Archivo Diciembre, 2007

Sepia

Jueves, Diciembre 20, 2007

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Por María Narcisa García

Al principio creí que me miraba a los ojos, por esa mirada intensa que yo tan bien recordaba y con la que soñaba hacía tiempo… Comprendí mi error cuando de inmediato me hizo abandonar mi lugar y me mandó sentar frente al aparato para leerme el iris.
“Míreme a la frente” ordenó. Por la dirección del haz de luz, percibí que observaba primero un ojo y luego otro.
“¿Notó que está más baja? Tiene un aplastamiento de vértebras dorsales. Eso le ha hecho perder centímetros. ¿Lo sabía?”
Me sonreí y le contesté que lo había notado, sí, pero que no lo lamentaba ya que lo que había perdido en altura, seguramente lo habría adquirido -y con creces- en ancho y en espesor. Que me preocupaban más los ahogos matinales y esos sueños reiterados que interrumpían mi descanso nocturno, me desvelaban y me dejaban en estado de somnolencia al día siguiente. Además, a eso se le sumaban dolores articulares, “probablemente por la edad”, arriesgué.
Él seguía muy serio indagando mi ser a través del iris hasta que apagó la luz del aparato y me hizo volver a sentarme frente a él, del otro lado del escritorio.
Cuando caí en la cuenta de que no me reconocería, opté por decirle que nos habíamos conocido unos cuantos años atrás, en un viaje al Perú. No pareció importarle el comentario.
Me sentí en la obligación de darle precisiones como fechas, lugares, nombres de hoteles y de otros participantes del tour…
Se disculpó –creo- tratando de ser cortés, y dijo “Es que conozco más de cien países, ya hice cuatro viajes al Perú, ¿en cuál fui con usted?”
Le hablé del Gordo y su pandilla de arquitectos recién recibidos con los que él compartía el Happy hour en el Roof garden del hotel.
Del venerable Espinoza, el anciano amauta-guía a quien él entrevistaba a solas y en privado para aprender los secretos chamánicos que aseguraban vida sana y salud por más de cien años.  Hasta le hablé de Marilén, su propia hija, una simpática púber de incansables piernas largas que no lo dejaba ni a sol ni a sombra. Y le hacía comprar, caprichosamente, todo lo que ofrecían los incontables vendedores ambulantes que nos asediaban en cada parada del recorrido.
Le recordé cómo la niña con sus ocurrencias hacía las delicias del grupo, y cómo él mismo, exagerando años o disculpando actitudes, se autodenominaba padruelo, porque era su padre cuando en realidad se creía en edad de ser abuelo…
Ante su silencio, me di cuenta de que sería imposible hacerlo entrar en algún tipo de rememoración. Pensé que no valía la pena evocar siquiera aquella tarde cuzqueña en que los flamantes arquitectos habían partido en malón para corroborar las varias hipótesis de construcción de los templos incaicos. Y la niña, inusualmente, se había separado de su padre para ir con otros turistas a ver un grupo de titiriteros que representaba leyendas autóctonas y vendía artesanías en el lobby del hotel.
Recuerdo que yo me había quedado sola, íntimamente aliviada de tanta compañía y que él se acercó a preguntarme cómo me sentía y a escuchar de mis labios cuánto me pesaba el cuerpo en medio de tanta altura, cómo me costaba respirar, sobre todo a la mañana, y cómo los malos sueños me desvelaban por las noches, y me dejaban al día siguiente débil y cansada y hasta el atardecer.
“¿Fuimos al Machu Picchu?”  Lo rotundo de su intervención cortó mi recuerdo.
Conmovida, asentí con la cabeza. “¿La atendí de algo en ese viaje?”
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Los libros del sol

Jueves, Diciembre 13, 2007

Otras voces, otros ámbitos.jpg

Con el propósito de promover el crecimiento educativo y creativo en las comunidades rurales de Bolivia, Los Libros del Sol coordina y lleva a cabo una variedad de actividades que dirigidas a los habitantes de las comunidades rurales de Bolivia.

Las actividades de Los Libros del Sol se dividen en tres áreas generales – materiales de aprendizaje, seminarios educativos y bibliotecas comunitarias. Mientras las necesidades de la comunidad se van identificando, Los Libros del Sol pone en práctica estas tres áreas generales para desarrollar nuevas actividades y/o mejorar actividades existentes para promover el crecimiento educativo y creativo.

Los Libros del Sol busca establecer contacto con grupos de todas las edades de las comunidades rurales – desde los niños más jóvenes que comienzan su educación formal a los mayores que, históricamente, no han tenido acceso a ninguna forma de educación formal en ningún momento de su vida.

