Archivo Enero, 2009

Atrapado en esa habitación

Viernes, Enero 30, 2009

Por Alejandro Cánepa*

Hace poco terminé de leer Mujeres de Dios. Cómo viven hoy las monjas y religiosas en la Argentina, de la escritora y periodista argentina Sonia Budassi. Me interesó este libro a partir de las notas que leí en distintos medios cuando salió a la venta. Ya desde el título, quería conocer las historias que prometía la autora.
La investigación de Budassi logró atraparme desde la primera página. Lo leí de corrido, algo poco habitual de lograr en tiempos de exceso de trabajo y otras obligaciones. Por cada página que avanzaba, más me entusiasmaba la forma y el contenido de las historias que contaba. Hacía bastante que un libro de investigación periodística no lograba atraparme tanto.
“Mujeres de Dios” logró colocarme en una especie de “nube”, desde la cual uno podía mirar los diálogos de la autora con una superiora de un convento o con una monja de clausura. Por momentos, las descripciones de ciertos ámbitos de colegios religiosos y capillas eran impecables por los detalles y por el clima al que hacían elevar al lector.
En particular, en un capítulo en el que se cuenta la experiencia del encuentro con una monja de clausura, que vive casi sin contacto con el mundo exterior, en plena Ciudad de Buenos Aires, me sentí directamente recluido en ese mismo espacio que compartieron la religiosa y la autora. Voces sin rostro, rejas, paredes vacías; la narración me atrapaba, física y mentalmente, en esa habitación.
La lectura de Mujeres me remitió a El nombre de la Rosa, no porque tengan entre sí alguna similitud de contenido, sino porque el clima, los aromas, los sonidos y las imágenes construidos por Budassi me hacían revivir esa atmósfera sórdida y lúgubre, que tan bien exponen Eco en su novela y Jean Jacques Annaud en la versión fílmica.
En definitiva, el libro corre el velo sobre un grupo de mujeres de las que poco se habla en Argentina. Sobre mujeres que eligen un sendero cada vez menos transitado en el país. En tiempos en donde el cuerpo femenino es más expuesto, ellas eligen, al menos en teoría, sustraerse al mundo del sexo y cubrirse más que el promedio de las mujeres. Esa mirada de voyeur que permite el libro hizo que quedara con ganas de muchas más historias de ese mundo peculiar.
Mujeres es altamente recomendable. Es un libro que ilumina rincones oscurecidos por hábitos, votos, modas y el ruido urbano.

*Alejandro Cánepa vive en el barrio de Núñez. Siempre que tiene que viajar en colectivo, tren o subte, lleva un libro en una mochila. No le molesta subrayar libros, prestarlos, comprarlos usados ni leer clásicos, aunque la moda literaria de turno pase por otro lado.

La ilustración es de Gabriel, de la biblioteca La Voluntad del Cielo, Mataderos.

Cuarta edición del Concurso de Relatos Cortos de Viaje

Jueves, Enero 29, 2009

Moleskin es el nombre para la cuarta edición del concurso de Relatos cortos de viaje de Vagamundos, patrocinado por Ediciones del Viento, con más categorías y nueva web.

Vagamundos, un proyecto para viajeros sin prisas que Carlos Olmo desarrolla desde 2000, presenta una nueva edición de su concurso de relatos cortos de viaje. Tras tres años de trayectoria –en la que han participado casi 300 autores latinoamericanos con cerca de 400 relatos– el concurso de fotografías de relatos inicia una nueva etapa.

En la edición 2009 el concurso pasa a denominarse “moleskin”, con 2 categorías, una de narrativa de viajes, donde el viaje se cuenta en forma novelada, y otra de crónica o diario de viajes, donde el relato se presenta en forma cronológica.

El concurso incrementa el número de premios hasta 50. Moleskin contará con una nueva plataforma digital (www.moleskin.es) y el patrocinador seguirá siendo Ediciones del Viento, la editorial española que es referencia en la edición de libros clásicos de viaje con su colección Viento Simún. Los organizadores esperan recibir más de 200 relatos a concurso en los cinco meses que durará la recepción de trabajos: desde el 1 de enero hasta el 31 de mayo de 2009.

Objetivos y participantes. El objetivo del concurso es promocionar el trabajo de escritores en un género clásico, el de la literatura de viajes, y que los lectores de vagamundos.net y moleskin.es puedan viajar por el mundo virtualmente. Pueden participar personas de cualquier edad y país, con relatos inferiores a 10 páginas que respondan a la temática de viaje en dos categorías, narrativa y crónica, escritos en castellano. Las bases de participación están en moleskin.es.

