Laura Leibiker: “Un periodista se hace con formación, curiosidad y ganas de contar”
Viernes, Septiembre 19, 2008¿Cómo se hace para ser editora, periodista, escritora, locutora y madre al mismo tiempo? Laura Leibiker es todo eso y lo dice con entusiasmo. Dentro de las actividades del Taller de literatura y periodismo del Programa Bibliotecas para armar, coordinado por Mario Méndez, se inauguró una nueva propuesta: la entrevista cultural (que Libro de arena denomina, siguiendo el título de la célebre novela de Mario Vargas Llosa, Conversación en la catedral). Esta entrevista se realizó el miércoles 13 de agosto por la tarde en la sede del taller, la Biblioteca “A. Gerchunoff” en la Sociedad Hebraica. La temperatura ambiente era templada en las calles del barrio de Once, aunque se notaba la humedad de Buenos Aires.
Mario Méndez: Hoy invitamos a Laura Leibiker, que es escritora, periodista y editora, y además locutora nacional, para ser parte de lo que es este taller, un taller de literatura pero también de periodismo cultural. Acá estamos produciendo, además de relatos y poesías, algunas entrevistas, reseñas de libros y otros géneros. Hoy es nuestra primera entrevista, con la llegada de nuevos compañeros. Bienvenida.
La idea es que conversemos a partir de las preguntas que habían preparado los asistentes al curso. Yo simplemente hago esta “presentación formal”.
Laura como ya saben es locutora, trabajó radio, en televisión, en I-Sat, en otras señales de cable, en la revista La Nación de los chicos, y dirigió un programa de radio para mujeres. Lo que quiero saber, después de esta presentación amplia, porque sos escritora, periodista, locutora, editora, es ¿a qué se debe esa versatilidad?
Laura Leibiker: A la indecisión. Yo siempre fui una lectora voraz y empedernida. Al entrar a esta biblioteca ya me quiero quedar a vivir. Me pregunto por qué cuando yo era chica y venía a Hebraica, hace treinta años, nunca la vi. ¿Estaba?
Tallerista: Estaba. Y parecía más grande.
L.L.: Yo venía a la pileta porque mi papá me obligaba, entraba y me iba directo al cuarto piso. Iba a la pileta y después me marchaba. Jamás se me ocurrió pensar que había un lugar tan maravilloso como éste escondido en las entrañas del edificio de Sarmiento. De todas formas, yo tenía mi propia biblioteca y era compradora de libros compulsiva, igual que sigo siéndolo ahora. Pero a la hora de decidir qué hacer, sobre mi profesión, cuando terminé la secundaria, elegí matemáticas. Porque a mí me apasionan las matemáticas.
Después descubrí, sin embargo, que las matemáticas no me daban la respuesta a una pregunta, o una presunción, que yo tenía, que era que había algo perfecto, y eso perfecto para mí eran las matemáticas, que no tenían un quiebre, que se explicaban a sí mismas. Cuando me di cuenta de que no, en el tercer o cuarto año de la carrera, entonces al final pensé que tendía que volver a las letras. Pero tampoco volví en ese momento. Me inscribí en la escuela de locución, me recibí de locutora y empecé a trabajar en la radio y al mismo tiempo empecé a intentar escribir, no ficción sino cosas de tipo periodístico. Un día envié una carta a la revista Sex Humor, yo era muy chica, tenía veinte años, y me la publicaron, como carta de lector. Y ahí pensé: “si yo escribo otra, también me la van a publicar”. Y me llamó el que era el director en ese momento, Héctor García Blanco, y me dijo “vos ya mandaste una carta y ahora me estás mandando otra, ¿por qué?”, “Ay, porque me encantaría colaborar”, “Bueno, vení y así te conozco”. Y empecé a publicar. Entonces, al mismo tiempo que escribía también trabajaba en distintos medios, sobre todo en radio como locutora y productora. Después, los caminos me fueron llevando a los medios audiovisuales. Casualmente hice una prueba y empecé a trabajar en un programa para chicos, y ahí descubrí que lo que me interesaba particularmente era el mundo de los chicos. O sea, la literatura y el periodismo, pero encausados en lo que tiene que ver con el mundo infantil. Entonces trabajé en La Nación de los chicos, en AZ Diez. Y después al mismo tiempo que seguía trabajando en algunos medios audiovisuales, intenté hacer del periodismo un espacio de mayor reflexión. Me parecía que en algunos momentos el espacio se me quedaba corto para desarrollar una idea en una nota. Surgieron entonces algunos libros que son de investigación periodística y tienen que ver con algún momento de la vida, son muy egocéntricos, si se quiere. Uno, por ejemplo, lo escribí después de tener a mi primera hija, cuando ya estaba embarazada de la segunda. El otro lo escribí cuando estaba buscando escuela para mis hijas, porque no sabía cómo buscar, no entendía qué tenía que preguntar, a quién, ni en quién tenía que confiar, cuáles eran los criterios. Entonces investigué, investigué e investigué, porque esa es mi manera de encarar las cosas, hacer mucha investigación previa antes de decidir, y llegué a tener un material muy rico que interesaba a muchas personas y lo ofrecí en la editorial, en la misma en el que habíamos editado el otro, y les interesó y avancé. (more…)
