Archivo Noviembre, 2007

Vaqueros en domingo*

Viernes, Noviembre 30, 2007

Por Rosana Lattari

En el pueblo, a esta hora, el aire es fresco y limpio, al igual que en el bosque, después del sol que pegó fuerte durante todo el día.
Los últimos gauchos, que han quedado de vinos hasta el final, se van yendo por la vera de la ruta hacia sus respectivos pagos. Pueden ser que hayan venido de El Carril,  Cerrillos o Quijano. Se los ve ir para aquel lado.
Mientras que los que suben, van para Lesser, cortando por el camino del cementerio. O le pegan derecho, por cornisa, hasta La Caldera.
Ya no vuelven tan erguidos y orgullosos sobre sus caballos robustos, flameando los guardamontes, y traspirando bajo los sombreros y los ponchos rojos, como cuando fueron llegando por la mañana hasta cercano el mediodía., hacia el lugar del encuentro.
“FORTÍN GAUCHO”   HOY: DOMA Y FESTIVAL.
Ahora, están ebrios y cansados.
Ellas también vuelven cansadas. Pero mantienen la hidalguía de la mañana, cuando parecían amazonas del ejército de Juana Azurduy, llegando montadas de costado sobre sus caballos. Ahora vuelven por la ruta, solas. O siguiendo a sus hombres. Con el sombrero a la espalda, y el cabello, largo y negro, ya no tirante, sino desprolijo. Sus polleras, empolvadas.
Todos con sus trajes almidonados por la mañana, cruzando el puente para entrar al pueblo, desafiando a los autos.
O por abajo, cruzando el río Vaqueros.
Bombachas o polleras negras.
Camisa blanca. Poncho Rojo.
Botas y espuelas.
Sombrero de paño negro.
Todos con resaca, a esta hora. De calor y polvareda.
De cabritos y empanadas.
De sortija y alcohol.
Los que se adentran por el monte, por camino de huella y de herradura, van cerro arriba, hacia el puesto. Lanzando coplas y alaridos a las estrellas.
Alguna vaca, de las que dormitan juntas en un claro, le responde mugiendo.
El mes próximo, esta fiesta se ampliará hacia todo el pueblo. Los puestos de comidas coparán los costados de la ruta. El humo de las brasas y el olor a cabritos y chancho asado nos envolverá.
Incluirá desfiles de las cuadrillas gauchas, y de personajes reconocibles del pueblo. Y el festival a la noche, hasta la madrugada.
Todo después de la misa, por supuesto, y el paseo del Santo en andas por la ruta, junto con todos ellos, durante la mañana. El nos prometerá  PAN Y TRABAJO.

* Según portal informativo: Vaqueros, cuna de dos vertientes culturales, a 12 kms y al norte de la ciudad de Salta de la República Argentina, debe su nombre al antiguo Dueño de estas tierras, Don Francisco Vaquero y familia, que allá por años 1690 forjaron las cimientes de la agricultura y la ganadería, constituyéndose en el polo productivo más importante de molienda de cereales, de los alrededores de la Ciudad de Salta, y el parador obligado del comercio del ganado mular, con los pueblos del Pacífico.

Cien mil libros para escuelas chilenas

Jueves, Noviembre 29, 2007

En el marco del Programa “Mercosur LeE” y con el aporte del Ministerio de Educación de nuestro país, la Embajada argentina en Santiago de Chile entregó el viernes pasado más de 100 mil libros a 19 escuelas chilenas. Las obras pertenecen a numerosos autores y pensadores latinoamericanos de gran prestigio —entre los argentinos se destacan Ernesto Sabato y Ricardo Mariño, y entre los chilenos Pablo Neruda y Marcela Serrano—, y serán distribuidas en escuelas que lleven el nombre de República Argentina o de próceres argentinos. El embajador argentino en Chile, Carlos Abihaggle, explicó que hace más de dos años se desarrolla con Chile “un programa de Cooperación en la difusión y promoción de la lectura”, y destacó además los “convenios de intercambio cultural entre docentes y académicos chilenos y argentinos”. “La integración -concluyó— también es conocer como escribe y piensa mi hermano de otro país.”