Premios. Los ganadores de las dos categorías se llevarán un lote de 15 libros de la colección Viento Simún de Ediciones del Viento, y los 9 finalistas en cada categoría se llevarán el último libro publicado en esta colección. En total se regalarán 50 libros de la colección, ya que aparte de los premios a autores, se sortearán dos libros de la la colección Viento Simún entre todos los lectores de moleskin.es que hayan aportado comentarios a la web.

Jurado. Está formado por Eduardo Riestra, editor de Ediciones del Viento, Carlos Olmo por Vagamundos, y Carlos Brea Eiroa, escritor, como jurado independiente. Se contará con la colaboración del taller de escritura 4Cuentos para la selección de los relatos finalistas. El fallo del jurado se emitirá antes del 1 de julio de 2009.

Publicado en la web en www.stardustcf.com

La ilustración es de Santiago, de la biblioteca La Voluntad del Cielo, Mataderos.

La promoción de la lectura

Miércoles, Enero 28, 2009

Por Gustavo Bombini*

En el breve tiempo asignado quiero hacer hincapié, en relación con el tema de las políticas de lectura que nos convoca, en algunos aspectos que yo llamaría de consolidación del campo y de profesionalización de la tarea de lo que habitualmente se denomina “Promoción de la lectura”, dicho así, entre comillas. Algunos de estos aspectos formarán parte de los contenidos de un libro sobre Políticas de Lectura que estoy preparando actualmente y que publicará el Fondo de Cultura Económica.

Sabemos que bajo la denominación de “Promoción de la lectura” se albergan diversas prácticas que van desde programas con llegada a la escuela, las políticas generadas desde los organismos culturales, las iniciativas comunitarias, las de las ONG, de distintas características o cualquier otra actividad de “promoción”, incluyendo las intervenciones que se realizan desde el propio mercado del libro. Se trata de un campo aparentemente cohesionado en relación con el objetivo que persigue pero difuso en cuanto a la cantidad de prácticas que entran bajo ese término paraguas.

La experiencia acumulada que es por un lado histórica –basta leer los artículos de Sarmiento sobre el tema de la lectura y las bibliotecas populares, los de Pablo Pizzurno, normalista y sarmientino que creía que las escuelas normales eran –cito textual- “un almácigo para la formación de narradores orales”, o lo que nos dicen las investigaciones y nos muestran las fuentes –muchas aún no revisadas- sobre las prácticas de lectura de los grupos anarquistas y socialistas en sus bibliotecas. Las acciones que llevó a cabo el Departamento de Extensión Universitaria de la UBA en los años ’60 en Isla Maciel y en otros sectores de la Capital. La experiencia acumulada es también internacional y el ejemplo del Programa Libros del Rincón de México de la Secretaría de Educación Pública de México resalta como una voluntad con continuidad de impacto en la totalidad del vastísimo sistema educativo mexicano o las experiencias de las “Tertulias literarias” con adultos en la perspectiva dialógica de la lectura del grupo CREA dirigido por Ramón Flecha y que trabaja en Cataluña. (more…)

Razas de lectores

Martes, Enero 27, 2009


-¿Te gustan las novelas policiales?-le pregunté a Greta.
-Sí, pero solamente las de crímenes pasionales.
-Pero recién al final se sabe si el crimen es pasional.
-Es que yo siempre empiezo leyendo el final.
-¿Y dónde está la gracia?
-No lo entenderías. Hay dos razas de lectores: los que empiezan por el final y los que no leerían el final por nada del mundo.
Greta miró las páginas desordenadas.
-Si supiera cuál es la última la leería primero. Pero ni siquiera sé cuál es la página siguiente.
Busqué alguna frase que me sonara como la posible continuación de la anterior. Luego de unos minutos la descubrí:
“Su secretaria lo esperaba con una taza de café con leche con croissants…”

Páginas mezcladas
Pablo De Santis
Colihue

La ilustración es de Marcos, de la biblioteca La Voluntad del Cielo, Mataderos.

Postales de verano

Lunes, Enero 26, 2009

Viajando por Argentina

Embalse del Río Tercero, Córdoba.

Mar del Plata, Buenos Aires.

Mina Clavero, Córdoba.

