recuperaba con excesiva facilidad el ritmo sinuoso, la prolijidad de mi lengua materna: no tenía nada de exótico.
La escritura o la vida
Jorge Semprún
Tusquets
La ilustración es de Enu, de la biblioteca La Voluntad del Cielo, Mataderos