Publicado en el diario Perfil, suplemento de cultura, el 25 de noviembre de 2007

Encuentro de las bibliotecas comunitarias en el Club Ciudad

Miércoles, Noviembre 28, 2007

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El sábado 24 de noviembre, a partir de las 11hs. se desarrolló, en el Club Ciudad de Buenos Aires, un encuentro de las bibliotecas comunitarias que conforman la red del Programa Bibliotecas para armar del Ministerio de Cultura del GCBA. Allí se realizaron distintas actividades para chicos y para adultos ligadas a la lectura.
En el inmenso parque y junto al lago, los chicos participaron de Biblioteca abierta, un ciclo que lleva adelante el Programa en distintos espacios públicos de la ciudad durante todo el año. La temática, en esta oportunidad, tuvo que ver con leer y escribir distintos finales para un relato cualquiera. También, como la letra capital que cierra los cuentos infantiles desde hace muchísimo tiempo, escribir plásticamente la palabra: “fin”. Se expusieron todos los trabajos en una amplia galería de árboles como una muestra singular.
En el salón de actos del club se centró la actividad para adultos: allí se proyectó una memoria a modo de balance de los casi cuatro años del Programa Bibliotecas para armar y se entregaron los certificados de cuatro de los seminarios y cursos de capacitación que se desarrollaron a lo largo del año y que formaron a casi 250 personas: “Curso de capacitación para auxiliares de bibliotecas”; “Encuentros con la literatura infantil y juvenil en la Argentina”; “Mitos y monstruos de la literatura al cine” y “Literatura y territorio”. Y, a propósito de esta última temática, central en el segundo semestre del año para la red de bibliotecas comunitarias, se presentó a modo de anticipo y en vivo, parte del material que conformará el cd de literatura para escuchar: “El lugar que yo me sé”.
Al encuentro concurrieron unas 500 personas. El sol  también se dio cita entre libros, lectores y bibliotecas a cielo abierto. 

Gratamente Brenda

Martes, Noviembre 27, 2007

Por María Narcisa García                                                             

Somos todo el pasado.                                              
Somos nuestra sangre.
Somos la gente que hemos visto morir.
Somos los libros que nos han mejorado.
Somos gratamente los otros
.
Jorge Luis Borges                                                              

Sabido es que el recuerdo pervive a la muerte, y aun la derrota.
Si algún ejemplo más necesitáramos, el libro La primavera de Brenda llega a nuestras manos para avalarlo, con la frescura de su pequeña protagonista.
Brenda Tomaselli tenía once años y una vida plena de sueños y alegrías, a las que un accidente fatal puso fin.
Quedaron los recuerdos: familiares, compañeros, amigos, docentes. Y todo un mundo de vivencias: dibujos, cuentos y poesías que Brenda, en casa y en la escuela, vio, oyó, leyó y produjo.
Recorriendo las páginas del libro aparecen semblanzas, cartitas, anécdotas, figuras, adivinanzas, chistes y todo aquello que gusta a los niños y alimenta el universo lírico en sus primeros años. Así, lo que comienza como un homenaje y una síntesis biográfica, se va abriendo y se nutre y enriquece hasta convertirse en una antología de piezas únicas.
Raúl Tomaselli, papá, escritor, compilador y diagramador,  es quien recorre los senderos poéticos en busca de la anécdota, la frase, el relato, la foto y el gráfico que más ilustren la memoria.
Ciertamente, este libro nos brinda la feliz oportunidad de encontrar belleza, afecto y emoción en un recorrido sutil y efímero (no exento de profundidad) como el volar de una mariposa.

La primavera de Brenda
Raúl Antonio Tomaselli
Buenos Aires, edición del autor, 2007

10411

Viernes, Noviembre 23, 2007

Ya son 10411 los libros que han sido donados en el marco de la campaña Librada07. El objetivo es lograr la provisión de 50.000 libros para las 50 bibliotecas comunitarias.

Además de las escuelas privadas, otras instituciones participan en esta campaña:

Del Aula Taller Ediciones, Ediciones Iamiqué, Editorial El Ateneo, Editorial-Distribuidora Grupal, Editorial Milá (AMIA), Secretaría de Producción GCBA (Opción Libros), Ministerio de Educación GCBA

Biblioteca La Javurá,  Biblioteca La del barrio, Biblioteca Di Tella,  Biblioteca Comunidad Amijai

Centro Cultural de España en Buenos Aires, Centro Cultural Antú

Berlitz Argentina, Sociedad Hebraica Argentina, Fundación Gutenberg, Instituto Evangélico Nueva Chicago, Centros de Jubilados “Con todos y con todas”, Agrupación Parque Santojanni, Asociación Civil Cultura y Renovación, Club José Hernández.