Necochea, Buenos Aires.

Librada: informe 2008

Viernes, Enero 23, 2009

El programa Bibliotecas para armar organiza desde hace cuatro años la campaña Librada, una iniciativa de puesta en circulación de bibliografía, en la que instituciones, empresas y vecinos donan sus libros para las bibliotecas comunitarias de la ciudad. A lo largo del año 2008, el total de libros y textos escolares donados en el marco de la campaña Librada fue de 69.143. De ese material bibliográfico, 58.973 fue donado por vecinos, Editoriales e Instituciones Culturales. En la última etapa del año, las Instituciones Educativas donaron un total de 10.170 libros.

Las Editoriales, Instituciones Culturales y Educativas que participaron en el período 2008 de la campaña Librada son:
Argentores, Biblioteca Cuba, Biblioteca Di Tella, Colegio Aletheia, Colegio Armenio Arzruni, Colegio Belgrano Chico, Colegio Luján Porteño, Colegio San Pablo, Club GEBA, Club Saber, Cúspide Libros, Departamento de Filología de la Universidad de Buenos Aires, Editorial Albatros, Editorial Atlántida, Editorial Dunken, Editorial Grupo Cero, Editorial Paulinas, Editorial Santa Maria, Editorial Sudamericana, Escuela Comercial Nº 22 Martínez de Zuviría, Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Sofia Esther Broquen de Spangenberg, Estudio Inés Moreno, Fundación IPNA, Hospital Moyano, Instituto Ana Maria Janer, Instituto Anunciación de María, Instituto Casa de Jesús, Instituto Compañía de María, Instituto Etelvina Gonzáles Chaves de Torello, Instituto de Tecnología ORT Nº 2, Instituto Escuela Particular Moderna, Instituto del Inmaculado Corazón de María Adoratrices, Instituto Hijas de Jesús, Instituto Incorporado San Brendano, Instituto Incorporado San Francisco de Sales, Instituto Juan Santos Gaynor, Instituto Manantiales, Instituto Marianista, Instituto Río de la Plata, Instituto San Antonio Obra de Don Bosco, Instituto San Gregorio El Iluminador, Instituto Oxford, Instituto San Isidro Labrador, Instituto Santa Brígida, Instituto Santa Margarita, Instituto Santa Maria, Instituto Santa María de Luján, Instituto Superior de Comunicación Social Don Bosco, Instituto Superior Mitre, Instituto Técnico Superior de Sanidad, Instituto Tierra Santa, Instituto Vocacional Argentino, Instituto William C. Morris, Nueva Escuela Argentina 2000, Residencia Geriátrica Asoc. de Beneficiencia Británica y norteamericana, Organización Internacional del Trabajo, Sociedad Hebraica.

Luego de un trabajo exhaustivo de procesamiento, las Bibliotecas Comunitarias reciben la bibliografía necesaria para la ampliación de su acervo y la utilidad de sus lectores. En el período inscripto en el año 2008, las bibliotecas comunitarias recibieron 18.190 libros.

Estas son las Bibliotecas comunitarias que recibieron donaciones
20 de Diciembre, Amor y Paz, Apostando al futuro, Arenasa, Azucena Villaflor, Barrio Rivadavia, Biblioteca Luces, Buenas Compañías, CAF 27, CAF Mitre, Caina, Casa de madres adolescentes, Casa de Salta, Casa de Tucumán, Casa del Niño y el Adolescente de La Boca, Casa Flores, Casa Puerto, Club Ciudad, CMB Villa Luro, El Pastorcito, Eladia Blázquez, Emanuel, Envar el Kadri, Félix Lora, Gabriela Mistral, Ghezzi, Hospital Tornú, Imperio Juniors, Instituto de Menores Inchausti, Instituto Garrigós, Juan Cymes, Juan José Valle, Juana Azurduy, Juegoteca – Caballito, Juegoteca – Abasto, La casa de Juanita, La Fábrica, La Nube, La Providencia, La Vereda, La Voluntad del Cielo, León Gieco, Los Chicos y Los Maestros, Los Pibes, Manos Latinas, Mariano Moreno, Medio Camino, Olga Márquez de Aredes, Osvaldo Soriano, Padre Daniel de la Sierra, Padre Mugica, Parador Retiro, Parque Avellaneda, Pensión River Plate, Plumerillo, Puentes Escolares, Recuero, Resguardo, Resplandor del Sur, Santa Catalina, Santojanni-Obstetricia, U-20-Borda, U-27-Moyano, Juan XXIII, Unidad Penitenciaria de Villa Devoto.