Bibliotecas Comunitarias
Uno de los temas a largo plazo de Los Libros del Sol es el de ayudar a las comunidades rurales con el establecimiento de bibliotecas comunitarias. En la mayoría de los casos, Los Libros del Sol se involucrará en el abastecimiento de material para estas bibliotecas comunitarias en la forma de libros y computadoras. En algunos casos especiales, Los Libros del Sol hará donaciones de fondos para la construcción de bibliotecas comunitarias (materiales, mano de obra) en terrenos comunales. Estas serán propiedad de la comunidad rural y estarán controladas por la misma.

Más información aquí

La ilustración es de Maira, de la biblioteca Bartolomé Mitre, Villa Lugano

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Miércoles, Diciembre 12, 2007

El número de libros y textos escolares donados hasta el momento en el marco de la campaña Librada07 llega a 16.042.

Instituciones educativas privadas, CGPC, editoriales, así como otras instituciones y asociaciones han participado en esta campaña de donación de libros que serán distribuidos entre las 50 bibliotecas comunitarias que forman parte del programa Bibliotecas para armar.
Otra de las líneas contempladas en esta campaña es la donación de particulares, quienes pueden contactarse con el programa a través del teléfono 4331-0706 o del correo electrónico bibliotecasparaarmar@buenosaires.gov.ar

Cartografías

Jueves, Diciembre 6, 2007

En la zona.jpg

Manuel Saavedra
Biblioteca abierta, Recoleta

Contando ovejas

Martes, Diciembre 4, 2007

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Por Adriana Márquez

Mi libro preferido es La oveja negra y otras fábulas, de Augusto Monterroso. Los primeros comentarios sobre libros de este autor fueron los de un compañero de la universidad: parecía que leer a Monterroso lo hacía feliz, hablaba de él como de un buen amigo, algo que me resultó muy raro… y no lo leí. Muchos años después, Hebe Uhart, en su taller literario, leyó varios cuentos de La oveja negra…. Me encantaron. Hebe me prestó su libro y de ahí en más pasó a formar parte de mis preferidos (aunque lo devolví y nunca lo compré).
El “pequeño libro” que me llevé no era tan diminuto como parecía, no era “mini” como las mini fábulas que contiene: de principio a fin, se cuenta lo pequeño y lo grande al mismo tiempo, se lo cuenta con humor y con seriedad, con gravedad, con ironía sutil. Los animales, como en las fábulas tradicionales, son los intermediarios elegidos para narrar las secretas obsesiones, perezas de lo cotidiano, contradicciones. En ese pequeño libro encontré humor, ironía, reflexión. Además, creo que puede ser leído por distintos públicos y edades, que admite distintas miradas y lecturas. Uno de los cuentos que más me gusta es “La mosca que soñaba que era un águila”. 
Luego leí otras obras de Monterroso, pero La oveja negra… fue el que me dejó, como a aquel viejo compañero de la universidad, con la sensación de estar ante un autor tan talentoso como querible; en ese punto me recuerda mucho a Javier Villafañe, por la manera de tratar temas humanos con ironía o humor pero siempre con un enorme trasfondo de ternura

Adriana Márquez nació en Trenque Lauquen y vive en el Ciudad de Buenos Aires. Es licenciada en Letras y trabaja como docente en la Universidad de Buenos Aires. Tiene dos hijos.

La ilustración es de Blanca, de la biblioteca Ernesto Sabato, de Barrio Zavaleta, Parquer Patricios.

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Martes, Diciembre 4, 2007

Hasta el día 30 de noviembre, son 11.119 los libros y textos escolares que han sido donados en el marco de la campaña Librada07

Además de la participación de instituciones educativas, editoriales y fundaciones, la campaña de donación de libros Librada ha venido desarrollándose en colaboración con Centros de Gestión y Participación Comunal.

Desde el 3 de septiembre hasta el 30 de noviembre diversos CGPC se han establecido como sedes para la recepción de libros, la difusión de la campaña y la realización de actividades de promoción de la lectura.

Los Centro de Gestión y Participación Comunal que han participado son:
CGPC Nro. 11 de Villa Devoto, Villa del Parque, Villa Santa Rita y Villa General Mitre; CGPC Nro. 9 de Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda; CGPC Nro.2 de Recoleta; CGPC Nº 14 de Palermo; CGPC Nº 6 de Caballito; y CGPC Nº 13 de Núñez, Belgrano y Colegiales.