“Cada noche, antes de acostarme, le daba un beso a la foto de mi tío Nicolás”

Jueves, Noviembre 22, 2007

La tercera conversación con una escritora que publicamos en Libro de arena es con Lucía Laragione, autora de libros como El mar en la piedra, Tratado universal de monstruos, Amores que matan y el flamante El loco de Praga. La autora abordó temáticas familiares, sobre el oficio de escribir y sobres los trabajos venideros. Como los anteriores, este reportaje público se desarrolló en el Museo Parlamentario del Senado de la Nación y fue moderado por el también escritor y docente Mario Méndez.
La mano que arranca las hojas del calendario no había dado aún con el jueves 1ro. de noviembre de 2007 pero sabía que eso era inminente. En esos comienzos de mes, antes del inviernito de no se sabe quién, hacía calor.


Mario Méndez
: Buenas tardes. Como verán, estamos con Lucía Laragione, autora de la que hemos hablado el jueves pasado bastante de su vasta y versátil carrera literaria. Incluso leímos acá el cuento “Mantícora” y nos gustó a todos; algunos ya lo conocían y los que no, lo conocieron el jueves pasado. Decía de la versatilidad, para empezar, que es el primer punto que quería tocar en esta suerte de entrevista pública. Vos sos poeta, cuentista, novelista y dramaturga.

Lucía Laragione: Tanto no. Poeta…, pese a que he publicado dos libros de poesía, que son mis dos libros iniciales, la verdad que no me considero. Me parece que es un sustantivo o adjetivo muy grande. Me parece que la poesía es una arte muy difícil y verdaderamente no es a lo que me he dedicado aunque haya tenido la “caradurez” de haber empezado por ahí. Yo siempre digo que soy narradora y dramaturga, así suelo presentarme.

M. M.: Además de esos dos libros de poesía, lo primero que publicaste fue La bicicleta voladora y Llorar de risa. Curiosamente, empezamos con un tono humorístico, ¿no?; después hay de todo, está el terror, incluso el compromiso social y político. ¿Cómo fue la llegada de La bicicleta voladora y de Llorar de risa?

L.L.: Yo creo que tuvo mucho que ver en mi gusto para escribir literatura infantil y juvenil mi contacto con Álvaro Yunque. Creo que esta presencia fue muy importante en mi historia. Yo leía mucho, a mí me gustaba mucho leer, en mi casa había muchos libros, era como algo natural. Y además había presencia de escritores, y, entre ellos, la presencia particular de Álvaro Yunque. Ésa era una presencia realmente especial, porque él parecía un personaje de cuento: era un hombre muy alto, con una cabellera blanca y muy poblada, con una voz gruesa. También era muy simpático. Y era fantástico leer las cosas de él y tenerlo cerca, era muy amistoso y muy cariñoso. Él venía en bicicleta y me llevaba de pronto a dar una vuelta manzana. Así que yo creo que este contacto fue importante. Y otro contacto importante fue el hecho de que en la escuela secundaria yo fuera compañera de Elsa Bornemann. Porque cuando yo era adolescente sostenía que iba a ser actriz. Tanto es así que cuando terminé la escuela secundaria ingresé al conservatorio de arte escénico. El hecho de haber conocido a Elsa… Elsa tenía una definición muy clara de su vocación, de su decisión de vida, ella estaba segura de que iba a ser una escritora. Ella, además, estaba decidida a dedicarse a la literatura infantil, no tenía ninguna duda. Creo que estas dos presencias fueron para mí importantes. Incluso, cuando a mí me publican La bicicleta voladora, quien me vincula con Graciela Montes, que era la editora en ese momento de la colección, es Elsa. Por eso creo que además está homenajeada en mi biografía. Ella ya era escritora, ya estaba segura, y lo era. Era sorprendente lo que escribía ya en ese momento.

M.M.: Yo el jueves pasado conté algo de ese costado maravilloso de tu infancia; sos la hija de Raúl Larra, escritor, poeta, editor.

L.L.: Novelista, poeta tampoco. Era fundamentalmente novelista. Narrador.
M.M: El mar en la piedra se editó primero en la editorial El Quirquincho y después se editó en Alfaguara. En ésta, la primera, dice “Al tío Nicolás, poeta….”. Contanos.

L.L.: Pues sí, como Mario se nota que sospecha, elegí dedicársela a Nicolás Guillén, a quien tuve el privilegio de conocer justamente porque mi papá era su amigo. Cuando visitó la Argentina, en 1956, vino a mi casa a almorzar. Mi papá me había traído una foto de él, muy linda, y él me la dedicó, me puso: “Para Lucía, recuerdos de su tío Nicolás”. Esta foto la enmarqué y la puse en la cabecera de mi cama, y cada noche, antes de acostarme, le daba un beso. Así nació el culto por mi tío Nicolás.