Durante los meses de enero y febrero, el Programa Bibliotecas para armar, está llevando a cabo el procesamiento, selección y distruibución de la bibliografía en stock. La misma comenzará, en el 2009, a ser distribuida a partir del mes de marzo a las bibliotecas comunitarias integrantes de la red.

Aquellos interesados en recibir información o interés en realizar donación de bibliografía, pueden comunicarse al tel. 4331-0706 o al mail bibliotecasparaarmar@buenosaires.gov.ar

La Biblia y el calefón en un Cambalache español

Jueves, Enero 22, 2009

Por Ana Elisa Schürmann

Un par de meses atrás, en una de mis caminatas por el circuito editorial de la Avenida Corrientes, di con un grueso volumen narrativo escrito a fines del siglo XIX por Leopoldo Alas “Clarín”. Tanto el autor como su obra me resultaban desconocidos, pero bastó elegir un par de párrafos al azar para quedar prendada de su estilo y de sus personajes.

El híbrido realista-psicologista llamado La Regenta (1884-1885) causó gran revuelo en la España de la Restauración y fue objeto de censura durante el franquismo por su alto voltaje anticlerical. Con el pasar de las décadas, y ya superados los pudores decimonónicos, se hizo una apología de la novela alegando su valor literario más allá de su intención denunciatoria. Sólo así sería posible descubrir la maestría narrativa subyacente en la visión demoledora del clero provinciano español.

El título es el apodo de la protagonista femenina: la infelizmente casada Ana Ozores de Quintanar, reconocida como la versión asturiana de Emma Bovary. Su figura comparte cartel con otro habitante de la “heroica ciudad” de Vetusta (visión hiperbólicamente negativa de la Oviedo finisecular): su confesor y guía espiritual, el Magistral don Fermín De Pas. La relación pedagógica que los une pronto degenera en un juego de seducción con consecuencias imprevisibles para ambos, tal vez por estar inserto en un superpoblado pentágono amoroso.
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La pantalla del ordenador no acabará con los libros

Miércoles, Enero 21, 2009

Un estudio sostiene que la literatura requiere un grado de atención que sólo se consigue con el papel

Por Ángel Criado

Leer El Quijote en el ordenador no es imposible, pero sí es improbable que el lector logre disfrutar de la experiencia. Una investigación del Centro Nacional para la Educación y la Investigación de la Lectura de Noruega mantiene que el formato digital y las pantallas de PC en particular influyen en la forma de leer una obra literaria hasta el punto de impedir la inmersión que sí se consigue con los libros.
Existen varios estudios que demuestran que no se lee de la misma forma ante el ordenador que en papel, pero no se conocían la profundidad de las diferencias y su relación con el contenido de la obra. La autora del estudio, Anne Mangen, destaca la importancia de la intangibilidad del soporte digital. La separación del texto de su soporte físico lleva a una lectura superficial. “Este modo de leer viene mejor para unos propósitos, como consultar los horarios del tren o leer periódicos, que otros, como una novela o un complejo ensayo filosófico”, explica.
Esto se debe, en primer lugar, a la ausencia de lo físico. El hecho de pasar las páginas de papel influye en la lectura. En un trabajo previo, realizado por Thierry Morineau y Caroline Blanche y publicado en el International Journal of Human-Computer Studies, se sometió a dos grupos de personas a la lectura de textos tanto en papel como en libro electrónico.
Buscaban medir grados de comprensión, incluyendo una puntuación del sentido del humor del contenido, y de memoria. Su conclusión fue que los lectores comprendían más información y en menor tiempo ante el papel que ante el lector electrónico. En cuanto el humor, había una correlación entre la puntuación y el soporte del texto.
Toda lectura es multisensorial; las manos son también importantes La razón es, según Mangen, porque toda lectura es multisensorial. Ante un libro, las manos y los dedos son también importantes. Es lo que se conoce como percepción háptica, la participación de todos los sentidos en la captación de los estímulos del exterior. Mientras, la pantalla anima a una lectura tangencial. Como explica Mangen, “es una forma de leer tipo escáner, por encima, superficial”.

Los best-seller, fáciles de leer

Mangen sí cree, en todo caso, que sería más fácil leer El Código da Vinci que El Quijote en un ordenador. “Obras como la de Dan Brown u otras que se leen del tirón, donde hay poca resistencia al lenguaje, son más fáciles que las novelas mas complejas, que requieren un mayo grado de concentración”.
En esto, Mangen coincide con anteriores estudios en el campo de la psicología cognitiva. “Contrariamente a lo que se pueda pensar, cuanto más exigente es una tarea cognitiva, como leer una novela experimental, menos capaces somos de resistirnos a las distracciones”, añade.
“Lo digital, con su hipertexto, se lleva bien con la forma de leer prensa” Guardando las distancias, esto explicaría el éxito de la lectura de periódicos on-line. “Leer prensa es un proceso no lineal consistente en saltar de una noticia a otra, escaneando los titulares y ojeando los destacados. La tecnología digital, con su hipertexto, se lleva muy bien con este leer aquí y allá”, dice Mangen.
¿Serían entonces los formatos digitales perjudiciales en la escuela? La autora del estudio responde con mucha cautela. Cree que para saberlo, antes habría que definir de qué formato se está hablando y qué se quiere enseñar o cómo. “Con todo, entre muchos investigadores hay una tendencia a quedar fascinados de forma acrítica con las innovaciones tecnológicas que dejan en el aire cuestiones sobre si pueden tener consecuencias negativas para la enseñanza a corto plazo y, lo que es más importante, a largo plazo”.

Publicado en el periódico El Público, de España, el 19 de enero de 2008.

La ilustración es de Rocío, de la biblioteca La Voluntad del Cielo, Mataderos.

Demasiado conocido, casi familiar

Martes, Enero 20, 2009

-“Se preguntaba usted qué les faltaba a esas extraordinarias parodias de Mallarmé (un Mallarmé que hubiese leído a Proust y adoptado la prosodia de Aragon) que el año pasado elaboraba usted en tres horas y media y que cada vez me deslumbraban. Les faltaba sencillamente haber sido escritas por usted mismo…”
Ha parado de leer, me ha mirado.
Vagamente he sentido ganas de decirle que probablemente Mallarmé jamás habría leído a Proust: no podía interesarle. A mí tampoco por cierto. El verano de 1939, entre las dos guerras de mi adolescencia, había leído Por el camino de Swann. No me había interesado en realidad. No seguí adelante con mi lectura de la Recherche. Me resultaba demasiado conocido, casi familiar. Quiero decir: era como la crónica de una familia que podría haber sido la mía. Por añadidura, la frase de Proust, zigzagueante, llena de meandros, y que ocasionalmente perdía algún sujeto o predicado por el camino, me resultaba demasiado habitual. Recuperaba con excesiva facilidad el ritmo sinuoso, la prolijidad de mi lengua materna: no tenía nada de exótico.

La escritura o la vida
Jorge Semprún
Tusquets

La ilustración es de Enu, de la biblioteca La Voluntad del Cielo, Mataderos

Leer para vivir…

Lunes, Enero 19, 2009

Por Juan Villoro.

Aunque el fin de los libros se anuncia con frecuencia, los desastres del mundo refrendan su importancia. En las cárceles, las dictaduras, el exilio, el secuestro y los hospitales, hay quienes han encontrado un consuelo en la lectura.
La lectura es como el paracaidismo: en condiciones normales la practican algunos espíritus arriesgados, pero en caso de emergencia le salva la vida a cualquiera.

Óscar Tulio Lizcano, víctima de la guerrilla colombiana, rindió hace unas cuantas semanas inaudito testimonio de la forma en que los libros preservaron su dignidad. En la clínica de Cali donde se recuperó de ocho años de privaciones como rehén de las FARC, habló de la selva donde perdió veinte kilos, pero no la lucidez. De los 50 a los 58 años vivió agobiado por las enfermedades, la desnutrición, las humillaciones de perder todo sentido de la privacidad. Para conservar la cordura, clavó tres palos en la tierra y decidió que fueran sus alumnos. Lizcano les enseñó política, economía y literatura. Como tantos maestros, se salvó a sí mismo con la prédica que lanzaba a sus perplejos discípulos. Un comandante vio el aula donde los palos tomaban lecciones, y decidió pasarle libros. Lizcano leyó a Homero, y seguramente admiró la desmesura de Héctor, que desafía al favorito de los dioses. “La poesía me alimentó”, ha dicho el hombre cuya dieta material era tan ruin, que se veía mejorada por un trozo de mono o de oso hormiguero.