Lucía Laragione y Mario Méndez.jpg

M.M.: Y volviendo a tu biografía, ¿qué pasó con la temprana vocación de actriz?

L.L.: Hice un par de obras, trabajé en un espectáculo en el Teatro Auditórium de Mar del Plata, del cual la asistente de dirección era Aída Bortnik. También hice teatro en francés, porque yo estudiaba francés en la Alianza Francesa, y ahí había una profesora maravillosa que daba unas clases de literatura francesa sobre Racine y otros autores espectaculares. Ella, además, dirigía un grupo de teatro. Ella hizo una pieza en la que yo trabajé también. Éstas fueron mis experiencias. Estudié también un año y medio en el conservatorio de arte dramático. Me acuerdo que en mi primer ingreso al conservatorio -yo era muy jovencita, tenía 18 años-, con el primero que me encontré fue con Antonio Gasalla y me asustó. Porque ya tenía esas ojeras, los pelos así parados. “¿Dónde me metí?” pensé. Hice todo el primer año y parte del segundo y ahí decidí que no iba a ser actriz. Pero bueno, esta experiencia fue lo que también me llevó después a escribir teatro.

M.M.: ¿Fue poco tiempo después?

L.L.: No, mucho después. Pero los autores de teatro solemos decir, los que no somos actores, que en realidad nos gustaría ser actores pero no nos animamos. Porque un autor, de alguna manera, es un actor que hace de todos los personajes pero en su escritorio.

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8291

Viernes, Noviembre 16, 2007

8291 son los libros donados hasta hoy desde el Lanzamiento de la campaña Librada07. El objetivo es lograr la provisión de 50.000 libros para las 50 bibliotecas comunitarias.

Una de las líneas de la campaña contempla la donación de textos escolares y libros de literatura infantil y juvenil por parte de los alumnos de instituciones educativas privadas de la Ciudad. Éste es el listado de los colegios que confirmaron su participación en la campaña hasta hoy:

Almagro: Instituto Casa de Jesús, Instituto Incorporado San Francisco de Sales, Instituto San Antonio Obra de Don Bosco, Instituto Privado Argentino-Japonés en Buenos Aires e Instituto Tierra Santa.

Belgrano: Instituto Maestría, Instituto Oxford, Instituto Patrocinio de San José, Instituto San Mateo, Liceo Franco Argentino Jean Mermoz, Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, Instituto Cielo Americano, Instituto Etelvina Gonzáles Chaves de Torello, Instituto Hijas de Jesús, Instituto Nuestra Señora del Rosario, Instituto Privado Washington School, Instituto Santa Margarita, Instituto Nuestra Señora del Sagrado Corazón, Nueva Escuela Argentina 2000, Instituto Incorporado San Brendano, Belgrano Chico, Centro de Investigación Cinematográfica y Colegio Nuestra Señora de la Misericordia.

Caballito: Colegio Canadá, General Justo José de de Urquiza, Instituto Argentino Excelsior, Instituto Guillermo Rawson, Instituto Saint Exupery, Instituto Santa Rosa, Instituto Summa, San Cirano y Santa María.

Núñez: Centro de Estudios Terciarios River Plate, Instituto River Plate, Instituto Dr. José Ingenieros, Instituto Privado Dr. Albert Schweitzer y  Escuela del Jacarandá.

Colegiales: Escuela Tecnica Philips Argentina e Instituto San Pablo Apóstol.

Flores: Colegio Armenio Arzruni, Instituto Dr. Miguel Viñas Loureyro, Instituto Schonthal e Instituto Susini.

Palermo: Centro Educativo San Francisco Javier, Colegio del Arce, Colegio San Javier, General San Martín, Icea Altos Estudios, Instituto Corazón de Maria, Instituto Filadelfia de Estudios Avanzados, Instituto Manantiales, Instituto Martín Buber, Instituto Santa María de Luján y San Ambrosio.

Recoleta: Instituto del Inmaculado Corazón de María Adoratrices, Instituto Privado Nuestra Señora de la Misericordia, Instituto de Estudios Superiores de Buenos Aires, Instituto Escuela Particular Moderna, Instituto Mercedes Pacheco, Instituto Privado 9 de Julio, Instituto Río de la Plata, San Pablo y Vocacional Argentino.

Durante los meses de octubre y noviembre se ha donado bibliografía escolar, de referencia, literatura infantil, juvenil y de adultos a las siguientes bibliotecas comunitarias:

Los Pibes (La Boca), La Nube (Chacarita), El Pastorcito (Villa Fátima, Villa Soldati), Casa del Niño La Boca (La Boca), Casa de la provincia de Salta (Centro), La edad dorada (Flores), Un lugar azul y oro (La Boca), Padre Daniel de la Sierra (Villa 21/21, Barracas), Gabriela Mistral (Once), Instituto Garrigós (La Paternal), Centro Médico Barrial (Villa Luro) y Resplador del sur (Constitución).