En las cárceles, las dictaduras, el exilio y los hospitales, otros lectores han encontrado un consuelo semejante. Aunque el fin de los libros se anuncia con frecuencia, los desastres del mundo refrendan su importancia. “Soy un optimista de la catástrofe”, ha dicho George Steiner a propósito de la vigencia de la letra. Cuando el viento sopla a favor, la gente duerme la siesta. En los momentos de prueba y las horas bajas, busca el auxilio de un libro.

En Los náufragos de San Blas, Adriana Malvido relata la odisea de tres pescadores mexicanos que se extraviaron en el Pacífico durante 289 días. La sed, el hambre, el sol y los tiburones eran sus más evidentes enemigos. Tuvieron que sortear esos peligros, pero también el tedio, la convivencia forzada, las ideas que podían llevarlos a la demencia. ¿Cómo sobreponerse a esos días inertes e idénticos a sí mismos? Uno de los pescadores llevaba una Biblia, a la que atribuye su supervivencia.

Abundan los ejemplos de libros que han dado fortaleza en situaciones límite. De acuerdo con Bertrand Russell, la obra más impresionante y mejor escrita sobre la vida en cautiverio es Un mundo aparte, del polaco Gustaw Herling. Este testimonio excepcional también fue admirado por Albert Camus y Jorge Semprún. De 1940 a 1942, Herling estuvo preso en campos soviéticos de la región de Kargópol. Su libro revela el grado de aniquilación al que llegó el estalinismo. En ese “mundo aparte”, los prisioneros dormían bajo un foco encendido, y sólo en el hospital recordaban lo que era la noche. Ahí, Herling leyó el testimonio de Dostoievski sobre Siberia, La casa de los muertos, sorprendido de que un libro sobre la dureza de la cárcel pudiese aliviar e incluso alegrar su encierro. Uno de los misterios de la literatura es que gratifica al mostrar el sufrimiento, y lo trasciende con la emoción de la obra lograda. Herling no encontró en Dostoievski una evasión, sino un espejo. La casa de los muertos le fue prestada por una mujer que leía esas páginas con obsesión y ansiaba que él terminara la lectura para volver a ellas. Al razonar su pasión por ese Libro de los libros, la mujer le dice a Herling: “Cuando no hay esperanza de salvarnos, ni la menor fisura en los muros que nos rodean; cuando no podemos levantar la mano contra el destino, precisamente porque es nuestro destino, solamente queda una cosa: levantar la mano contra nosotros mismos”. Esa lectora ya no se sentía dueña de su vida. El libro le reveló que aún podía ser dueña de su muerte. La posibilidad de decidir su último destino, de suicidarse o aplazar ese acto, le otorgó una poderosa sensación de libertad. El pasaje muestra un caso límite, la disyuntiva final en la que seguir respirando implica un desafío. Gracias a la lectura de Dostoievski, el calvario se convirtió en una forma de la resistencia.

Vayamos a otro urgido de literatura. Hace poco, Sean Connery recibió uno de esos premios por trayectoria de vida con los que el mundo del cine resalta su glamour. Después de una lluvia de elogios sobre la ardua tarea de besar mujeres hermosas en el papel de James Bond, alguien recordó el humilde origen de Connery en Escocia, el cuarto en el que fue recogido de bebé y donde le asignaron como cuna el cajón de un escritorio. Su destino original era el de un descastado, pero se convirtió en un ícono de la cultura de masas. Después de eso, el actor se limitó a decir: “Es cierto que mi origen fue poco auspicioso, pero a los cuatro años me ocurrió un milagro: aprendí a leer”. El aprendizaje del alfabeto puede ser poco espectacular. Para alguien que dormía en el cajón de un escritorio significó un cambio de piel.

En caso de necesidad, la lectura salva. A veces, el libro en cuestión ni siquiera tiene que ser bueno. En 1781, Diderot curó la depresión de su mujer leyéndole novelitas sentimentales.

Kafka era más exigente: “Sólo me gustan los libros que muerden”. En la cárcel o el naufragio, ese mordisco recuerda que no hemos sido destruidos. En la vida común permite que no seamos tan comunes.

El artículo fue publicado en http://libreriamichelena.blogspot.com, el 21 de diciembre de 2008.

La ilustración es de Jorge, de la biblioteca La Voluntad del Cielo, Mataderos.