Cartografías

Miércoles, Noviembre 14, 2007

En la zona2.jpg

Diego Casteli
Biblioteca abierta, Recoleta

Onceópolis

Martes, Noviembre 13, 2007

En la zona1.jpg 

El Once es un barrio que no es. Si uno lo busca en los mapas de la ciudad, no lo va a encontrar.
Pero si pregunta por El Once, es probable que cualquiera pueda darnos una ubicación bastante precisa.
El Once es un barrio judío, dirán muchos. Un lugar donde los comercios de telas, ropa interior y las baratijas más diversas son el signo más elocuente de sus límites. Pero también es una mezcolanza de nacionalidades: peruanos, bolivianos y coreanos ocupan un lugar importante desde hace ya décadas. Pero el corazón del barrio, sus más antiguas instituciones y la tradición, sigue siendo judío, marcado por una historia trágica que resuena fuerte a partir de una sola palabra de la que casi nadie conoce su signifcado: AMIA
Pero El Once es más que nada un barrio en permanente transformación, aunque siga escondido bajo el título de Balvanera. Mejor dicho: un barrio en superposición. Por que parece que sus edificios son siempre los mismos desde hace ya mucho, pero la actividad comercial va sumándole capas y capas y capas que hacen casi imposible percibir un paisaje, y mucho menos una foto que pueda representarlo claramente.
Durante dos meses, los integrantes del taller de fotografía documental (FotoDoc) trajinaron sus calles y se enfrentaron con innumerables dificultades y no solo visuales. En el Once no se pueden tomar fotografías, y mucho menos en los alrededores de las sedes de organizaciones judías.
Así que este trabajo es como un gran caleidoscopio al que le falta un color. Pero es una ausencia edilicia, de agentes de seguridad y defensas de concreto. La vida está en cada una de las colectividades retratadas al paso, inmersas en el mismo trajín de todos los días y en el color exótico de algunos de sus lugares casi secretos: un viejo hotel de pasajeros visto desde adentro; un comedor peruano, casi clandestino funcionando en un subsuelo prestado, casi una guerrilla culinaria.
Onceópolis fue el título que mejor resume esta mirada colectiva, audaz y vibrante que quiere llamar la atención sobre un lugar que todos miramos al pasar, pero pocos conocen.
Pasen y vean: Onceópolis está aquí nomás aunque tal vez sólo exista en la pertinaz mirada de estos jóvenes fotógrafos.

Centro Cultural Borges
Viamonte esquina San Martín
Del 1 al 18 de noviembre

La ilustración es de Antonela, de la biblioteca Padre Daniel de la Sierra, Villa 21, Barracas.

Libros para las bibliotecas comunitarias

Jueves, Noviembre 8, 2007

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En el marco de la campaña de donación de textos escolares y libros de literatura para niños, jóvenes y adultos organizada por el programa Bibliotecas para Armar, Librada, se han recolectado, hasta la fecha, más de 6200 libros.

Durante los meses de septiembre y octubre los Centros de Gestión y Participación Comunal Nro. 11, 9, 2 y 14 fueron sede de la campaña tanto para la recepción de libros como para la difusión de la misma. Gracias a la coparticipación del Ministerio de Gestión Pública y Descentralización, las organizaciones de la sociedad civil (ONG`s, Iglesias, Sociedades de fomento, Clubes, Centros Culturales) y vecinos pudieron acercar sus donaciones a los CGPC´s  más cercanos a sus domicilios.

Actualmente la campaña se está desarrollando (hasta el 16 de noviembre) en el Centro de Gestión y Participación Comunal Nº 6 con quienes estamos analizando propuestas de acción. El próximo y último CGPC que participará en Librada 07 es el Centro de Gestión y Participación Comunal Nº 13 del 19 al 30 de noviembre.

Algunas de las Instituciones que participaron son Editorial Milá-AMIA, Editorial El Ateneo, El Centro Cultural de España en Buenos Aires y Berlitz Argentina.

Además, ya son más de 70 las instituciones educativas privadas de la ciudad que han confirmado su participación en la campaña durante este mes de noviembre.

La próxima semana se presentará un informe definitivo de todas las instituciones educativas que han donado libros.

La ilustración es de Jorge, de la biblioteca Resplandor del Sur, Constitución